jueves, junio 18, 2009

Suena igual, y se toca igual: el sonido de los nuevos clásicos


Ayer por la tarde, después de terminar el trabajo del día, me puse cómodamente a navegar por los rincones del ciberespacio. Con tantas opciones de entretenimiento o información, como sucede en el mundo real, entré un ratito a ese “cinito” virtual llamado YouTube. Lo primero que se me ocurrió buscar fue el video de Gina Montes y su reaparición en televisión. No lo encontré y mejor busqué algo menos desencantador. Teclee “Brian Wilson”. De inmediato apareció una lista de videos disponibles. Elegí uno titulado “The Fendertones: Pet Sounds live”; lo que vi y escuché se acercó a lo que experimenté la primera vez que escuché un órgano monumental. Me sorprendió ver a una orquesta de músicos jóvenes y adultos interpretando uno de los más grandes temas instrumentales del disco Pet Sounds de Los Beach Boys, tema homónimo y que es un deleite para los sentidos pues más que sonidos, escuchamos colores y emociones. Pero no me extenderé, lo mejor será que consigan el disco.

Una segunda vista al video sirvió para disfrutar del platillo y sus ingredientes en forma de luz y sonido. Vaya pues que uno descubre cosas que durante mucho tiempo laten en nuestra conciencia como leitmotiv, pulsaciones en forma de beats e imágenes sonoras en forma de “poesía pop”. Como músico (que no lo he dejado de ser) es toda una revelación cuando descubrimos que el “toing toing” de una guitarra no suena igual si no es tocada en el instrumento correcto o, dicho de otro modo, para disfrutar el sonido original de la “rola” hay que tocarla con los instrumentos originales.

Que los planetas y los seres humanos estemos más alejados los unos de los otros, no es nada nuevo. Lo mismo sucede por ejemplo con la música clásica y la música antigua. Primero catalogo como música clásica a la que reúne en su catálogo o repertorio las obras de maestros como Mozart, Beethoven, Schubert, Paganini, Wagner, y toda la orquestal; por otro lado, la música antigua comprende desde la edad media, el renacimiento, el barroco y una parte del clasicismo con Mozart y Haydn. Toda la música sinfónica se interpreta con instrumentos modernos, o sea, con aquellos que tienen características y adaptaciones hechas en los siglos XIX y XX; en tanto que la música antigua se interpreta en instrumentos réplica a partir de originales conservados en museos de Europa o países latinoamericanos que formaron parte de la Nueva España.

- “¿Qué sentido tiene tocar todo ese repertorio con instrumentos réplica u originales si al final lo que cuenta es que suena la canción y la pieza? Suenan igual” – puede ser, pero no todas las salsas boloñesas saben igual. Las propiedades de la madera con la que fue construido un violín, el barniz, el encordado, entre muchas otras técnicas que aplican a cada instrumento (ya sea de aliento, de cuerda o de percusión) le otorgan una sonoridad característica, misma que toma forma propia cuando el músico ejecuta dicho instrumento. El violín de Itzhak Perlman no suena igual que si lo tocara Anne-Sophie Mütter.

El encanto de las interpretaciones “históricas” (como se le llama en el mundo musical) radica en el empleo de técnicas de interpretación, construcción de instrumentos y recrear ciertos usos y costumbres en la técnica del música, de acuerdo al período musical abordado; de ahí que las “Cuatro estaciones” de Vivaldi interpretadas con una orquesta barroca nos parecen un remedo de sonido comparado a la monstruosa orquestación de Herbert Von Karajan. No es necesario saber demasiados tecnicismos para comprender un discurso musical barroco, ni tener las manos de Eric Clapton para que “Layla” suene con toda la potencia.

Volviendo a The Fendertones, esta agrupación se compone de músicos jóvenes y adultos, involucrados con el mundo musical y los instrumentos musicales Fender (de ahí “Fendertones”) y se han presentado juntos desde la década de 1960 del siglo XX. Sus presentaciones actuales consisten en conciertos de caridad en el que interpretan la obra de los Beach Boys y Brian Wilson. En YouTube se encuentran algunos videos muy padres. Les dará gusto –para los que conocen el repertorio de los californianos- encontrar una excelente interpretación de “God only knows” o emocionarse con una de las tantas “sinfonías pop” que Wilson concibió en su etapa más creativa, el clásico “Heroes & Villains”.

El grupo utiliza casi la misma dotación instrumental que Brian Wilson tuvo durante la grabación de sus discos: bajos y guitarras Fender, Theremin, orquesta de cuerdas, banda de metales, percusiones y hasta botellas de coca cola, sin faltar el uso de la tecnología y un gran coro que recrean las armonías vocales del “sonido de California”.

La experiencia en vivo debe ser intensa, y seguramente pondría los pelos de punta a cualquiera pues aunque en su tiempo fue incomprendido y aún algunos le menosprecian, Brian Wilson creó la música más maravillosa que el Pop pudo darle al mundo, sin chapucerías sexuales de lolitas caprichudas ni la vulgaridad del reguetón y sus insulsas proclamas a un “quickie” insípido.

Podemos hablar de la interpretación histórica de los nuevos clásicos de la música. Finalmente, las Polonesas de Chopin tuvieron su origen en las polkas, y los grandes maestros de la música rusa como Mussorgsky, Borodin y Tchaicoksky exploraron las posibilidades de los aires rusos, de la misma manera que Moncayo, Chávez y Revueltas.

Será rock and roll, pero se trata de la voz de una generación, de un momento social y cultural. El mundo no sería el mismo sin su correspondiente banda sonora.


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