sábado, febrero 10, 2007

Detrás de las viejas escuelas vienen nuevas ideas… pero nadie quiere escuchar.


Un artista es una persona que crea una obra con el fin de transmitir un mensaje, una idea o un estado de ánimo. En el mejor de los casos el artista propone nuevas formas de expresar las ideas, rompe con los clichés y con los cánones que dictan “los altos jerarcas de la cultura y el arte”. Desgraciadamente –o para su fortuna- esos artistas no se encuentran dentro de las instituciones oficiales de cultura.
A mi mente viene un recuerdo de la infancia. De repente todo mundo pareció enloquecer con una canción que expresaba cierta “identidad” local: “Suéñame Quintana Roo”. Obra de un argentino que, según me han informado algunos, fue escrita por encargo. Como sea, esa verdad sólo la sabe el autor. Hasta la fecha, hay almas que se conmueven hasta las lágrimas al escuchar esa canción una y otra vez.
Lo anterior es sólo un referente para lo que a continuación describiré. En mis días de secundaria pertenecí al coro de una de las secundarias más antiguas de Chetumal y que a la fecha cuenta con 32 años de existencia (el coro, por supuesto). Mientras pertenecí a dicha agrupación conocí el repertorio de compositores que habían dedicado su obra musical al estado. Muchos resultaban desconocidos para mí. Ahora sé que Carlos Gómez Barrera fue un prolífico compositor que no sólo escribió canciones inspiradas en Quintana Roo, también escribió sobre otros temas.
Toda esa gente que ha dedicado más de una canción a su tierra natal merece mi total respeto. No es fácil sentarse a escribir una canción, encontrar las palabras adecuadas que combinen rítmicamente y que sin ser rebuscadas no resulten simples. Si hay un músico local que admiro es a Benito Loeza (para quienes no lo recuerden, Benny y su Grupo les resultará familiar). Simplemente, todo artista merece respeto y merece ser escuchado.
Ahora bien, el tiempo transcurre como agua de río. Las obras artísticas ofrecen la inmortalidad o el ostracismo. Chetumal ha crecido en su mancha urbana y en la diversidad de población, lo cual nos permite pensar en un calidoscopio de sonidos, aromas, colores y lenguaje. Los niños nacidos en la década de los setenta han crecido, y los nacidos en los ochenta no se quedan atrás.
En el “subterráneo” existen músicos y creadores con una nueva visión de su entorno, con ideas que reflejan el sentir de su generación. Sonidos que emergen del fondo de su alma, coloreados por las nuevas tecnologías y armonías disonantes pero no agresivas.
Desde el bossa nova, el techno, la balada, el pop, el rock pop hasta el sampleo de sonidos concretos, estos nuevos músicos y compositores dedican horas enteras en la creación de una música inspirada en su vida diaria, en sus deseos más profundos. Con letras reflexivas, algunas veces simples y superficiales, estos músicos no buscan pertenecer a ningún círculo “selecto” de artistas.
Y no son músicos únicamente; también son pintores, escritores, teatreros, grafitteros, bailarines y artistas multimedia los que ofrecen nuevas formas y técnicas de expresión de las ideas. ¿Cuál es el inconveniente para que estos artistas trasciendan? Tan simple es la respuesta: no dedican su trabajo a Quintana Roo. Vaya pues, en el sentido más sencillo, no caen en el cliché de escribir obras que hablen de “la luna del caribe, el turquesa de las aguas, la milenaria tradición de los Mayas y los árboles del chicle”, o en el peor de los casos, no tienen un apellido de tradición en la ciudad.
Basta con contar en el repertorio u obra artística con una pieza que no ostente el “clichoso” título de “Laguna de siete colores” o cualquier nombre en maya para ser ignorado por “los altos jerarcas de la cultura” local.
Esto es un arma de dos filos: o se preserva la identidad folklórica del estado a costa de segregar a estos artistas, vetándolos en todos los foros culturales, o se impone un parámetro de creación poniendo fin así a la libertad creativa y provocando un estancamiento artístico. Con respecto al primer “filo” del arma, en Quintana Roo no hay una identidad cultural, a excepción de la cultura maya del centro del Estado pero para llevarla a los niveles de difusión que merece, hay que luchar contra un racismo subliminal proveniente de los medios masivos de comunicación.
Tratar de abrir espacios para nuevas propuestas de arte procedentes del mundo “subterráneo” es como luchar contra guerreros de aire. Tampoco se trata de restar mérito al trabajo de los viejos compositores y creadores, ellos ya se ganaron su lugar, pero detrás vienen nuevos sonidos, colores, letras, forma y movimiento.
Abrir los oídos y la mente ayuda a percibir el mundo del modo natural como es. Aquella institución cultural que continuamente cierra sus oídos y ojos a las propuestas realmente novedosas, propositivas y de calidad mantiene la incredulidad como sello personal, se llena de más de lo mismo y la fuga de talentos no se detiene. Y si algunos talentos no aceptan la integración a las filas de las instituciones se debe a la imposición de cánones que coartan la libertad creativa.
Más de tres veces, el mar de la bahía de Chetumal me ha ayudado en los momentos de reflexión, ha sido marco de ideas a desarrollar y sigo convencido de que el mar de la bahía y el Río Hondo son los únicos testigos reales de la historia de esta ciudad, no la gente. Esta es una tierra maravillosa, ideal para la reflexión. Pero tengo la libertad de titular a una canción “Sobre el mar” y no “La luna sobre el mar de Chetumal” porque, al final de cuentas, la música y el resto de las artes, son universales.
De nueva cuenta, mi respeto y admiración para los compositores locales.

En el país de ciegos...

¿Cuál es el presente que viven los adolescentes del país –ya no decir del mundo entero- en medio de una vorágine de información y productos de consumo? ¿Realmente están interesados en la vida política del país como para creer en un movimiento como lo fue ‘Tu rock es votar’ o les interesa algo más en la vida que no sea el grupo RBD o saben quién diablos fue Octavio Paz?
En este tiempo he tenido la oportunidad de ser profesor para estudiantes de ciencias de la comunicación. Mi área se enfoca a la producción de audio y considero, es un área tan importante como la edición de video. El primer grupo que atendí comprendía entre 12 y 15 alumnos, en su mayoría eran mujeres.
La experiencia de ser docente resultó enriquecedora ya que percibí de cerca un grave problema que a muchos parece no alarmarle, al menos no a la institución encargada de la educación. Como en todo hay excepciones. La inmensa mayoría de los jóvenes que estudian en el nivel de licenciatura en alguna universidad o tecnológico llegan con serias deficiencias académicas: total falta de análisis de textos, pereza mental absoluta, incapacitados para ejercer un criterio propio y escasos niveles de creatividad e imaginación, lo que los lleva a repetir fórmulas probadas –si nos enfocamos en una carrera que precisa de la creatividad-, faltas ortográficas y un léxico que bien pudieron aprender en un programa de Adal Ramones.

Un día encargué a mis alumnos un trabajo radiofónico sobre un tema que le asignéa cada uno. Una de las alumnas casi me suplicó que le encargara un programa de política ya que ella está muy metida en esos ambientes, algo así como “las fuerzas básicas” de la máquina celeste, que no del Cruz Azul. Cuando le di el tema ella no estuvo de acuerdo, argumentando que ese tema le había tocado para una tarea que le encargaron en la carrera de la cual desertó y que eso había sido el motivo de su deserción. Me pregunté entonces ¿ese es el tipo de “profesionistas” que pretende gobernar a México?
Veamos otro ejemplo. La influencia del país del norte es tal que ahora se utilizan palabras en inglés en lugar de su equivalente en castellano: “party” por “fiesta”, “work” o "job" en lugar de "trabajo" y esta palabra está mal empleada, entre otras palabritas. Simplemente palabras sueltas porque ningún estudiante es capaz de leer un libro en inglés, ni siquiera entienden la música en inglés; tienen problemas en su clase de inglés… y demasiados al hablar y escribir castellano.
El idioma se ha reducido a un lenguaje paupérrimo y patético, galimatías de palabras y mensajes incomprensibles: “t spro a k vngas, ps stoi n mi ksa”. Lo peor del asunto es que hasta los propios docentes de las preparatorias escriben de ese modo. Conozco a personas mayores que ocupan puestos públicos y escriben que dan miedo.
Otras preguntas surgen: ¿Cuántas horas pasa un joven frente al televisor o la computadora conectada a Internet y cuantas otras frente a un libro o frente al mar? “El mar no tienen nada más que agua y cielo en el horizonte y el libro no tiene ilustraciones (obvio, es un libro), pero en la televisión están los 10 videos más repetidos de la tarde y es más chido”, responderían, indudablemente.
Toda la culpa la tiene la educación de muy mala calidad que reciben los niños y jóvenes mexicanos quienes no son estudiantes de alto rendimiento ni interesados en las ciencias, las artes y la cultura, y los padres de familia quienes no fomentan las actividades lúdicas y deportivas en sus hijos, que prefieren gastar dinero en la fiesta de quince años de Espergencia, el partido del América los domingos, tener nietos y en pertenecer al “jet set” de la sociedad.
Los resultados de un desempeño mediocre en la vida escolar se reflejan en el momento de enfrentar las tareas que se les asignará en el medio laboral.
El desinterés por los temas en general, la enajenación consumista y la deformación de la lengua es una realidad. Tal como lo predijeron George Orwell y Aldous Huxley en sus obras “1984” y “Un mundo feliz” respectivamente, la sociedad llegará a un punto en el que la enajenación y la falta de valores serán el pan de todos los días. Y no me refiero a los valores que tanto defienden los guardianes de la moral y las buenas costumbres, sino a los valores humanos que hacen que cada individuo ejerza su poder en el mundo, el poder de decidir la profesión, el trabajo, la filosofía y la religión que mejor le satisfaga. Diría un adolescente “soy libre de decidir lo que quiero”, tiene razón, pero el hasta dónde llegue su libertad de decidir termina cuando elige ser esclavo de MTV.
Cuando escucho que a una institución educativa le otorgan esa certificación ISO, pienso en cuantas deficiencias no se habrán solucionado. Dicen que en país de ciegos, el tuerto es el rey.

¿YA LEÍSTE BIEN... OTRA VEZ?


¿YA LEÍSTE BIEN EL RESTO DEL CONTENIDO EN EL ABISMO?
ME IMAGINO QUE NO... PUES ¿A QUÉ ESPERAS?...
EN ESTE ESPACIO HAY DIVERSOS TEMAS Y ALGUNAS DIVAGACIONES PERSONALES, NO SE HACE PROPAGANDA A NADIE MÁS QUE A LAS IDEAS... SI QUISIERA HACERME PROMOCIÓN YA HUBIESE SUBIDO CIENTOS DE FOTOS MÍAS, PERO NO.
SALUDOS A TODOS LOS CYBERNAUTAS TRASNOCHADOS, AMANTES PERDIDOS, NÍNFULAS SEDIENTAS, HIPPIES CONTRACULTURALES, YUPPIES DESENGAÑADOS, IZQUIERDOSOS SOÑADORES, DERECHISTAS MANIPULADOS, COMUNISTAS ANACRÓNICOS, ICONOCLASTAS, LOLITAS EXPLORADORAS DEL CYBERESPACIO, INVESTIGADORES, PUNKETOS, DARKETOS, CHÚNTAROS, CONDECHIS, NACOS, FRESAS, HIJ@S DE PAPI ESCENOSOS, AMAS DE CASA DESESPERADAS, EXTRATERRESTRES PERDIDOS EN LA TIERRA, HOMOSEXUALES, FUMADORES DE MOTA, VENDEDORES DE SUEÑOS, TRANSCRIPTORES DEL LENGUAJE DEL AMOR, CONSUMIDORES DE UTOPÍA, LICENCIADOS Y MAESTROS, DOCTORES Y ENFERMOS (MENTALES), LOCOS, HARE KRISHNAS, MUSULMANES, CRISTIANOS, BUDISTAS Y REVOLUCIONARIOS; A CUALQUIERA QUE SIMPLEMENTE VIVA Y DEJE VIVIR... BIENVENIDOS SEAN AL ABISMO SÓNICO.

Borregos kamikazes, siempre a sus pies


ADVERTENCIA.- Si es usted un "perredista hasta la médula" que aún cree en la supuesta tendencia izquierdista de su partido, en la retórica barata del peje (y de Calderón y de todos los politiqueros actuales), si es de los que creen que lo que la televisión dice es la "neta"; a usted, seguidor de masas e imitador sin voluntad, individuo contracultural que cree en el cambio del mundo pero no se atreve a cambiar dentro de sí mismo, no siga leyendo esta nueva entrada de blog. Lo anterior aplica también para PANISTAS persignados, profesores sindicalizados, neoliberales elitistas y hippies anacrónicos, comunistas y demás seudo-intelectuales.


Durante años me he negado a ser parte de una masa de gente. Es cierto que todos tenemos modelos a seguir, unos de los primeros a seguir son nuestros padres. Posteriormente creemos que el mejor ejemplo que recibimos viene de los profesores –salvo unas cuantas excepciones, la mayoría han sido pésimos-, en los primeros dos niveles de educación no se nos permite analizar ni juzgar abiertamente a los mentores. En la universidad se nos abren los ojos y la mente. Desde niños se nos dice a quien debemos seguir: en la televisión, desde las aulas, los amigos, los vecinos, los padrinos, infinidad de personas nos dicen lo que debemos hacer y decir, cómo comportarnos y a quien seguir.
Afortunadamente mis padres nunca me dijeron a quien debo seguir ni qué debo hacer pero sí me dieron una educación sólida para saber cómo comportarme. Jamás confié en los profesores, ¿cómo confiar en un alcohólico o en alguien que golpea a los niños? Es cierto que para ser aceptado en un grupo social hay que pasar ciertas pruebas. Nunca aprobé ninguna de ellas así que, no pertenecí a ningún grupo social ni en la primaria ni en la secundaria, mucho menos en el bachillerato.
En un momento de mi vida me dijeron que “Jesús era mi amigo”. Tampoco les creí aunque comparto la visión de Jesús, un verdadero socialista que se rodeó de gente incompetente a quienes llamó discípulos. Líderes vienen y van, equivocados o acertados. Cito a Lennon: “No creo en Los Beatles, sólo creo en mi”. Hoy no creo en los tres colores, ni en el naranja ni el azul y mucho menos en el amarillo.
Mientras buscaba elementos que me sirvieran para la vida, ideas, filosofías, políticas, arte, imágenes y sonidos, la masa de gente que me rodeaba seguían las modas, tendencias que a la larga se tornaron frágiles y hoy no son más que pálidas caricaturas de sí mismos. El mundo está lleno de fracciones políticas fascistas disfrazadas de democracia. La apatía es la recurrente de las generaciones jóvenes, no leen, no cultivan sus mentes ni ejercitan el cuerpo, la televisión les dice cómo deben vestir, qué música escuchar, a quien deben seguir.
El punto máximo de la enajenación llega cuando la masa social actúa con brutalidad, creen defender a líderes o ideologías, mismas que no trabajan en beneficio de nadie salvo para intereses personales. Recuerden a Europa de la primera mitad del siglo XX, cuando mucha gente murió en las trincheras por las ideas de un loco medieval.
La manipulación sólo funciona cuando una persona no ha sido educada en las ciencias, las artes y en la filosofía. El ser humano nace libre, sin pecado original y con la certeza de un fin. El error del mundo occidental está en la creencia de culpas del alma y en la impureza de un cuerpo desnudo. Pero eso es tema de otro sueño.
La libertad de expresión es un derecho que todo ser humano posee. Hoy se ha abusado de ese derecho tan frágil, abogando por supuestos derechos pisoteados por sistemas de gobierno. Nadie es culpable hasta que se compruebe lo contrario, por lo menos el sol no brilla hasta que llegue el nuevo día.
Los discursos vacíos en sustancia están llenos de limitaciones retóricas, son el canto interminable en los podios improvisados en plazas públicas, aulas, edificios sindicales, púlpitos y las calles.
Todo ese bombardeo de palabras influye en la conducta social cansada de vivir sin nada, sin educación ni un trabajo digno, sin un nivel de vida que les permita comprar “cajitas felices” –como si eso les diera la felicidad- pero que a la menor provocación sacrifican a una res en las plazas públicas, a la vista de los niños quienes crecerán con la imagen de un animal desangrándose en nombre de la estulticia y creerán que eso es lo correcto.
Los borregos kamikazes están siempre a los pies de aquellos que no piensan más que en sí mismos, aprovechándose de la ignorancia del pueblo y de su sed de justicia. Cuanto más ciego es un ser humano es más fácil llevarlo al cadalso porque no sufrirá de miedo.
Lo siento por aquellos niños llevados a la fuerza a las manifestaciones de sus progenitores: no hay un futuro mejor.
No hay nada nuevo bajo el sol, ni bajo los colores restantes. Seguiré al sol que brilla en el horizonte, a mis ideas y a mis instintos.

El rock no tiene la culpa sino el que le calla la boca

Chetumal, por una razón explicable, es una ciudad extrañamente NO roquera y al mismo tiempo alberga a amantes del rock desde hace muchos años. Como ciudad caribeña ha recibido la fuerte influencia de la música beliceña, jamaiquina y de las antillas menores. A través de los años ha recibido a gente de distintas partes de la república mexicana y el Distrito Federal, lo cual ha nutrido con diversas maneras de pensar y de vivir al entorno local. En pocas palabras, un calidoscopio socio-cultural.
Recuerdo cuando, en 1981, la música tradicional que se tocaba era el calypso y la gente bailaba alegremente mientras que a mi me parecía una música extraña y acabó por gustarme. Ya en la adolescencia presencié mi primera tocada de rock en la preparatoria. Entonces creía que podía cambiar al mundo. A partir de entonces buscaba espacios en donde pudiera presentar a mi banda de rock, comprar discos o conocer gente con gustos afines.
Los espacios siempre fueron pocos o nulos; la gente con gustos afines era suficiente y fue creciendo con el tiempo.
Volviendo al presente, hace un año (octubre de 2005) asistí como invitado al III Ciclo Interactivo Universitario en la UQROO en el que se habló de rock. De tal manera, el evento fue un foro de rock abordado desde una perspectiva académica. Como en antaño, este tipo de actividades no interesan a las autoridades universitarias por el hecho de creer que la música es intrascendente y si es rock, pues peor. No obstante, las actividades transcurrieron de manera favorable pese a la poca asistencia. De este ciclo, cada año se realiza uno de Reggae dado el arraigo local a esta música y goza de una buena aceptación.
No en vano, Víctor Roura, invitado especial en el ciclo, expresó que Chetumal es un lugar “no roquero” y que esperaba ver una interacción por parte de la comunidad universitaria.
Desafortunadamente los espacios donde los jóvenes puedan expresar sus ideas se han cerrado, clausurado, exterminado o secuestrado… o en el peor de los casos, se han edulcorado o institucionalizado (no sé qué sea lo más grave, realmente). Se ha limitado el acceso a jóvenes con ideas innovadoras bajo la amarga máscara de fascismo cultural donde, únicamente, tienen cabida las ideas políticamente correctas. Si en la política hay dinosaurios, también los hay en el ámbito cultural. Claro, igual estan los “espacios” donde se vende una imagen “light” de la vida a los “chavos”, creando seres incapaces de pensar y de tener un criterio propio.
En el caso del rock, se le sigue viendo como una amenaza contra lo establecido, es necesario castrarlo y mantenerlo lejos de las mentes juveniles (sí, tenemos miedo de una insurrección juvenil). Déjenme decirles que el rock no tiene la culpa.
El rock no tiene la culpa de que la generación actual no tenga capacidad de análisis ni las suficientes armas para opinar o crear. El rock no tiene la culpa de que los jóvenes no lean, no tengan conciencia política ni ecológica. Los jóvenes no se convierten en seres “estúpidos” porque sí. Detrás de todo eso tuvo que haber una acción inutilizadora sobre el intelecto de aquellos a quienes las viejas generaciones les profesan aversión. Todo ser humano inteligente puede desarrollar genialidad.
Pero dentro de las viejas generaciones hay sus honrosas excepciones y quiero pensar –de una manera utópica- que son esos individuos que han mantenido sus ideas firmes e incorruptibles. Ningún tiempo pasado fue mejor que el presente ni será mejor que el futuro y viceversa. Como diría John Lennon. “Tomorrow never knows”.
¿Dónde van a encontrar los jóvenes un espacio cultural acorde a sus inquietudes, ideas, sonidos e imágenes? ¿A dónde llevar su propuesta innovadora que no sea a través de becas otorgadas por instituciones copadas por viejas y cuadradas ideologías? ¿Qué opciones les ofrece un medio como la radio que no sea la música comercial ni los amargos comentarios en contra de personajes públicos? Y ya ni hablar de la televisión. Recuerdo una estación llamada Radioactivo, allá en el Distrito Federal; la mataron para crear una estación más de noticieros y reportes viales. Radioactivo ofrecía la opción cultural acorde a nuestra ideología e inquietudes; era irreverente pero con un sentido crítico, se escuchaba música poco común de la que se escuchaba en el cuadrante y había programas especiales en los cuales uno aprendía temas interesantes, invitaba a la lectura de libros. Cuando cambiaron su formato, al gerente del grupo radiofónico le llovieron las protestas de una juventud enardecida, no por escuchar rock sino porque les cerraban su espacio.
Tan pocos espacios y tan poca juventud y vida. No culpo a Pete Townshend cuando escribió: “Prefiero morir antes que llegar a viejo”.
Respeto a la gente adulta, yo estoy llegando a la edad adulta. Lo que no me parece válido es querer cerrar el paso a las nuevas generaciones. De gente adulta extraordinaria he aprendido las cosas que hoy sé, de gente adulta brillante aprendí a tener un sentido crítico y de gente adulta fantástica nací.
¿Qué aprendí del rock? Aprendí mucho y tal vez algún día escriba de todas las cosas que he descubierto en ese camino sinuoso. Descubrí mi vocación artística y encontré a grandes camaradas. Pero sobre todo, aprendí a no conformarme con una sola cosa. El mantenerse inconformes nos hace mejorar como personas y profesionistas.
Estoy seguro que allá afuera, en las calles de Chetumal, hay miles de almas que buscan su camino, sea con el rock o con el reggae. Abran las puertas… de la percepción.

lunes, febrero 05, 2007

Juan García Esquivel: una vida en stereo y lounge.






A mediados de la década de los 90, la música lounge tuvo uno de los más inesperados resurgimientos de popularidad – y de moda – en la cultura pop del siglo XX. Juan García Esquivel fue llamado “padre del lounge” a partir de entonces, músico adelantado a su tiempo y que en Estados Unidos fue conocido como el Rey del Pop Espacial, pero en México nunca fue reconocido.
Esquivel nació en Tampico, Tamaulipas, el 20 de enero de 1918. Hizo su aparición como músico solista a la edad de 14 años en la XEW. Tres años más tarde organizó su primera orquesta: un ensamble de 15 integrantes. A los 18 años fue compositor, arreglista y director de una banda con 22 integrantes, la cual aumentó con cinco vocalistas. Era la década de 1940.
Amplió sus capacidades como compositor y arreglista escribiendo música de fondo para el programa de radio que a diario transmitía Panzón Panseco. “Él pedía cosas como ‘¿puedes tocar algo que suene a un ruso caminando por China?’ y de algún modo, lo podía hacer”, recordó Esquivel una vez.
La RCA contrató a Esquivel hacia fines de 1957, el primer lanzamiento de uno de sus discos mexicanos en Estados Unidos fue “To love again”. La disquera le dio la oportunidad de grabar en Hollywood en 1958. le dieron 5 horas para grabar en el estudio el álbum “Other worlds, other sounds”, pero terminó el trabajo con 90 minutos de sobra y grabar otro álbum: “Four corners o the world” con una orquesta pequeña, pero nunca estuvo satisfecho con la mezcla final.
La mayoría de las grabaciones de Esquivel comienzan con la misma dotación orquestal de “big band” y coros a la Ray Coniff, pero sus arreglos llevaron a sus elementos hasta el límite. Experimentó con las mezclas en los estudios de grabación, grabando dos orquestas diferentes en canales distintos (canal derecho o canal izquierdo si se le escucha en altoparlantes de un reproductor de sonido). Es acertado que el nombre de Esquivel usualmente se imprimía con un signo de admiración: su sello era la exclamación musical “¡Pow!” cantado por sus coros.
Juan García Esquivel, músico visionario, experimentó con el sonido estereofónico antes sound surround, con la división de canales, los sonidos bizarros y los arreglos futuristas de grandes clásicos. Musicalizó programas de televisión norteamericanos antes del boom latino. Otra característica de su música es el zumbido de orquesta que fue el “zu-zu-zu”, o el “boink,boink,boink”, originado en los coros, y que dio pauta a que otros directores los desarrollaran. Definió sus singulares propuestas sonoras como 'música para departamento de solteros de la era espacial'. Una frase afortunada que sin duda describía de forma tan concisa como imaginativa la intención estética que animaba aquel tipo de música, en el contexto de la América de los años 50 y 60.
El pináculo de la extravagancia de Esquivel al experimentar en el “sonido stereo” se puede escuchar en la pieza “Latin-esque”, su entrada a la serie de discos en stereo para la RCA. Para este álbum, colocó a sus músicos en dos estudios separados coordinando una especie de “circuito cerrado” con Stanley Wilson, quien dirigió a la segunda orquesta.
Su espectáculo en Las Vegas fue muy exitoso, atrajo a miles de iniciados a la vida nocturna y a súper estrellas como Frank Sinatra. Esos espectáculos tenían a cuatro vocalistas femeninas de figura esbelta, luces destellantes y rutinas coreográficas. Su última grabación para Estados Unidos salió en 1967 y sus grabaciones para RCA sólo se distribuyeron para el mercado latinoamericano en 1968.
Compuso mucha música para varios programas de televisión norteamericanos como “The Bob Cummings Show” pero su legado más grande fue una serie de música incidental para los Estudios Universal, siendo utilizada su música en más de 100 series diferentes, desde “McHale’s Navy” hasta “Kojak”. Como todo, Esquivel cayó en los excesos del alcohol y las drogas, lo que acarreó una serie de deudas económicas en Estados Unidos y con ellos, perdió sus pertenencias, incluidas algunas composiciones.
Regresa a México en 1979 y compone la música para el clásico programa infantil de televisión “Odisea Burbujas”, vendiendo más de un millón de copias en el país. El disco sería uno de los más buscados por los admiradores de Esquivel en Estados Unidos y su música quedaría en la memoria colectiva de muchos niños mexicanos nacidos en los 70.
Después de años de inactividad y limitado a dar clases de composición y arreglo en su casa de Jiutepec, Morelos, Esquivel recibe el reconocimiento de músicos internacionales, jóvenes iniciados en la música electrónica y revistas especializadas en el tema. Recibe a periodistas, conductores de programas de radio y televisión. Hacia 1998, la revista Variety publicó que el actor John Leguizamo había comenzado a trabajar en una película biográfica sobre Esquivel y, varias de sus piezas musicales, fueron utilizadas en películas como “El Gran Lebowski” y “Beavis & Butt-head toman América”. 1999 vio un “revival” de la música de Esquivel. El Kronos Quartet interpretó un arreglo del clásico “Mini Skirt”. En el librillo interior del disco “The Simpsons: Songs in the Key of Springfield”, Matt Groening, creador de la serie, explica que para la composición del tema principal y su arreglo, deseaba algo que fuera muy parecido a la música de Esquivel que escuchaba cuando era niño.
Finalmente, Esquivel fallece el 3 de enero del 2002. Llegó a ver el nuevo siglo, como su música, adelantada a su tiempo.

“Quizás el hecho es que mi música estaba demasiado adelantada a su tiempo. La audiencia no estaba lista para ese tipo de música. Ahora se utilizan los sonidos y a tecnología. Me alegra que los artistas jóvenes intenten seguir mi estilo para escribir música. Amo eso.” Juan García Esquivel.

Regreso a estas calles solitarias


Regreso a estas calles solitarias, silenciosas y el ambiente a mi alrededor es cálido. El verano a flor de piel. Mientras ellos duermen yo no puedo hacerlo, dentro de mi hay una ilusión nueva. La duda por el mañana tan incierto… pero sigo caminando hacia no sé donde.
En cierto modo los recuerdos se apoderan de mí esta noche; imágenes dulces y amargas por igual hacen mella en el alma atormentada. Busco paz, busco amor; busco sapiencia y un poco de dones sobrehumanos. Hay quienes quieren huir de las cárceles de la mente. ¿Cuántos años pasarán para encontrar la felicidad?
Siempre he estado sólo, me he conocido un poco encontrando virtudes y defectos; falta mucho camino. Por ahora me detengo en un rincón, un sitio en el cual pocos se detienen a contemplar lo que tienen día y noche. Un muelle, remodelado para complacer al ojo foráneo. Para mí es más que un simple muelle, es la conexión con la inmensidad del mar.
Arriba, la luna y las estrellas, algunas nubes robando el brillo lunar. El calor disminuye, el frío vuelve a mis manos. Me siento a la orilla y simplemente dejo que mis sentidos se llenen con la brisa y el sonido del mar.
Recuerdo cuando tenía dieciocho, suplicaba por abandonar este cajón de arena y probar lugares nuevos. Abandoné la idea de entregarme a una vida conformista, de sepultar mis ideas y venderle mi alma al demonio capitalista. Así de sencillo. De ser un arquitecto preferí darle vida a la música que gritaba desesperada en mi cabeza, como una amante cautiva en las garras de un guarro golpeador.
La música me eligió para darle vida y amarla todos los días de mi vida.
Llegué hace diez años a un lugar al que visité por muchos veranos. Ese verano de 1994 sería el último de mi vida en este lugar cerca del cielo. La ciudad sobre el lago borrado resultaba un sitio desconocido para mí, con su gente y sus costumbres.
Fue difícil al principio. Dejé un amor, dejé a mis amigos pero al fin, contento por haber abandonado esa cárcel de la mente. Nada bueno dejó excepto por los momentos fuera de las aulas, las idas a fumar a la cafetería o bajo un árbol: mudo testigo de un desamor.
Quise escapar de todo. No estaba listo para enfrentarme a mí ni mucho menos estaba preparado para enfrentar la soledad. Nadie que se haya escapado de sí mismo podrá llegar tan lejos, nadie que pretenda olvidarlo todo podrá vivir los nuevos amaneceres. Me engañé por un momento que se convirtió en años. Diez años en los que el aprendizaje fue constante. Caer, levantarme, llorar, gritar, reírme e incluso “enamorarme”.
Regreso a la realidad. No podía dormir, vine a suplicarle a la luna que me diera un sueño profundo. El mar fue de nuevo mi confidente. Pocos se dan cuenta de que el mar es el verdadero testigo de sus vidas.
¿A dónde iré a morir cuando se acabe mi misión en la Tierra? ¿Quién recogerá mi corazón despedazado? Las mismas preguntas. No soy el mismo de ayer, hoy quiero ocultarme de la gente… al fin y al cabo nunca se han dado percatado de mi luz. Ellos no me importan, sé que hay un ser que puede recibir mi luz. Mis colores serían todos para ese ser. La esperanza crece, la ilusión vive. Volveré para iluminarla.

A contra luz…


No leo acerca de la cosas que debería ser o hacer. De hecho me niego a adoptar una forma incongruente de vida.
Pero algo es cierto: no puedes hablarle a las piedras si deseas una respuesta. ¿Para qué buscar? Mucho tiempo desperdiciado en crueles apatías mientras tu alma se corrompe.
No estoy dispuesto a soportarlo mucho tiempo, ya lo hice y no dibujé una sonrisa en mi rostro. Un viaje redondo al infierno; se necesita algo más que fuerza para regresar.
Me levanto cada día rascándome los restos de la embriaguez nocturna, esa serie de imágenes irreales e inconstruibles donde transpiras las paradojas de la vida. Sería bueno vender esas sucias imágenes en frascos de 100 gramos, podrían curar un alma quebrantada.
No me pidan mi vida si la van a arrojar al abismo. Si mi vida importase para alguien que no fuese yo entonces me daría cuenta de que no estoy muerto o perdido.
Comí pedazos de luna roja y la intoxicación fue tal que visualicé una forma redonda e imperfecta. Normalmente una intoxicación me hubiese llevado a un lugar mágico. Creo que la luna estaba en cuarto menguante.
Suele pasar. No estas en el lugar ni en el tiempo adecuado. Vivo fuera del tiempo y me niego a un lugar. Si abriera un poco las puertas podría entrar el viento nuevo, pero olvido que el aire no es muy limpio bajo este cielo.
El cielo esta sobre mí pero yo estaré muy arriba de las nubes.
No conozco a Dios pero sé que Él me conoce a la perfección; tanto así que me alimenta con lunas en cuarto menguante.
Día a día me levanto y me sacudo los restos del sueño perdido. Las sábanas tienen mi calor, no sé cuantas mareas más lo soportaré.
Miro al espejo y frente a mí hay una imagen similar a la mía: esa imagen posee el sol en sus ojos. Si yo no fuera aquella imagen diría que estoy frente a lo mejor de mí.
Y sé que esa mirada quema porque ya encendió mi cuerpo. Si tan solo alguna otra mirada se posara en mis ojos...
Mi luz no se apaga. No se apaga para nadie. Es solo que no hay velas que se dejen encender.
Una vela dispuesta a derretirse con el fuego de otra.

Sol y Luna

Dicen que lo maravilloso de nuestro mundo es su diversidad. Y es cierto, los muchos colores que iluminan el globo hacen de nuestro “hogar” un sitio extraordinario, un planeta azul y verde. Sin importar las razas, credos o clases sociales, a través de los años han existido corrientes ideológicas y culturales como una alternativa a la vida.
Todos en algún momento de nuestras vidas llegamos al punto en que elegimos un camino qué seguir. Unos eligen el sol, otros la luna y algunos más el arco iris. Todo está en armonía hasta que alguna razón no permite esta cualidad. Alguna vez, hubo rojos pero cometieron errores. La luz se pelea con la oscuridad y el arco iris prefiere mantenerse al margen aunque tiene puntos de vista en contra de los dos anteriores.
Empiezo con una pequeña descripción de los grupos solares-lunares: los solares son aquellas personas que cada día de su vida parece ser el primero, siempre felices y saliendo adelante simulando que todo está perfecto. No hay llanto, sólo malos días; no se necesita más en la vida, tienen todo lo bello que la vida les puede dar; conformes con lo establecido, más allá no hay nada más. Quieren.
Los lunares prefieren buscar más allá, cuestionar lo establecido, lloran y ríen. El mundo gira y se preguntan ¿por qué? Quieren salir adelante pero luchan contra demonios, el pasado existe, viven el presente pero se preocupan por el futuro y buscan una manera de hacerlo diferente. La sensibilidad los empuja a actividades creativas. Aman.
Mientras los hijos de la luna llenan el mundo de tesoros maravillosos como las artes y la ciencia, los del sol se encargan de reducir a cenizas lo que sale del alma, fingen que el tiempo y el espacio son “cosas” que suceden y existen sin más: muchas veces se creen poseedores de la verdad aunque no la tengan. Los hijos del sol viven del racionalismo; los de la luna imaginan.
William Blake –poeta inglés, precursor del romanticismo- afirmó: “Debo crear mi sistema o ser esclavo del de otro hombre, no quiero razonar ni comparar, lo mío es crear.”
Lo que en su momento se califica como “rebeldía” en realidad es la lucha interna por conseguir la verdad, hacer de este mundo un lugar distinto, dejar huella de cómo somos. Todos buscamos ser aceptados, tanto los lunares como los solares.
¿Quién no recuerda haber vivido un momento como este? En la preparatoria había un grupo muy selecto de personas bellas, “frescas”, populares; en un rincón se sentaban “esos tipos raros” con cabello largo o despeinado, con caras pálidas e inexpresivas y por si fuera poco, escuchaban una música extraña y “pasada de moda”. El conflicto entre la luz y la oscuridad. Al pasar el tiempo, se notan las pinceladas en un cuadro. Momento para reflexionar.
La suerte no es la misma para todos. Mientras que ciertos protagonistas de aquella historia mantuvieron sus ideas firmes y nutriéndose de unas nuevas, algunos fueron absorbidos por “las circunstancias” y muchos más se conformaron con lo que el tiempo les trajo.
La vida es una espiral eterna. Vivir es un arte que, como el amor, se debe hacer todos los días. Tan sencillo como salir a disfrutar el sol y penetrar en los secretos de la luna; tan fácil es aprender a amar y dejarse querer, tan fácil aún es aceptar la existencia del otro.
Al final, en la Tierra hay dos cosas verdaderas: la existencia del sol y de la luna.

El mito aquel de que en Chetumal nadie puede pagar por educación y cultura.


HARPAGÓN. Muy mal hecho. Si sois afortunado en el juego, deberíais sacar provecho de ello y colocar a un interés decente el dinero que ganáis, a fin de encontrároslo algún día. Quisiera yo saber, para no referirme a lo demás, de qué sirven todas esas cintas con que vais cubierto de pies a cabeza y si media docena de agujetas no bastan para sostener unas calzas.
Molière. El Avaro, Acto Primero, Escena V.

¿Realmente no hay dinero para pagar actividades culturales? ¿Cuánto dinero nos gastamos en una tarde de compras en la plaza comercial? ¿Cuánto dinero más en baratijas que a nadie sirven al final de cuentas?
Han sido éstas las preguntas que salen en conversaciones con amigos y compañeros de profesión cuando, al preguntarnos por cuanto debemos cobrar por unas clases de danza, por un cuadro pictórico, por unas clases de música o de idiomas. Nos detenemos a pensar en el poder adquisitivo de la población de la ciudad, si acaso a un padre de familia le alcanza para pagar una actividad lúdica para sus hijos -si es que éstos están interesados en ello- o para asistir a un espectáculo artístico diferente a lo habitual.
Respeto merecen los que tienen otros gustos y los que gastan el fruto de su trabajo en lo que les complace. Al final de cuentas, todos hacemos la misma actividad, nos gusta gastar en uno que otro capricho.
El problema radica en aquello de que “en esta ciudad nadie pagaría por unas clases de ballet o de música, ¿para qué? Si nadie sale beneficiado y además, esas cosas son caras y son para los fresitas burgueses”.
Durante mucho tiempo se manejó el mito de que ésta ciudad no estaba preparada para un centro comercial ni grandes multicinemas. Así pues, hace unos años se hizo realidad el sueño de muchos de tener un lugar a la altura de las capitales del país. Y sí, me gusta ir al centro comercial y sentarme a tomar un helado o un cafecillo y ver pasar a la gente, lo mismo lo disfruto que si me siento en el muelle a observar a las aves y las olas del mar. Repito, el problema está cuando se le da la espalda a cosas que son básicas en el desarrollo humano y profesional.
Tal vez, un niño no se vaya a dedicar el resto de su vida a la pintura, a la música o a la danza, pero el acceso a la cultura es un derecho que debe estar al alcance del niño. Un niño siente curiosidad por tales actividades porque su naturaleza le mueve a buscar cosas nuevas, conocer su entorno y experimentar emociones.
Ahora bien, eso de que “no hay dinero para pagar clases en el taller de equis actividad” me hace suponer que en el fondo no les interesa que sus hijos adquieran una educación complementaria a su desarrollo. Resulta simpático ver las largas filas de gente dispuestas a pagar mercancía en una tienda departamental, o los grupos de gente comprando cervezas en los mini super –claro, cantidades casi industriales- y las largas cuentas que se pagan en los antros de moda.
Pero ¡Oh no! ¿cómo voy a pagar cien pesos por tres clases semanales de pintura? Una de las librerías de la ciudad vende ejemplares de grandes obras de la literatura universal en menos de 30 pesos. Lo mismo en otras. Discos con música clásica, jazz, new age, para todos los gustos, en menos de 80 pesos.
Con la apertura del centro comercial y el complejo multicinema, queda en entredicho aquello de que “en Chetumal nadie tiene para pagar educación y cultura”. Creo yo que el mito ha sido aclarado.
Con esos ejemplos, queda claro que el arte y la cultura no está reducida a la extinción y tampoco es exclusiva de las clases altas. Es muy rico irse al cine, es más rico aún tomar una cerveza de vez en cuando y más cuando uno se compra un adornillo. Pero resulta triste ver cómo se regatea por un cuadro que un artista se ha esmerado y sacrificado horas enteras en crear. Se abarata el arte y se reduce a un artículo menospreciado y de “nula necesidad”.
El dinero viene y va, lo imprimen a diario en el banco, trabajamos para ganarlo, sea poco o mucho. Pero tenemos una vida y no vamos a regresar, nadie va a regresar para ocuparse de una actividad lúdica, ni los que se pasaron la vida entera en crear arte van a regresar a vivir una vida dedicada a los placeres de la vida misma. Para todo hay un tiempo, para todo hay oportunidad. No hay que cerrarle la oportunidad al arte.

Acaso ¿en esta ciudad es más importante el gasto en bebidas alcohólicas que en educación y cultura?