viernes, octubre 31, 2008

Estudiantes de la Universidad de Quintana Roo levantan altar de muertos dedicado a los caídos el 2 de octubre de 1968

Hace un año hubo más altares. Hoy sólo hubo cinco, como si la resistencia a la intromisión ideológica extranjera ganara terreno sobre el nacionalismo y la tradición. Entre los cinco altares que se levantaron para el concurso realizado año con año en la Universidad de Quintana Roo, uno estuvo dedicado a los estudiantes caídos el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas.
El altar, planeado y construido por estudiantes de la carrera de Relaciones Internacionales, es uno de los que se realizaron de acuerdo a las características de los altares del centro del país. Recordemos que aunque en la península de Yucatán, los altares tienen sus características propias, en la universidad convergen estudiantes del interior de la república, además de tener ideas diferentes y hábitos definidos. Por eso es una universidad.
“La idea surgió por parte de todos. Desde hace tiempo nuestra generación está involucrada en todos los temas de la historia de nuestro país. Hace un año participamos con un altar dedicado a Emiliano Zapata, nos quedamos con las ganas de volvr a participar porque recibimos muchas felicitaciones y les gustoó que trascendiera la cultura y la historia. Creemos que no nada más es una tradición (la muerte) para representarla, festejarla o conmemorarla faltando a clases, hay que trascender. Este altar lo dedicamos a los estudiantes de 1968 porque también somos revolucionarios”, dijo Fernando Cano, uno de los estudiantes de Relaciones Internacionales.
A un costado del altar se instaló un “cuarto al aire libre”, con un escritorio y librero en cuyo interior se colocaron libros marxistas, un disco de John Lennon, la foto del Ché Guevara y un disco de Franck Sinatra; sobre el escritorio, una bandera rojinegra, una botella de cerveza, unas gafas de sol y más libros y cuadernos: era la recamara de un estudiante revolucionario, algo casi extinto en estos días, en que todo estudiante es, sin vergüenza, consumidor globalizado y alienado.
“Creemos que el mensaje de la revolución es intelectual”, continúa Fernando, “lo que ellos querían era igualdad y justicia, respeto a sus derechos, hoy en día sólo sabemos que los mataron pero no sabemos cuál es la cifra oficial.”
El tema del altar se decidió entre ellos. Se pensó dedicarlo a El Santo (el enmascarado de plata), Tin tán, Cantiflas y otros personajes de la cultura popular mexicana. “Debido a que este año se conmemoran 40 años de la matanza, tuvo un doble significado” añade Sol Moure, “además de que levantamos el alatar para celebrar la cultura de nuestro país, con la cobertura de la cultura que tenemos a la mano (sic) que es un país rico en cultura. Entonces trajimos la del centro para que la conocieran acá y nos entendamos. Además de que es un recordatorio cultural, quisimos darle un mensaje social para recordar la historia contemporánea de nuestro país, que llega a nosotros en forma de ideas. Si no somos nosotros los mismos estudiantes universitarios que recordamos el 2 de octubre, ¿quién lo va a hacer?, el lema de ‘dos de octubre no se olvida’, pues hay mucha gente que lo ha tratado de acallar y olvidar, y nosotros, como generaciones póstumas de lo que fue”.
Todos los movimientos culturales son letra y voz muerta en la actualidad, esto debido a la globalización ideológica en la que se sumergieron los más jóvenes. Por la calle deambulan chiquillos con playeras incitando a la anarquía sin tener la menor idea de lo que se trata. Por otra parte, la invasión cultural extranjera interminable parece ganar terreno con su halloween insípido y falto de misticismo como nuestra celebración del Día de Muertos. Hay muchas maneras de recordar a los muertos, pero un altar simboliza el total respeto a su memoria y la celebración de la vida. Las ideas nunca mueren y la memoria no perdona fácilmente.

miércoles, octubre 29, 2008

Reglas de oro para los que hacen música de cámara


1.-Toquen todos la misma obra.

2.-Deténganse a cada señal de estribillo y discutan animadamente si deben repetirlo o no.

3.-Quien desentone, mire mal a uno de sus compañeros.

4.-Afinen con la máxima precisión antes de tocar. Después pueden desafinar toda la noche con la conciencia tranquila.

5.-Den vuelta a las páginas con gran calma.

6.-Una nota justa en el momento equivocado es una nota equivocada y viceversa.

7.-Si todos se equivocan excepto usted, entonces es usted el que está equivocado.

8.-Asegúrese de maximizar el NNPS (número de notas por segundo), se ganará la admiración de los incompetentes.

9.-Las ligaduras, dinámicas y ornamentos no tienen que ser respetados, sirven solamente para adornar la partitura.

10.-Si un pasaje es difícil, ralente. Si es fácil, acelere. Al final todos se acomodan.

11.-Cuando se ha perdido completamente, pare a todos los demás y diga con convicción: "quizás tendríamos que afinar mejor".

12.-Si por su culpa todos los demás han tenido que parar, explique detalladamente las razones por las cuales se ha equivocado, todo esto resulta siempre muy interesante.

13.-La verdadera interpretación es aquella en la cual no queda ni siquiera una sola nota del original (¡¡¡hasta parece que esta la inventaron algunos cantantes!!!)

14.-Una nota equivocada tocada con timidez es una nota equivocada. Una nota equivocada tocada con autoridad es una verdadera interpretación.
15.-Cuando todos los demás han terminado de tocar, no siga tocando las notas que le sobraron. Pare, sonría, levántese y salude con sus demás compañeros con elegancia.

El ABC del Director de Orquesta


a. Sujetar con firmeza la batuta para que no salga volando
b. Cuidar no caerse del podium.
c. Terminar de dirigir cuando pare la orquesta.

domingo, octubre 26, 2008

De cannabis, legalización, doble moral, y otros viajes…


María teje con sus manos, cataratas infinitas de razón, aclara la tenue visión, simplifica el dolor del corazón”. Las manos de María, la loca. La gusana ciega.

México, país de contrastes y heridas abiertas de un doloroso pasado, bendecido por la gracia de una virgen inventada con fines de lucro y movida en su espíritu colectivo por el fantasma de la doble moral. Es aquí donde se discuten las más absurdas noticias generadas por una suerte de “clowns” y paladines mediáticos, la desnudez humana se traduce en la palpable vergüenza a desprenderse de las vestiduras, y los nombres comunes se convierten en eufemismos políticamente correctos. Dentro de este panorama –parcialmente descrito- se ha vuelto a la discusión sobre el tema de la legalización de la marihuana en la Ciudad de México. No podemos mantenernos ajenos a lo que ocurre en el centro del país, las decisiones que allá se tomen tienen consecuencias similares al efecto dominó.

El tema de la despenalización de la marihuana -o de cualquier otra droga sintética y hasta el aborto- genera entre la gente opiniones divididas y hasta silencios incómodos u obligados. Por un principio hay que definir lo que es una droga, si bien el hecho de escuchar esta palabra nos remite a las imágenes de crimen, decapitados, personas en la total destrucción de su integridad física y mental, el concepto no se reduce únicamente a la decadencia. Una droga, fármaco o medicamento es cualquier sustancia con capacidad de alterar un proceso biológico o químico en un organismo vivo con un propósito no nutricional. Son ejemplos de sus innumerables usos, el alterar intencionalmente la conciencia, caso en el que se denomina mejor como sustancia psicoactiva; combatir una enfermedad, aumentar la resistencia física o modificar la respuesta inmunológica.

Popularmente, el término droga suele utilizarse preferentemente para referirse a las de uso ilegal y que producen psicoactividad. Para las de uso médico es más común el término fármaco, medicamento, droga medicinal o simplemente remedio.

No haré una explicación extensa acerca del THC ni de las clases de cannabis existentes en el mundo; hay mucha información interesante, con sustento científico y objetivo en la red y en la literatura impresa.

¿Por qué despenalizar la marihuana? Se dice que con la despenalización se acabaría con la violencia del crimen organizado en nuestro país y que ha cobrado cientos de víctimas, pero lo que nadie se ha puesto a pensar seriamente es que aunque se acabe la violencia, a nadie en alguna de las altas esferas del poder le conviene que la planta se despenalice.

Lo prohibido siempre atrae al ser humano, disfrutar del “objeto prohibido” le hace sentir diferente de los demás. Sin embargo, y de acuerdo a los estudios realizados desde la década de los 60, la marihuana es clasificada como una droga blanda, que no crea dependencia física ni produce graves consecuencias en el período de abstinencia. No obstante –y como ocurre con todo en esta vida- los excesos tienen consecuencias, de manera que quien consume tal producto vegetal es responsable de sus actos.

Responsabilidad y mesura. Los mexicanos hemos sido tratados como tarados a lo largo de nuestra historia, los medios nos avientan información en exceso o a medias; la manipulación psicológica viene de la pantalla televisiva por cortesía de los dos monstruos corporativos. Con tanto programa estupidizante (sea “lacrademia”, el Big Brother, y demás programas de concursos donde un mortal baila con una “celebridad”) la población nacional vive en la más espantosa de las adicciones: como consecuencia el ciudadano mexicano es incapaz de analizar y criticar cualquier tema o situación de actualidad. Es por eso que los legisladores dicen que México “no está preparado” para tales decisiones. Algunos “líderes de opinión” se fueron al extremo: “si legalizan la marihuana pues entonces que se legalice la prostitución infantil, la trata de blancas” y una serie de ideas que no sólo demuestran la falta de tolerancia hacia un hábito personal y privado (¿acaso es una aberración el que existan personas que tienen el hábito de fumar cannabis pero una persona que bebe cantidades groseras de cerveza o whisky tiene status respetable?) sino también la falta de información y la excesiva intolerancia que recorre su ser (por ejemplo, una feminista puede convertirse en una fascista en cuestión de milésimas de segundo).

La despenalización, considero, no busca llevar a la perdición a la juventud ni mucho menos a la destrucción de la raza humana (sólo recuerden los desmanes que se cometen bajo el influjo del alcohol y es una droga permitida que deja jugosos dividendos a las  compañías productoras y vendedores), sino que la libertad de poseer cierta cantidad de un estimulante no sea un pretexto para llenar las cárceles con consumidores, mientras que los “peces gordos” transitan por el país con total libertad.

Como dije al principio, México se mueve al compás del canto de la doble moral: mientras que una bola de legisladores gastan cantidades groseras de dinero en un “table dance” o los sacerdotes sodomizan a cientos de niños en las sacristías, son los primeros en vetar la iniciativa de despenalización. Los hábitos personales son personales y privados y es un acto de intolerancia estigmatizar a quien ejerce su libre albedrío.

Tolerancia es lo que prevalece en países como Holanda donde la marihuana no está penalizada y hay cafeterías especializadas en los productos derivados del cannabis. Se dice que en una coffee shop holandesa (no todas las cafeterías en Ámsterdam ofrecen cannabis) en la entrada hay señales y si es una cafetería dedicada a la venta y consumo de cannabis no se permite la entrada a menores de 18 años. El ambiente que prevalece en esos sitios es contrastante a lo que se ve, por ejemplo, en un giro negro, ya que en los coffee shops hay literatura, música para todos los gustos, espacios lúdicos y venta de comida y bebidas energizantes, café, té, pero NUNCA VENDEN ALCOHOL a los clientes. Y precisamente tolerancia es lo que falta en México: niños nice contra emos, clasemedieros contra nacos, católicos contra cristianos protestantes o comunistas o ateos, feministas contra todos, panistas contra todos, perredistas contra todos, conservadores contra homosexuales, y así un largo etcétera.

Hay que hacer a un lado la histeria colectiva (esa que hace que la gente reacciones de manera irracional), analizar la propuesta con foros, mesas redondas, informarse con literatura científica, médica y de contenido sociológico. Tolerancia y mesura.

Si el alcohol y el tabaco se venden en cantidades industriales y son drogas permitidas, hay gente que no le gusta beber ni fumar; simplemente el que elige hacerlo ejerce su libre albedrío. Ahora que la cantidad depende de quien consume (alcohol, comida, programas de televisión, tabaco, marihuana, lo que sea). Pero antes de estigmatizar a algo o alguien, hay que informarse. Repito, tolerancia y mesura.

La pregunta queda abierta (¿conviene legalizar la marihuana?), no tengo la verdad absoluta sino la relativa y la que muta con el paso de los años, todas las preguntas tienen respuestas si se plantean de manera correcta. Los hábitos, repito, son personales y privados. 

sábado, octubre 25, 2008

LA TONCHE

Tengo una gata que se llama la Tonche. Con su cola y sus bigotes, con sus dientes afilados y sus ojos verdes, con su manera de bostezar y relamerse, la Tonche parece un tigre chiquito. Pero en lugar de rugir, maúlla.

La Tonche es perezosa. Si tiene frío, busca el sol y allí se duerme. Si el sol la molesta, busca la sombra y allí vuelve a dormirse. Si me la pongo en las rodillas y la acaricio, la Tonche se queda quietecita y cierra los ojos haciendo un ruidito: ron-ron, ron-ron...

La Toche dedica muchísimo tiempo a su aseo personal: se moja de saliva una pata y se limpia por aquí, y se la vuelve a mojar y se limpia por allá, siempre despacio y con cuidado.

Y cuando al fin acaba de limpiarse y peinarse, parece una señorita recién salida del sálon de belleza.

Pero cada seis meses la Toche tiene gatitos, y entonces se porta de otra manera. Casi no existe ella. Los que existen son los gatitos. La Tonche se da a sus cuatro o cinco cachorros.

Se reparte entre ellos. Los lame, los peina y a cada rato les da de mamar. Tiene varias tetas, para que todos mamen su leche al mismo tiempo.

A veces cambia de nido. Uno por uno, agarra con los dientes a los gatitos, y los carga, y se los lleva al otro lugar. Sabe agarrarlos muy bien, porque los gatitos no chillan, y ni siquiera despiertan. Cuando los gatitos crecen, la Tonche ya no les da de mamar ni les hace caso. A veces hasta se pelea con ellos. Es el momento de poner un letrero en la puerta de la calle:

"Se regala gatitos"

Y cuando todos los gatitos han sido regalados, la Tonche vuelve a echarse al sol y a la sombra y a lavarse con saliva y a peinarse.

Marcos Antonio Vergara

domingo, octubre 19, 2008

En las sombras iluminadas


En las sombras iluminadas
Cargado originalmente por Voz en Color
"Entre sombras dibujé un sueño aromatizado con el aliento del ángel del lejano silencio".

Antes del amanecer: o el embrujo del amor de una sola noche

“Los sexos se atraen mutuamente, se buscan naturalmente, normalmente: este es el hecho original, primordial, la base fundamental de las relaciones entre las dos mitades del género humano. Por otro lado, es una locura querer reducir el amor a una ecuación o limitarlo a una forma única de expresión. Aquellos que lo intentaron se dieron cuenta bien pronto de que habían equivocado el camino. La experiencia amorosa no conoce fronteras. Varía de individuo a individuo.”

Émile Armand; La vida sensual, la camaradería amorosa

 

Una de las consecuencias del movimiento contracultural de los años sesenta en el mundo occidental, fue la liberación sexual. Sus principales protagonistas ponían en práctica aquello de “hacer el amor y no la guerra” y concebían al amor libre y al sexo como el hecho de “no necesitar de la aprobación de otros, del estado o de la iglesia y evitar la prohibición de éstos; de todo encuentro físico-sexual o romántico amoroso entre adultos en consenso mutuo”. A veces se le asignó al sexo una importancia espiritual y de realización importante dentro la vida personal. Prácticas como la unión libre, la promiscuidad, el poliamor, la homosexualidad, la bisexualidad y las relaciones interraciales son aceptables tanto como el celibato y la monogamia.

Algunos hippies se cortaron el pelo y dejaron de fumar “mota” para entrar a trabajar en alguna dependencia de gobierno, otros se volvieron yuppies y se enriquecieron con sus empresas; las chicas hippies se casaron, tuvieron hijos y entraron a trabajar para ayudar con la economía familiar. Los hijos de esos hippies crecieron y llegaron a la adolescencia y, sin darse cuenta, comenzaron a actuar exactamente de la manera que criticaron en su momento: vigilaron la vida sexual de sus hijos.

Si bien es cierto que la sociedad se rige por normas que regulan los usos y costumbres, por encima de la civilización se encuentran los dogmas religiosos que más que orientar en el camino hacia una “paz espiritual”, evitan que el ser humano actúe de acuerdo a su naturaleza. No digo que debamos comportarnos como animales sino que un sentimiento tan natural como la atracción sexual debe asumirse con responsabilidad.

Hay una diferencia abismal entre la promiscuidad y los amores de una sola noche. Para empezar, los “amores” de una noche no existen porque nadie se enamora de la persona con la que se tiene un encuentro sexual (sólo el café es expreso), únicamente se comparte un momento, la atracción, caricias, algo muy normal y que deja saludables resultados siempre y cuando se tomen las precauciones (condón, píldoras anticonceptivas, etc.). La enciclopedia virtual Wikipedia define a la promiscuidad como “el acto de tener relaciones sexuales con varias parejas o grupos sexuales antes o durante el matrimonio, tanto en el reino animal como entre los seres humanos. Para algunas culturas o religiones se comprende por fuera de tiempo al hecho de tener relaciones antes del matrimonio.”

El término amor libre, también conocido como unión libre, nace a finales del siglo XIX y forma parte de la ideología del anarquismo, aunque también tuvo defensores anteriores y posteriores que no se identificaron con esa ideología. Según la concepción anarquista, todo acuerdo libre entre personas adultas es un compromiso legítimo que debe ser respetado por quienes lo suscriben así como por terceros, por lo tanto las relaciones sentimentales y/o sexuales no necesitan ningún permiso o autorización expresa del Estado, ni ningún compromiso religioso.

La institución del matrimonio es una idea caduca, aunque los grupos religiosos y moralistas se empeñen en crear campañas contra el divorcio. El matrimonio debe ser una opción en lugar de una obligación cuando se decide compartir la vida con alguien.

México, país guadalupano por excelencia en el que cada individuo se persigna antes de salir de casa y se espanta al ver los senos desnudos de Irán Castillo, se rige por la filosofía de la doble moral. Por si no se habían dado cuenta, cuando salimos de antro nos esmeramos en vernos bien, algunos ensayan pasos o gastan horas ante el espejo, las chicas se visten para matar y derretir voluntades: el reloj biológico nos indica que es tiempo para preservar la especie. De manera racional, uno busca ciertas características entre las personas que llenan el antro (o el lugar y ocasión que sea). La única idea es conseguir alguien con quien pasarla bien, nadie se propone encontrar al amor de su vida en un sitio así, mucho menos planea una vida llena con hijos y una casa en la mejor zona residencial: uno quiere retozar, coger, fajar, “hacer el amor”… como quiera que le llamen, todos nos movemos por una misma razón. No todos pero sí una buena parte; si no lo creen, un pequeño sondeo ente sus amigos les dará una respuesta de primera mano.

Los seres humanos nacimos para ser libres. Durante nuestra existencia aprendemos que nuestros actos tienen consecuencias, buenas o malas, de ahí que cada costumbre y uso sea regulado por normas morales y éticas. Ahora bien, ¿es buena o mala la promiscuidad?, no me atrevo a juzgar pues considero que cada quien es libre de hacer con su vida lo que mejor le plazca, siempre y cuando no se dañe a terceros y las cosas se hagan de mutuo acuerdo. Tomar precauciones antes de una relación sexual habla bien de cada uno, pero la abstinencia es tan nociva como encerrar a un ave en jaulas. Nadie, ni siquiera un sistema de gobierno o la corrupta y asesina iglesia católica, pueden decidir sobre nuestras costumbres sexuales. Por el contrario, es obligación de las instituciones de salud y asistencia social gubernamentales el brindar una correcta orientación sexual, desde el uso de métodos anticonceptivos hasta las diversas maneras en que se manifiesta el deseo sexual, la reproducción y la psicología.

Mientras tanto, la iglesia católica y sus huestes deberían dedicarse a salvar almas (sin cobrar honorarios) y dejar de confundir a la gente aprovechándose de su ignorancia (provocada por la falta de educación y el analfabetismo). Lo recomendaron los Rolling Stones: “let’s spend the night togheter”. Quien no haya pasado una noche con alguien sin seguir sus instintos ni tomar medidas preventivas, se ha perdido de una buena parte de su vida. No les estoy diciendo que salgan y se acuesten con todas las personas que quieran… hagan lo que se les antoje PERO SEAN RESPONSABLES.

Después de todo, la vida sexual es la vida paralela a la vida terrenal. Sin una vida sexual plena y responsable el ser humano dejaría de serlo, animal racional, sí, pero animal al fin. Los momentos que se presenten hay que disfrutarlos al máximo, como si fuera la última noche del mundo; nadie está obligado a hacer algo que atente contra su persona y todos merecemos respeto, moral y físico. El SIDA y otras enfermedades, además de un embarazo no deseado, se pueden evitar: no existe la voluntad divina pero sí contamos con métodos anticonceptivos científicamente comprobados y al alcance de todos.

El sexo prolonga la vida, por eso no me extraña que los jóvenes –una generación más informada que los baby boomers- lo practiquen con la idea de ser “siempre jóvenes”.

Y ya con esta me despido, parafraseando al popular Bob Ross respecto a sus noches de viajes interestelares por la geografía de un cuerpo desnudo, trazando caminitos hacia el cosmos: “felices trazos”. ¿Por qué?, porque el cuerpo es el mudo testigo de historias entrelazadas en sudor, besos, lágrimas y orgasmos compartidos.

sábado, octubre 18, 2008

lunes, octubre 13, 2008

Mamá, no me gusta leer… pero quiero saber el secreto


Lo he escuchado muchas veces, hasta lo he leído en espacios personales y Hi5. Me lo recuerdan en charlas banales o uno que otro alumno lo ha manifestado: no les gusta leer. El simple hecho de saberlo me provoca malestar, más aún cuando yo mismo no encuentro el tiempo necesario para leer los libros que quisiera o terminar de hacerlo. Es el mal del siglo –para algunos- y el aliado de los sistemas de gobierno opresores. Durante muchos años la lectura ha sido determinante en el desarrollo humano y profesional de cada persona. Desde excelentes conversadores hasta poseer una buena ortografía, la lectura también nos abres las puertas al mundo al darnos las herramientas de la expresión oral y escrita.
Nada como un buen libro para las horas libres, los momentos de soledad, la investigación profunda de cualquier tema. Los hay libros gruesos y pesados, de pasta dura, delgada y los hay de papel reciclado (ahora muchos libros son de papel reciclado). Así es mis jóvenes lectores, los libros son mucho más que una pila de papel acumulando polvo en las bibliotecas. Son los aliados en la lucha contra las injusticias, la ignorancia y siempre nos traen ideas (en caso de que alguno de ustedes se dedique a una actividad creativa).
Pero desafortunadamente en México los libros se han convertido en el arma favorita de los sistemas de gobierno sedientos de poder. Si una persona promedio –digamos, un clasemediero que vive al día- no tiene hábitos de lectura, es imposible que se interese en la profundización de temas como la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el Código Civil, o peor aún, en un ensayo filosófico. Por el contrario, el mismo clasemediero que trabaja entre ocho horas diarias o más, mostrara interés por la lectura, con seguridad se inclinará por las que ofrece el mercado editorial en cada restaurante o tienda departamental: los libros de superación personal. Ahora todo el que pueda escribir dos o tres consejos, probados empíricamente y de manera personal, tiene un bestseller en las librerías y tiendas de prestigio. ¿El secreto? (y no hago alusión a ese librito tan mentado), aprovecharse de la miseria de la gente, de su capacidad de análisis y síntesis, y de la urgencia de solucionar los problemas antes de que su tiempo se acabe.
Además del sector de la población que lee libros de superación personal, el índice de lectura en nuestro país arroja cifras verdaderamente vergonzosas.
En cifras difundidas por la UNESCO, el índice de lectura de México es tan sólo de 1.2 libros al año por persona, cuando el organismo recomienda la lectura de cuatro textos para un sano desarrollo de la sociedad. Es cierto. En México no se lee. Ni a Kafka, ni a Shakespeare, ni a Kundera, pero en contraste otras publicaciones semanales como Sensacional de lo que sea o TV Notas superan el medio millón de impresiones.
A continuación citaré un extracto del artículo de Guillermo Sheridan para la revista Letras Libres: “En ese desolador paisaje de estadísticas, las más tristes son las que, como recodará el lector de Letras Libres, Gabriel Zaid difundió hace poco en su ensayo “La lectura como fracaso del sistema educativo”. Una de ellas señala que hay 8.8 millones de mexicanos que han realizado estudios superiores o de posgrado, pero que el dieciocho por ciento de ellos (1.6 millones) nunca ha puesto pie en una librería. Luego de mezclar cifras y trazar constantes, el lacónico Zaid concluye: “La mitad de los universitarios (cuatro millones) prácticamente no compra libros.” Luego dice que “en 53 años el número de librerías por millón de habitantes se ha reducido de 45 a 18” en la culta capital. Es decir: a mayor esfuerzo educativo, menos lectores. Esto demuestra algo realmente inaudito: en México la clase ilustrada es aún más bruta que la clase iletrada.” (Guillermo Sheridan, abril de 2007, Letras Libres)

Se preguntarán ustedes ¿Qué acaso la escuela no nos inculca los hábitos de lectura? Los resultados los pueden percibir en cualquier adolescente, profesionista, político, gobernante en turno, burócrata y hasta en los profesores. Mientras los maestros están en lucha, el futuro de México se sume en el más espectacular de los analfabetismos funcionales. Me he dado cuenta, por ejemplo, que las más sencillas instrucciones son tan complicadas para un joven como lo puede ser un ejercicio de cálculo integral para cualquier persona. Leer al menos un instructivo de uso de cualquier aparato significa el recorrido a través de un laberinto.
Un libro sin la guía de un maestro comprometido con la actividad de magisterio, es como una Biblia mal interpretada (que de hecho, la Biblia siempre ha estado mal interpretada).
Repito lo que escribí en la entrega pasada: no me gusta dar consejos, pero de nueva cuenta les aconsejo que lean. Lean mucho, duerman poco y analicen lo que leen. No podemos permitir que los libros sigan formando autómatas en espera del éxito inmediato, en que si se nos perdió un queso pues ni modo, se perdió. Hay demasiadas obras literarias en el mundo y la vida no nos alcanza para conocerlas.
Mientras los maestros se hacen “bolas” con sus demandas y sus marchas (otra manera de pasar a joder a la niñez y la juventud de este devaluado y golpeado país), y otros buscan “el secreto” de la vida, yo me voy a nadar en “Los labios del agua” de Alberto Ruy Sánchez, esperando descubrir los secretos de Mogador en torno a una historia de amores perdidos en el tiempo.
La lectura enriquece, el dinero envilece.

lunes, octubre 06, 2008

Receta para preparar un ultraderechista

Ingredientes:
1.- un hijo de papi
2.- 10kg de narcisismo
3.- una educación -desde primaria hasta universidad- en instituciones privadas, de preferencia, católicas
4.- 40kg de idiotez
5.- 100kg de odio a los pobres
6.- un cura pederasta que lo sodomize de niño
Modo de preparación
Mezcle los ingredientes y agregue mierda al gusto.
Cuidado con la cantidad de mierda, puede salir un panista y si le agregan incompetencia ahi esta Calderón

Tan deliciosa, cybernética, agridulce y ponderosa adicción al Internet


"¿Qué es real? ¿Cómo defines lo real? Si estás hablando de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo real son simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro." Morfeo. The Matrix

Hace diez años no tenía la menor idea de cómo prender una computadora y luego, cómo utilizarla. Sabía de la existencia de Windows, de Apple, de unos tales Gates y Steve Jobs, incluso había leído acerca de mundos y realidades virtuales, hasta que me entusiasmó la idea de acceder a la información y conocer personas de otras partes del mundo por medio de un invento maravilloso: la Internet.
Después de mi primer contacto con la red de redes, mi vida diaria se modificó y el comportamiento que presentaba dio un giro de 180 grados. La creación de mi primer correo electrónico corrió por cuenta de un amigo, el pretexto era que de ese modo nos mantendríamos en contacto de manera inmediata, sin la molestia de ir a una oficina de correos y esperar a que las noticias del exilio nos llegaran con días de retraso. Y pensé “¡pues chingón!, pero ¿cómo diablos le hago si no sé manejar una computadora?”. Eso no fue problema, parece que nuestra generación nació “programada” para mimetizarnos con las computadoras. De un correo electrónico nos fuimos por los terrenos de los sitios web para buscar información acerca de mis artistas y músicos favoritos, luego, las salas de chat para conocer personas, ya sean de la Ciudad de México o del resto del mundo.
Pero de repente, la necesidad de revisar el correo electrónico se volvió imperiosa, por no decir molesta y enfermiza. Mi cabeza ya no pensaba en timbres postales y “aquí y ahora” sino en arrobas y “Kbps”. Cuando uno al fin tiene el servicio de internet en casa, es imposible despegarse de la computadora. De repente dejamos de ser un nombre y apellido para asumir un “nick”; los saludos de mano se convierten iconos creados a partir de signos de puntuación, paréntesis (años más tarde usaremos iconos animados y dejaremos los nicks para escribir cualquier tontería que refleje nuestro estado de ánimo).
A diez años del primer contacto (¿o amor a primer clic?), utilizo el Internet para entretenerme, explorar el mundo y leer noticias. Pero aún así, fui adicto durante mucho tiempo. Hoy preferiría salir a conocer el mundo, conocer gente de viva voz y enamorarme de alguien neto y real, no de un “nick”.
La Adicción a Internet es una conducta compulsiva y repetitiva a usar medios tecnológicos para desarrollar actividades comunes. Algunos individuos empiezan a presentar esta tendencia a medida que la tecnología se vuelve más ubicua.
La adicción a reemplazar actividades como la comunicación con la pareja, amigos y en general a relacionarse con el resto de la sociedad, tanto en el ámbito laboral como social, por medios electrónicos, comenzó a principio de los 90. La tecnología que comenzó como una manera de facilitar el trabajo o la comunicación tiene también su lado negativo. En ese aspecto se podría hacer un paralelismo con la droga, que ofrece para la sociedad un medio idóneo para el tratamiento de las enfermedades, pero también ofrece un camino para facilitar las adicciones.
Así como los drogadictos buscan un mundo ideal, fantasmal o idílico en las drogas, aún a sabiendas que esto es irreal, los tecnoadictos, en forma análoga, buscan en la tecnología también un mundo irreal donde poder ocultar sus temores, y hasta adoptar una personalidad distinta a la real. Es común que estas personas adopten roles virtuales muy distintos a sus características reales tanto en edad como en sexo. La meta es ocultarse tras el manto de anonimato que hoy la tecnología puede ofrecer. Los estadounidenses Iana y Michael Straw, una joven pareja de Reno, Nevada, enfrentan cargos de negligencia de menores después de que una trabajadora social descubrió en junio del 2007 que sus dos bebes se estaban muriendo de hambre mientras que los padres jugaban Dungeons & Dragons por Internet. La pareja se declaró culpable en Julio y ambos se enfrentan a una posible pena de doce años de cárcel.
Tradicionalmente las relaciones se han dado por lazos directos, hoy la tecnología a través de Internet y su enorme difusión y alcance permite reemplazar este trato directo por uno indirecto, impersonal y vacuo. Los tecnoadictos suelen manejar una jerga propia, enigmática, que sólo es para iniciados (la misma conducta de tribu es observada en otros grupos cerrados). Esta jerga es la manifestación concreta de la pertenencia a un grupo de elite. Es en este caso donde el abuso de la tecnología por parte de los tecnoadictos se manifiesta, ya que se corrompe el origen de la tecnología como medio facilitador para acortar distancia entre los individuos y se reemplaza su utilización como medio de aislarse de la sociedad.
Hoy cualquier persona encerrada en su cuarto y sólo conectada a ésta mediante la Internet puede creer desarrollar una actividad “normal” de comunicación y relacionarse con el resto del mundo cuando en realidad se trata de un individuo aislado y escindido del resto.
Las relaciones patológicas vía Internet se prestan a la fantasía para el adicto a Internet. Debido a la posibilidad de la comunicación permanente, las relaciones se distorsionan. Sin embargo, las relaciones disfuncionales de un amante electrónico reproducen, en general, los problemas de parejas no virtuales. Por otro lado el grado de idealización de la relación sentimental lograda por Internet es directamente proporcional a la depresión, ansiedad y enojo posteriores al corte del dañino hábito. Es un punto de capital importancia comprender que estamos refiriéndonos a una adicción, y esta, como tal, necesita de tratamiento urgente, ya sea para curarla como para evitar una cronicidad irreversible. Una forma de comprender la gravedad de la siguiente sintomatología es reemplazar la palabra Internet por alcohol, cocaína, heroína u alguna sustancia ya clasificada social y médicamente como adictiva.

Síntomas psicológicos
Un sentido de bienestar en la computadora. Depresión o vacío cuando no está en la computadora
Ansiar más y más tiempo en la computadora. Incapacidad para controlar el tiempo en la computadora
Problemas con el trabajo o escuela debido al tiempo pasado en la computadora
Una falta de honestidad acerca de cuánto tiempo se pasa en la computadora
Ignorar a la familia y amigos

Síntomas físicos
Síndrome del túnel carpiano
Dolor de cabeza por migraña
Dolores de espalda
Ojos secos
Anormalidades alimenticias
Alteraciones del sueño


Ahora, no me gusta dar consejos, no soy la persona indicada, pero sí les aconsejo que de una buena vez por todas salgan a la calle, así sea el lugar más peligroso para transitar, ya es momento de tomar lo que nos pertenece. La vida es aquí y ahora, el mundo virtual puede ser un paraíso pero no sustituye al calor de las caricias cachondas en el rincón de la sala, los besos bajo la lluvia, la humedad de una voz que nos dice “eso está poca madre” o la transparencia de la mirada.
El Internet nos ha facilitado la vida práctica, laboral y escolar, la comunicación y la difusión, pero si las cosas se salen de control, estaremos al borde de una adicción tan dañina como cualquier droga sintética.