domingo, octubre 19, 2008

Antes del amanecer: o el embrujo del amor de una sola noche

“Los sexos se atraen mutuamente, se buscan naturalmente, normalmente: este es el hecho original, primordial, la base fundamental de las relaciones entre las dos mitades del género humano. Por otro lado, es una locura querer reducir el amor a una ecuación o limitarlo a una forma única de expresión. Aquellos que lo intentaron se dieron cuenta bien pronto de que habían equivocado el camino. La experiencia amorosa no conoce fronteras. Varía de individuo a individuo.”

Émile Armand; La vida sensual, la camaradería amorosa

 

Una de las consecuencias del movimiento contracultural de los años sesenta en el mundo occidental, fue la liberación sexual. Sus principales protagonistas ponían en práctica aquello de “hacer el amor y no la guerra” y concebían al amor libre y al sexo como el hecho de “no necesitar de la aprobación de otros, del estado o de la iglesia y evitar la prohibición de éstos; de todo encuentro físico-sexual o romántico amoroso entre adultos en consenso mutuo”. A veces se le asignó al sexo una importancia espiritual y de realización importante dentro la vida personal. Prácticas como la unión libre, la promiscuidad, el poliamor, la homosexualidad, la bisexualidad y las relaciones interraciales son aceptables tanto como el celibato y la monogamia.

Algunos hippies se cortaron el pelo y dejaron de fumar “mota” para entrar a trabajar en alguna dependencia de gobierno, otros se volvieron yuppies y se enriquecieron con sus empresas; las chicas hippies se casaron, tuvieron hijos y entraron a trabajar para ayudar con la economía familiar. Los hijos de esos hippies crecieron y llegaron a la adolescencia y, sin darse cuenta, comenzaron a actuar exactamente de la manera que criticaron en su momento: vigilaron la vida sexual de sus hijos.

Si bien es cierto que la sociedad se rige por normas que regulan los usos y costumbres, por encima de la civilización se encuentran los dogmas religiosos que más que orientar en el camino hacia una “paz espiritual”, evitan que el ser humano actúe de acuerdo a su naturaleza. No digo que debamos comportarnos como animales sino que un sentimiento tan natural como la atracción sexual debe asumirse con responsabilidad.

Hay una diferencia abismal entre la promiscuidad y los amores de una sola noche. Para empezar, los “amores” de una noche no existen porque nadie se enamora de la persona con la que se tiene un encuentro sexual (sólo el café es expreso), únicamente se comparte un momento, la atracción, caricias, algo muy normal y que deja saludables resultados siempre y cuando se tomen las precauciones (condón, píldoras anticonceptivas, etc.). La enciclopedia virtual Wikipedia define a la promiscuidad como “el acto de tener relaciones sexuales con varias parejas o grupos sexuales antes o durante el matrimonio, tanto en el reino animal como entre los seres humanos. Para algunas culturas o religiones se comprende por fuera de tiempo al hecho de tener relaciones antes del matrimonio.”

El término amor libre, también conocido como unión libre, nace a finales del siglo XIX y forma parte de la ideología del anarquismo, aunque también tuvo defensores anteriores y posteriores que no se identificaron con esa ideología. Según la concepción anarquista, todo acuerdo libre entre personas adultas es un compromiso legítimo que debe ser respetado por quienes lo suscriben así como por terceros, por lo tanto las relaciones sentimentales y/o sexuales no necesitan ningún permiso o autorización expresa del Estado, ni ningún compromiso religioso.

La institución del matrimonio es una idea caduca, aunque los grupos religiosos y moralistas se empeñen en crear campañas contra el divorcio. El matrimonio debe ser una opción en lugar de una obligación cuando se decide compartir la vida con alguien.

México, país guadalupano por excelencia en el que cada individuo se persigna antes de salir de casa y se espanta al ver los senos desnudos de Irán Castillo, se rige por la filosofía de la doble moral. Por si no se habían dado cuenta, cuando salimos de antro nos esmeramos en vernos bien, algunos ensayan pasos o gastan horas ante el espejo, las chicas se visten para matar y derretir voluntades: el reloj biológico nos indica que es tiempo para preservar la especie. De manera racional, uno busca ciertas características entre las personas que llenan el antro (o el lugar y ocasión que sea). La única idea es conseguir alguien con quien pasarla bien, nadie se propone encontrar al amor de su vida en un sitio así, mucho menos planea una vida llena con hijos y una casa en la mejor zona residencial: uno quiere retozar, coger, fajar, “hacer el amor”… como quiera que le llamen, todos nos movemos por una misma razón. No todos pero sí una buena parte; si no lo creen, un pequeño sondeo ente sus amigos les dará una respuesta de primera mano.

Los seres humanos nacimos para ser libres. Durante nuestra existencia aprendemos que nuestros actos tienen consecuencias, buenas o malas, de ahí que cada costumbre y uso sea regulado por normas morales y éticas. Ahora bien, ¿es buena o mala la promiscuidad?, no me atrevo a juzgar pues considero que cada quien es libre de hacer con su vida lo que mejor le plazca, siempre y cuando no se dañe a terceros y las cosas se hagan de mutuo acuerdo. Tomar precauciones antes de una relación sexual habla bien de cada uno, pero la abstinencia es tan nociva como encerrar a un ave en jaulas. Nadie, ni siquiera un sistema de gobierno o la corrupta y asesina iglesia católica, pueden decidir sobre nuestras costumbres sexuales. Por el contrario, es obligación de las instituciones de salud y asistencia social gubernamentales el brindar una correcta orientación sexual, desde el uso de métodos anticonceptivos hasta las diversas maneras en que se manifiesta el deseo sexual, la reproducción y la psicología.

Mientras tanto, la iglesia católica y sus huestes deberían dedicarse a salvar almas (sin cobrar honorarios) y dejar de confundir a la gente aprovechándose de su ignorancia (provocada por la falta de educación y el analfabetismo). Lo recomendaron los Rolling Stones: “let’s spend the night togheter”. Quien no haya pasado una noche con alguien sin seguir sus instintos ni tomar medidas preventivas, se ha perdido de una buena parte de su vida. No les estoy diciendo que salgan y se acuesten con todas las personas que quieran… hagan lo que se les antoje PERO SEAN RESPONSABLES.

Después de todo, la vida sexual es la vida paralela a la vida terrenal. Sin una vida sexual plena y responsable el ser humano dejaría de serlo, animal racional, sí, pero animal al fin. Los momentos que se presenten hay que disfrutarlos al máximo, como si fuera la última noche del mundo; nadie está obligado a hacer algo que atente contra su persona y todos merecemos respeto, moral y físico. El SIDA y otras enfermedades, además de un embarazo no deseado, se pueden evitar: no existe la voluntad divina pero sí contamos con métodos anticonceptivos científicamente comprobados y al alcance de todos.

El sexo prolonga la vida, por eso no me extraña que los jóvenes –una generación más informada que los baby boomers- lo practiquen con la idea de ser “siempre jóvenes”.

Y ya con esta me despido, parafraseando al popular Bob Ross respecto a sus noches de viajes interestelares por la geografía de un cuerpo desnudo, trazando caminitos hacia el cosmos: “felices trazos”. ¿Por qué?, porque el cuerpo es el mudo testigo de historias entrelazadas en sudor, besos, lágrimas y orgasmos compartidos.

lunes, octubre 13, 2008

Mamá, no me gusta leer… pero quiero saber el secreto


Lo he escuchado muchas veces, hasta lo he leído en espacios personales y Hi5. Me lo recuerdan en charlas banales o uno que otro alumno lo ha manifestado: no les gusta leer. El simple hecho de saberlo me provoca malestar, más aún cuando yo mismo no encuentro el tiempo necesario para leer los libros que quisiera o terminar de hacerlo. Es el mal del siglo –para algunos- y el aliado de los sistemas de gobierno opresores. Durante muchos años la lectura ha sido determinante en el desarrollo humano y profesional de cada persona. Desde excelentes conversadores hasta poseer una buena ortografía, la lectura también nos abres las puertas al mundo al darnos las herramientas de la expresión oral y escrita.
Nada como un buen libro para las horas libres, los momentos de soledad, la investigación profunda de cualquier tema. Los hay libros gruesos y pesados, de pasta dura, delgada y los hay de papel reciclado (ahora muchos libros son de papel reciclado). Así es mis jóvenes lectores, los libros son mucho más que una pila de papel acumulando polvo en las bibliotecas. Son los aliados en la lucha contra las injusticias, la ignorancia y siempre nos traen ideas (en caso de que alguno de ustedes se dedique a una actividad creativa).
Pero desafortunadamente en México los libros se han convertido en el arma favorita de los sistemas de gobierno sedientos de poder. Si una persona promedio –digamos, un clasemediero que vive al día- no tiene hábitos de lectura, es imposible que se interese en la profundización de temas como la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el Código Civil, o peor aún, en un ensayo filosófico. Por el contrario, el mismo clasemediero que trabaja entre ocho horas diarias o más, mostrara interés por la lectura, con seguridad se inclinará por las que ofrece el mercado editorial en cada restaurante o tienda departamental: los libros de superación personal. Ahora todo el que pueda escribir dos o tres consejos, probados empíricamente y de manera personal, tiene un bestseller en las librerías y tiendas de prestigio. ¿El secreto? (y no hago alusión a ese librito tan mentado), aprovecharse de la miseria de la gente, de su capacidad de análisis y síntesis, y de la urgencia de solucionar los problemas antes de que su tiempo se acabe.
Además del sector de la población que lee libros de superación personal, el índice de lectura en nuestro país arroja cifras verdaderamente vergonzosas.
En cifras difundidas por la UNESCO, el índice de lectura de México es tan sólo de 1.2 libros al año por persona, cuando el organismo recomienda la lectura de cuatro textos para un sano desarrollo de la sociedad. Es cierto. En México no se lee. Ni a Kafka, ni a Shakespeare, ni a Kundera, pero en contraste otras publicaciones semanales como Sensacional de lo que sea o TV Notas superan el medio millón de impresiones.
A continuación citaré un extracto del artículo de Guillermo Sheridan para la revista Letras Libres: “En ese desolador paisaje de estadísticas, las más tristes son las que, como recodará el lector de Letras Libres, Gabriel Zaid difundió hace poco en su ensayo “La lectura como fracaso del sistema educativo”. Una de ellas señala que hay 8.8 millones de mexicanos que han realizado estudios superiores o de posgrado, pero que el dieciocho por ciento de ellos (1.6 millones) nunca ha puesto pie en una librería. Luego de mezclar cifras y trazar constantes, el lacónico Zaid concluye: “La mitad de los universitarios (cuatro millones) prácticamente no compra libros.” Luego dice que “en 53 años el número de librerías por millón de habitantes se ha reducido de 45 a 18” en la culta capital. Es decir: a mayor esfuerzo educativo, menos lectores. Esto demuestra algo realmente inaudito: en México la clase ilustrada es aún más bruta que la clase iletrada.” (Guillermo Sheridan, abril de 2007, Letras Libres)

Se preguntarán ustedes ¿Qué acaso la escuela no nos inculca los hábitos de lectura? Los resultados los pueden percibir en cualquier adolescente, profesionista, político, gobernante en turno, burócrata y hasta en los profesores. Mientras los maestros están en lucha, el futuro de México se sume en el más espectacular de los analfabetismos funcionales. Me he dado cuenta, por ejemplo, que las más sencillas instrucciones son tan complicadas para un joven como lo puede ser un ejercicio de cálculo integral para cualquier persona. Leer al menos un instructivo de uso de cualquier aparato significa el recorrido a través de un laberinto.
Un libro sin la guía de un maestro comprometido con la actividad de magisterio, es como una Biblia mal interpretada (que de hecho, la Biblia siempre ha estado mal interpretada).
Repito lo que escribí en la entrega pasada: no me gusta dar consejos, pero de nueva cuenta les aconsejo que lean. Lean mucho, duerman poco y analicen lo que leen. No podemos permitir que los libros sigan formando autómatas en espera del éxito inmediato, en que si se nos perdió un queso pues ni modo, se perdió. Hay demasiadas obras literarias en el mundo y la vida no nos alcanza para conocerlas.
Mientras los maestros se hacen “bolas” con sus demandas y sus marchas (otra manera de pasar a joder a la niñez y la juventud de este devaluado y golpeado país), y otros buscan “el secreto” de la vida, yo me voy a nadar en “Los labios del agua” de Alberto Ruy Sánchez, esperando descubrir los secretos de Mogador en torno a una historia de amores perdidos en el tiempo.
La lectura enriquece, el dinero envilece.

lunes, octubre 06, 2008

Receta para preparar un ultraderechista

Ingredientes:
1.- un hijo de papi
2.- 10kg de narcisismo
3.- una educación -desde primaria hasta universidad- en instituciones privadas, de preferencia, católicas
4.- 40kg de idiotez
5.- 100kg de odio a los pobres
6.- un cura pederasta que lo sodomize de niño
Modo de preparación
Mezcle los ingredientes y agregue mierda al gusto.
Cuidado con la cantidad de mierda, puede salir un panista y si le agregan incompetencia ahi esta Calderón

Tan deliciosa, cybernética, agridulce y ponderosa adicción al Internet


"¿Qué es real? ¿Cómo defines lo real? Si estás hablando de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo real son simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro." Morfeo. The Matrix

Hace diez años no tenía la menor idea de cómo prender una computadora y luego, cómo utilizarla. Sabía de la existencia de Windows, de Apple, de unos tales Gates y Steve Jobs, incluso había leído acerca de mundos y realidades virtuales, hasta que me entusiasmó la idea de acceder a la información y conocer personas de otras partes del mundo por medio de un invento maravilloso: la Internet.
Después de mi primer contacto con la red de redes, mi vida diaria se modificó y el comportamiento que presentaba dio un giro de 180 grados. La creación de mi primer correo electrónico corrió por cuenta de un amigo, el pretexto era que de ese modo nos mantendríamos en contacto de manera inmediata, sin la molestia de ir a una oficina de correos y esperar a que las noticias del exilio nos llegaran con días de retraso. Y pensé “¡pues chingón!, pero ¿cómo diablos le hago si no sé manejar una computadora?”. Eso no fue problema, parece que nuestra generación nació “programada” para mimetizarnos con las computadoras. De un correo electrónico nos fuimos por los terrenos de los sitios web para buscar información acerca de mis artistas y músicos favoritos, luego, las salas de chat para conocer personas, ya sean de la Ciudad de México o del resto del mundo.
Pero de repente, la necesidad de revisar el correo electrónico se volvió imperiosa, por no decir molesta y enfermiza. Mi cabeza ya no pensaba en timbres postales y “aquí y ahora” sino en arrobas y “Kbps”. Cuando uno al fin tiene el servicio de internet en casa, es imposible despegarse de la computadora. De repente dejamos de ser un nombre y apellido para asumir un “nick”; los saludos de mano se convierten iconos creados a partir de signos de puntuación, paréntesis (años más tarde usaremos iconos animados y dejaremos los nicks para escribir cualquier tontería que refleje nuestro estado de ánimo).
A diez años del primer contacto (¿o amor a primer clic?), utilizo el Internet para entretenerme, explorar el mundo y leer noticias. Pero aún así, fui adicto durante mucho tiempo. Hoy preferiría salir a conocer el mundo, conocer gente de viva voz y enamorarme de alguien neto y real, no de un “nick”.
La Adicción a Internet es una conducta compulsiva y repetitiva a usar medios tecnológicos para desarrollar actividades comunes. Algunos individuos empiezan a presentar esta tendencia a medida que la tecnología se vuelve más ubicua.
La adicción a reemplazar actividades como la comunicación con la pareja, amigos y en general a relacionarse con el resto de la sociedad, tanto en el ámbito laboral como social, por medios electrónicos, comenzó a principio de los 90. La tecnología que comenzó como una manera de facilitar el trabajo o la comunicación tiene también su lado negativo. En ese aspecto se podría hacer un paralelismo con la droga, que ofrece para la sociedad un medio idóneo para el tratamiento de las enfermedades, pero también ofrece un camino para facilitar las adicciones.
Así como los drogadictos buscan un mundo ideal, fantasmal o idílico en las drogas, aún a sabiendas que esto es irreal, los tecnoadictos, en forma análoga, buscan en la tecnología también un mundo irreal donde poder ocultar sus temores, y hasta adoptar una personalidad distinta a la real. Es común que estas personas adopten roles virtuales muy distintos a sus características reales tanto en edad como en sexo. La meta es ocultarse tras el manto de anonimato que hoy la tecnología puede ofrecer. Los estadounidenses Iana y Michael Straw, una joven pareja de Reno, Nevada, enfrentan cargos de negligencia de menores después de que una trabajadora social descubrió en junio del 2007 que sus dos bebes se estaban muriendo de hambre mientras que los padres jugaban Dungeons & Dragons por Internet. La pareja se declaró culpable en Julio y ambos se enfrentan a una posible pena de doce años de cárcel.
Tradicionalmente las relaciones se han dado por lazos directos, hoy la tecnología a través de Internet y su enorme difusión y alcance permite reemplazar este trato directo por uno indirecto, impersonal y vacuo. Los tecnoadictos suelen manejar una jerga propia, enigmática, que sólo es para iniciados (la misma conducta de tribu es observada en otros grupos cerrados). Esta jerga es la manifestación concreta de la pertenencia a un grupo de elite. Es en este caso donde el abuso de la tecnología por parte de los tecnoadictos se manifiesta, ya que se corrompe el origen de la tecnología como medio facilitador para acortar distancia entre los individuos y se reemplaza su utilización como medio de aislarse de la sociedad.
Hoy cualquier persona encerrada en su cuarto y sólo conectada a ésta mediante la Internet puede creer desarrollar una actividad “normal” de comunicación y relacionarse con el resto del mundo cuando en realidad se trata de un individuo aislado y escindido del resto.
Las relaciones patológicas vía Internet se prestan a la fantasía para el adicto a Internet. Debido a la posibilidad de la comunicación permanente, las relaciones se distorsionan. Sin embargo, las relaciones disfuncionales de un amante electrónico reproducen, en general, los problemas de parejas no virtuales. Por otro lado el grado de idealización de la relación sentimental lograda por Internet es directamente proporcional a la depresión, ansiedad y enojo posteriores al corte del dañino hábito. Es un punto de capital importancia comprender que estamos refiriéndonos a una adicción, y esta, como tal, necesita de tratamiento urgente, ya sea para curarla como para evitar una cronicidad irreversible. Una forma de comprender la gravedad de la siguiente sintomatología es reemplazar la palabra Internet por alcohol, cocaína, heroína u alguna sustancia ya clasificada social y médicamente como adictiva.

Síntomas psicológicos
Un sentido de bienestar en la computadora. Depresión o vacío cuando no está en la computadora
Ansiar más y más tiempo en la computadora. Incapacidad para controlar el tiempo en la computadora
Problemas con el trabajo o escuela debido al tiempo pasado en la computadora
Una falta de honestidad acerca de cuánto tiempo se pasa en la computadora
Ignorar a la familia y amigos

Síntomas físicos
Síndrome del túnel carpiano
Dolor de cabeza por migraña
Dolores de espalda
Ojos secos
Anormalidades alimenticias
Alteraciones del sueño


Ahora, no me gusta dar consejos, no soy la persona indicada, pero sí les aconsejo que de una buena vez por todas salgan a la calle, así sea el lugar más peligroso para transitar, ya es momento de tomar lo que nos pertenece. La vida es aquí y ahora, el mundo virtual puede ser un paraíso pero no sustituye al calor de las caricias cachondas en el rincón de la sala, los besos bajo la lluvia, la humedad de una voz que nos dice “eso está poca madre” o la transparencia de la mirada.
El Internet nos ha facilitado la vida práctica, laboral y escolar, la comunicación y la difusión, pero si las cosas se salen de control, estaremos al borde de una adicción tan dañina como cualquier droga sintética.

martes, septiembre 30, 2008

Héroes del culto… a la personalidad


"Es cierto que no eres muy alto, pero sí bastante feo. Pero yo soy lo suficientemente bajo y feo como para tener el mismo éxito con las mujeres. El secreto no era ser tú, sino ser yo." Woody Allen

Si una vez hablamos de que las redes sociales son más parecidas a un templo al egocentrismo o un catálogo de anuncios clasificados para la soledad universal, las imágenes contenidas en esas redes y espacios personales son el ejemplo claro de algo que se llama “culto a la personalidad”. Así es estimados lectores, culto a la personalidad.
Pero ¿qué es el culto a la personalidad? El término “culto a la personalidad” fue acuñado por Nikita Kruschev durante el XX Congreso del Partido Comunista en Rusia, en 1956, y que consiste en “la adulación a un líder, en la suspensión de juicios racionales y en la arbitrariedad de aquellos que creen en una megalomanía innata afirmada en victorias políticas.” El Culto a la Personalidad también es la "Ciega inclinación ante la autoridad de algún personaje, ponderación excesiva de sus méritos reales, conversión del nombre de una personalidad histórica en un fetiche. La base teórica del culto a la personalidad radica en la concepción idealista de la historia, según la cual el curso de esta última no es determinado por la acción de las masas del pueblo, sino por los deseos y la voluntad de los grandes hombres (caudillos militares, héroes, ideólogos destacados, etc.). Es propio de diversas escuelas idealistas atribuir un valor absoluto al papel de las personalidades eminentes de la historia (Voluntarismo, Carlyle, Jóvenes hegelianos, Populismo). El marxismo examina el papel de la personalidad, del dirigente, en estrecho vínculo con el curso objetivo de la lucha de clases, con la actividad histórica de las masas del pueblo. Ni siquiera la experiencia del más genial de los dirigentes puede sustituir la experiencia colectiva de millones de personas.
Ahora bien, ¿cómo se relaciona un concepto político con la generación más joven? Es más sencillo de lo que creen y es algo de lo que muchos departamentos de mercadeo y publicidad echan mano en estos días para mantener hipnotizada a una masa adolescente.
Si en tiempos pasados la masa social dominada por un sistema de gobierno autoritario rendía culto a figuras como José Stalin, Fidel Castro, o peor aún –viviendo en occidente bajo dogmas cristianos- al papa Juan Pablo II, el culto se ha enfocado hacia personalidades de la farándula. Cada vez es creciente la fiebre por figuras como Vanessa Hudgens, los RBD (que afortunadamente se van a acabar). Niñas –sobre todo- que hacen hasta lo imposible, y lo indecible, por tener el cabello exactamente igual al de la Hudgens, que hablan de la misma manera que el personaje Mia Colucci o repiten como autómatas cada una de las frases más escandalosas de Lindsay Lohan.
No obedecen directamente orden alguna que emerja de la boca de alguna celebridad sino de las fauces de las corporaciones. Día a día se desdibujan los rostros de miles de adolescentes –a los que llaman “el futuro de México”- en pálidas imitaciones de los héroes de plástico; para ellos no existe la figura autoritaria de los padres ni la de un líder político, mucho menos de una entidad superior al que denominan “dios”, no, para ellos la cara bonita de Zac Efron, la actitud de Lindsay Lohan, los desplantes y escándalos de Paris Hilton o el cabello de Vanessa Hudgens son la línea a seguir.
Pero la causa de esa enajenación no es producto únicamente del bombardeo mediático al que jóvenes y el resto de los mexicanos estamos sometidos, sino a la calidad de la educación recibida, tanto en el hogar como en la escuela. Mientras los maestros están en de vacaciones prolongadas, y los padres se parten el alma trabajando durante horas -soportando a patrones insaciables y avaros- para ganar el dinero con el que comprarán el mejor vestuario para las “princesas” (otro error de educación de la actualidad local), la televisión se encarga de educar al futuro del país.
¿Y qué decir de los que atascan sus Hi5’s con fotos de reguetoneros o princesitas anónimas? Hoy ya no son los líderes políticos los que ponen el ejemplo o dictan las reglas de comportamiento sino las celebridades.
En esa mezcla de soledad, carencia de identidad y educación ética, también se encuentra “el ingrediente secreto”: el narcisismo y el hedonismo. Como en los tiempos del loco medieval Hitler, sus juventudes hitlerianas imitaban la vestimenta del líder; hoy es muy “cool” ser “fashionista” y gozar el sueño de egresar con honores de “Lacrademia” (de la misma manera que Yuridia y cualquier otro monigote) es lo básico en el pensamiento contemporáneo de una generación que no sabe a dónde va pero tampoco sabe a dónde quiere ir.
El culto a la personalidad en este caso no es político, sino a una persona que se hizo famosa porque estuvo en el momento preciso y con un ritmo repetitivo fue ganando adeptos para su culto de su personalidad, ser machista, maltratar verbalmente a la mujer (en el caso de los reguetoneros).
Finalmente, el culto a la personalidad ha dejado de definir a los sistemas de gobierno (excepto el de Venezuela o de vez en cuando en algunos estados del país). Aunque aún haya burócratas empeñados en alabar y adorar la figura del gobernante en turno (como esperar durante horas en un evento a que llegue el susodicho), el nuevo culto se enfoca a esos monitos intrascendentes, meros chicles con sabor artificial que, una vez masticados, dejan de gustar.
¿Llegará el día en que ardan las piras de muñecas Barbie o las imágenes de un líder religioso (Santa Paris Hilton)? Es más fácil encontrar un libro ardiendo en las llamas de la ignorancia que cientos de muñecas consumidas por el fuego de la inteligencia y la razón.

miércoles, septiembre 17, 2008

¿Patria y libertad? ¿Independencia? México, aún hueles a tragedia, tierra mía

Un año más en la vida de cada mexicano. Aunque nos levantamos de la cama cada mañana, pretendiendo que todo está “de poca” en nuestra vida diaria, la cajita infeliz nos grita que hoy tampoco será nuestro día de suerte y en el resto del país hay gente que ha perdido la cabeza, y no precisamente por una mujer o un hombre. Los promocionales en radio y televisión infectan nuestros oídos con una voz robotizada repitiendo la frase trillada de cada año: “septiembre, mes de la patria”. En la calle abundan los carritos con las banderas y demás artículos alusivos a las fiestas patrias.
Fiesta es lo último que necesita el país. No sería ninguna novedad decirlo, así como no la sería cualquier noticia en los medios: “otros tantos ejecutados en bla bla bla”, “cayó la economía nacional chorrocientos puntos”, “miles de hectáreas de selvas, bosques y playas en manos de inversionistas extranjeros”, “detenidos en Atenco atentaban contra la soberanía nacional”, “piden canonización de mártires de la guerra cristera”, “se va ganando la lucha contra el crimen organizado”, “la subversión y el aborto serán causas de excomunión”.
Patria y libertad. Mientras el país se desmorona cada vez más los 364 días del año, sólo un día está dedicado a exaltar, ya no digamos el espíritu mexicano y el amor a la patria, sino al fantasma de una identidad desdibujada. Es muy fácil gritar a los cuatro vientos que el resto del mundo “le hace los mandados” a México. Claro, es lo más sencillo de hacer y si es en “bola” pues se pueden arrojar unas cuantas piedrecillas al gobernante en turno para luego esconder la mano.
Libertad, decía Auté, es derecho de la humanidad. La vida social de cada ciudadano mexicano se ha visto limitada, nuestros cuerpos están a merced de secuestradores; las ideas están sujetas a la ideología imperante: “compra-consume-tira-compra-consume-tira”. Las páginas de la historia de México están plagadas de errores y demasiados milagros guadalupanos.
Independencia y democracia son sinónimo de “caídas del sistema” y “Carlos Slim”. Cada niño que nace en territorio Telcel debe millones de pesos a un banco manejado por extranjeros, sin gozar de los beneficios más elementales: educación, salud, alimentación, hogar, trabajo. Sin embargo, el niño crecerá con la ilusión de que su adolescencia es “Rebelde”, “cool”, y crecerá feliz escuchando reguetón en su celular. El hedonismo es el hedor de un país sin bases históricas y sociales bien cimentadas.
¿Cuál libertad?, si se siguen violentando las garantías individuales, si vivimos con la idea de que podría ser el último día en que miremos a los ojos de nuestros semejantes. Hoy en día, todo estudiante con vergüenza es anti revolucionario.
Pero aún así, todos asisten puntuales a la tradicional noche mexicana para deshacerse de la frustración de siglos atrás, de haber nacido en una tierra grandiosa, mutilada, aniquilada por ladrones y falsos Mesías. Somos mexicanos a la fuerza, porque en la escuela nos repiten el mismo argumento: somos mexicanos gracias a los héroes que nos dieron patria. ¿Patria? ¿Por qué no matria?
El término matria ha sido utilizado por escritoras como Virginia Woolf, Isabel Allende y Krista Wolf; representa la reconstrucción del término patria. Este término fue también muy utilizado por Miguel de Unamuno. En la Antigüedad Clásica fue utilizada para hacer referencia a la propia tierra del nacimiento y del sentimiento. A lo largo del tiempo se mantiene gracias a la tradición literaria y poética, principalmente en lengua gallega y portuguesa. Edgar Morin la emplea al referirse a la matria Europa, mientras Miguel de Unamuno lo usó para referirse a la matria vasca. Julia Kristeva identifica este término con "otro espacio" que no tiene que ver con la tierra de nacimiento, ni con la legitimación de cualquier Estado, sino con un lugar interior en el que crear un "cuarto propio". También el término es utilizado con frecuencia por pueblos indígenas de América, como los mapuches, aymaras o quechuas.
Independencia, libertad, patria o matria, no significan nada sin una identidad sólida. Es así como la música mexicana, la vestimenta tradicional se han distorsionado –cortesía de televisoras privadas- para quitarnos ese aire de “indios nacos” y posicionarnos en un pedestal seudo primermundista.
No hay que darle más vuelta al asunto para caer en la cuenta de que el grito de independencia es el pretexto idóneo para hacer una pausa entre el miedo colectivo y el hastío social. No está mal irse de fiesta, tampoco se puede ser tan dogmático en asuntos sociales. Uno se pregunta qué sentido tiene celebrar un suceso histórico cuando a casi doscientos años del inicio de una lucha organizada por unos criollos urgidos de independencia económica, el México que se construyó es el escenario de una tragicomedia en varios actos. ¿Fiesta? ¿Pues que acaso ganamos derechos civiles y un futuro realmente brillante para todos? ¿Tenemos presidente del pueblo o un presidente que hace robo en despoblado? ¿Pozole, chelas, música de reguetón y mariachis? ¿Puedo salir a la calle sin temer al lobo feroz?
Celebraré una verdadera fiesta de independencia cuando las decisiones tomadas por las fracciones parlamentarias favorezcan al pueblo. Celebraré el grito cuando éste convoque a la masa a tomar lo que les pertenece y construir una sola realidad, equitativa y justa para todos, cuando mis garantías individuales sean respetadas íntegramente y los hijos de mis semejantes puedan salir a la calle sin el temor a no regresar a casa. Pueden celebrar si gustan, a todos nos encantan las fiestas. De nada sirve celebrar sin memoria histórica: ingrediente secreto en las fiestas mexicanas, la falta de memoria histórica. Sólo como detalle: ni las banderitas se fabrican en México ni el himno nacional nos pertenece.
A falta de memoria histórica siempre habrá un pretexto para celebrar nuestra soledad colectiva, la ausencia de patria y la violación de derechos civiles.

jueves, septiembre 11, 2008

Última alocución de Salvador Allende



Última alocución de Salvador Allende en "Radio Magallanes".
Santiago de Chile, 11 September 1973, 9:10 A.M.

Amigos míos:
Seguramente esta es la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación.
Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron... soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino que se ha autodesignado, más el señor Mendoza, general rastrero ... que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al gobierno, también se ha nominado director general de Carabineros.
Ante estos hechos, sólo me cabe decirle a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente.
Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen... ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi patria: Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes,. quiero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas, esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.
Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros; a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días estuvieron trabajando contra la sedición auspiciada por los Colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas que una sociedad capitalista da a unos pocos. Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron, entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos... porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando la línea férrea, destruyendo los oleoductos y los gasoductos, frente al silencio de los que tenían la obligación de proceder: estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, lo seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos, mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal a la lealtad de los trabajadores.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Éstas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.