miércoles, febrero 21, 2007

Concluye el Carnaval Chetumal 2007



CHETUMAL, 20 de febrero.- El Carnaval Chetumal 2007 llegó a su fin la noche de este martes 20 de febrero con el desfile de despedida y la premiación de los disfraces individuales, carros alegóricos y comparsas en sus diferentes categorías.
Sin duda alguna, el carnaval de este año fue uno de los más concurridos, alegres y que más carros alegóricos originales tuvo en sus desfiles. Durante dos horas, los contingentes recorrieron la avenida Héroes para presentar sus coreografías y disfraces, además de los carros alegóricos. La marcha se dio con tranquilidad y sin prisas, permitiendo a los chetumaleños el goce de los colores y coreografías. La belleza femenina siempre presente en cada comparsa.
La ceremonia de premiación se realizó en el escenario principal de la Explanada de la Bandera. Alrededor de las 10 de la noche, todo se encontraba listo para la entrega de premios a los participantes de disfraz individual, disfraz de grupo, carros alegóricos, triciclos y comparsas en categorías preescolar, infantil, juvenil y libre.
Los miembros del jurado calificador fueron la señora Felipa Ramírez de Regalado y la Lic. Vanesa Montufa Rodríguez. El ganador del concurso de carros alegóricos, en categoría de plataforma, fue "Mundo de magia y diversión". El primer lugar para carro alegórico, en categoría automotores, fue para "Fantasía caribeña". En la categoría de triciclos el ganador fue "Romance". El disfraz de grupo ganador del primer lugar fue "Mundo de magia y diversión", un grupo disfrazado como los personajes de Disney. El disfraz individual infantil ganador fue "Municipio limpio"; el primer lugar del disfraz individual en categoría libre, "Belleza del Caribe", que fue un disfraz elaborado con material reciclable, semillas diversas y cartón. La ganadora de este disfraz es del poblado de Bacalar.
En el concurso de comparsas –en sus categorías preescolar, infantil, juvenil y libre- los ganadores del primer lugar fueron: "Maripositas caribeñas" (preescolar); "Cubana show" (infantil); "Samba bahiana" de la Escuela de Samba Amazonas (juvenil); y "Explosión tropical" (categoría libre).
Los premios fueron entregados por la presidenta municipal de Othón P. Blanco, Cora Amalia Castilla Madrid, y el presidente del Comité Permanente del Carnaval, Ernesto Martínez Cuellar.

domingo, febrero 18, 2007

Desfile de Gala en la tercera noche del Carnaval Chetumal 2007

CHETUMAL, 17 de febrero.- Se desbordó el entusiasmo en la tercera noche de carnaval con el Desfile de Gala realizado la noche de este sábado. La avenida Héroes, arteria principal de la ciudad y escenario de cerca de 85 carnavales, tuvo una numerosa asistencia a lo largo del recorrido. Cientos de chetumaleños se reunieron en el centro de la ciudad para disfrutar del espectáculo ofrecido por las comparsas y carros alegóricos. Minutos después se llevaría a cabo la coronación de los soberanos del Carnaval Chetumal 2007 en la Explanada de la Bandera.
Previo a la coronación, el Desfile de Gala fue uno de los más concurridos en esta semana; además de contar una asistencia favorable, la alegría y el éxtasis inundaron la avenida principal.

Enormes carros alegóricos adornados con motivos ecologistas, un arca de Noé y un mosquito perseguido por humo insecticida dieron una nueva vista a este carnaval que en años anteriores mostraba una falta de originalidad y entusiasmo. Este año ha sido uno de los carnavales más vistosos y concurridos. Los invitados de la noche fueron la batucada de Belice, procedentes de Orange Walk.

La belleza de las mujeres y la energía de los muchachos han sido la constante en cada coreografía de las comparsas participantes. Destacaron también por su belleza y la sensualidad a flor de piel, el cuerpo de baile de la comparsa de la reina del carnaval. No podían faltar el doctor Armando Hidalgo y su cuadro de bailarines sobre zancos, los cuales han estado presentes durante más de 12 años. Personas disfrazadas, un niño caracterizado como Elvis Presley y “la comparsa de las Ronalds” completaron el cuadro carnestolendo. En este carnaval se pudo ver a las autoridades a la orilla de la calle, un poco para estar en contacto con el pueblo y un tanto más, para presenciar de cerca el desfile. Las autoridades municipales y miembros destacados de la sociedad chetumaleña portaron diferentes disfraces.

Nadie quería perderse el desfile, algunos se empujaban para poder ver bien, otros más suplicaban a los fotógrafos y camarógrafos para que se hicieran a un lado y tener una mejor visión del espectáculo; uno que otro policía y miembro del staff del comité organizador hicieron gala de prepotencia hacia los medios de comunicación, pero al final, la fiesta transcurrió en paz y alegre.
En punto de las nueve y media de la noche comenzaron los preparativos para la coronación de los soberanos del carnaval. Los reyes infantiles del carnaval, reyes de la tercera edad y reyes de la alegría del Carnaval Chetumal 2007 fueron coronados por la presidenta municipal de Othón P. Blanco, Cora Amalia Castilla Madrid, acompañada por sus colaboradores y el presidente del Comité Permanente del Carnaval de Chetumal, Ernesto Martínez Cuellar.

Los reyes del Carnaval, Cecilia Pérez Cetina “Cecilia I” y René Adrián Matus Aguilar “Rey de la Alegría”, así como los soberanos infantiles, Jorge Abraham Marzuca y Melisa Sánchez Angulo; y los “Reyes de la Alegría” de la tercera edad, fueron coronados por la presidenta municipal en el escenario de la Explanada de la Bandera. Este evento supuso el punto climático de la celebración pues la explanada se vio abarrotada. Después vino el espectáculo de los soberanos, invitando al público a bailar y a seguir con la fiesta.

sábado, febrero 17, 2007

Segunda noche de Carnaval Chetumal 2007






CHETUMAL, 16 de febrero.- En la segunda noche de carnaval, se realizó el derrotero dedicado a los jóvenes. La noche del viernes 16 de febrero vio la energía y el entusiasmo de los jóvenes integrantes de distintas comparsas participantes en el Carnaval Chetumal 2007.

Escuelas secundarias, primarias y grupos de comparsas independientes mostraron las coreografías preparadas para la ocasión. Como sucedió el año pasado, la Escuela de Samba causó gran admiración por los trajes fastuosos y su excelente coreografía, lo cual da un realce a dicha celebración.

A pesar de que el desfile de derrotero estaba programado para las seis de la tarde, el contingente comenzó su marcha alrededor de las siete de la noche. El público chetumaleño se congregó a lo largo de la avenida de los Héroes para celebrar las fiestas de la carne. Los carros alegóricos fueron menos que en años anteriores, sin la originalidad que se espera, a excepción del carro alegórico de la comparsa “Carnaval Medieval”. Encabezaron el desfile las comparsas de los soberanos y de la presidenta municipal.
Desde Tabasco llegó la batucada quienes ofrecieron un peculiar sonido a la marcha carnestolenda. También estuvieron presentes las comparsas de la Universidad de Quintana Roo, del Instituto Quintanarroense de la Cultura, la Escuela de Samba, comparsas independientes y personajes individuales.
Posteriormente se presentó la orquesta cubana “El Clan” quienes encendieron los ánimos del público asistente a la Explanada de la Bandera. Dicha presentación se prolongó por cerca de dos horas, causando un retrazo en el concurso de comparsas juveniles programado para esta noche, así como el malestar en la concurrencia.
El concurso dio inicio en punto de las once de la noche. A pesar de que los jóvenes participantes se mostraban cansados y expuestos al clima frío de la noche, dieron lo mejor de sí para obtener un lugar destacado dentro del concurso. Los resultados se darán a conocer el próximo martes 20 de febrero.
Las comparsas participantes fueron: “Samba bahiana”, “Ritmo para gozar” (comparsa de exhibición) y “Fiesta caliente”.
Para el día sábado se realizará el Desfile de Gala.

sábado, febrero 10, 2007

La noche en que Benny y su Grupo reaparecieron… luego de 16 años, el Calypso y el Reggae sonaron como en sus mejores épocas.

CHETUMAL.- Después de 16 años y más de 35 de haber iniciado su carrera musical, Benito y José Loeza Rivadeneira junto con los integrantes originales de su grupo, recibieron un merecido reconocimiento a su trayectoria musical la noche del 25 de agosto en esta ciudad.
Este homenaje para “Benny y su Grupo” fue organizado por el comité directivo Estatal de Convergencia. El auditorio Juan Villanueva Rivero (en la planta alta del edificio de la CANACO), recibió a familiares, amigos, miembros de partido y medios de comunicación quienes habían esperado casi 16 años para volver a escuchar a Benny.
Previamente a este homenaje, Benny se mantuvo alejado de la actividad musical luego de que la agrupación se separara en 1990.
Benito Loeza (“Benny”) fundó “La orquesta Siboney” alrededor de 1964, en Chetumal, junto con su hermano José y un grupo de amigos. Debido a su gusto por la música de Mariano Mercerón, Benny fue llamado “Benito Mercerón”.
En esa primera época grabaron un EP en la ciudad de Mérida, Yucatán, en un sello local (Gamma) en el que incluyen su clásico ‘Kalimán’.
En diciembre de 1969 y después de una presentación en Mérida, “Benny y su Grupo” deciden probar suerte en la capital del país (por supuesto, jóvenes, con espíritu aventurero y sin el permiso de sus padres) a la que llegaron de muchos contratiempos en el camino.
Allá se encuentran con su amigo Jorge López Bustillos quien les brinda hospedaje y ayuda durante su estancia en la ciudad. Es entonces cuando en 1972 se presentan en el programa “Siempre en Domingo” con Raúl Velasco quien, después de escuchar a “Benny y su Grupo”, exclama: “¡Caray! Qué buen grupo tienen en Quintana Roo”.
Una carrera llena de éxitos y altibajos, grabación de discos y presentaciones memorables.
La noche del viernes 25 de agosto se convirtió en una máquina del tiempo. los presentes volvieron a ser jóvenes, rememoraron en su interior las noches frenéticas en el Club de Leones, la Terraza Peraza, las fiestas populares en la Explanada de la Bandera. Jóvenes por una noche y por unas horas revivieron su primer beso, sus desamores.
Aquellos viejos buenos tiempos en que Chetumal era un tranquilo pueblo caribeño lleno de vida, de ambiente, de música y de viejas tradiciones. Es aquí, en el sur de Quintana Roo, la esquina de la República Mexicana, donde se metió el Ska y el Reggae al resto del país.
Escuchar a “Benny y su Grupo” fue una experiencia memorable y hasta anhelada por muchos de los presentes. También las nuevas generaciones experimentaron en carne propia lo que el sonido “Benny” provocaba en la audiencia: un deseo irrefrenable de bailar, una sensualidad encendida por el Reggae y el Calypso.
Y precisamente, la sorpresa de la noche fue que “Benny y su Grupo” tocó para todos los presentes. A pesar de no tocar desde hace años, Benny se mostró tranquilo, entusiasta y recordó cada una de las notas de “Pájaro Amarillo”, uno de sus temas más recordados.
El grupo sonó como en antaño, lo que hacen los años de experiencia y trabajo constante, no fallaron en ninguna de las interpretaciones. Agustín Cruz Cerda (Braulio), Enrique Álvarez Leyva (Batería), Reyes González López (Bajo), Artemio Cimá Fuentes (Guitarra) y Benito y José Loeza Rivadeneira (Teclados y Saxofón, respectivamente), arrancaron la velada con “Pájaro Amarillo”, le siguieron “Rin tin tin”, “Vámonos a Nicragua”, “Soleado” (en versión reggae). José Loeza mantiene ese toque distintivo en el saxofón, su clásico vibrato al final de cada frase melódica.
El clímax llegó cuando el grupo tocó por más de 35 minutos un set de piezas clásicas como “Akiyaka”, “¿Por qué me casé?”, “Préndeme la vela María”, entre otras. Fue realmente especial escuchar su interpretación del clásico antillano “Brown Skin Girl”, en su ritmo original.
La cena-homenaje se convirtió en un baile lleno de recuerdos. Transcurrió la noche y “Benny y su Grupo” volvieron a brillar sobre el escenario. Sin duda un merecido homenaje para unos músicos que forman parte de la memoria histórica y popular de Chetumal.
Quizá unas presentaciones en público darían la oportunidad a las nuevas generaciones de escuchar esta música maravillosa. No depende únicamente de autoridades culturales –quienes realmente deberían trabajar para preservar la memoria histórica y popular de esta ciudad- sino de los integrantes del grupo.
Sería excelente una presentación pública. Pero mientras tanto, la noche del viernes 25 de agosto se queda en la piel y en la memoria de quienes lo vivieron. Después de todo, y a pesar del tiempo, el reconocimiento siempre llega.

Memorias del verano de 1999, respirando la ausencia de alguien.

Escribí esto en unas cartas dirigidas a alguien durante el verano de 1999, en esos días yo era estudiante de la Escuela Nacional de Música y la huelga en la UNAM estaba en pleno. No pensaba para nada en la solución del conflicto, pensaba en otros lugares y en otros cuerpos.

Día 1
Las horas han transcurrido como un parpadeo. La humedad se siente en cada rincón de la casa, en la ciudad. Es cierto. El verano precede al otoño y mis días en este planeta parecen una paradoja.
Buscar palabras, sonidos, silencios y alguno que otro grito en medio de la noche. Incluso mis gritos se convierten en sueños, viajes al fondo de mis deseos.

Día 2
Me conoces mucho más que yo mismo y a veces finges no conocerme. No te conozco a profundidad; cuando quiero ser esa persona adecuada para ti me da la impresión de que algo me hace falta.
En el principio estaba tu nombre como una barra de compás de las partituras musicales. Con el tiempo se convirtió en una progresión armónica.

Día 3
He soñado contigo. Ya mencioné que mis sueños son viajes al fondo de mis deseos. La última vez fue como una película alemana, en blanco y negro. Recuerdo que caminaba por las calles y lloviznaba. El olor a hierba y a tierra mojada inundaba el ambiente.
No había gente en las calles, todos eran fotografías en blanco y negro… del tipo de fotografías antiguas. Estando ahí no estaban, los veía pero no estaban presentes.
De repente, un fuerte viento me hizo mirar hacia atrás. Primero sentí el aroma de tu perfume y te vi en la puerta. Corrí a la calle para estar contigo y nos abrazamos. Comenzó a llover.

Día 9
Cada día busco cosas que me llenen. No existe un vacío total en mi alma, lo que me ha mantenido vivo son aquellas cosas que guardo como algo más valioso que el dinero: una pintura, un poema, el arte y la ciencia e incluso algunas banalidades.
El mundo no se acaba donde se junta el mar con el cielo; empieza cuando encuentras una salida hacia un universo más extenso. Somos muy diferentes, casi siempre discutimos por tonterías pero al final terminamos por reírnos de todo.
No puedo ni quiero negarlo: estoy enamorado de ti y lo estaré por lo que resta de vida. Nunca vacilo respecto a mis sentimientos. O acaso ¿no has sido tú la primera persona en la que pienso y la última antes de dormir?
El tiempo podría darnos las respuestas pero el tiempo se va. ¿Por qué tener miedo de estropearlo todo? ¿Por qué tener medo de entrar al mar cuando no hemos sentido la arena?
A veces algunos sueños son como castillos de arena…


Día 14
Pienso en mis días de la adolescencia, en la gente que conocí en la secundaria. Sentí un poco de envidia hacia algún compañero que se volvía popular en el salón de clases, tan sólo por presumirnos las fotografías de sus novias. Desde el punto de vista actual no sé si aún deseo ser como lo fue aquel individuo. En ciertos momentos siento que llegará el día en que no tenga suficientes cajas de madera para guardar tantas fotografías.

Día 18
No soy peor ni mucho mejor.
Somos como árboles creciendo o floreciendo cada día en cada estación. Todos tenemos nuestra primavera y un otoño. Nos volvemos más fuertes y si las raíces son profundas podremos dar buenos frutos.

Día 27
Sábado. Todos esperan la llegada del sábado con ansiedad, unos para huir de la rutina del trabajo, otros para quedarse frente a una mesa y escribir a alguien en particular. Frente a mí tengo un cigarrillo, una botella de Caribe Cooler y tu foto; hay música en el ambiente. El calor hace que mi cuerpo se empape de sudor y lo más apetecible en este momento es desprenderse de la ropa y quedarse desnudo frente al espejo.
Desnudarse de los nombres, de nuestras represiones, mostrarnos al mundo tal y como somos. Convertir la noche en poesía. Agazaparse en un cuerpo amorfo es la condena del mediocre.
Imagino un mar lleno de historias. Cada palabra expira en el instante que alguien te señala con el dedo. De nuevo elijo no ser parte de un sistema de vida. Es insoportable la levedad de existir en un ambiente saturado de cierta falsedad. Creo que hasta el alcohol y las drogas son aburridos en esta ciudad. ¡Ni hablar! Es el pecado que hay que pagar por no tomar parte de la vida cotidiana.

Luna llena
Decidí escuchar el sonido de las olas, las hojas de las palmeras que se mueven por el viento y las risas de los niños. La música de la naturaleza en todos los lugares que visito es un privilegio que se nos brinda sin tener que pertenecer a un grupo social.
¿Has escuchado el canto del viento en las montañas? Pienso en los lugares que pudiste haber visitado, no puedo esperar para oír de tu voz sobre los lugares que hayas visto o escuchado.
A donde vayamos siempre guardamos el recuerdo de un lugar especial para nosotros; un río, una montaña, un campo, un parque, una mirada.
Las cosas tangibles a nuestro tacto como una flor, una piedra, el agua, un cuerpo ardiente. De una u otra forma deseamos registrar esas experiencias en nuestra memoria, eso nos mantiene vivos y con la fuerza necesaria para seguir viviendo esta vida; para amar con la plenitud que merecemos.

Día 32
Hoy me doy cuenta cuan pequeño puede ser una persona para aquellos que su vida ya está resuelta, cuan insignificante resulta una mente ocupada en pensar y en filosofar para una persona que lo único que le importa es un puesto laboral. Trato de no prestarles atención o importancia. ¡Jamás imaginé mi vida de esta manera! ¿Por qué preocuparme por no llevar una vida normal? Normal para la gente integrada al sistema.
¿Para qué mortificarme con una insignificante masa de muertos vivientes?
Pienso en ti a ciertas horas. A veces me da miedo y no puedo evitarlo, ¿qué estarás haciendo? ¿Con quien y en donde?... ¿cómo?
Preferiría no pensarte y sin embargo deseo pensar en ti cada vez que el día acaba al llegar la noche.
El amor es como la muerte: te puede encontrar en un hermoso lugar o en el menos pensado… excepto que no sabes cuando te va a tocar.

Invitación al sueño compartido, la muerte inmerecida.

Porque de la lluvia interna es mi alma, de los suaves desiertos lunares es mi piel… para los curvos paraísos.

No voy a buscar un lugar donde esconderme porque dentro de mí hay un universo en expansión. Puedo volar dentro de mí como si mis huesos carecieran de peso. Cada dos o tres pasos que avanzo, mi alma grita lo que mi cuerpo calla. La noche más larga de mi vida a punto de verme frente a mí.
Luz el pasado, presente reluciente con tu cuerpo celestial impreso en mis ojos -dos lunas rojas- dando vueltas alrededor de mis manos como una de esas memorias nocturnas, la memoria que te ha mantenido viva entre mis dedos, las noches en que has estado ausente.
Ahora estás frente a mi frío y frágil cuerpo desnudo, despojado de su nombre y de la memoria tomentosa. Deseo a cada minuto sostener tu etéreo cuerpo de cristal; mi saliva pide la esencia de tus besos. Hoy voy a morir en un instante vivo sobre tu cuerpo.
Hoy quiero tu cuerpo para escribirme tu nombre mientras escribes tu historia sobre mis piernas, rasguñando mi piel.
Voy a beber tu sangre y así llevaré tu deseo en mis venas. Tu sangre mezclada con la mía quemará el cielo de donde caíste.
Estando contigo, junto a ti o frente a ti, mi cuerpo vuela muy alto. Voy a llevarte hasta el final del celeste manantial de tu lluvia interna.
Te deseo como la tierra desea al agua. En la oscuridad de mi vida me reflejo en tus ojos.
Píntame tu cuerpo con tus dedos humedecidos sobre mi vientre, vente conmigo sobre mí y riega mi mundo con tu lluvia cristalina. Cántame tu placer, conviérteme en el testigo del orgasmo que brota de tu ser.

Huyendo de la realidad distorsionada, caminando a un sueño robado… gritando al cielo y muriendo sobre la arena.

Iniciando la secuencia entre ácido y en estéreo
A veces pienso que las personas más sanas son las que menos sufren
A veces pienso que el humo que expelen de sus bocas son las tristezas que no mueren
Se pueden dar pasos pequeños alrededor de sí mismos y no encontrar un sentido a la existencia.

Hay bocas que se unen, miradas que se encuentran y cuerpos que se pierden
Locos por la vida compartida.
No hay rencores manchando las paredes, colores en los dedos que dibujan
Formas sobre la piel.

Trazan líneas de vida sobre piedras, bajo cielos estrellados
Hacia el sur todas las nubes parecen menos distantes
Hacia el este llegan nuevos amaneceres.

Me coloco los audífonos y comienzo a volar
La secuencia me lleva por rincones celestiales, ausencia de voz
Sólo escucho el sonido de una cuerda.
Sintonizarte a ciegas para entrar en tu frecuencia
Las ondas en tu pelo despiertan mis sentidos
Suena la secuencia que me transporta hacia tu piel lunar.

El sueño cerca del mar
Soñé tu cuerpo desnudo sobre la playa, las olas cubrían tu paisaje lunar, una concha rozó tus caderas mientras la espuma resbalaba por tus muslos... sentí celos del sol que te acariciaba y la arena te hacía el amor... el cielo líquido que te humectaba... de mis ojos emanó el fuego que al cabo de pocos minutos te encendería y mis manos destrozaban las telas que cubrían tu pecho y tu vientre.
Llovió entre tus piernas y la arena nos cubrió como cómplice de una historia a punto de evaporarse entre manos y piernas, escrita con dedos y lenguas enredadas... soñé con tu voz gimiendo de placer, me llamaste por mi nombre y el cielo se abrió... el mar nos devoraba y tu sexo devoraba el mío... al fin me perdía en el abismo líquido envolvente, textos compartidos en la playa de la inocencia... el mar nos llevó muy lejos, morí dentro de ti... la sirena celestial.

Despierto y la secuencia ha llegado a su fin
Cuando volví del sueño me di cuenta de que había perdido mis brazos y piernas. Temblaban las paredes de mi refugio antisocial.
Por un momento mi estómago se convirtió en un mar interno de miedo, un mar que se que calentaba lentamente.
No he dejado de dormir anestesiado, ya nadie me puede salvar. Tu voz podría matarme, dentro de mi sólo queda miedo y un desierto infinito.

Viajan de a seis, uno detrás del otro: luces rojas y azules al acecho.


Busco una forma correcta para describir ciertas ideas que rondan en mi mente en este momento. Acontecimientos que suceden en días así da para reflexionar y escribir, comentar con amistades y camaradas, ideas que ocupan espacios en periódicos y programas radiofónicos.
No suelo meterme en asuntos policíacos ni mucho menos en la política de manera activa pero es inevitable pasar por alto ciertas cuestiones.
Todo mundo aplaude las actividades del grupo S.W.A.T. a la caza de sexoservidoras, antros cometiendo irregularidades, consumidores de drogas y las respectivas narcotienditas. Aclaro estimados lectores que no me centraré demasiado en estas cosas por obvias razones.
Hace unas semanas vi cómo este grupo policiaco rondaba por el Boulevard Bahía haciendo su “maravilloso trabajo” limpiando el boulevard de adolescentes bebiendo y sexoservidoras ofreciendo su pseudo amor efímero. Vaya, de repente me sentí como en una calle de Buenos Aires durante la dictadura militar, siempre a merced de los representantes de la ley que, en realidad, para mi no representan más que un órgano represor y abusivo, meras marionetas de un sistema al que no le interesa el bienestar de su pueblo.
Para muestra, varios botones: adolescentes violadas y asesinadas, pandillas de niños y adolescentes asesinos en potencia, policías que amedrentan a los amantes de la tranquilidad nocturna a orillas del mar –o caminando por cualquier calle-, suicidios, ex militares matando gatos, otros cuantos locos más haciendo lo mismo, vecinas que se matan entre sí, albañiles libidinosos, vecinos incómodos, pequeños rateros, beliceños consumiendo alcohol dentro de la plaza comercial y ensuciando la ciudad.
Se violan las garantías individuales cada 5 minutos. ¿Y saben por qué se cometen estos atropellos? Por la sencilla razón de que no nos educamos, desconocemos las leyes y desconocemos nuestros derechos como ciudadanos mexicanos. A lo mejor sigo siendo un tonto utópico y que no quiero ver la realidad… ¡pero sí la veo! Excepto que no me quiero quedar cruzado de brazos ni mucho menos callado.
El realizar operativos en bares y calles del centro de Chetumal es un trabajo demasiado fácil pero, ¿por qué no se van a donde realmente suceden cosas peores? Es más fácil levantar adolescentes ingenuos e ignorantes –que sí, consumen alcohol pero no todos dañan a alguien- que simplemente van a pasar el rato al aire libre. Como siempre, la doble moral es la constante en todas las ciudades y Chetumal no es la excepción: persignados todos, pero con la mano dentro de la bragueta. Y si no se consume nada y simplemente uno tiene ganas de sentarse a orillas de la bahía a disfrutar del aire fresco, de la noche, cenando o simplemente charlando, ya sea dentro o fuera del automóvil, llegan los “blue meanies” (malitos azules) “invitando a que nos retiremos a dormir”. ¡Caray! Yo no tengo ganas de irme a dormir temprano, quiero disfrutar del entorno, de la noche, de una grata compañía y de la libertad que supuestamente tengo derecho.
Pero existe un Bando de Policía y Buen Gobierno que establece ciertas reglas, obligaciones y restricciones. Lo correcto es obedecer las leyes siempre y cuando los guardianes de éstas las respeten del mismo modo. Naturalmente no sucede así. Salvaguardar el orden social es algo que está quedando en tela de juicio: recuerden a la banda de los Quesitos.
En días pasados arrestaron a un amigo por subirse a un árbol, simplemente se subió a buscar unas chancletas que habían arrojado: los señores policías –tan inteligentes y desesperados por un poco de acción, como lo ven en televisión- se los llevaron con el argumento de que causaban disturbios en la vía pública. Nótese la capacidad de esos sujetos: ven disturbios donde no los hay, y donde lo hay no están presentes.
El ver a las patrullas rondando por el boulevard –hasta seis patrullas una detrás de la otra- me produjo sentimientos encontrados que van desde la risa, el enojo, la lástima y hasta la tristeza. Me recuerdan a las naves imperiales de la Guerra de las galaxias persiguiendo a los miembros de la Alianza Rebelde, naves gigantescas esparcidas por toda la galaxia tripuladas por clones al servicio del emperador.
¿Han visto cuando tres patrullas con cuatro elementos se detienen a revisar a un carro con una pareja? Quienes habrán vivido la experiencia lo saben bien: el mal trato y el abuso de autoridad son los ingredientes del cóctel. Sin mencionar las “manoseadas” y demás exquisiteces.
Habrá algunas excepciones decorosas dentro de las corporaciones, pero los demonios rondan en la mente de todo ser humano. Si necesitáramos un ejemplo para ilustrar el alto grado de machismo y un bajo nivel de raciocinio, ya saben a quien mirar.
No estoy en contra del orden, tampoco estoy en contra de las redadas. Estoy en contra del abuso de autoridad, de la vigilancia total y el hostigamiento por vestir de negro, llevar el cabello largo o pintado, por calzar tenis, por pensar diferente o vestir una playera con alguna consigna, por ser joven y lleno de vida; estoy en contra de aquellos que se escudan en su uniforme y acosan mujeres, estoy en contra de la corrupción y el mal uso de las leyes para beneficiar a algunos y fastidiar a las clases bajas y medias.
En pocas palabras, todo abuso de autoridad y uso excesivo de la fuerza pública es reprobable. Nadie confía en la policía. La gente se cuida más de ellos que la banda de Los Quesitos.

En el fondo de una taza de café no se encuentran las respuestas: o de cómo el arte NO SE CREA en un sorbo ni en una fumada.

Me gusta el café. No soy un catador ni mucho menos un experto en todas las clases de granos pero me gusta degustarlo; beber un sorbo de café caliente y después escuchar una buena historia, leer un libro que me haga “tripear” o simplemente que me acompañe mientras veo pasar a la gente. Capuchinos, frappé, mokaccino, americano, con canela, con leche, me fascina el café. Me he enamorado en un café sólo una vez en la vida.
Así también amo el introspectivo y muy seductor arte del sonido que desemboca en la música y las artes en general. Desde que era niño sentí una atracción especial hacia los instrumentos musicales, las canciones, escuchaba los discos que mis padres ponían en casa. La primera vez que vi a un músico de verdad –era un violinista que tocaba solo en el bosque de Chapultepec- tenía cuatro años y sentí una especie de metamorfosis en mi. Pasaron los años y tuve el primer contacto hacia un mundo tan vasto como lo es la música. En el ambiente se esparcía el aroma a café.
Cuando era un adolescente de 14 años creía que la palabra “intelectual” daba un toque de clase y distinción, que servía para describir a una persona culta y activa dentro de un determinado círculo. ¡Vaya! Creía que un intelectual era una especie de “semidios”.
De manera que, luego de estar en un concierto de la entonces Orquesta Filarmónica de Quintana Roo, vi a un grupito de músicos, el director, pintores, escritores y demás fauna artística local, todos reunidos alrededor de una mesa en la que, además de los respectivos canapés no faltaron las tazas de café… y mucho tabaco.
Entonces –joven inexperto como lo era a los 17 años- deseaba tanto ser parte de un selecto grupo de creadores y artistas “intelectuales” y reunirme a tomar café y hablar “de arte” por horas y horas. Conocía a algunos miembros de esa “selecta élite” que por entonces me tenían en el concepto de un chico interesado en la música y que de ahí no pasaría. Sabía que tenía cosas por compartir y deseaba conocer muchas otras más, qué mejor que conocer y aprender de la gente dedicada al arte de tiempo completo. Hay una característica en ese sector del mundo artístico: fingen escuchar pero en realidad no lo hacen. Mi voz era largo compás de silencio para ellos.
Por aquellos días pertenecía a una banda de rock –la primera en mi vida- y las perspectivas de vida eran nulas: no quería ir a la escuela, deseaba tocar mi guitarra todo el día y escribir mis canciones. La vida como ‘roquero’ y adolescente con tendencias ‘darketas’ significó una búsqueda constante del sentido de la vida y de la muerte, consumía horas en lecturas de obras simbolistas como “Una temporada en el infierno” de Arthur Rimbaud, escuchar a Morrison y a The Smiths y The Cure.
Leí muy poco a García Márquez en esos días pero la guía de mi maestra de literatura fue decisiva en mi vida: comencé a utilizar metáforas en mis poemas y mis canciones.
Después de ir y venir, subir y bajar y conocer otros rumbos, comencé a darme cuenta de lo que en realidad es un “intelectual”.
Para empezar un “intelectual” no es un “artista” y el artista vive para crear e interpretar el arte. Si es así, ¿Cuándo se pierde lo artista y se convierte en intelectual? Me parece que esa metamorfosis se da a partir de cierta edad o cierto estado de ánimo (podría ser acaso una soledad persistente en el esqueleto o la falta de archivos a la egoteca).
Me considero artista porque dentro de mi área he creado obras que, si no han sido interpretadas en todo el país ni en todos los foros importantes, he llevado la música más allá de donde la encontré y aún falta mucho más. Ya he manifestado que no necesito escribir una canción acerca de “la luna sobre el mar de Chetumal” ni melcochas insufribles como “Suéñame Quintana Roo” para trascender en lo mío.
Las charlas de café son deliciosas siempre y cuando conserven su razón de ser: una charla de café con amigos, camaradas y familiares. En mis días como estudiante de música tomé muchos cafés en Coyoacán con mis cuates de la Escuela Nacional de Música. Eran charlas que se nos iban en hablar de las muchachas que paseaban por la Plaza Hidalgo, de películas, de discos, de conciertos, de programas de televisión, de conciertos y tocadas, recuerdos, anécdotas… un cóctel de temas que se endulzaban y se degustaban al calor de un vaso térmico lleno de café y un “tabaquito”. Rara vez hablábamos de querer arreglar el mundo si uníamos fuerzas como gremio artístico, mi generación no era de la ideología hippie de “hagamos el amor y no la guerra”; hablábamos de las clases. Sí nos aventábamos algunos minutos disertando sobre teorías y piezas musicales pero nunca nos olvidamos del verdadero objetivo: crear e interpretar nuestro arte.
Todos somos artistas si no olvidamos ese detalle: crea e interpreta tu música, lleva el arte más allá de donde lo encontraste, compártelo, hazlo tuyo, transmite el mensaje y mantente fiel a tus ideas pero siempre busca la evolución, experimenta, la vanguardia te puede ayudar a percibir el mundo que te rodea. Y es cierto, un artista no se puede quedar atrás, hay que evolucionar a la par que el resto de la sociedad, más no debemos dejarnos llevar por aquello que altere nuestra condición humana.
El mundo no va a mejorar acumulando tazas de café, la música no surge a partir de los sobres de azúcar ni los trazos sobre el lienzo son producto de las formas que la crema dibuja en la superficie del café hirviendo ni del efímero humo del cigarro.
Creo en el arte como una expresión y como un poder para llevar un mensaje a las masas, educar al pueblo en las humanidades, crear consciencia; el arte propicia cambios, recrea pero al mismo tiempo provoca ideas que a la postre el receptor asimilará como el mensaje del artista. No existe un discurso único que todos deban interpretar de la misma forma ni se debe obligar a nadie a percibirlo así: entonces el artista se convierte en un fascista.
Un gran amigo y artista dice que “el arte es permanencia y la grilla es olvido, más que en el arte de vanguardia, pienso en la vanguardia como un concepto revolucionario”. Muchas juntas “de café”, más que ser reuniones para crear espacios de expresión, obras de arte o simple convivencia, se convierten en “chorchas” de tintes políticos para luchar contra una entidad burocrática.
Más que adoptar una apariencia, pavonearse en cafés o plazas y pretender ser un artista consumado e intachable (y hasta intocable e infalible), hay que demostrar la calidad, la preparación y el virtuosismo. De una buena vez y si se quiere recuperar la credibilidad y dignificar el papel del artista en la sociedad, olvídense de beber grandes cantidades de café y fumar cajetillas enteras de cigarros, adiós a los autoelogios: hagan su trabajo.
Es cierto, me gusta el café, amo la música, no hay nada más placentero que crear una nueva pieza musical. Para todo hay un tiempo y para todo hay un lugar. No nos convirtamos en lo que criticamos: una burocracia de la cultura y el arte.

¿Dónde está Benny?...

Para Benny y José Loeza y los músicos de su maravilloso Grupo, donde quiera que se encuentren…

No soy nativo de Chetumal. Nací en la Ciudad de México en el año de 1975. Llegué a esta ciudad con mis padres a la edad de 6 años, entonces era 1981. Verano de 1981. Mi padre sería el primero en llegar y al poco tiempo nos reunimos con él. La idea de vivir en un lugar con mar me atraía. El único sitio similar que conocía era Ixtapa Zihuatanejo, de modo que así visualizaba a Chetumal. La música ha sido parte de mi vida desde que tengo uso de razón, era costumbre que en las fiestas navideñas y en cualquier reunión familiar sonaba la música: desde música de la Sonora Santanera, la salsa, la cumbia, Rigo Tovar, Sandro de América, los Beatles y hasta la música Disco de finales de los 70. Esa era la música que en las fiestas familiares y de la colonia se acostumbraba a escuchar, allá en la Ciudad de México.
En 1981 la vida sería diferente. Tan diferente que nos acostumbramos muy pronto a la tranquilidad de la región y el nuevo entorno: el calor, los mosquitos, las tormentas tropicales (que mi padre confundiría con ciclones), la gente, sus costumbres y la música. Y así fue como una tarde-noche de verano, una música peculiar se mostraría a mis oídos como una bienvenida a mi nueva vida. No recuerdo a bien si se trataba de una kermesse o una fiesta popular lo que se realizaba aquella tarde. En compañía de mis nuevos amigos jugábamos una cáscara de fútbol. Al poco rato la música emergió de los altoparlantes colocados en medio de la explanada de aquel entonces llamado CREA. El sonido del saxofón, el órgano, las percusiones y del cantante principal no me sonaba a nada escuchado antes. Era una música muy extraña. Recuerdo las primeras líneas de la canción: “¿Quién lava la ropa?... ¡Pepe! ¿Quién lava los trastes?... ¡Pepe!... ¡Me casé casé, me casé!”
Seguramente mucha gente recuerda estas palabras: era una melodía de Benny y su Grupo. Lo que a mis oídos llegó era Calypso y Reggae en el más puro estilo y sin alteraciones de ninguna índole.
Benny y su Grupo era un conjunto musical muy popular en la ciudad. Junto a otros más como Kontiki, Opus 6 y el Grupo Montecristo y sin olvidar al otrora famoso Ely Combo (a quien dedicaré el mismo espacio más adelante, lo mismo que al resto de las bandas); Benny y su Grupo interpretaban “covers” de canciones de Byron Lee pero que lo mismo tocaban las canciones de compositores locales y su música propia.
¿Cómo olvidar una tarde en Bacalar escuchando ‘Adios Tiro Loco’ o ‘Akiyaka’? esta última es una pieza del grupo procedente de Dominica, Exile One, que tan excelentemente interpretaba Benny.
La gente se entusiasmaba al escucharlos, la alegría se desbordaba y Benny gozaba de la admiración y el cariño del público. Naturalmente, lo que escribo son meros recuerdos y referencias que acumulé durante mi niñez en fiestas, reuniones, bailes públicos en la explanada y en las fiestas del carnaval. Alrededor de 1984 nos mudamos con mi familia por el rumbo de lo que era el Club y Arena Quintana Roo, cerca del Hulubal; cada fin de semana se armaban los bailes. En una ocasión vi a Benny en la televisión local, en el programa Sambay, y me llamó la atención una de las guitarras que Benny poseía: una guitarra Rickenbacker similar a la que utilizaba John Lennon. Un buen día, mi padre compró un caset: Geografía Musical de Quintana Roo. El lado ‘A’ estaba dedicado a la música caribeña con los grupos en boga. Tal caset contenía, si no me equivoco, ‘Adios Tiro Loco’, ‘Kalimán’ y otra más cuyo título no recuerdo.
‘Adios Tiro Loco’ es, de manera personal, la canción que más recuerdo y que me ha tenido noches enteras tratando de descifrar el secreto de su sonido. Como músico hay melodías que despiertan mi interés, ya sea rítmico, armónico o el melódico.
José Loeza, saxofonista y hermano de Benny, logra una interpretación única. Poseedor de un estilo interpretativo, José Loeza imprime un color muy propio de la región, destellos de la música de jarana yucateca y del clásico Ska procedente de Jamaica, muy popular en Belice y en tierras caribeñas. En ‘Adios Tiro Loco’ escuchamos una melodía en dos partes, a manera de estrofa y coro pero en una pieza instrumental. La primera parte se presenta con energía e iniciando con dos saxofones tocando voces diferentes una de la otra, siguiendo con la sección rítmica y armónica (percusiones, guitarra, teclados y bajo). El ritmo se podría confundir con la punta rock beliceña pero en realidad se trata de una pieza en el clásico estilo de Calypso. No obstante, la segunda parte nos ofrece un aire jaranero inconfundible, lo que se conoce como un “seis por ocho”, breve pero contundente y en donde los acentos se intercambian, creando una atmósfera y riqueza rítmica incomparable que resulta difícil tocar a la primera vez.
Ya he mencionado que José Loeza poseía un estilo característico: se trata del trémolo al final de cada frase melódica, como si el saxofón temblara al final de cada línea, lo que permite al escucha identificar de inmediato a la agrupación. Existen dos versiones de ‘Adios Tiro Loco’, la que está en el disco Geografía Musical de Quintana Roo y otra que recién descubrí en unos casets que me facilitara la Maestra Sagra del Río, de una colección de tres que contiene la discografía de Benny, sin fecha de producción, más larga que la versión de Geografía Musical.
Pero el saxofón no era el único elemento del sonido “Benny”. Diría que el órgano Hammond, la tarola de la sección de percusiones y el bajo eran suficientes para identificar a la banda.
La gente recuerda también con mucho agrado ‘Pájaro amarillo’. He platicado con algunos compañeros de trabajo y amigos mayores y coinciden en afirmar que Benny y su Grupo era el mejor grupo de Chetumal. Seguramente si alguna persona que esté leyendo esto y sea nativo de Chetumal recordará algunas etapas de su vida, los bailes a orilla de la bahía, su primera cita o un momento de decepción amorosa que se haya evaporado al calor de la música de Benny.
Pasaron los años y Chetumal se modernizaba lentamente. Llegaron nuevos estilos musicales, la televisión por cable nos trajo la MTV, las radiodifusoras de AM comenzaban a ser relegadas por las de FM. Lejos quedaban los festivales musicales en la Explanada de la Bandera los fines de semana, el Festival Cancún Caribe de 1983 y el Festival Internacional de Cultura del Caribe de 1988 en los que Benny participó con éxito como muestran algunas fotografías en el Archivo General del Estado de Quintana Roo.
Para alegría de muchos, Chetumal entra a la modernidad pero, para tristeza de otros más, se han perdido muchas costumbres y elementos del Chetumal de antaño. Lo cual no está mal desde donde se quiera ver. Pero lo más lamentable de todo es que Benny ha desaparecido de la escena musical y tal parece que no quiere regresar.
No existe una memoria bibliográfica dedicada a Benny –y al resto de las agrupaciones musicales-, él vive al igual que su hermano José. Su música ejemplifica la verdadera identidad musical del sur de Quintana Roo y se ha quedado en la memoria colectiva de los chetumaleños.
Mientras escribí esto escuché algunas piezas interpretadas por Benny y su Grupo: ‘Pájaro amarillo’, ‘Do them back’, ‘El merengue’, ‘Adios Tiro Loco’, ‘Akiyaka’, ‘Kalimán’, ‘Vámonos a Cancún’ y ‘Rin tin tin’.
Después de re-descubrir la música de Benny, de escuchar el material que grabó y encontrar algunas fotografías en los archivos históricos del estado, muchas preguntas surgen. Una pregunta sobresale entre todas: ¿quién trajo el reggae a tierras mexicanas? ¿Ely Combo o Benny y su Grupo? No quiero generar controversia, simplemente es una duda similar a la del huevo y la gallina o aquella de la “cuna del mestizaje”.
Supongo que existen musicólogos en la entidad pero ¿realmente se han empeñado en recopilar la historia de aquellos músicos de la época moderna de Chetumal? Quizá habrá que esperar a que Ry Cooder –quien rescató al Son cubano y sus músicos sobrevivientes en el disco Buenavista Social Club- escuche la música de Benny, de ely, de Opus 6 y Policarpo Aguilar para comenzar con el rescate, antes de que el tiempo cobre sus deudas, cosa que dudo factible.
Se discute mucho acerca de la identidad cultural de Quintana Roo. Más preocupados están con el monumento al ego falócrata a orillas de la Bahía de Chetumal y una secretaría al servicio de intelectuales de café que no permitirán el desarrollo de expresiones jóvenes e innovadoras, que por el rescate de la memoria musical de la ciudad.
Ojalá que Benny lea esto y se convenza de que habemos gente que le admira y extraña. Sería maravilloso volver a escuchar a la agrupación como en sus mejores tiempos.
Si alguien allá afuera tiene material que pueda aportar –otorgando el debido crédito- para comenzar un trabajo bibliográfico, bienvenida sea la colaboración.
Para concluir sólo cabe decir que la aportación musical de Benny y de las demás agrupaciones ha sido muy importante para la cultura local. No dejemos que el tiempo borre su memoria.

Continuará, se los prometo…

Poemas que llegaron con la lluvia… tres estados de ánimo

Los siguientes poemas datan del año 2000, para ser precisos, los escribí en agosto de aquel año en la Ciudad de México. No soy escritor sino músico, pero siempre me ha gustado escribir cada una de las ideas que atraviesan por mi mente, utilizando el ritmo natural del habla y mi instinto musical. Las lluvias azotan la capital con fuerza entre mayo y noviembre. Después de eso, llega el invierno seco. Las tardes lluviosas en la Ciudad de México son especiales porque son como lágrimas reprimidas de cada uno de sus habitantes: solitarios, apresurados, temerosos, lascivos o indiferentes. Escenarios diferentes, personajes distintos y horas sincronizadas de manera desigual en los relojes, pero la lluvia siempre era la misma. He aquí la memoria de aquellas tardes cuando mis compañeras inseparables eran mi guitarra y mis pensamientos, de camino a la Escuela Nacional de Música, y nos mojaba la nostalgia.


Diluvio y deseo
Si el diluvio se cuela por los poros
Nuestros poros…
Tú y yo secaremos el agua que empaña los espejos
Una a una
Beberé las lágrimas que broten de tu alma,
Un exorcismo.
Guardaré a cada demonio dentro de mi cuerpo
Y los evaporaré al atardecer
Cuando la noche haya llegado sabré qué sueñas
Porque en tus labios habré dejado
La esencia de mis sueños
Con una dosis de mi vida.
La vida no se me acabará
Porque beberé tu vida
Del agua que brota de tus labios.

La lluvia luminosa
Si pudiera perderme en tu cuerpo
Diluirme en tu saliva
Beber de tu sudor,
Si tan solo me mojaras de noche
Con la dulce lluvia luminosa
Que brota entre tus piernas.

Miro en tus ojos y deseo morir
Descansar mis huesos sobre tus senos
Y tatuar mi nombre en tus labios.

Pero la muerte no existe en tus ojos
La luz del sol no es suficiente para dar vida,
Tus ojos no son míos, no me reflejo en tu mirada
Mi nombre no se escribe en tus labios.

Daría mi vida por tu lluvia luminosa
Mi respiración por tu alma,
Mis sueños por tus senos
Y mis huesos por ser de ti.

Si pudiera perderme en tu cuerpo…
Llévame de noche
Bébeme…
Mátame…



La lluvia
La lluvia regresa
Súbitamente, fría y limpia
Siempre es la misma.

La lluvia cae
Pesadamente, sobre ti
Siempre es la misma.

La lluvia es la misma
De día o de noche
Un alma
Nunca lo es.

Ellos viven en la Matrix… simplemente con encender el televisor.

Ni los artistas posando en la televisión promoviendo el voto, ni las miles de “propuestas” de trabajo y oportunidades para “los chavos” ni el bombardeo de desacreditaciones entre los candidatos surtieron efecto en los miles de jóvenes mexicanos que el pasado dos de julio del 2006 debieron emitir su voto. En efecto, los jóvenes que conozco y con los que he platicado acerca de la jornada electoral desconocen totalmente lo que aconteció, el por qué de la incertidumbre en cada uno de nosotros. Hay demasiada apatía en las instituciones –y no los culpo- en el derecho a votar y en el propio país. A ellos no les importa si el país se va directo “a la mierda” o si la policía viola mujeres con toda saña. A los chamacos les interesa más si Panda llega al primer lugar de los 10 más repetidos, si Ashlee Simpson se pinta el cabello de un color diferente para su nuevo video o qué niña argentinita va a celebrar sus quince años en grande.
¿Para qué sirvieron las “chorrocientas” generaciones de Lacrademia o las emisiones de cantando por un sueño? Simple, para adormecer las conciencias, narcotizar la mente de los futuros votantes, crear mexicanos conformistas.
Un país ignorante es un país más feliz. Basta con preguntar a un adolescente cuanto sabe sobre la historia de México, si acaso significa algo para él Moctezuma, si tiene conocimiento de la Guerra de Reforma, si acaso sabe las razones del conflicto en Atenco o tiene conocimiento de las víctimas de la policía. Seguramente dirán, con ese desparpajo propio de la edad: “¡qué hueva! ¿Para qué me preguntas eso?”. Ni les importa.
¿Para qué preocuparse si en casa hay señal de televisión por cable en donde pueden pasar horas enteras mirando los mismos videos, si hay dinero para salir al centro comercial y lucir las mejores ropas o ir al café a escuchar los nuevos chismes de quién se acuesta con quién y quién ha sido rechazado por la Señorita Miseria?
Los jóvenes se siguen organizando… pero para la siguiente salida a Mahahual, la “peda” del fin de semana. Ya suficiente han de tener con la policía que los acosa cada fin de semana, estén donde estén y en las condiciones que sea como para preocuparse por las propuestas de los candidatos. Por lo menos, para terminar con la tiranía policial deberían tener un poco de inconformidad y conocimiento de sus derechos y garantías individuales. Pero no es así, la Carta Magna es un libro muy aburrido. En casa les espera la amada caja mágica para aprender a armar un nuevo guardarropa o una nueva manera de escribir mensajes por teléfono celular.
Un país dividido, una democracia puesta en tela de juicio, la política nauseabunda. No hay memoria histórica y la identidad cultural se ha perdido. ¿Qué sigue? ¿Hablar con acento argentino como muchos niños del centro del país ya comienzan a hacerlo, simplemente porque los de Miranda lucen “bonitos” hablando con ese acento? Sí, sha se que sho estoy equivocado. Ahora, ser rebelde es sinónimo de una estrellita fugaz que sale en la televisión y mueve la boca. Un verdadero rebelde no se deja influenciar por nadie, defiende sus convicciones y no sigue a ningún líder.
¿Y México? Bueno, que los políticos se ocupen del país y sus problemas, yo quiero mi MTV, quizá vote por el Dr. Simi, es una botarga muy graciosa y vende condones de a diez pesos.
De nada sirve aumentar las horas de clase si la Historia de México va a ser eliminada del programa de estudios. De nada sirve un México fuerte económicamente cuando su pueblo no recuerda ni sus propias tradiciones ni su arte. De nada sirve hablar de apertura democrática cuando los jóvenes son los primeros intolerantes entre sí, entre sus grupos de amigos. De nada sirve luchar cuando un pueblo entero vive con miedo incesante.
Pero sonrían, hay más generaciones de Lacrademia en el sexenio que viene y MTV para rato. De rojo se ven bien… lástima que no se trate de luchadores socialistas.

Detrás de las viejas escuelas vienen nuevas ideas… pero nadie quiere escuchar.


Un artista es una persona que crea una obra con el fin de transmitir un mensaje, una idea o un estado de ánimo. En el mejor de los casos el artista propone nuevas formas de expresar las ideas, rompe con los clichés y con los cánones que dictan “los altos jerarcas de la cultura y el arte”. Desgraciadamente –o para su fortuna- esos artistas no se encuentran dentro de las instituciones oficiales de cultura.
A mi mente viene un recuerdo de la infancia. De repente todo mundo pareció enloquecer con una canción que expresaba cierta “identidad” local: “Suéñame Quintana Roo”. Obra de un argentino que, según me han informado algunos, fue escrita por encargo. Como sea, esa verdad sólo la sabe el autor. Hasta la fecha, hay almas que se conmueven hasta las lágrimas al escuchar esa canción una y otra vez.
Lo anterior es sólo un referente para lo que a continuación describiré. En mis días de secundaria pertenecí al coro de una de las secundarias más antiguas de Chetumal y que a la fecha cuenta con 32 años de existencia (el coro, por supuesto). Mientras pertenecí a dicha agrupación conocí el repertorio de compositores que habían dedicado su obra musical al estado. Muchos resultaban desconocidos para mí. Ahora sé que Carlos Gómez Barrera fue un prolífico compositor que no sólo escribió canciones inspiradas en Quintana Roo, también escribió sobre otros temas.
Toda esa gente que ha dedicado más de una canción a su tierra natal merece mi total respeto. No es fácil sentarse a escribir una canción, encontrar las palabras adecuadas que combinen rítmicamente y que sin ser rebuscadas no resulten simples. Si hay un músico local que admiro es a Benito Loeza (para quienes no lo recuerden, Benny y su Grupo les resultará familiar). Simplemente, todo artista merece respeto y merece ser escuchado.
Ahora bien, el tiempo transcurre como agua de río. Las obras artísticas ofrecen la inmortalidad o el ostracismo. Chetumal ha crecido en su mancha urbana y en la diversidad de población, lo cual nos permite pensar en un calidoscopio de sonidos, aromas, colores y lenguaje. Los niños nacidos en la década de los setenta han crecido, y los nacidos en los ochenta no se quedan atrás.
En el “subterráneo” existen músicos y creadores con una nueva visión de su entorno, con ideas que reflejan el sentir de su generación. Sonidos que emergen del fondo de su alma, coloreados por las nuevas tecnologías y armonías disonantes pero no agresivas.
Desde el bossa nova, el techno, la balada, el pop, el rock pop hasta el sampleo de sonidos concretos, estos nuevos músicos y compositores dedican horas enteras en la creación de una música inspirada en su vida diaria, en sus deseos más profundos. Con letras reflexivas, algunas veces simples y superficiales, estos músicos no buscan pertenecer a ningún círculo “selecto” de artistas.
Y no son músicos únicamente; también son pintores, escritores, teatreros, grafitteros, bailarines y artistas multimedia los que ofrecen nuevas formas y técnicas de expresión de las ideas. ¿Cuál es el inconveniente para que estos artistas trasciendan? Tan simple es la respuesta: no dedican su trabajo a Quintana Roo. Vaya pues, en el sentido más sencillo, no caen en el cliché de escribir obras que hablen de “la luna del caribe, el turquesa de las aguas, la milenaria tradición de los Mayas y los árboles del chicle”, o en el peor de los casos, no tienen un apellido de tradición en la ciudad.
Basta con contar en el repertorio u obra artística con una pieza que no ostente el “clichoso” título de “Laguna de siete colores” o cualquier nombre en maya para ser ignorado por “los altos jerarcas de la cultura” local.
Esto es un arma de dos filos: o se preserva la identidad folklórica del estado a costa de segregar a estos artistas, vetándolos en todos los foros culturales, o se impone un parámetro de creación poniendo fin así a la libertad creativa y provocando un estancamiento artístico. Con respecto al primer “filo” del arma, en Quintana Roo no hay una identidad cultural, a excepción de la cultura maya del centro del Estado pero para llevarla a los niveles de difusión que merece, hay que luchar contra un racismo subliminal proveniente de los medios masivos de comunicación.
Tratar de abrir espacios para nuevas propuestas de arte procedentes del mundo “subterráneo” es como luchar contra guerreros de aire. Tampoco se trata de restar mérito al trabajo de los viejos compositores y creadores, ellos ya se ganaron su lugar, pero detrás vienen nuevos sonidos, colores, letras, forma y movimiento.
Abrir los oídos y la mente ayuda a percibir el mundo del modo natural como es. Aquella institución cultural que continuamente cierra sus oídos y ojos a las propuestas realmente novedosas, propositivas y de calidad mantiene la incredulidad como sello personal, se llena de más de lo mismo y la fuga de talentos no se detiene. Y si algunos talentos no aceptan la integración a las filas de las instituciones se debe a la imposición de cánones que coartan la libertad creativa.
Más de tres veces, el mar de la bahía de Chetumal me ha ayudado en los momentos de reflexión, ha sido marco de ideas a desarrollar y sigo convencido de que el mar de la bahía y el Río Hondo son los únicos testigos reales de la historia de esta ciudad, no la gente. Esta es una tierra maravillosa, ideal para la reflexión. Pero tengo la libertad de titular a una canción “Sobre el mar” y no “La luna sobre el mar de Chetumal” porque, al final de cuentas, la música y el resto de las artes, son universales.
De nueva cuenta, mi respeto y admiración para los compositores locales.

En el país de ciegos...

¿Cuál es el presente que viven los adolescentes del país –ya no decir del mundo entero- en medio de una vorágine de información y productos de consumo? ¿Realmente están interesados en la vida política del país como para creer en un movimiento como lo fue ‘Tu rock es votar’ o les interesa algo más en la vida que no sea el grupo RBD o saben quién diablos fue Octavio Paz?
En este tiempo he tenido la oportunidad de ser profesor para estudiantes de ciencias de la comunicación. Mi área se enfoca a la producción de audio y considero, es un área tan importante como la edición de video. El primer grupo que atendí comprendía entre 12 y 15 alumnos, en su mayoría eran mujeres.
La experiencia de ser docente resultó enriquecedora ya que percibí de cerca un grave problema que a muchos parece no alarmarle, al menos no a la institución encargada de la educación. Como en todo hay excepciones. La inmensa mayoría de los jóvenes que estudian en el nivel de licenciatura en alguna universidad o tecnológico llegan con serias deficiencias académicas: total falta de análisis de textos, pereza mental absoluta, incapacitados para ejercer un criterio propio y escasos niveles de creatividad e imaginación, lo que los lleva a repetir fórmulas probadas –si nos enfocamos en una carrera que precisa de la creatividad-, faltas ortográficas y un léxico que bien pudieron aprender en un programa de Adal Ramones.

Un día encargué a mis alumnos un trabajo radiofónico sobre un tema que le asignéa cada uno. Una de las alumnas casi me suplicó que le encargara un programa de política ya que ella está muy metida en esos ambientes, algo así como “las fuerzas básicas” de la máquina celeste, que no del Cruz Azul. Cuando le di el tema ella no estuvo de acuerdo, argumentando que ese tema le había tocado para una tarea que le encargaron en la carrera de la cual desertó y que eso había sido el motivo de su deserción. Me pregunté entonces ¿ese es el tipo de “profesionistas” que pretende gobernar a México?
Veamos otro ejemplo. La influencia del país del norte es tal que ahora se utilizan palabras en inglés en lugar de su equivalente en castellano: “party” por “fiesta”, “work” o "job" en lugar de "trabajo" y esta palabra está mal empleada, entre otras palabritas. Simplemente palabras sueltas porque ningún estudiante es capaz de leer un libro en inglés, ni siquiera entienden la música en inglés; tienen problemas en su clase de inglés… y demasiados al hablar y escribir castellano.
El idioma se ha reducido a un lenguaje paupérrimo y patético, galimatías de palabras y mensajes incomprensibles: “t spro a k vngas, ps stoi n mi ksa”. Lo peor del asunto es que hasta los propios docentes de las preparatorias escriben de ese modo. Conozco a personas mayores que ocupan puestos públicos y escriben que dan miedo.
Otras preguntas surgen: ¿Cuántas horas pasa un joven frente al televisor o la computadora conectada a Internet y cuantas otras frente a un libro o frente al mar? “El mar no tienen nada más que agua y cielo en el horizonte y el libro no tiene ilustraciones (obvio, es un libro), pero en la televisión están los 10 videos más repetidos de la tarde y es más chido”, responderían, indudablemente.
Toda la culpa la tiene la educación de muy mala calidad que reciben los niños y jóvenes mexicanos quienes no son estudiantes de alto rendimiento ni interesados en las ciencias, las artes y la cultura, y los padres de familia quienes no fomentan las actividades lúdicas y deportivas en sus hijos, que prefieren gastar dinero en la fiesta de quince años de Espergencia, el partido del América los domingos, tener nietos y en pertenecer al “jet set” de la sociedad.
Los resultados de un desempeño mediocre en la vida escolar se reflejan en el momento de enfrentar las tareas que se les asignará en el medio laboral.
El desinterés por los temas en general, la enajenación consumista y la deformación de la lengua es una realidad. Tal como lo predijeron George Orwell y Aldous Huxley en sus obras “1984” y “Un mundo feliz” respectivamente, la sociedad llegará a un punto en el que la enajenación y la falta de valores serán el pan de todos los días. Y no me refiero a los valores que tanto defienden los guardianes de la moral y las buenas costumbres, sino a los valores humanos que hacen que cada individuo ejerza su poder en el mundo, el poder de decidir la profesión, el trabajo, la filosofía y la religión que mejor le satisfaga. Diría un adolescente “soy libre de decidir lo que quiero”, tiene razón, pero el hasta dónde llegue su libertad de decidir termina cuando elige ser esclavo de MTV.
Cuando escucho que a una institución educativa le otorgan esa certificación ISO, pienso en cuantas deficiencias no se habrán solucionado. Dicen que en país de ciegos, el tuerto es el rey.

¿YA LEÍSTE BIEN... OTRA VEZ?


¿YA LEÍSTE BIEN EL RESTO DEL CONTENIDO EN EL ABISMO?
ME IMAGINO QUE NO... PUES ¿A QUÉ ESPERAS?...
EN ESTE ESPACIO HAY DIVERSOS TEMAS Y ALGUNAS DIVAGACIONES PERSONALES, NO SE HACE PROPAGANDA A NADIE MÁS QUE A LAS IDEAS... SI QUISIERA HACERME PROMOCIÓN YA HUBIESE SUBIDO CIENTOS DE FOTOS MÍAS, PERO NO.
SALUDOS A TODOS LOS CYBERNAUTAS TRASNOCHADOS, AMANTES PERDIDOS, NÍNFULAS SEDIENTAS, HIPPIES CONTRACULTURALES, YUPPIES DESENGAÑADOS, IZQUIERDOSOS SOÑADORES, DERECHISTAS MANIPULADOS, COMUNISTAS ANACRÓNICOS, ICONOCLASTAS, LOLITAS EXPLORADORAS DEL CYBERESPACIO, INVESTIGADORES, PUNKETOS, DARKETOS, CHÚNTAROS, CONDECHIS, NACOS, FRESAS, HIJ@S DE PAPI ESCENOSOS, AMAS DE CASA DESESPERADAS, EXTRATERRESTRES PERDIDOS EN LA TIERRA, HOMOSEXUALES, FUMADORES DE MOTA, VENDEDORES DE SUEÑOS, TRANSCRIPTORES DEL LENGUAJE DEL AMOR, CONSUMIDORES DE UTOPÍA, LICENCIADOS Y MAESTROS, DOCTORES Y ENFERMOS (MENTALES), LOCOS, HARE KRISHNAS, MUSULMANES, CRISTIANOS, BUDISTAS Y REVOLUCIONARIOS; A CUALQUIERA QUE SIMPLEMENTE VIVA Y DEJE VIVIR... BIENVENIDOS SEAN AL ABISMO SÓNICO.

Borregos kamikazes, siempre a sus pies


ADVERTENCIA.- Si es usted un "perredista hasta la médula" que aún cree en la supuesta tendencia izquierdista de su partido, en la retórica barata del peje (y de Calderón y de todos los politiqueros actuales), si es de los que creen que lo que la televisión dice es la "neta"; a usted, seguidor de masas e imitador sin voluntad, individuo contracultural que cree en el cambio del mundo pero no se atreve a cambiar dentro de sí mismo, no siga leyendo esta nueva entrada de blog. Lo anterior aplica también para PANISTAS persignados, profesores sindicalizados, neoliberales elitistas y hippies anacrónicos, comunistas y demás seudo-intelectuales.


Durante años me he negado a ser parte de una masa de gente. Es cierto que todos tenemos modelos a seguir, unos de los primeros a seguir son nuestros padres. Posteriormente creemos que el mejor ejemplo que recibimos viene de los profesores –salvo unas cuantas excepciones, la mayoría han sido pésimos-, en los primeros dos niveles de educación no se nos permite analizar ni juzgar abiertamente a los mentores. En la universidad se nos abren los ojos y la mente. Desde niños se nos dice a quien debemos seguir: en la televisión, desde las aulas, los amigos, los vecinos, los padrinos, infinidad de personas nos dicen lo que debemos hacer y decir, cómo comportarnos y a quien seguir.
Afortunadamente mis padres nunca me dijeron a quien debo seguir ni qué debo hacer pero sí me dieron una educación sólida para saber cómo comportarme. Jamás confié en los profesores, ¿cómo confiar en un alcohólico o en alguien que golpea a los niños? Es cierto que para ser aceptado en un grupo social hay que pasar ciertas pruebas. Nunca aprobé ninguna de ellas así que, no pertenecí a ningún grupo social ni en la primaria ni en la secundaria, mucho menos en el bachillerato.
En un momento de mi vida me dijeron que “Jesús era mi amigo”. Tampoco les creí aunque comparto la visión de Jesús, un verdadero socialista que se rodeó de gente incompetente a quienes llamó discípulos. Líderes vienen y van, equivocados o acertados. Cito a Lennon: “No creo en Los Beatles, sólo creo en mi”. Hoy no creo en los tres colores, ni en el naranja ni el azul y mucho menos en el amarillo.
Mientras buscaba elementos que me sirvieran para la vida, ideas, filosofías, políticas, arte, imágenes y sonidos, la masa de gente que me rodeaba seguían las modas, tendencias que a la larga se tornaron frágiles y hoy no son más que pálidas caricaturas de sí mismos. El mundo está lleno de fracciones políticas fascistas disfrazadas de democracia. La apatía es la recurrente de las generaciones jóvenes, no leen, no cultivan sus mentes ni ejercitan el cuerpo, la televisión les dice cómo deben vestir, qué música escuchar, a quien deben seguir.
El punto máximo de la enajenación llega cuando la masa social actúa con brutalidad, creen defender a líderes o ideologías, mismas que no trabajan en beneficio de nadie salvo para intereses personales. Recuerden a Europa de la primera mitad del siglo XX, cuando mucha gente murió en las trincheras por las ideas de un loco medieval.
La manipulación sólo funciona cuando una persona no ha sido educada en las ciencias, las artes y en la filosofía. El ser humano nace libre, sin pecado original y con la certeza de un fin. El error del mundo occidental está en la creencia de culpas del alma y en la impureza de un cuerpo desnudo. Pero eso es tema de otro sueño.
La libertad de expresión es un derecho que todo ser humano posee. Hoy se ha abusado de ese derecho tan frágil, abogando por supuestos derechos pisoteados por sistemas de gobierno. Nadie es culpable hasta que se compruebe lo contrario, por lo menos el sol no brilla hasta que llegue el nuevo día.
Los discursos vacíos en sustancia están llenos de limitaciones retóricas, son el canto interminable en los podios improvisados en plazas públicas, aulas, edificios sindicales, púlpitos y las calles.
Todo ese bombardeo de palabras influye en la conducta social cansada de vivir sin nada, sin educación ni un trabajo digno, sin un nivel de vida que les permita comprar “cajitas felices” –como si eso les diera la felicidad- pero que a la menor provocación sacrifican a una res en las plazas públicas, a la vista de los niños quienes crecerán con la imagen de un animal desangrándose en nombre de la estulticia y creerán que eso es lo correcto.
Los borregos kamikazes están siempre a los pies de aquellos que no piensan más que en sí mismos, aprovechándose de la ignorancia del pueblo y de su sed de justicia. Cuanto más ciego es un ser humano es más fácil llevarlo al cadalso porque no sufrirá de miedo.
Lo siento por aquellos niños llevados a la fuerza a las manifestaciones de sus progenitores: no hay un futuro mejor.
No hay nada nuevo bajo el sol, ni bajo los colores restantes. Seguiré al sol que brilla en el horizonte, a mis ideas y a mis instintos.

El rock no tiene la culpa sino el que le calla la boca

Chetumal, por una razón explicable, es una ciudad extrañamente NO roquera y al mismo tiempo alberga a amantes del rock desde hace muchos años. Como ciudad caribeña ha recibido la fuerte influencia de la música beliceña, jamaiquina y de las antillas menores. A través de los años ha recibido a gente de distintas partes de la república mexicana y el Distrito Federal, lo cual ha nutrido con diversas maneras de pensar y de vivir al entorno local. En pocas palabras, un calidoscopio socio-cultural.
Recuerdo cuando, en 1981, la música tradicional que se tocaba era el calypso y la gente bailaba alegremente mientras que a mi me parecía una música extraña y acabó por gustarme. Ya en la adolescencia presencié mi primera tocada de rock en la preparatoria. Entonces creía que podía cambiar al mundo. A partir de entonces buscaba espacios en donde pudiera presentar a mi banda de rock, comprar discos o conocer gente con gustos afines.
Los espacios siempre fueron pocos o nulos; la gente con gustos afines era suficiente y fue creciendo con el tiempo.
Volviendo al presente, hace un año (octubre de 2005) asistí como invitado al III Ciclo Interactivo Universitario en la UQROO en el que se habló de rock. De tal manera, el evento fue un foro de rock abordado desde una perspectiva académica. Como en antaño, este tipo de actividades no interesan a las autoridades universitarias por el hecho de creer que la música es intrascendente y si es rock, pues peor. No obstante, las actividades transcurrieron de manera favorable pese a la poca asistencia. De este ciclo, cada año se realiza uno de Reggae dado el arraigo local a esta música y goza de una buena aceptación.
No en vano, Víctor Roura, invitado especial en el ciclo, expresó que Chetumal es un lugar “no roquero” y que esperaba ver una interacción por parte de la comunidad universitaria.
Desafortunadamente los espacios donde los jóvenes puedan expresar sus ideas se han cerrado, clausurado, exterminado o secuestrado… o en el peor de los casos, se han edulcorado o institucionalizado (no sé qué sea lo más grave, realmente). Se ha limitado el acceso a jóvenes con ideas innovadoras bajo la amarga máscara de fascismo cultural donde, únicamente, tienen cabida las ideas políticamente correctas. Si en la política hay dinosaurios, también los hay en el ámbito cultural. Claro, igual estan los “espacios” donde se vende una imagen “light” de la vida a los “chavos”, creando seres incapaces de pensar y de tener un criterio propio.
En el caso del rock, se le sigue viendo como una amenaza contra lo establecido, es necesario castrarlo y mantenerlo lejos de las mentes juveniles (sí, tenemos miedo de una insurrección juvenil). Déjenme decirles que el rock no tiene la culpa.
El rock no tiene la culpa de que la generación actual no tenga capacidad de análisis ni las suficientes armas para opinar o crear. El rock no tiene la culpa de que los jóvenes no lean, no tengan conciencia política ni ecológica. Los jóvenes no se convierten en seres “estúpidos” porque sí. Detrás de todo eso tuvo que haber una acción inutilizadora sobre el intelecto de aquellos a quienes las viejas generaciones les profesan aversión. Todo ser humano inteligente puede desarrollar genialidad.
Pero dentro de las viejas generaciones hay sus honrosas excepciones y quiero pensar –de una manera utópica- que son esos individuos que han mantenido sus ideas firmes e incorruptibles. Ningún tiempo pasado fue mejor que el presente ni será mejor que el futuro y viceversa. Como diría John Lennon. “Tomorrow never knows”.
¿Dónde van a encontrar los jóvenes un espacio cultural acorde a sus inquietudes, ideas, sonidos e imágenes? ¿A dónde llevar su propuesta innovadora que no sea a través de becas otorgadas por instituciones copadas por viejas y cuadradas ideologías? ¿Qué opciones les ofrece un medio como la radio que no sea la música comercial ni los amargos comentarios en contra de personajes públicos? Y ya ni hablar de la televisión. Recuerdo una estación llamada Radioactivo, allá en el Distrito Federal; la mataron para crear una estación más de noticieros y reportes viales. Radioactivo ofrecía la opción cultural acorde a nuestra ideología e inquietudes; era irreverente pero con un sentido crítico, se escuchaba música poco común de la que se escuchaba en el cuadrante y había programas especiales en los cuales uno aprendía temas interesantes, invitaba a la lectura de libros. Cuando cambiaron su formato, al gerente del grupo radiofónico le llovieron las protestas de una juventud enardecida, no por escuchar rock sino porque les cerraban su espacio.
Tan pocos espacios y tan poca juventud y vida. No culpo a Pete Townshend cuando escribió: “Prefiero morir antes que llegar a viejo”.
Respeto a la gente adulta, yo estoy llegando a la edad adulta. Lo que no me parece válido es querer cerrar el paso a las nuevas generaciones. De gente adulta extraordinaria he aprendido las cosas que hoy sé, de gente adulta brillante aprendí a tener un sentido crítico y de gente adulta fantástica nací.
¿Qué aprendí del rock? Aprendí mucho y tal vez algún día escriba de todas las cosas que he descubierto en ese camino sinuoso. Descubrí mi vocación artística y encontré a grandes camaradas. Pero sobre todo, aprendí a no conformarme con una sola cosa. El mantenerse inconformes nos hace mejorar como personas y profesionistas.
Estoy seguro que allá afuera, en las calles de Chetumal, hay miles de almas que buscan su camino, sea con el rock o con el reggae. Abran las puertas… de la percepción.

lunes, febrero 05, 2007

Juan García Esquivel: una vida en stereo y lounge.






A mediados de la década de los 90, la música lounge tuvo uno de los más inesperados resurgimientos de popularidad – y de moda – en la cultura pop del siglo XX. Juan García Esquivel fue llamado “padre del lounge” a partir de entonces, músico adelantado a su tiempo y que en Estados Unidos fue conocido como el Rey del Pop Espacial, pero en México nunca fue reconocido.
Esquivel nació en Tampico, Tamaulipas, el 20 de enero de 1918. Hizo su aparición como músico solista a la edad de 14 años en la XEW. Tres años más tarde organizó su primera orquesta: un ensamble de 15 integrantes. A los 18 años fue compositor, arreglista y director de una banda con 22 integrantes, la cual aumentó con cinco vocalistas. Era la década de 1940.
Amplió sus capacidades como compositor y arreglista escribiendo música de fondo para el programa de radio que a diario transmitía Panzón Panseco. “Él pedía cosas como ‘¿puedes tocar algo que suene a un ruso caminando por China?’ y de algún modo, lo podía hacer”, recordó Esquivel una vez.
La RCA contrató a Esquivel hacia fines de 1957, el primer lanzamiento de uno de sus discos mexicanos en Estados Unidos fue “To love again”. La disquera le dio la oportunidad de grabar en Hollywood en 1958. le dieron 5 horas para grabar en el estudio el álbum “Other worlds, other sounds”, pero terminó el trabajo con 90 minutos de sobra y grabar otro álbum: “Four corners o the world” con una orquesta pequeña, pero nunca estuvo satisfecho con la mezcla final.
La mayoría de las grabaciones de Esquivel comienzan con la misma dotación orquestal de “big band” y coros a la Ray Coniff, pero sus arreglos llevaron a sus elementos hasta el límite. Experimentó con las mezclas en los estudios de grabación, grabando dos orquestas diferentes en canales distintos (canal derecho o canal izquierdo si se le escucha en altoparlantes de un reproductor de sonido). Es acertado que el nombre de Esquivel usualmente se imprimía con un signo de admiración: su sello era la exclamación musical “¡Pow!” cantado por sus coros.
Juan García Esquivel, músico visionario, experimentó con el sonido estereofónico antes sound surround, con la división de canales, los sonidos bizarros y los arreglos futuristas de grandes clásicos. Musicalizó programas de televisión norteamericanos antes del boom latino. Otra característica de su música es el zumbido de orquesta que fue el “zu-zu-zu”, o el “boink,boink,boink”, originado en los coros, y que dio pauta a que otros directores los desarrollaran. Definió sus singulares propuestas sonoras como 'música para departamento de solteros de la era espacial'. Una frase afortunada que sin duda describía de forma tan concisa como imaginativa la intención estética que animaba aquel tipo de música, en el contexto de la América de los años 50 y 60.
El pináculo de la extravagancia de Esquivel al experimentar en el “sonido stereo” se puede escuchar en la pieza “Latin-esque”, su entrada a la serie de discos en stereo para la RCA. Para este álbum, colocó a sus músicos en dos estudios separados coordinando una especie de “circuito cerrado” con Stanley Wilson, quien dirigió a la segunda orquesta.
Su espectáculo en Las Vegas fue muy exitoso, atrajo a miles de iniciados a la vida nocturna y a súper estrellas como Frank Sinatra. Esos espectáculos tenían a cuatro vocalistas femeninas de figura esbelta, luces destellantes y rutinas coreográficas. Su última grabación para Estados Unidos salió en 1967 y sus grabaciones para RCA sólo se distribuyeron para el mercado latinoamericano en 1968.
Compuso mucha música para varios programas de televisión norteamericanos como “The Bob Cummings Show” pero su legado más grande fue una serie de música incidental para los Estudios Universal, siendo utilizada su música en más de 100 series diferentes, desde “McHale’s Navy” hasta “Kojak”. Como todo, Esquivel cayó en los excesos del alcohol y las drogas, lo que acarreó una serie de deudas económicas en Estados Unidos y con ellos, perdió sus pertenencias, incluidas algunas composiciones.
Regresa a México en 1979 y compone la música para el clásico programa infantil de televisión “Odisea Burbujas”, vendiendo más de un millón de copias en el país. El disco sería uno de los más buscados por los admiradores de Esquivel en Estados Unidos y su música quedaría en la memoria colectiva de muchos niños mexicanos nacidos en los 70.
Después de años de inactividad y limitado a dar clases de composición y arreglo en su casa de Jiutepec, Morelos, Esquivel recibe el reconocimiento de músicos internacionales, jóvenes iniciados en la música electrónica y revistas especializadas en el tema. Recibe a periodistas, conductores de programas de radio y televisión. Hacia 1998, la revista Variety publicó que el actor John Leguizamo había comenzado a trabajar en una película biográfica sobre Esquivel y, varias de sus piezas musicales, fueron utilizadas en películas como “El Gran Lebowski” y “Beavis & Butt-head toman América”. 1999 vio un “revival” de la música de Esquivel. El Kronos Quartet interpretó un arreglo del clásico “Mini Skirt”. En el librillo interior del disco “The Simpsons: Songs in the Key of Springfield”, Matt Groening, creador de la serie, explica que para la composición del tema principal y su arreglo, deseaba algo que fuera muy parecido a la música de Esquivel que escuchaba cuando era niño.
Finalmente, Esquivel fallece el 3 de enero del 2002. Llegó a ver el nuevo siglo, como su música, adelantada a su tiempo.

“Quizás el hecho es que mi música estaba demasiado adelantada a su tiempo. La audiencia no estaba lista para ese tipo de música. Ahora se utilizan los sonidos y a tecnología. Me alegra que los artistas jóvenes intenten seguir mi estilo para escribir música. Amo eso.” Juan García Esquivel.

Regreso a estas calles solitarias


Regreso a estas calles solitarias, silenciosas y el ambiente a mi alrededor es cálido. El verano a flor de piel. Mientras ellos duermen yo no puedo hacerlo, dentro de mi hay una ilusión nueva. La duda por el mañana tan incierto… pero sigo caminando hacia no sé donde.
En cierto modo los recuerdos se apoderan de mí esta noche; imágenes dulces y amargas por igual hacen mella en el alma atormentada. Busco paz, busco amor; busco sapiencia y un poco de dones sobrehumanos. Hay quienes quieren huir de las cárceles de la mente. ¿Cuántos años pasarán para encontrar la felicidad?
Siempre he estado sólo, me he conocido un poco encontrando virtudes y defectos; falta mucho camino. Por ahora me detengo en un rincón, un sitio en el cual pocos se detienen a contemplar lo que tienen día y noche. Un muelle, remodelado para complacer al ojo foráneo. Para mí es más que un simple muelle, es la conexión con la inmensidad del mar.
Arriba, la luna y las estrellas, algunas nubes robando el brillo lunar. El calor disminuye, el frío vuelve a mis manos. Me siento a la orilla y simplemente dejo que mis sentidos se llenen con la brisa y el sonido del mar.
Recuerdo cuando tenía dieciocho, suplicaba por abandonar este cajón de arena y probar lugares nuevos. Abandoné la idea de entregarme a una vida conformista, de sepultar mis ideas y venderle mi alma al demonio capitalista. Así de sencillo. De ser un arquitecto preferí darle vida a la música que gritaba desesperada en mi cabeza, como una amante cautiva en las garras de un guarro golpeador.
La música me eligió para darle vida y amarla todos los días de mi vida.
Llegué hace diez años a un lugar al que visité por muchos veranos. Ese verano de 1994 sería el último de mi vida en este lugar cerca del cielo. La ciudad sobre el lago borrado resultaba un sitio desconocido para mí, con su gente y sus costumbres.
Fue difícil al principio. Dejé un amor, dejé a mis amigos pero al fin, contento por haber abandonado esa cárcel de la mente. Nada bueno dejó excepto por los momentos fuera de las aulas, las idas a fumar a la cafetería o bajo un árbol: mudo testigo de un desamor.
Quise escapar de todo. No estaba listo para enfrentarme a mí ni mucho menos estaba preparado para enfrentar la soledad. Nadie que se haya escapado de sí mismo podrá llegar tan lejos, nadie que pretenda olvidarlo todo podrá vivir los nuevos amaneceres. Me engañé por un momento que se convirtió en años. Diez años en los que el aprendizaje fue constante. Caer, levantarme, llorar, gritar, reírme e incluso “enamorarme”.
Regreso a la realidad. No podía dormir, vine a suplicarle a la luna que me diera un sueño profundo. El mar fue de nuevo mi confidente. Pocos se dan cuenta de que el mar es el verdadero testigo de sus vidas.
¿A dónde iré a morir cuando se acabe mi misión en la Tierra? ¿Quién recogerá mi corazón despedazado? Las mismas preguntas. No soy el mismo de ayer, hoy quiero ocultarme de la gente… al fin y al cabo nunca se han dado percatado de mi luz. Ellos no me importan, sé que hay un ser que puede recibir mi luz. Mis colores serían todos para ese ser. La esperanza crece, la ilusión vive. Volveré para iluminarla.

A contra luz…


No leo acerca de la cosas que debería ser o hacer. De hecho me niego a adoptar una forma incongruente de vida.
Pero algo es cierto: no puedes hablarle a las piedras si deseas una respuesta. ¿Para qué buscar? Mucho tiempo desperdiciado en crueles apatías mientras tu alma se corrompe.
No estoy dispuesto a soportarlo mucho tiempo, ya lo hice y no dibujé una sonrisa en mi rostro. Un viaje redondo al infierno; se necesita algo más que fuerza para regresar.
Me levanto cada día rascándome los restos de la embriaguez nocturna, esa serie de imágenes irreales e inconstruibles donde transpiras las paradojas de la vida. Sería bueno vender esas sucias imágenes en frascos de 100 gramos, podrían curar un alma quebrantada.
No me pidan mi vida si la van a arrojar al abismo. Si mi vida importase para alguien que no fuese yo entonces me daría cuenta de que no estoy muerto o perdido.
Comí pedazos de luna roja y la intoxicación fue tal que visualicé una forma redonda e imperfecta. Normalmente una intoxicación me hubiese llevado a un lugar mágico. Creo que la luna estaba en cuarto menguante.
Suele pasar. No estas en el lugar ni en el tiempo adecuado. Vivo fuera del tiempo y me niego a un lugar. Si abriera un poco las puertas podría entrar el viento nuevo, pero olvido que el aire no es muy limpio bajo este cielo.
El cielo esta sobre mí pero yo estaré muy arriba de las nubes.
No conozco a Dios pero sé que Él me conoce a la perfección; tanto así que me alimenta con lunas en cuarto menguante.
Día a día me levanto y me sacudo los restos del sueño perdido. Las sábanas tienen mi calor, no sé cuantas mareas más lo soportaré.
Miro al espejo y frente a mí hay una imagen similar a la mía: esa imagen posee el sol en sus ojos. Si yo no fuera aquella imagen diría que estoy frente a lo mejor de mí.
Y sé que esa mirada quema porque ya encendió mi cuerpo. Si tan solo alguna otra mirada se posara en mis ojos...
Mi luz no se apaga. No se apaga para nadie. Es solo que no hay velas que se dejen encender.
Una vela dispuesta a derretirse con el fuego de otra.

Sol y Luna

Dicen que lo maravilloso de nuestro mundo es su diversidad. Y es cierto, los muchos colores que iluminan el globo hacen de nuestro “hogar” un sitio extraordinario, un planeta azul y verde. Sin importar las razas, credos o clases sociales, a través de los años han existido corrientes ideológicas y culturales como una alternativa a la vida.
Todos en algún momento de nuestras vidas llegamos al punto en que elegimos un camino qué seguir. Unos eligen el sol, otros la luna y algunos más el arco iris. Todo está en armonía hasta que alguna razón no permite esta cualidad. Alguna vez, hubo rojos pero cometieron errores. La luz se pelea con la oscuridad y el arco iris prefiere mantenerse al margen aunque tiene puntos de vista en contra de los dos anteriores.
Empiezo con una pequeña descripción de los grupos solares-lunares: los solares son aquellas personas que cada día de su vida parece ser el primero, siempre felices y saliendo adelante simulando que todo está perfecto. No hay llanto, sólo malos días; no se necesita más en la vida, tienen todo lo bello que la vida les puede dar; conformes con lo establecido, más allá no hay nada más. Quieren.
Los lunares prefieren buscar más allá, cuestionar lo establecido, lloran y ríen. El mundo gira y se preguntan ¿por qué? Quieren salir adelante pero luchan contra demonios, el pasado existe, viven el presente pero se preocupan por el futuro y buscan una manera de hacerlo diferente. La sensibilidad los empuja a actividades creativas. Aman.
Mientras los hijos de la luna llenan el mundo de tesoros maravillosos como las artes y la ciencia, los del sol se encargan de reducir a cenizas lo que sale del alma, fingen que el tiempo y el espacio son “cosas” que suceden y existen sin más: muchas veces se creen poseedores de la verdad aunque no la tengan. Los hijos del sol viven del racionalismo; los de la luna imaginan.
William Blake –poeta inglés, precursor del romanticismo- afirmó: “Debo crear mi sistema o ser esclavo del de otro hombre, no quiero razonar ni comparar, lo mío es crear.”
Lo que en su momento se califica como “rebeldía” en realidad es la lucha interna por conseguir la verdad, hacer de este mundo un lugar distinto, dejar huella de cómo somos. Todos buscamos ser aceptados, tanto los lunares como los solares.
¿Quién no recuerda haber vivido un momento como este? En la preparatoria había un grupo muy selecto de personas bellas, “frescas”, populares; en un rincón se sentaban “esos tipos raros” con cabello largo o despeinado, con caras pálidas e inexpresivas y por si fuera poco, escuchaban una música extraña y “pasada de moda”. El conflicto entre la luz y la oscuridad. Al pasar el tiempo, se notan las pinceladas en un cuadro. Momento para reflexionar.
La suerte no es la misma para todos. Mientras que ciertos protagonistas de aquella historia mantuvieron sus ideas firmes y nutriéndose de unas nuevas, algunos fueron absorbidos por “las circunstancias” y muchos más se conformaron con lo que el tiempo les trajo.
La vida es una espiral eterna. Vivir es un arte que, como el amor, se debe hacer todos los días. Tan sencillo como salir a disfrutar el sol y penetrar en los secretos de la luna; tan fácil es aprender a amar y dejarse querer, tan fácil aún es aceptar la existencia del otro.
Al final, en la Tierra hay dos cosas verdaderas: la existencia del sol y de la luna.

El mito aquel de que en Chetumal nadie puede pagar por educación y cultura.


HARPAGÓN. Muy mal hecho. Si sois afortunado en el juego, deberíais sacar provecho de ello y colocar a un interés decente el dinero que ganáis, a fin de encontrároslo algún día. Quisiera yo saber, para no referirme a lo demás, de qué sirven todas esas cintas con que vais cubierto de pies a cabeza y si media docena de agujetas no bastan para sostener unas calzas.
Molière. El Avaro, Acto Primero, Escena V.

¿Realmente no hay dinero para pagar actividades culturales? ¿Cuánto dinero nos gastamos en una tarde de compras en la plaza comercial? ¿Cuánto dinero más en baratijas que a nadie sirven al final de cuentas?
Han sido éstas las preguntas que salen en conversaciones con amigos y compañeros de profesión cuando, al preguntarnos por cuanto debemos cobrar por unas clases de danza, por un cuadro pictórico, por unas clases de música o de idiomas. Nos detenemos a pensar en el poder adquisitivo de la población de la ciudad, si acaso a un padre de familia le alcanza para pagar una actividad lúdica para sus hijos -si es que éstos están interesados en ello- o para asistir a un espectáculo artístico diferente a lo habitual.
Respeto merecen los que tienen otros gustos y los que gastan el fruto de su trabajo en lo que les complace. Al final de cuentas, todos hacemos la misma actividad, nos gusta gastar en uno que otro capricho.
El problema radica en aquello de que “en esta ciudad nadie pagaría por unas clases de ballet o de música, ¿para qué? Si nadie sale beneficiado y además, esas cosas son caras y son para los fresitas burgueses”.
Durante mucho tiempo se manejó el mito de que ésta ciudad no estaba preparada para un centro comercial ni grandes multicinemas. Así pues, hace unos años se hizo realidad el sueño de muchos de tener un lugar a la altura de las capitales del país. Y sí, me gusta ir al centro comercial y sentarme a tomar un helado o un cafecillo y ver pasar a la gente, lo mismo lo disfruto que si me siento en el muelle a observar a las aves y las olas del mar. Repito, el problema está cuando se le da la espalda a cosas que son básicas en el desarrollo humano y profesional.
Tal vez, un niño no se vaya a dedicar el resto de su vida a la pintura, a la música o a la danza, pero el acceso a la cultura es un derecho que debe estar al alcance del niño. Un niño siente curiosidad por tales actividades porque su naturaleza le mueve a buscar cosas nuevas, conocer su entorno y experimentar emociones.
Ahora bien, eso de que “no hay dinero para pagar clases en el taller de equis actividad” me hace suponer que en el fondo no les interesa que sus hijos adquieran una educación complementaria a su desarrollo. Resulta simpático ver las largas filas de gente dispuestas a pagar mercancía en una tienda departamental, o los grupos de gente comprando cervezas en los mini super –claro, cantidades casi industriales- y las largas cuentas que se pagan en los antros de moda.
Pero ¡Oh no! ¿cómo voy a pagar cien pesos por tres clases semanales de pintura? Una de las librerías de la ciudad vende ejemplares de grandes obras de la literatura universal en menos de 30 pesos. Lo mismo en otras. Discos con música clásica, jazz, new age, para todos los gustos, en menos de 80 pesos.
Con la apertura del centro comercial y el complejo multicinema, queda en entredicho aquello de que “en Chetumal nadie tiene para pagar educación y cultura”. Creo yo que el mito ha sido aclarado.
Con esos ejemplos, queda claro que el arte y la cultura no está reducida a la extinción y tampoco es exclusiva de las clases altas. Es muy rico irse al cine, es más rico aún tomar una cerveza de vez en cuando y más cuando uno se compra un adornillo. Pero resulta triste ver cómo se regatea por un cuadro que un artista se ha esmerado y sacrificado horas enteras en crear. Se abarata el arte y se reduce a un artículo menospreciado y de “nula necesidad”.
El dinero viene y va, lo imprimen a diario en el banco, trabajamos para ganarlo, sea poco o mucho. Pero tenemos una vida y no vamos a regresar, nadie va a regresar para ocuparse de una actividad lúdica, ni los que se pasaron la vida entera en crear arte van a regresar a vivir una vida dedicada a los placeres de la vida misma. Para todo hay un tiempo, para todo hay oportunidad. No hay que cerrarle la oportunidad al arte.

Acaso ¿en esta ciudad es más importante el gasto en bebidas alcohólicas que en educación y cultura?