lunes, diciembre 31, 2007

Cinco minutos más para la cuenta atrás: el balance de fin de año y los propósitos para el que empieza

Los petardos que borran sonidos de ayer y acaloran el ánimo para aceptar que ya paso uno más”. Un año más. Mecano.




Cada año es diferente. A veces se gana y otras, simplemente las cosas no salen como uno las planeó, no obstante hay momentos a lo largo de los 365 días del año que nos dejan una huella indeleble en el alma y la memoria guarda buenos recuerdos. Para los mexicanos, el año 2007 ha sido uno de los más violentos en su historia: nada de guerras civiles ni revoluciones armadas en pro del bienestar de cada compatriota, fueron las imágenes de muerte con las que despertamos día con día.
Esta entrega del suplemento debería ser más optimista y alegre y procuraré que así sea. Todos deseamos vivir tiempos mejores, la felicidad no es el fin único sino uno de los muchos condimentos de la vida. Como si no fuera suficiente con la “depre” navideña, la nostalgia llega hasta nuestra piel como el viento frío de la temporada, nos estremece la piel y cerramos los ojos para evocar escenas, aromas, colores y texturas, sonidos, atardeceres, amaneceres y noches interminables. En el camino encontramos nuevos amigos y los que ya estaban con nosotros reafirmaron su lealtad u otros clavaron el puñal en la espalda.
¿Qué podríamos esperar del próximo año que no sea más muerte, destrucción y el surgimiento de ciudades inseguras? ¿Acaso el género humano se dirige hacia su autodestrucción a causa de lo agitado de la vida moderna, el cambio climático, las guerras del narcotráfico o la falta de valores humanos y civiles?
Cada año nos proponemos ser mejores personas, que si haremos ejercicio y dejaremos de comer una rebanada extra de pastel, nos proponemos emprender nuevos proyectos y realizarlos y una larga lista de propósitos que, a medio camino se queda sin realizar. Nos hemos vuelto flojos, apáticos y hasta cierto punto, tontos, en el sentido de que nos dejamos poseer por el demonio de la desidia y la fiaca. La mayoría de las veces no es el hecho de la desidia o la flojera, simplemente nos confiamos en que cada inicio de año es “una nueva oportunidad para comenzar desde abajo”.
La vida está llena de ciclos, es cierto, pero tampoco se puede caminar en círculos hacia ninguna parte. Es lo que sucede con el país, avanzamos hacia ninguna parte, temerosos por el mañana, aterrorizados al caminar por la calle a altas horas de la noche, ya no digamos a causa de un asalto sino también de una bala perdida: estar en el lugar y el momento equivocados.
Tal vez el propósito general para el 2008 sea el vivir sin temor a ser sorprendidos por la cuchilla que acaba con la vida y, por el contrario, sorprenderse con nuevas experiencias, nuevos amores, viajes, letras, sonidos, nuevos rumbos. Mis propósitos son el ser una mejor persona, continuar con mi trabajo con más entusiasmo del que ya le impregno, cometer más errores para aprender de ellos. Intentaré enamorarme aunque sea de unos ojos anónimos o una linda boca que más tarde se perderá entre la mar de historias. Me propongo ser más amable con mis semejantes y mi familia, me propongo seguir inconforme con las cosas que se entregan a medias.
¿Para qué comprometernos con cosas que sabemos no vamos a cumplir como el someterse a dietas o conseguir cosas materiales? Hay que comprometerse con uno mismo y cumplir los propósitos de la mejor manera, la cantidad no es sinónimo de calidad, plantearnos un millón de propósitos no nos hace mejores personas, sólo nos acarrea una infección terrible de estómago a causa del estrés.
Prefiero no pensar en el día de mañana, hay que vivir aquí y ahora. La estabilidad emocional depende de nosotros y de nadie más, la paz social está en manos de las autoridades pero ya no podemos confiar al máximo en quienes se dejan corromper por un sistema que se nutre de la debilidad de unos cuantos y asume el control de la vida de muchas personas.
Espero –esperemos- que el 2008 nos traiga mejores condiciones de vida para todos, menos terror y más días soleados, una mayor conciencia ecológica y menos desastres naturales que lamentar, mejor salud y muchas vibra positiva.
Les deseo lo mejor a cada uno de ustedes y que nunca les falte amor, paz interior. Disfruten los días con sus noches, de la manera que más les agrade pero siempre con intensidad, como si fuera la última noche del mundo.

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