martes, enero 01, 2008

A 14 años del levantamiento armado del Eército Zapatista de Liberación Nacional

Han pasado 14 años del levantamiento aquél y la pregunta asalta, es inevitable: ¿Hacia dónde se dirige el neo zapatismo? La figura del subcomandante Marcos ya no figura en las primeras planas y sus palabras ya no se publican como en el principio, producto de su ruptura con la "izquierda" mexicana, los intelectuales del país y los medios de comunicación. Recuerdo aquel momento, al mediodía, cuando en la casa de mis padres mirábamos las noticias del día. Las imágenes de un grupo de encapuchados enfrentándose a tiros. También rememoro aquellos días de la universidad, en 1994, cuando los compañeros apoyaban a los denominados Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Hagamos un recuento.

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) es una organización político-militar cuyo mando tiene por nombre Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General (CCRI-CG) del EZLN, derivado de su composición mayoritariamente indígena. Salió a la luz pública en el estado mexicano de Chiapas el 1º de enero de 1994 al tomar varias cabeceras municipales el mismo día que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. La teoría y la praxis zapatistas lo colocan a la par de otros movimientos de la llamada posguerra fría, tales como el sin-tierra brasileño, el piquetero argentino, el cocalero boliviano, el okupa europeo, o el antiglobalización de sectores de las sociedades urbanas; ligados a un discurso y un quehacer etiquetado como contracultural que algunos autores identifican con una supuesta Generación Z de movimientos de izquierda y anticapitalistas que no buscan, a diferencia de otros movimientos estadocentristas, la toma del poder estatal.



Su lucha, a la que se puede dar un seguimiento de la mano de sus seis declaraciones políticas, se puede expresar con tres planteamientos mínimos que van de lo local a lo global:
1.- La defensa de derechos colectivos e individuales negados históricamente a los pueblos indígenas mexicanos.
2.- La construcción de un nuevo modelo de nación que incluya a la democracia, la libertad y la justicia como principios fundamentales de una nueva forma de hacer política.
3.-El tejido de una red de resistencias y rebeldías altermundistas en nombre de la humanidad y contra el neoliberalismo.

Después de catorce años del levantamiento armado, el 1º de enero de 1994, el EZLN ha sobrevivido a dos sexenios y contando (con el actual) en los que se ha visto como portavoz de los "sin voz", apoyados por simpatizantes italianos, la clase intelectual, estudiantes universitarios, "izquierdistas" y uniones populares. Antes, Marcos y el EZLN eran las estrellas en el circo mediático; ahora, su popularidad ha ido a la baja a raíz de sus pleitos con grupos intelectuales progresistas y de un distanciamiento con el diario La Jornada, que durante muchos años fue el altavoz para la causa zapatista. Por un tiempo, el EZLN significó el espíritu de la lucha revolucionaria, que las cosas podían modificarse para el beneficio de todos –especialmente, los indígenas- y nos hizo creer que en México aún se podía "hacer la revolución".



Los tiempos cambian, el ideal de las luchas armadas ya no hace mella en las nuevas generaciones y a los que siguen "en pie de lucha" se les tacha de "revolucionarios nostálgicos"; se dijo que el movimiento "era una lucha de Internet". Antes del período de silencio, el grupo insurgente realizó la Marcha del Color de la Tierra hacia la Ciudad de México (11 de marzo de 2001), donde el 28 de marzo de aquel año subieron a la tribuna del Congreso de la Unión. En voz de la comandante Esther, pidió a los legisladores que cumplieran los Acuerdos de San Andrés. "Queremos que sea reconocida nuestra forma de vestir, de hablar, de gobernar, de organizar, de rezar, de curar; nuestra forma de trabajar en colectividad, de respetar la tierra y de entender la vida, que es la naturaleza, que somos parte de ella". Después de aquella jornada, el Congreso se haría de la vista gorda con los acuerdos. Después vino el período electoral del 2006 y se inició la otra campaña en el mes de enero y que llegaría a Quintana Roo el 15 de enero de aquel año. Luego, vinieron los sucesos de Atenco y la Otra Campaña tuvo que suspenderse, entonces, el subcomandante Marcos declaro que el EZLN se encontraba en estado de alerta. En una entrevista concedida a una revista mensual, Marcos dice que la inflexión del zapatismo "se ubica a partir de las críticas que lanzó contra López Obrador en las elecciones del 2006", por las que rompió con los intelectuales que lo apoyaban, decisión tomada tras el fracaso legislativo del 2001. También –al interior- se replanteó tomar de nuevo la vía armada, pero decidieron que lo mejor era no hacerlo: se habían dado cuenta de que se equivocaron de interlocutor y habría que romper con la clase política y con los intelectuales.

A partir del lanzamiento de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, al EZLN se han acercado demás minorías oprimidas de México y el mundo. Mientras en Occidente bajaba su popularidad, ésta surgía en lugares más alejados e igualmente empobrecidos, desde la India, Pakistán y Corea. Los enemigos de estos oprimidos siempre serán los mismos: Wal-Mart, Pepsi y Coca Cola, la destrucción ambiental y el desgarramiento social por la privatización de los recursos naturales en México y el mundo.
¿Qué va a pasar con el zapatismo? Tal vez haya lugar para una radicalización del movimiento, pero no será sino hasta el verano de 2008 cuando se dé a conocer una nueva fase de acción. "Ya sabemos quienes somos y por qué queremos luchar, ahora tenemos que preguntarnos cómo lo vamos a hacer, con una estructura tipo movimiento, frente, o así como estamos, y ver quién está dispuesto a luchar por eso", respondió a la reportera de la publicación Gatopardo, en noviembre de 2007.
Mientras tanto, los acuerdos de San Andrés Larrainzar serán incluidos en la Constitución Política de Quintana Roo, luego de que las comisiones unidas de Puntos Legislativos, Constitucionales, Justicia, Asuntos Indígenas y de Derechos Humanos aprobaran el dictamen para reformar la Constitución local en donde se reconocen los derechos sociales, económicos y culturales de las comunidades y pueblos indígenas asentados en el Estado, y los faculta incluso para su libre determinación y autonomía, así como para adquirir, operar y administrar sus propios medios de comunicación. Se trata de una iniciativa de decreto presentada por el grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional que encabeza el diputado Efraín Villanueva Arcos y mediante la cual se plantea rescatar las principales demandas establecidas en los acuerdos de San Andrés Larrainzar, Chiapas, y que fueron producto del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), pero que no fueron totalmente incluidos en la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos.
Queda esperar al verano de 2008 para conocer las nuevas acciones del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y queda también comprobar si las luchas revolucionarias sobreviven al nuevo modo de vida y las nuevas generaciones, tan imbuidas en el consumo y la egolatría; queda esperar a ver si México decide tomar el rumbo del cambio social en los albores del bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución.

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