lunes, febrero 25, 2008

Bandera de tres colores… ¿dónde quedó mi corazón?

¿Qué significado tiene la bandera nacional para las generaciones jóvenes? La respuesta ellos mismos la pueden dar si les preguntamos pero me temo que no querrán tomarse la molestia de responder. El pretexto: “hablar de esas cosas me da flojera”, ó “yo sólo saludaba a la bandera en el homenaje pero me fastidiaba”. No los culpo, eso de pararse cada lunes en la plaza cívica de cualquier escuela era un verdadero suplicio, sobre todo si pasaban una hora y media bajo el sol de esta región.
La bandera nacional ha sufrido muchos cambios a lo largo de su historia. Está de más dar cuenta de su nacimiento, evolución y transformación. Lo que nos tiene escribiendo en este momento es la importancia que tiene la bandera nacional mexicana para los jóvenes, e incluso, hasta para los adultos.
En los inicios del siglo XXI, México ya no es un país que viva bajo incesantes guerras internas o invasiones extranjeras. No al menos de la forma en que las padeció durante el siglo XIX, basta con ver la invasión de trasnacionales, españoletes usurpadores de la Secretaría de Gobierno, ideologías religiosas, sectas, y demás. Pero además de eso, los mexicanos han crecido con el cuento de que “los héroes de la Patria murieron por defender la dignidad de la bandera”. Todos conocemos la proeza heroica de Juan Escutia a quien, como si fuera un personaje santo –dado que México es un país “guadalupano”- no se le puede cuestionar ni poner en tela de juicio tal acción, pro hay quienes afirman que en realidad, Escutia no se arrojó al vacío “por amor a la bandera”. La verdad sólo la sabe Escutia, pero ya está muerto.
México es un país que tiene pasado histórico que pude despertar muchas incógnitas. La historia está llena de héroes y villanos, como una telenovela; personajes berrinchudos, algunos geniales como Fray Servando Teresa de Mier quien también cuestionó la existencia de Juan Diego y el “milagro del Tepeyac”. Hay de todo, pero sobresalen las guerras.
Una bandera nacional debe sintetizar la historia de un país, es el símbolo de una nación y no de unos cuantos (si, esos que tomaron los tres colores para crear un partido político que no sirve para nada). El águila devorando a la serpiente, icono que nace desde los primeros habitantes de Tenochtitlán y que sirvió de inspiración para encontrar la tierra prometida. La bandera debe ser el estandarte de todos los que habitamos este país, tan devaluado y violado, desgarrado en el alma de cada mexicano que trabaja más de ocho horas con tal de poder comprar una “Big Mac” y una coca cola; más que un pedazo de tela que ondea en los estadios de futbol cuando juega la selección, debe ser el símbolo de unión entre los ciudadanos, que le de color a sus ideales revolucionarios.
Tengo recuerdos muy frescos de una ocasión durante el verano de 1993, tomé parte en un campamento scout en Belice. Hasta entonces había cantado el Himno Nacional Mexicano infinidad de veces al momento de hacer el saludo a la bandera. Nunca había sentido ni orgullo ni devoción, como la que demostraría cualquier cristiano católico hacia un Cristo crucificado. Pero el hecho de estar fuera de mi país me hizo sentir grande, único en el mundo y hasta pensé “mi bandera es hermosa”.
Creo que si los jóvenes no sienten orgullo ni respeto por su bandera es porque están convencidos de que a este país lo gobierna una bola de ineptos y retrógradas que lo único que quieren es obtener el beneficio económico para unos cuantos; porque los colores patrios se han convertido de uso exclusivo de taxis, partidos políticos y calcomanías de candidatos a un sueño efímero. En las escuelas la educación cívica devino en una serie de pláticas moralistas. No quiero imaginar la distopía de que en este país que debe ser republicano y laico, comiencen a ondear banderas tricolores sin el águila real y, en su lugar, se encuentre algún icono religioso, como las que portaban los soldados cristeros. El colmo: vi una camioneta en cierta calle de Chetumal que tenía rotulada una bandera mexicana y encima decía “Cristo es el señor de México”. Un país golpeado por tantas guerras intervencionistas, que nació de una masacre cimentada en una fe que no tenía nada que ver con sus primeros habitantes, merece una defensa laica de sus símbolos.
Tenemos que revisar nuestra historia, conocerla sin mentiras ni doble moral. Hay que enseñar a los más pequeños lo que simbolizan los colores, la historia del escudo nacional y hasta las circunstancias en las que se escribió el Himno Nacional Mexicano, pero sin mentiras ni eufemismos.
México es grande, yo siento orgullo por mi bandera pero no soy chauvinista, el ser humano es egoísta por naturaleza pero eso no es pretexto para los que no tienen la menor intención de defender su soberanía nacional. La bandera nacional es de todos, no del revolucionario institucionalizado ni de ningún cristero fanático.
Lo que ondea en una plaza cívica no es un pedazo de trapo, es nuestra identidad.

domingo, febrero 17, 2008

Los Beatles en video (a propósito de la digitalización de “Help”)




Hubo un tiempo en que solía decir: “nunca voy a ver una película de Los Beatles”. Crecí con su música. La pasión “beatlera” se desbordó cuando en mis manos cayó un disco LP con la música de la filmografía del cuarteto. En la portada se muestra a unos Beatles caricaturescos –además de las ya famosas imágenes de Yellow Submarine- con las diversas facetas presentadas en sus películas: “A hard day’s night”, “Help”, “Magical Mistery Tour”, “Yellow Submarine” y “Let it be”. Menciono los títulos con su nombre anglosajón, no estamos en la España de Franco.
Así pues, mi alma de niño curioso e iniciado en la “beatlemanía tardía” deseaba con todas sus fuerzas, ver una película de Los Beatles. Viviendo en Chetumal era imposible conseguir alguna –hasta la fecha, aquí es imposible conseguir algunas cosas realmente maravillosas-, de modo que tuve que esperar cierto tiempo hasta que, en 1989, encontré un video “beta” de Yellow Submarine en un videoclub. De ahí pa’l real. Durante mi residencia de más de 10 años en la Ciudad de México encontré lugares en donde vendían copias de películas de mi banda favorita, con la desventaja de que se veían muy mal. Las tiendas de discos, que por entonces vendían bastantes cosas de importación y baratas, sólo ofrecían películas sin subtítulos y en video VHS (aún no entendía el inglés y me disgustaba el deterioro de las cintas).

Pasado otra vez el tiempo, el mercado del video digital ofrece una diversidad estupenda de videografía del “cuarteto de Liverpool”, desde conciertos de su época en Hamburgo, la primera gira a Estados Unidos (aquella donde se presentaron por primera vez en el show de Ed Sullivan), hasta algunos títulos de la filmografía: “A hard day’s night”, “Yellow Submarine” y, más recientemente, “Help”.

El 6 de noviembre de 2007 Los Beatles volvían al primer plano de la actualidad con la edición en dos formatos de su película “Help”, en la que suenan canciones tan emblemáticas como la que da título a la película, You're Going to Lose That Girl, You've Got to Hide Your Love Away, Ticket to Ride, The Night Before, I Need You, Another Girl, She's A Woman y A Hard Day's Night.
En estas nuevas ediciones de “Help”, el DVD uno contiene la película original restaurada digitalmente y con nuevo sonido 5.1. El DVD dos incluye sorpresas como un documental de 30 minutos que explica cómo se hizo la película, con declaraciones del director Richard Lester, recuerdos de los actores y técnicos e imágenes exclusivas con los Beatles en escena.


Existe una edición de lujo que contiene un folleto con más de 60 páginas y un póster. La historia de “Help” sitúa a los Beatles como objetivo de un complot exterior en torno a un anillo ritual que tiene Ringo y no puede quitarse del dedo. Como resultado, él y sus compañeros John, Paul y George, son perseguidos por los miembros de un culto religioso, un científico loco y la policía de Londres en sucesivos viajes que van desde la capital británica hasta los Alpes austriacos y las Bahamas. Un verdadero viaje en el tiempo en el cual se puede apreciar la esencia del llamado “Swinging London” (el “Alocado Londres”) de mediados de los 60.
El trabajo de restauración de “Help” es impresionante, el Eastmanicolor se aprecia con tanta pureza y no se “pelea” con el resultado digital.
La banda sonora se escucha con calidad stereo o 5.1, éste último nos sumerge en la intimidad de las canciones que el cuarteto compuso para la película, con reminiscencias de su primera etapa y con mucho aroma a Bob Dylan. Por momentos, el espectador podría sentirse dentro de un viaje onírico: el libreto está cargado de diálogos surrealistas y hasta algunos absurdos que por momentos recuerda al humor “Goon” de Peter Sellers, cómico legendario muy gustado por los Fab Four.
Ha sido larga la espera y ahora puedo ver a Los Beatles como en sus años dorados, aunque una banda como esa nunca pasará de moda y serán tan recordados como Mozart, Bach o Beethoven. Ni siquiera los artistas desechables –y deplorables- del actual reguetón trascenderán las fronteras del tiempo y la memoria.

Sueños desbordados, eco de tiempos pasados (Primer eco de muchos)


“No leo acerca de la cosas que debería ser o hacer. De hecho me niego a adoptar una forma incongruente de vida.
Pero algo es cierto: no puedes hablarle a las piedras si deseas una respuesta. ¿Para qué buscar? Demasiado tiempo desperdiciado en crueles apatías mientras el alma se corrompe.
No estoy dispuesto a soportarlo mucho tiempo, ya lo hice y no dibujé una sonrisa en mi rostro. Un viaje redondo al infierno; se necesita algo más que fuerza para regresar.
Me levanto cada día rascándome los restos de la embriaguez nocturna, esa serie de imágenes irreales e incostructibles donde se transpiran las paradojas de la vida. Sería bueno vender esas sucias imágenes en frascos de 100 gramos, podrían curar un alma quebrantada.”

“No me pidan la vida si van a arrojarla al abismo. Si ésta importase para alguien que no fuese yo, entonces me daría cuenta de que no estoy muerto o perdido.
Comí pedazos de luna roja y la intoxicación fue tal que visualicé una forma redonda e imperfecta. Normalmente una intoxicación me hubiese llevado a un lugar mágico. Creo que la luna estaba en cuarto menguante.
Suele pasar. No estas en el lugar ni en el tiempo adecuado. Vivo fuera del tiempo y me niego a un lugar. Si abriera un poco las puertas podría entrar el viento nuevo, pero olvido que el aire no es muy limpio bajo este cielo.”

“El cielo esta sobre mí pero yo estaré por encima de las nubes.
No conozco a Dios pero sé que Él me conoce a la perfección; me conoce tan bien que me alimenta con lunas en cuarto menguante.
Día a día me levanto con el frío pegado a mis huesos, sacudo los restos del sueño perdido. Las sábanas tienen mi calor, no sé cuantas mareas más lo soportaré.
Miro al espejo, frente a mí se refleja una imagen similar a la mía: posee el sol en sus ojos. Si yo no fuera aquella imagen reflejada diría que estoy frente a lo mejor de mí.
Y sé que esa mirada quema porque ya encendió mi cuerpo. Si tan solo alguna otra mirada se posara en mis ojos...
Mi luz no se apaga. No se apaga para nadie. Es solo que no hay velas que se dejen encender, una vela dispuesta a derretirse con el fuego de otra.”

Ciudad de México, Septiembre 16, 2000

14 de febrero… regala amor con un kit de sinrazones.

“Te daré todo lo que tengo para dar si tú me dices que también me amas, puede que no tenga mucho que dar pero lo que tenga te lo daré. A mí no me importa demasiado el dinero porque el dinero no puede comprarme amor.” Can’t buy me love, Lennon-McCartney.

¿Para qué escribir de amor cuando el amor mismo se ha vuelto en un producto de consumo? ¿Para qué desgarrarnos las vestiduras y la piel por alguien que sólo espera a que paguemos la cuenta de la cena del Día de San Valentín? ¿Nuestros amigos son en verdad nuestros amigos? Son demasiadas preguntas y la vida, muy corta. En el mundo actual no hay lugar para soñadores, quejitas, gente que siente y ríe y llora: ahora está prohibido pensar y sentir, ser un “humano” es para mediocres. El amor ha sido negado para todo aquel que realmente siente en cada centímetro del alma, se limita a dormir entre las sábanas de la banalidad y el sexismo.
Parece que las celebraciones humanas están condicionadas por las corporaciones para obligar a la masa a comprar cosas que en realidad no necesitan. Nada de malo hay en adquirir objetos si uno desea tenerlos, lo peor se avecina en el momento en que nos obsesionamos por “poseer”. Cuando el deseo de poseer no es satisfecho, la persona cae en la depresión, en la ira y la envidia. Sin darnos cuenta, nos convertimos en autómatas de la televisión, de las marcas, de las transnacionales que nos regalan la idea y someten la conciencia en un continuo deseo de poseer, de gastar, en lugar de entregar lo más valioso de nosotros.
¿De qué hablo? De los “Días del blablabla…”, y una de las primeras campañas de publicidad es la del 14 de febrero. Clichés, frases vacías, ofertas de teléfonos celulares, ropa, zapatos; objetos y más “chucherías” que ahora simbolizan el afecto de las personas, el amor desmedido entre las parejas.
No me gusta la navidad, pero el 14 de febrero se lleva el primer lugar en el Top Ten de las fechas aborrecibles del año. ¿Sólo se ama en 14 de febrero?, eso nos hacen creer. De repente, todos se aman, como si en el desayuno de la mañana del 14 de febrero alguien hubiese añadido algunas dosis de “XTC” como para amarlos a todos, de manera irrefrenable e intensa.
Amar está reservado para los que tienen todo el poder de su firma; el amor anda sobre ruedas (de un Audi) a toda velocidad y se intoxica en el fondo de una botella, se cura las heridas (de un faje) con vendajes (cortesía de Zara) y a veces hasta impulsa a crear un carnaval multicolor (claro, con luces del mejor antro de la ciudad). El resto del año lo dedicamos a desdeñar las cosas sencillas de la vida, de la persona amada y de la compañía de los amigos: si no recibimos cosas materiales a cambio, no vale la pena estar con alguien.
La televisión dice: “este 14 de febrero regala amor con un kit”, y todos corren a comprar el kit. Me gustaba más cuando alguien me regalaba un chocolate, una tarjeta elaborada a mano y en casa, y ya no digamos el helado o la paleta por el simple hecho de que “nos quieren”. Y no era 14 de febrero.
No queremos aceptar que en esta fecha amamos por obligación más que por convicción. Amamos un día y el resto del año somos incapaces de arreglar las diferencias con la pareja, de ceder un poco y de crecer juntos (supongo que eso hacen las parejas).
Amar se convierte en una costumbre irremediable en estos tiempos. Se vuelve monótono, pierde el sabor de la sal en la piel, de la amargura de una discusión que al final del día se puede arreglar entre sábanas y cuerpos sudados.
Amigos. Es sólo una utopía. Amigos sólo se cuentan con tres dedos de una mano y aún así, sobrarían los dedos. Dice por ahí una rola: “te voy a dar la tabla de sumar, para que cuentes los amigos que se van, los que parece de tu condición son los que clavan en tu espalda su puñal”. Todo está dicho en esa frase.
Es difícil hablar del amor, sobre todo cuando no se tiene. Más difícil aún es sobrevivir en un mundo donde no hay lugar para los soñadores. ¿Por qué limitarnos a amar un solo día cuando podemos hacerlo toda la vida?
Hay que hacer el amor, sin tabúes ni temores a una justicia divina (claro, utilizando un condón); hay que ser tolerantes con los amigos pero sin condicionar la amistad con el préstamo de baratijas.
No voy a despedirme con el clichoso “todos los días del año son 14 de febrero”, hay que quemar esa frase. Simplemente, dense amor, háganse el amor, coman amor, compartan y entreguen amor sin miramientos ni condiciones. El amor no se vende ni se compra en almacenes de prestigio, el amor es para todos.

lunes, febrero 04, 2008

Cuanto dure el amor, depende de muchos factores… mientras nos dura, a darlo y a hacerlo

“Ya te lloré como nube, te di mi corazón envuelto para regalo, con todo y pasión. Me desperté con tu ausencia, no me has llamado hoy, la cama está fría, le falta tu calor”. ‘El blues de la nube’. Betsy Pecanins.




Siempre hablamos acerca del amor como algo que nace mágicamente y a partir del encuentro entre dos personas espiritualmente empáticas, y físicamente atractivas. A veces no se cumplen las reglas y cada quien está con la persona que se merece. El amor es un estado de ánimo, o enfermedad y con toda seguridad, afirmo que se trata del efecto de un montón de sustancias secretadas en el cerebro y nos llenan de bienestar. El amor, para muchas personas, es indescriptible y tiene muchos conceptos. Pero lo cierto es que, alejándonos de la idea romántica del amor, como invento occidental en el siglo XIX, el amor es una función programada en los seres humanos para llegar a la preservación de nuestra especie. Amor y sexualidad son dos ingredientes para tal fin, no se puede entender a una sin la otra.
Pero ni la vida misma es eterna y el amor –como mucha cosas en la vida- tiene final, muchas veces con consecuencias severas, desastrosas. Claro, muchos hemos vivido para contarlo. Comencemos por respirar profundo y olvidarnos de que sin amor no podemos vivir porque, el amor late en cada ser pero hace falta otra parte que sintonice en la misma frecuencia que la nuestra (suena cursi, pero he leído cosas peores). Si la ciencia ha ayudado a responder muchas preguntas que la filosofía sólo nos ayuda a seguir el camino hacia la verdad absoluta, el amor ya ha sido abordado por científicos, sociólogos, antropólogos, psiquiatras y médicos, siendo estos los más tajantes en afirmar que la química del amor es una expresión acertada. En la cascada de reacciones emocionales hay electricidad (descargas neuronales) y hay química (hormonas y otras sustancias que participan). Ellas son las que hacen que una pasión amorosa descontrole nuestra vida y ellas son las que explican buena parte de los signos del enamoramiento.
Cuando encontramos a la persona deseada se dispara la señal de alarma, nuestro organismo entra entonces en ebullición. A través del sistema nervioso el hipotálamo envía mensajes a las diferentes glándulas del cuerpo ordenando a las glándulas suprarrenales que aumenten inmediatamente la producción de adrenalina y noradrenalina (neurotransmisores que comunican entre sí a las células nerviosas).
Sus efectos se hacen notar al instante:
El corazón late más deprisa (130 pulsaciones por minuto).
La presión arterial sistólica (lo que conocemos como máxima) sube.
Se liberan grasas y azúcares para aumentar la capacidad muscular.
Se generan más glóbulos rojos a fin de mejorar el transporte de oxígeno por la corriente sanguínea.
Los síntomas del enamoramiento que muchas personas hemos percibido alguna vez, si hemos sido afortunados, son el resultado de complejas reacciones químicas del organismo que nos hacen a todos sentir aproximadamente lo mismo, aunque a nuestro amor lo sintamos como único en el mundo. En pocas palabras, todo este cóctel de drogas nos lleva a un estado de “imbecilidad transitoria” y que no dura demasiado ya que, según estudios realizados en Estados Unidos, el estado de enamoramiento dura aproximadamente un año. El químico culpable de todo esto se llama Feniletilamina. El affair de la feniletilamina con el amor se inició con la teoría propuesta por los médicos Donald F. Klein y Michael Lebowitz del Instituto Psiquiátrico de Nueva York, que sugirieron que el cerebro de una persona enamorada contenía grandes cantidades de feniletilamina y que sería la responsable de las sensaciones y modificaciones fisiológicas que experimentamos cuando estamos enamorados.

El amor acaba...
Y entonces, después de la tormenta, vienen las lágrimas, las casas destrozadas y las bocas secas. Lloramos, no salimos de la cama, nos duele recordar a la persona amada en cada rincón de la casa, del coche, las manos se sienten frías y sin voluntad. Nos partieron el corazón, el amor se acabó… dolor y más dolor, es el fin del mundo, ¡oh si!, es el “pavo frío” después de la sobredosis de amor. El amor se acaba en el momento en que el cerebro no produce más feniletilamina. Para que haya una reacción química debe haber un estímulo externo. Al fin del amor se le atribuyen miles de causas. A Jorge le gustaba mucho la voz de Mariela, quien a su vez estaba encantada con el color de ojos y el trasero de Jorge. Un buen día, Mariela se dio cuenta que Jorge era muy mal jugador de soccer y además, tenía un dedo meñique defectuoso en el pie derecho. A Jorge le fascinaba la voz de Mariela hasta que una noche tuvo que contener la respiración al intentar besarla. ¿Dónde quedó la magia? Simplemente prestaron más atención a los defectos que se habían pasado por alto y, en consecuencia, el amor desaparece.
Muchas otras veces el desamor se produce cuando dos personas ya no caminan hacia una misma dirección, porque han cambiado de ideas o simplemente, la costumbre los cansó y decidieron buscar nuevas experiencias: el experimentar la sensación que la feniletilamina nos producía, pero con otra persona. El ser humano es una farmacia ambulante (y también una “casita del horror”).
La actividad de la feniletilamina perdura de 2 a 3 años, incluso a veces más, pero al final la atracción bioquímica decae. La fase de atracción no dura para siempre. La pareja, entonces, se encuentra ante una dicotomía: separarse o habituarse a manifestaciones más tibias de amor -compañerismo, afecto y tolerancia-. Con el tiempo el organismo se va haciendo resistente a los efectos de estas sustancias y toda la locura de la pasión se desvanece gradualmente, la fase de atracción no dura para siempre y comienza entonces una segunda fase que podemos denominar de pertenencia dando paso a un amor más sosegado. Se trata de un sentimiento de seguridad, comodidad y paz. Dicho estado está asociado a otra DUCHA QUÍMICA. En este caso son las endorfinas -compuestos químicos naturales de estructura similar a la de la morfina y otros opiáceos- los que confieren la sensación común de seguridad comenzando una nueva etapa, la del apego. Por ello se sufre tanto al perder al ser querido, dejamos de recibir la dosis diaria de narcóticos.
Para conservar la pareja es necesario buscar mecanismos socioculturales (grata convivencia, costumbre, intereses mutuos, etc.), hemos de luchar por que el proceso deje de ser solo químico. Si no se han establecido ligazones de intereses comunes y empatía, la pareja, tras la bajada de FEA, se sentirá cada vez menos enamorada y por ahí llegará la insatisfacción, la frustración, separación e incluso el odio.
El fin del amor, o los amores eternos, son temas que tienen explicación científica, lógica y hasta sociológica. Lejos del concepto que se inventó en el siglo XIX, el amor está destinado a los afortunados, sin embargo es un sentimiento latente en cada ser humano. Las condiciones sociales determinan la disposición de cada uno a manifestarse de cierta manera frente a una criatura que le haga cosquillas en la panza.
Si dura o no dura, eso depende de nosotros (o para el que lo tenga). Mientras tanto (de nueva cuenta, quien lo tenga) hagan el amor, repartan amor, dibujen amor, escriban y lean sobre amor. Al final, el amor es lo único que nos queda para sobrevivir.

lunes, enero 28, 2008

Vida después de la vida, la muerte como fin inevitable y experiencias cercanas a la muerte.

Para Frida.

"La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene."
Jorge Luis Borges

"La muerte no llama a la puerta. Está ahí, presente en la mañana cuando te despiertas. ¿Te has cortado alguna vez las uñas o el pelo? Entonces ya tienes la experiencia de la muerte."
Bob Dylan



La vida transcurre de la manera en que uno la vive, ya sea de manera “speedica” o en el más desesperante de los letargos. A pesar de los miles de remedios para combatir los signos de la vejez, de la acumulación de bienes y baratijas que en realidad no necesitamos, de la marcada diferencia de clases e ideologías, todos los seres humanos tenemos una cosa en común: NOS VAMOS A MORIR. Es natural el miedo a la muerte porque tal miedo se basa en lo desconocido, nadie ha regresado de la muerte para contarnos cómo es, qué hay más allá de la luz que dicen que se percibe al morir. Hay quienes no temen morir y la desafían; el mexicano se burla de ella y en la actualidad, la muerte ocupa los titulares en los periódicos (por cortesía del crimen organizado, conductores alcoholizados, dementes y suicidas).
Algunas personas, en momentos determinados de su vida, experimentan el sentimiento autodestructivo de terminar su existencia. El acto para conseguirlo es lo que llamamos suicidio. Lo contrario, es el deseo de vivir pero no contraria al instinto de supervivencia que nos indica el esquivar la muerte ya que por ejemplo, suicidas que saltan al vacío intentan agarrarse a algo para no morir, eso es el instinto de supervivencia.
No tuve conciencia de lo que la muerte significa hasta cierta etapa en mi vida, no fue el hecho de perder a mis abuelos puesto que su muerte fue natural -algo que se esperaba y nos preparamos para cuando el momento llegó- sino el repentino desvanecimiento de una persona a quien amé. La muerte de este ser amado desembocó en largas noches de insomnio y angustia existencial, de lágrimas incontenibles que buscaban reconfontarme ante la idea del final de todo: se acaban las voces internas y externas, la contemplación y goce de los paisajes, del amor, del odio… todo se acaba.
Las religiones del mundo han tratado de explicar a la humanidad el paso de la vida y la recompensa al final de la existencia: para los cristianos, Jesús representa la vida eterna, mientras que los Hare Krishna (¡hinduistas, pues!) creen en la reencarnación del alma y que el cuerpo debe ser cremado para no regresar a la misma materia. Todos coinciden en que hay que prepararse espiritualmente para cuando nos llegue el momento, sin embargo, como dice una rola de Café Tacuba: “la muerte te puede encontrar en un bello lugar”. Impredecible la mayor de las veces, la muerte también se concibe como una vida eterna, un sueño de otro donde nuestras acciones en vida serán recompensadas o castigadas; para otros sólo representa el fin de las obligaciones, del sufrimiento. “Nadie sale vivo de aquí”, y es cierto, pero no tenemos evidencias sólidas de que haya vida después de la vida.
Reflexionemos: ¿para qué gastar horas pensando en algo que no nos ha llegado? Creanme, la angustia es terrible y la vida se gasta en vano tratando de descifrar el paso hacia el otro lado de la puerta dimensional. ¿La muerte es placentera y por eso comparamos a un orgasmo con una “muerte chiquita”? quizá esto se deba al abandono corporal y al estado de inconciencia durante el acto sexual, lo cual se traduce en un “irse de este mundo”. Pero no, creo que la cosa no va por ahí porque el orgasmo es la máxima expresión de “estar vivos”, nacer es sólo el principio.
La idea de inmortalidad y la creencia en el “Más Allá” aparecen de una forma u otra en prácticamente todas las sociedades y momentos históricos. El ser humano necesita creer en ello debido al 'yo', como puede ser que exista yo debido solo a una descarga eléctrica. No existen evidencias concluyentes ni a favor ni en contra de esa vida, por lo que queda al arbitrio de los individuos, en el marco de los conceptos dados por su sociedad, la decisión de creer o no creer y en qué creer exactamente. La esperanza de vida en el entorno social determina la presencia en la vida de los individuos de la muerte, y su relación con ella. Su presencia en el arte es constante, siendo uno de los elementos dramáticos a los que más se recurre tanto en el teatro, como en el cine o en novelas y relatos.
Las experiencias cercanas a la muerte o ECM (en inglés, Near-Death Experiences, NDEs) son supuestas percepciones del entorno narradas por personas que han estado a punto de morir o que han pasado por una muerte clínica y han sobrevivido. Hay numerosos testimonios, sobre todo desde el desarrollo de las técnicas de resucitación cardiaca, y según algunas estadísticas, podrían suceder aproximadamente a una de cada cinco personas que superan una muerte clínica.
Para algunas personas, la existencia de las ECM implicaría que cada ser humano está formado por un cuerpo físico y un ente inmaterial, y una conciencia o "alma" (tal y como afirman muchas religiones). Por su parte, desde el punto de vista científico, esos fenómenos pueden explicarse como meras alucinaciones del propio cerebro.
Por otra parte y en contraposición a lo que la ciencia creía hasta ahora, recientes investigaciones en el campo médico indican que las ECM no pueden explicarse como alucinaciones. Estos estudios sugieren que, de alguna forma distinta, la mente y conciencia pueden seguir activas después de que el cerebro haya dejado de funcionar. Esta nueva visión científica sugiere que el cerebro podría ser el receptor de la conciencia y no el creador como se pensaba.
Los pacientes que han asegurado vivir este tipo de fenómenos coinciden en un patrón general, aunque no todos atraviesan todas estas fases:
El paciente se siente flotar sobre su cuerpo, y ve el dormitorio, quirófano, o lugar en el que se encontrase (Out-of Body Experiences, OBEs, experiencia extracorporal), e incluso oye como se les declara fallecidos.
Después siente que se eleva y atraviesa un oscuro túnel mediante una escalera o flotando en el vacío, y con una relativa rapidez.
Ven aparecer una figura al final del túnel, hermosa, blanca o transparente, a veces hay paisajes, voces o música.
El paciente pasa a ser espectador, no siente dolor ni molestias, sino una sensación de paz interior.
Algunas personas, sin embargo, aseguran haber tenido experiencias terroríficas en el más allá.
Familiares o amigos difuntos van a su encuentro.
Aparece una presencia o voz que se identifica según las creencias religiosas del paciente (Jesucristo, un ángel…) y se establece un diálogo sin palabras con ese ser que parece conocer todo sobre el moribundo.
Se presenta una visión global pero íntegra de lo vivido, como si viese “su película”.
El sujeto se ve delante de un obstáculo: una puerta o un muro y toma conciencia de que aún no ha muerto, y aunque sintiendo una paz y tranquilidad indescriptibles y acogedoras, se da cuenta, y también eso le indican sus acompañantes, de que debe volver.

Dicen que Jesús volvió de la muerte, ¿por qué no nos dejó un testimonio para saber cómo es y así acabar con el temor existencial más grande de la humanidad?
Mejor sigamos viviendo. No queda más qué decir.

domingo, enero 27, 2008

El disco es cultura… y el soundtrack de nuestra vida.



“El disco es cultura”, se lee en la contraportada de cualquier disco original. El disco forma parte de la memoria sonora del mundo, testigos del momento histórico y “soundtrack” de lo que acontece en nuestra vida diaria. Mi primer contacto con la música, naturalmente, se dio a través de los discos que mis padres compraban, discos de vinil de 33 rpm (revoluciones por minuto) y de 45 rpm. Hoy en día esos discos son inconseguibles pero los que tengo son unas joyas.
Existen muchas definiciones para la cultura, una muy buen es la que plantea Wikipedia: “La cultura es el conjunto de todas las formas de vida y expresiones de una sociedad determinada. Como tal incluye costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestirse, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias. Desde otro punto de vista podríamos decir que la cultura es toda la información y habilidades que posee el ser humano. El concepto de cultura es fundamental para las disciplinas que se encargan del estudio de la sociedad, en especial para la antropología y la sociología.” Por lo tanto, un disco registra las habilidades de un artista, productor, ingenieros de grabación, diseñadores, letristas, fotógrafos y mucha gente detrás de un trabajo fonográfico. No todo es perfección y hay discos que son verdaderamente patéticos: hay discos que son como los chicles, después de varias mascadas, el sabor desaparece, tal y como sucede con los discos de reggaetón y los de “lacrademia”. La piratería a la orden del día ha mermado el consumo de discos de manufactura original, no sólo porque “la masa” prefiere escuchar el sencillo de moda sino por los altos costos que a veces hay que pagar por un disco ya que el artista gana es una ínfima parte, el resto se lo quedan las disqueras.
Muy al margen del tema de los costos de producción y venta al público de un disco, este maravilloso invento del hombre ocupa un lugar en el hogar, comparable con el lugar de un libro. Sin embargo, los tiempos actuales relegaron a los libros y los discos en el rincón del abandono y el descuido –claro, para la gente que sólo consume los éxitos del momento y no buscan más allá de la música- y la cultura poco importa.
En más de una ocasión nos han pedido prestado algún disco. No falta la persona que nos niega tal préstamo con el argumento de que “si lo pierdes, te mato”. Los justifico, un disco forma parte importante en la vida de una persona ya que define su personalidad, tal y como describió una persona cercana a quien esto escribe: “son parte de mi personalidad, posiblemente si yo me muero y revisaran mis discos podrían saber qué tipo de persona era, algunos discos los he comprado en momentos importantes de mi vida, de locura, enamorada, emocionada, triste, etcétera”.
Personalmente, el momento en que abro un disco es especial. El ritual comienza al revisar el disco por ambos lados para después desprender al disco de la envoltura de papel celofán; de ahí sigue un paseo dactilar por el empaque hasta abrirlo y revisar que el disco no esté rayado. Hay discos que tienen un arte muy elaborado y otros que se limitan a un folleto de cuatro páginas o desplegable, sin las letras de las “rolas” y con unas cuantas fotos del artista en turno. Algunos discos se limitan a atascarnos de fotos del artista, las letras de los temas, agradecimientos y equipo de producción; otros como los discos de Radiohead están llenos de mensajes ocultos en el arte minimalista de sus entregas recientes. Radiohead puso a la venta su última producción a través de su página de Internet en donde el comprador decidía cuanto debía pagar por el producto, desde una cantidad considerable –unos 25 dólares, por ejemplo- hasta no pagar absolutamente nada, de esta forma, el comprador decidía qué valor le otorgaban al trabajo final de la banda.
El valor económico de un disco va más allá de unos cuantos pesos y es el valor que cada individuo añade. Ni los mp3 o los ficheros compartidos en línea sustituirán al hecho de adquirir un disco original que se escuchará con calidad. Habrá personas que justificarán el hecho de comprar discos pirata con el argumento de que “se escucha igual” pero eso es un error tremendo, no se necesita tener oídos de ingeniero para distinguir una grabación (sólo recuerden cómo brincan las canciones al ser tocadas por el reproductor de discos compactos), al adquirir un disco pirata se deja sin trabajo a muchas personas, el artista no se hace rico con un disco pero ayuda a conservar la carrera de este. Me da la impresión de que las personas que consumen discos piratas no mastican ni saborean la comida que pretenden comer, tragan cual simples mamíferos. Es cruel pero es la verdad.
Si prestamos un disco es porque confiamos en que nos será devuelto en excelentes condiciones. Nunca falta el osado que llega con la excusa de que “fue a una fiesta y lo dejó en la sala de la casa de la festejada, pero en cuanto la vea, se lo pido”. Pienso yo –y creo que algunos más lo han hecho- “te voy a matar, ese disco es importante para mi, no por lo que me costó sino por el valor sentimental”. Agregaría mi amiga: “siento que a quien se lo preste no valora esa parte de mi que le preste, y sí siento un huequito por ahí, si compro el mismo disco solo por tenerlo ya no es lo mismo.” Otro más agrega: “he tenido que hacer circo maroma y teatro para hacer que me lo devuelvan, hasta me creen paranoico, pero no saben lo que significa para uno.”
La música es arte. El arte es una manera de realizar una actividad, altamente refinada, llena de espíritu y concepto. La música registrada en los discos es como los registros periodísticos y literarios de un momento en la existencia de la humanidad. Hasta los discos de Britney Spears y de reggaetón dicen mucho del momento que vive la humanidad: banalidad, ignorancia, analfabetismo, machismo, estupidez y capitalismo al servicio de las corporaciones.
Y si el arte es una manera de realizar determinadas actividades humanas, esta forma parte de la cultura de la sociedad en que se encuentra. La música y la lectura definen al ser humano en su personalidad –aparte de otras disciplinas-, lo cual le da un sentido de pertenencia y organización. Un iPod, una fonoteca y una biblioteca nos pueden decir mucho de una persona.
Es por eso que hay mucha razón cuando abrimos un disco y en la contraportada leemos: “EL DISCO ES CULTURA”.

viernes, enero 25, 2008

Cherub Rock

Sólo porque soy fan de los Smashing Pumpkins, he aqui un buen cover acústico de un clásico. Todo un reto interpretar esta rola pero el tipo la levanta con madre...

domingo, enero 20, 2008

Irse de pinta, actividad de primera necesidad

Muy cierto, estoy de acuerdo con Ferris Bueller. Apuesto lo que quieran a que muchos nos la hemos perdido de vez en cuando y muchos más la disfrutan al máximo. Pero en esta ocasión me centraré en esa gloriosa etapa de la vida que es “la escuela”… y le llamo gloriosa porque son los días en que el mundo es realmente nuestro, lo mejor de la vida es gratis, hay tiempo de sobra y poco sueño… y si queremos ir a la escuela, vamos, y si no, también.

Irse de pinta, brincarse la clase, como quiera que le llamen a esa sana actividad tan necesaria de vez en cuando, surge en el momento en que sentimos la llama de la libertad (porque el ser humano nace libre y sin pecado original ¿quién inventó esa mentira podrida?) y el hastío de la escuela está a punto de asfixiarnos en vida. Como seguramente muchos de ustedes saben, la escuela es un mal necesario en la existencia del ser humano (hombres y mujeres, para que no se ofendan unos u otras), en las aulas se concentra a un número de chavitos que sirven como carne de cañón del sistema, se experimenta con sus mentes al grado de convertirlos, o en genios o en verdaderos autómatas que más tarde comprarán lo que ven en la tele, se subordinarán a las órdenes de un patrón fascista y tacaño o bien, harán lo que el resto de la masa social haga; pero en las escuelas jamás crearán seres humanos racionales, creativos, socialistas, vanguardistas ni críticos: la escuela mexicana es un virus, de mala calidad y por si fuera poco, cara y aburrida.

Se preguntarán por qué a estas alturas y en este espacio afirmo lo anterior: es que no se trata de nada más que la verdad, desnuda y sin eufemismos. Fui a la escuela y admito que en su momento respetaba los horarios de clase, pero como todos, exploté y decidí saltarme varias clases. ¿Mal aprovechamiento escolar? Pues me fui de pinta muchas veces y no soy un ciudadano sin oficio ni beneficio, trabajo como todos y tengo que soportar cosas similares a las de las aulas; sin embargo disfruto de lo que hago, tengo para vivir. Por lo tanto, irme de pinta no dejó consecuencias graves, al contrario, me abrió los ojos y buenos recuerdos.

Por otra parte, la escuela es un universo pequeño con sus planetas, satélites, soles y lunas; sin omitir a los meteoritos, los cometas, las estrellas supernova, los hoyos negros y a veces también suceden los fenómenos como los eclipses. Ustedes saben a lo que me refiero. Así como hay jóvenes con un buen aprovechamiento –hay que aplaudirlos, por qué no-, que tendrán un futuro prometedor y exitoso, los hay quienes no piensan ni un segundo en su futuro, los que se salen con la suya y, como sucedió con mi generación, podrían llegar a puestos gubernamentales o empresariales como si se tratara del Premio Nobel de “Cualquiercosa”. El problema con la escuela es que los maestros aún se creen dueños de la verdad absoluta, repiten como perico todo lo que en años no han comprendido; si se trata de maestros de matemáticas, son tan fríos y cerrados que no admiten ningún otro procedimiento para llegar a un resultado exacto, aunque se llega al mismo resultado. Nunca hay oportunidad de emitir opiniones, mucho menos se dan las herramientas para hacer un correcto análisis, no inculcan el verdadero amor por las artes, la ciencia o la lectura.

Hay muchas cosas que podríamos discutir acerca de la escuela pero eso será tema de otro sueño. El irse de pinta puede ser una buena manera de huir de la monotonía pero se corre el riesgo de caer en la apatía y la desobligación. Como todo, el abuso trae consecuencias; el hombre tiene la capacidad de disfrutar al máximo de todo lo que el planeta y la vida le pueden brindar, pero también es muy fácil olvidarse de las obligaciones si uno mismo no sabe ponerse límites. La escuela puede ser aburrida pero si en casa no nos educaron a tener respeto por nosotros mismos, entonces llegaremos al punto en que las obligaciones nos vendrán valiendo dos cosas.

Irse de pinta debe ser un espacio para equilibrar el curso de la vida, para no olvidar quienes somos, que la vida tiene un sentido maravilloso, no sólo el estar en la escuela o el trabajo, hay que descubrir los callejones, los bares, las cinetecas, los foros de lectura, el antro, los hoteles de paso y las caricias furtivas, las humedades entre las piernas y en los labios (claro, con un condón en la mochila, mejor).
Hay una película muy buena -ochentena pero con un sentido del humor universal y atemporal- y que trata todo este asunto de irse de pinta: La Escapada de Ferris Bueller, experto en diversiones. Les recomiendo que la vean, personalmente, soy fan, además de un buen rato de diversión, la actuación de Matthew Broderick es soberbia, sin duda un personaje entrañable.

Existen muchos lugares para irse de pinta, por lo que respecta a Cancún; desafortunadamente en Chetumal es muy difícil ocultarse hasta de uno mismo. Precisamente hoy está haciendo un día maravilloso como para desperdiciarlo en horas de oficina… lo digo de corazón, pero si no trabajo, no como. Ya me daré la escapada de mi vida. Las mejores escapadas son las que no se planean y en eso radica el encanto de las “pintas”. A todos ustedes, disfruten sus “pintas”, escribanlas en su memoria, busquen y encontrarán cosas maravillosas más allá de la comprensión adulta y de su asombro adolescente. Porque sólo se es joven una vez y la vida es muy corta.

lunes, enero 14, 2008

La importancia de llamarse “MySpace” y flotar en la “blogósfera”


“Y cómo no te vo'a querer con todo el tuétano si tienes todo lo que debes tener, eres veloz, tan automática, con mas opciones que cualquier otra mujer. Y cómo no te vo'a querer con impaciencia tú, milagro de la ciencia me haces feliz.” Casi amor. Fobia (1995).

El mundo real no es suficiente. El ser humano contemporáneo vive una tendencia a crearse mundos alternos, realidades en donde él o ella son la estrella más brillante del ciberespacio. Y si no una estrella, al menos ser uno de tantos bits que revolotean dentro del sueño de silicio. A fin de milenio, el invento más grande y que conduciría al mundo occidental hacia la globalización, se apoderaría de las conciencias –y tiempo- de millones de usuarios alrededor del globo terráqueo: la Internet llegó para cambiar el estilo de vida de la humanidad. Son tan lejanos esos días en que el acceso a Internet se reservaba para los “pudientes” y hoy, cualquier persona desde cualquier cibercafé en algún lugar del mundo puede acceder a la web.
Con el paso de los años la actividad cotidiana de navegar por el ciberespacio, visitar las salas de chat, los grupos de noticias y revisar el correo electrónico, dio paso a maneras de comunicación en tiempo real, desde ICQ y MIRC, hasta llegar al Messenger y los “espacios personales”: bienvenidos a la era del Myspace, Hi5 y cualquier espacio personal en línea.
MySpace o MySpace.com es un sitio web de interacción social formado por perfiles personales de usuarios que incluye redes de amigos, grupos, blogs, fotos, vídeos y música, además de una red interna de mensajería que permite comunicarse a unos usuarios con otros y un buscador interno. Fue creado por Tom Anderson y en la actualidad es propiedad de News Corporation, cuenta con 300 empleados, con 200.623.371 usuarios (hasta septiembre de 2007) y su velocidad de crecimiento es de unos 230.000 usuarios al día. Su sede central se encuentra en Santa Monica, California, Estados Unidos y además tiene otra sede y servidor en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. Según el sitio web Alexa, dedicado a medir el tráfico de Internet, MySpace es el sexto sitio más visitado de toda la red y el cuarto sitio más visitado de la red de lengua inglesa.
MySpace comenzó a crecer, a extenderse y ganar popularidad y usuarios lentamente hasta llegar al punto de convertirse en algo fuera de lo común y en una revolución social, especialmente en Estados Unidos donde MySpace es el sitio web más visitado tras Yahoo!, MSN, Google y YouTube y hasta el punto en el que la mayoría de la población del país conoce el servicio y es muy habitual, especialmente entre jóvenes y adolescentes estadounidenses, ser usuario de MySpace. En la actualidad el servicio se está extendiendo mundialmente y ganando usuarios de otros países. Entre sus posibilidades, MySpace ofrece perfiles especiales para músicos y sus usuarios usan el servicio con diversos y diferentes fines, entre ellos el comunicarse con amigos y/o familiares, el conocer gente, por motivos de trabajo, el promocionarse o como un lugar en el que encontrar citas, entre otros. En España la barrera del idioma ha impedido hasta ahora que se extienda su uso, aunque ya existe una versión beta del web en castellano.
El Hi5 es una comunidad o red virtual fundada por Ramun Yalamanchis, actual director general de la empresa Hi5 Network. El número de usuarios ha crecido rápidamente. En lo que va del año 2007 tiene más de 40 millones de cuentas registradas, la mayoría de ellas en América Latina. El Hi5 (hi-five) es famoso por su interactividad, pues hace de una simple cuenta de usuarios una especie de tarjeta de presentación virtual. (Fuente.- Wikipedia).

Y aún hay más: Fotolog, Facebook, Flick, los espacios de MSN y un largo etcétera y los que podrían surgir en los meses siguientes. Cada día se añaden cientos de miles de usuarios. Personalmente tengo una cuenta en MySpace y en Hi5; en la primera lo hice por el simple hecho de poner en línea mi trabajo como músico, intercambiar ideas y conocer músicos y creadores que están al otro lado del monitor. En Hi5 tan sólo fue por el gusto de hacerlo aunque me he encontrado a muchos de mis amigos y compañeros de la Escuela Nacional de Música o amistades que hace mucho tiempo no tenía noticias de su paradero, y ahí están, casi todos.
Llama la atención la creciente lista de amigos que uno tiene en esos espacios pero, a decir de quien escribe esto, a muchos nunca los voy a ver, ni siquiera conoceré sus voces o los miraremos a los ojos. Una webcam no sustituye la calidez de la mirada ni la cachondería de los labios al moverse. Lejos de la herramienta que representan los espacios personales, más que una tarjeta de presentación parecen monumentos virtuales al hedonismo cibernético, el rincón del solitario que encuentra una redención en la red. Algunos diseños son geniales, otros más optan por lo simple y tradicional. En tiempos en que la vida se nos va tan rápido como la aguas de una cascada, tener un MySpace o Hi5 significaría nuestra marca registrada del paso por la vida: si no puedo llegar a ser una estrella de televisión o un rockstar, me construyo una página personal, subo mis fotos, mi música, mis pinturas (o cualquier otra cosa creativa) y ¡voilá!
Estoy totalmente a favor de la difusión de proyectos artísticos a través del MySpace pues muchos espacios de disqueras trasnacionales o instituciones culturales se cierran para los creadores independientes, lo cual se traduce en una total libertad creativa y hasta de comercialización. En lo que podría no estar de acuerdo es en la credibilidad del trabajo creativo de los autores que se limitan a exponer su obra dentro del ciberespacio, todos sabemos que es muy sencillo manipular los contadores de visitas a las páginas y hacerle creer al mundo entero que nuestro cortometraje creado en Final Cut Pro ha tenido más de 200 mil reproducciones en una semana.
Por otro lado, vivimos tiempos en el que el hedonismo, el vouyerismo y el consumismo son el estilo de vida de los jóvenes. Si en la década de los noventa la juventud creció desilusionada del “sueño hippie” de vivir en un mundo sin oportunidades, en la década actual las oportunidades parecen estar con sólo dar un clic y ponerse en órbita, cualquiera puede ser la estrella de su propio “reality show”, la estrella porno que siempre deseó ser o simplemente, pretender que no se está solo en un mundo robotizado y condicionado a los cánones que dicta el sistema. Porque el llenar una lista de amigos no significa que todos nos quieran. Igual y muchos usuarios de tales espacios tienen amigos de a montones, pero de entrada, el advertir en los espacios “OJO, SÓLO CONTACTO CHICOS GUAPOS”… es la nueva versión de segregación racial en la red. A decir verdad y de la misma manera como sucede con los contadores, es muy fácil engañar a cualquier usuario con una fotografía.
Los espacios personales son una buena manera de gastar el tiempo y de conocer personas, pero conocerlas de verdad sin limitarse a la mera colección de nombres e imágenes que se perderán con el paso de los años. Lo malo es que a la larga –y aparte del hedonismo y narcisismo desmedido impregnado en ellos- en lugar de acercarnos a nuestros semejantes, nos alejamos tanto como se aleja nuestro sol del centro de la galaxia.
Tal vez, los espacios personales se convertirán en epitafios virtuales cuando cualquiera de nosotros deje de existir en este mundo real.