miércoles, noviembre 09, 2011

Skuadron 16: hacer música y arte libre



CHETUMAL.- Una decena de almas adolescentes compartiendo cigarrillos bajo el manto estrellado de la noche fría de noviembre hacía cola para entrar a lo que a simple vista parecía una fiesta. Y en cierto modo lo fue pues cada vez que se presenta una banda de reggae o ska en Chetumal el espíritu adolescente toma lo que es suyo por derecho propio. La “tocada” se armó en un salón de eventos cercano a Punta Estrella y el grupo estelar de la noche –viernes cuatro de noviembre- fue “Los aguas aguas”; entre las bandas teloneras figuraban Korto Circuito, Pipo Dread’s, Hierba Santa y como invitados especiales, Skuadron 16. Aunque los músicos de Skuadron 16 expresaron que sólo se trataba de un “palomazo”, la noche fue larga, fría, festiva. Faltaba mucho para que subieran a tocar, así que la charla espontánea dio pie al recuento en la historia de “los Skuadron”, como le llaman sus seguidores.
Con once años de trayectoria en el ámbito musical, una legión de seguidores que se cuentan desde Chetumal hasta Mérida y el resto de la Península, Skuadron 16 se define como un grupo unido con la convicción de crear música y arte libre. Conformado por Germán Acevedo, Eduardo y Audrey Ortega, Arturo Gómez, José Luis Oseguera, Erick Vargas, Oscar Espadas, Uziel Vázquez y Omar Trejo, Skuadron 16 participó en el concurso nacional Rockampeonato 2010 patrocinado por una compañía de telefonía celular, en diciembre del año pasado.
“En estos once años ha habido de todo desde muy buenos momentos, bajones, ya sabes, como una relación que cuando se mantiene se hace más fuerte. El propósito inicial del Skuadron es hacer música y arte libre, libertad en todo, ideales, forma de vestir, la forma de hablar, ser auténticos”, explicó Eduardo Ortega, guitarrista de la banda.

En estos once años de trayectoria ¿ha habido cambios en la alineación de la banda?
Eduardo.- “Sí ha habido cambios. Los fundadores y las bases siempre han estado, somos ocho: Arturo, Palomo, yo, Uziel, Skippy y Audrey. Pero si hemos sufrido desde tener quince integrantes. Los tomamos como etapas, si somos quince queremos que suene como desmadre, muchos metales; y ahorita estamos en la etapa de la relajación y tocar más ambientado. Por el momento tenemos una alineación corta.”

Mucha gente se pregunta si los músicos tienen una actividad en su vida diaria aparte de la música. ¿Cómo se desempeñan los integrantes de Skuadron 16 en su vida diaria?
Eduardo.- “Es lo que platicábamos una ocasión, por ejemplo, que a veces se tiene la etiqueta ‘eres músico y tienes que vestir de tal forma’ y dedicarte a eso a veces no se puede por el estudio o el trabajo, algunos tenemos familias. Llevamos una vida muy normal, no hay necesidad de ser estrafalarios. Tocamos para expresarnos y liberarnos de todos los demonios.”

El año pasado participaron en el festival Rockampeonato 2010 ¿qué aprendizaje les dejó esa experiencia?
Arturo.- “Prácticamente el Rockampeonato nos sirvió para darnos cuenta de que existe otro mundo y otros foros a los que podemos llegar. Uno se vuelve profesional porque te llegan a exigir a tener un nivel adecuado en ese ambiente como horarios, requerimientos técnicos. Pisar un escenario como el Palacio de los Deportes (Ciudad de México), gracias al apoyo de la gente y después por la voluntad de los jueces que nos dieron una buena puntuación, que te escuchen más de quince mil personas es una experiencia que le deseo a todo músico que pueda vivir.”

¿Cómo encontraron al resto de las bandas en ese festival?
Skippy.- “Lo primero que encontramos con las bandas fue una conexión musical muy buena. Lo más divertido fue lo que hicimos en el backstage sacamos los instrumentos e hicimos un jamming (sesión de música improvisada) con algunas bandas y estuvo muy bien. Subimos al escenario con muchos nervios, teníamos algunas expectativas respecto al resultado final, no se cumplieron pero, terminando eso, consolidamos la amistad y la conexión musical con esas bandas. Hace poco vinieron a tocar los de Buena Vibra, producto de la buena relación que se dio ahí.”

A su regreso a Chetumal después de haber participado en el Rockampeonato, ¿cómo los recibieron sus seguidores?
José Luis.- “La verdad y hablando con la realidad yo esperaba un poco más de fiesta por parte de nuestros paisanos. Por parte del ‘Skuadron’ cada quien tendrá su opinión personal. Sentí poco apoyo de parte de las autoridades, muy poco apoyo por parte de la gente que debió habernos apoyado por ser una banda que esté en el sur del estado y que era una oportunidad para poder salir. Nuestras familias y amigos nos apoyaron.”

A lo largo de once años han tocado en diversos foros y ciudades, además de tocar constantemente en eventos donde se convocan a varias chetumaleñas, ¿cómo encuentran actualmente al público local?
Arturo.- “El público de Chetumal ha sido muy variado, hemos tenido eventos que logran llenar un local amplio pero depende mucho de la unión de las bandas, igual porque cada banda tiene su gente, sus propios seguidores y amigos. Pero esos foros no son suficientes para el talento que se está formando en la ciudad por la diversidad cultural que tenemos. Ya nos estamos quedando muy cortos, la gente ya nos ha escuchado una y otra vez, lo cual agradecemos; la gente sigue asistiendo a las tocadas, canta las canciones. Necesitamos llegar a nuevos foros.”

¿Cómo formar nuevos foros en donde tengan cabida todas las corrientes artísticas?
Eduardo.- “Como mencionaba Arturo, debe haber unión no sólo en la música sino en todas las artes, por ejemplo, platicábamos que hay que hacer tocadas donde se involucren expresiones visuales, presentación de pintura, algo muy digerible para que la gente empiece a disfrutarlo. Puede hacerse eso, juntar varias disciplinas artísticas, darle un enfoque y avanzar porque aquí todo está en retroceso. En Mérida hay un poco más de apreciación, van las bandas de aquí y al público yucateco les encanta y no se imaginan que somos de Chetumal.”
Arturo.- “Eso es de manera independiente. Los músicos, los artistas de manera independiente pueden hacerlo pero necesitamos promoción por parte de las autoridades culturales, necesitamos promotores artísticos en esas instituciones que se encargan de difundir la cultura.”

En el plano creativo ¿cómo ha sido la evolución de su trabajo musical? ¿Qué temas abordaban antes y en qué sintonía andan ahora?
Arturo.- “Skuadron inicia con los ideales bien plantados sobre la protesta, presentar lo que estaba un poco turbio en nuestra sociedad. Actualmente seguimos sobre esa línea pero buscamos armonizar un poco más, no ser tan rígidos a la hora de presentar las propuestas, buscamos ser más suaves para que la gente pueda adquirir un poco más conciencia y analizar la sensibilidad de las letras.”
Eduardo.- “Ha habido un giro importante en cuanto a ideales, mentalidades, es como destacar la vendita de un ojo. Como dicen, ‘los tuertos de reyes se visten’. En el plano creativo somos más libres, antes nos atacaba un poquito que teníamos que sonar a ska, o a reggae o teníamos que seguir la línea de la protesta. Siento que eso contamina, la libertad de crear. Si yo quiero hablar del desamor de manera metafórica o banal, lo puedo hacer.”

¿Cuáles son los próximos proyectos de Skuadron 16?
Arturo.- “Los planes a futuro son grabar, presentar una grabación profesional porque no hemos tenido la oportunidad de conseguirla, sólo tenemos un demo y una participación con el maestro Sergio Esquivel, hicimos una grabación donde participa en unos temas del ‘Skuadron’. Pero queremos un ‘hijo propio’ de la banda, vamos tras ello y esperamos recorrer mucho más camino. Estaremos el 16 de noviembre participando en el Festival de Cultura del Caribe, es un foro importante para los artistas de Quintana Roo aunque no nos han dado la promoción, creo que es importante hacerle saber al público de Quintana Roo que existimos artistas que también estamos haciendo lo nuestro.”

Conforme pasaban los minutos el resto de los integrantes de Skuadron 16 continuaban saludando a amigos y colegas; unos paseaban con sus parejas o compartían un cigarrillo para mitigar un poco el frío de la noche. Termina de tocar una banda, ya es hora de subir a preparar los instrumentos al escenario. Skuadron 16 entrega al público algo más que música festiva pues para el público que los sigue, la música los ha salvado y los ha transportado a rincones maravillosos en el interior de su espíritu, el espíritu de la libertad.

sábado, noviembre 05, 2011

Fernando Alfonso Chalé: peluquero con 46 años en el oficio


CHETUMAL.- Fernando Alfonso Chalé Escobedo es maestro peluquero, tiene cuarenta y seis años trabajando en su propia peluquería y dice que aunque haya crisis económica, nunca le falta el trabajo. Su peluquería es una de las pocas que quedan en la ciudad contrastando ante la abundancia de estéticas y del cambio de hábitos en los hombres.
Abuelos, padres y algunas personas de la generación adulta contemporánea fueron clientes habituales de las diferentes peluquerías de la ciudad, lugares en los que la charla amena y la opinión pública daban vida a las reuniones, rodeados de espejos multiplicando la diversidad de clases y formas de pensar.
Son tiempos difíciles, los hábitos de los hombres han cambiado con las nuevas formas de vivir y de convivir.
Fernando Chalé llegó de Mérida a Chetumal con cinco años experiencia previa en el oficio de la peluquería. “Tengo cuarenta y seis años en el oficio. No hemos dejado de trabajar, me he dedicado totalmente a ello, gracias a Dios me ha ido bien” –cuenta Fernando Chalé y recuerda sus inicios en la peluquería- “Mi padrino era peluquero y se ofreció a enseñarme para cuando yo fuera mayor. Se comprometió, me enseño y en un año ya era peluquero. Ya tenía los rudimentos necesarios para serlo. En aquel tiempo era muy difícil comprar las herramientas porque para mí, era caro, pero pues se ha ido bien en el negocio.”
El trato con los clientes, que son tan diferentes, dedicados a distintas profesiones y oficios, le ha dado una enorme satisfacción y aprendizaje,
“Aquí se puede tratar lo mismo con un abogado, con un ingeniero, con un bolero, con un cantante o cualquier otra persona. Aquí una vez peluqueamos a Rubén Olivares (“El Púas”), a Miguel Canto, gente conocida. Eso es lo que me ha dejado satisfacción pero más que nada, lo que más me satisface es poder vivir de esto, de mi trabajo, sin tener que recurrir a cosas malas a veces, ¿no? Este trabajo sí deja. Nada más hay que dedicarse totalmente a ello, porque si no se dedica a ello, sencillamente no resulta”, expresó.
No le falta el trabajo pero también está consciente de la importancia del ahorro para enfrentar tiempos difíciles, económicamente hablando. “Nosotros como peluqueros tenemos que ahorrar o tener un guardadito para los tiempos malos” –cuenta Fernando Escalante- “generalmente cuando los muchachos, los hijos son jóvenes o son niños y están estudiando es cuando me ha dado más trabajo. Pero yo creo que con la constancia que uno tiene, no falta el trabajo, aparte de que es un trabajo noble que d apara diario, todos los días hay algo, aunque sea pero hay. Hay épocas de abundancia y hay épocas de poco trabajo como en este que hay una crisis extraordinaria, que no se ha visto nunca. Si nos cuesta trabajo pero vamos saliendo bien, gracias a Dios, no falta la chamba.”
Don Fernando es padre de seis hijos. Ninguno se interesó en el oficio de peluquero, todos recibieron educación escolarizada y no han querido aprender. “Pero le he enseñado a dos o tres que ahora son profesionales en su negocio. Y si los hijos no quisieron pues, yo hice hijos de enseñanza ¿no? (risas) no son hijos de mi sangre pero son mis alumnos y eso me da la más grande de las satisfacciones, haberle enseñado a alguien y ver que esa persona trabaja y se gana la vida con lo que le enseñé. La verdad que es muy satisfactorio, muy bueno”, comentó Fernando Chalé evidenciando en sus expresiones su satisfacción.
Ha pensado en el retiro “pues las facultades merman con el tiempo”, dijo. Fernando Chalé tiene 61 años de edad. “Considero que unos cinco años más para seguir trabajando con la plena capacidad. No creo que dure más mi capacidad física para trabajar, regularmente hasta dentro de cinco, seis o siete años, no lo creo. Sin embargo, si Dios me lo concede, sería fantástico. De momento estamos al cien por ciento, no hay ninguna dificultad. Claro, con el tiempo si va a haber. Hay que ser realistas y estar conscientes de que algún día va a pasar.”

Festejamos en vida recordando a los muertos compartiendo sabores y nostalgias


La fiesta de Día de Muertos es la ocasión en que México luce como no lo hace el resto del año en un carnaval multicolor celebrando a las ánimas, compartiendo los sabores de la vida. Misticismo, tradición, arte y gastronomía perduran aún en el pueblo mexicano a pesar de la cada vez más insistente celebración extranjera del Halloween. Nuestra celebración de Día de Muertos es la más emblemática del pueblo mexicano celebrado por los compatriotas que viven en el extranjero y en el interior del país de las más diversas formas de acuerdo a la tradición cultural de cada región.
En la Península de Yucatán celebramos el Hanal Pixán con el tradicional altar y elaboración de platillos tradicionales, además de los rituales y ceremonias religiosas. En el altiplano la celebración es diferente en algunos elementos pero guardando siempre el aura de misticismo y respeto hacia la memoria de los muertos.
Una tradición tan emblemática como nuestra fiesta de muertos pierde paulatinamente los colores y formas originales al ser confundida –que no, complementada- con el Halloween y sus elementos característicos. A pesar de las coincidencias de la calabaza (el dulce de calabaza mexicano) y de coincidir con el rito de la Noche de Walpurgis en la cultura sajona, el Día de Muertos posee la fuerza espiritual que le coloca como el verdadero momento de reflexión para todos los que damos vida a esta patria.
Nubes rojas se ciernen sobre las cabezas de miles de hombres y mujeres que mueren por causas ajenas, a manos de la violencia que no conoce tregua ni distingue a niños de adultos. Ante la dignidad humana ensangrentada y humillada cae de rodillas la conciencia, se abandona al temor ante el dolor y el fin inminente, cruel y criminal.
Diariamente se mata al espíritu humano a través de las pantallas de televisión, forzados a dejar de comer para tener una figura de muerte, aunque morir en el intento es un sacrificio que están dispuestos a pagar. Cada vez las generaciones jóvenes crecen desfigurados ante la cultura de consumo, sufren la metamorfosis y olvidan su origen.
El temor que produce la idea de la muerte es tan natural como el deseo primordial de la creación: Eros y Tanatos; a todos nos da miedo morir y sin embargo la muerte es la única certeza que tenemos en nuestra breve existencia.
Es cierto que buscamos evadirla de mil maneras, que apostamos con ella lo que sea creyendo que podremos burlarla: la muerte se ríe, nosotros sufrimos. Es un dulce romance abierto porque mientras nos acostamos lascivamente con la vida, la muerte nos espera como gran señora, dueña de nuestro destino, al final de todo.
Ninguna muerte debe estar sola; ninguna vida debe permanecer temerosa. En cierto modo la muerte sea tal vez una vida trascendental basada en el recuerdo guardado los deudos, rememorando hechos y acontecimientos, aromas, sabores, texturas, humedades.
La fiesta de Día de Muertos es un puente que une a la angustia de esta vida con el sueño de la eternidad; cantar, reír, desafiar a la muerte y compartir con ella los sabores y colores del espíritu es parte de nuestra identidad, heredera de la cultura prehispánica.
Celebremos este momento en que los vivos compartimos con las ánimas el sabor de la vida condimentada con nostalgia, canto y el deseo de trascender.

Rumbo al Festival de Cultura del Caribe: grandes expectativas, entusiasmo relativo.


CHETUMAL.- A qué nivel de entusiasmo llega la próxima realización del Festival de Cultura el Caribe en la masa social es relativo pues de principio vivimos tiempos en los que la cultura es una pérdida de tiempo que “no es prioritario en la agenda” como llegan a decir algunos personajes de la administración pública; y por otro lado el quehacer cultural, con todo y las ganas y la buena voluntad de construir, se convirtió en un escaparate más de una clase social cada vez más ignorante de sus raíces y cada vez más imbuida en la cultura de lo efímero. De tal suerte que la parte de la población que busca una alternativa en cuanto a foros de desarrollo humano y cultural se refiere reciben la noticia con un aire de emoción, con curiosidad que excita a las más exigentes neuronas y zonas sensibles del espíritu humano y con otro cierto recelo hacia el programa pues esta región del estado que llamamos capital recibe poca atención y termina pagando con cancelaciones de conciertos o conferencias o “cambios en el programa”.
De entrada la magna inauguración de dicho festival no será en Chetumal sino en Cancún. ¿Es que Chetumal no merece tal distinción por ser la capital del estado y por donde entró primordialmente la cultura procedente de los países de la cuenca del Caribe?
El programa para la noche de la inauguración en el Parque de las Palapas promete un espectáculo lleno de una tela de emotividad tejido con hilos de talento estatal como la soprano Laura Chuc (residente en Cancún), los músicos de la Orquesta Sinfónica de Quintana Roo, así como el Coro del Estado dirigidos por la Maestra Nazira Chejín Baeza, quienes sin duda harán gala del profesionalismo y experiencia en los escenarios. Tal cual, una fiesta caribeña enmarcada por la actuación de Eddie Santiago y Albita en el final de la noche (¿y en Chetumal qué habrá?).
Pero el festival no es únicamente cantantes bonitos como Reily (que en nada tienen que ver con el desarrollo cultural del Caribe), las actividades académicas nos ofrecen un panorama social, político y cultural de los pueblos que conforman a la cuenca. Su desarrollo cultural ha tenido influencia en la región en que habitamos de manera importante, influencia que se nota en cada una de nuestras actividades diarias así como en los hábitos y costumbres. Intelectuales procedentes Belice, Puerto Rico, República Dominicana, Costa Rica, Panamá, Aruba, Colombia, Venezuela, Cuba y México, con académicos de la talla de Héctor Aguilar Camín, Armando Lampe, Gerald Islebe, Carlos Macías Richard, Ignacio March, Raúl Arístides Pérez Aguilar, Benito Taibo, Francisco López Sacha, Hernán Lara Zavala, Emilio Pantoja, Michaelle Ascencio y Francisco López Álvarez, entre otros, disertarán sobre temas que son comunes a la sociedad y a la cultura del Caribe. El Caribe: El turismo y la globalización; Las religiones del Caribe; La literatura en el Caribe hispánico; El Caribe y el cambio climático serán los temas abordados durante la jornada. No podemos dejar pasar desapercibidas estas actividades ya que en esencia son el alma de este festival. Entre las conferencias que se impartirán destacan: La esclavitud en el Caribe; y El Caribe mexicano y los viajeros del siglo XIX: Cambio, continuidad y vida cotidiana.
El programa promete grandes momentos con foros abiertos al conocimiento esperando a trascender entre los que reciban el mensaje de ultramar. Conocimiento y entretenimiento, arte, movimiento, color y ritmo, calor, energía en movimiento como los tiempos actuales en los que nuestra sociedad caribeña encuentra su lugar en el mundo.
Y se convertiría en una gran fiesta del pueblo caribeño si todos fueran partícipes, no solo durante los espectáculos masivos sino también a través de la difusión del conocimiento y las ideas, y para esto la educación juega un papel fundamental en el desarrollo cultural del pueblo. Tenemos una juventud ignorante, apática, alimentada por la misma apatía hacia el conocimiento y el desarrollo humano practicado por los padres que han perdido el valor moral en pos de una vida material. Aunado a esto el sistema educativo sucumbe cada vez más a los designios de un sindicato que a los programas educativos y necesidades escolares, a la superstición y al anacronismo.
Porque aunque usted no lo crea, amable lector, se puede encontrar una luz entre los rincones más oscuros de una colonia de la periferia de Chetumal.
Educación para el pueblo es la respuesta. Sólo entonces con un pueblo educado correctamente celebraremos en conjunto y alegría colectiva la fiesta de los pueblos del Caribe.

Tumbas antiguas en el panteón civil municipal de Chetumal


CHETUMAL.- Destinado a guardar la memoria y los restos de los nuestros, el panteón municipal de Chetumal permanece abierto para recibir la visita de los vivos una vez al año para recordarlos y convivir los sabores de la vida en el nicho blanco de la memoria. Dos días de noviembre dedicados a la celebración de vidas pasadas recordando los hitos y los momentos felices de aquellas personas que formaron parte de la vida, hace de este rincón de silencio eterno en medio de la irrefrenable vida moderna. Y como la vida moderna transcurre a velocidad vertiginosa la brevedad de la reflexión se confunde con la filosofía de lo efímero para caer en el error humano de evadir la realidad: de aquí somos y aquí todos somos iguales.
Es así que como las tumbas permanecen abandonadas durante todo el año o en el peor de los casos, abandonadas para siempre sin mantenimiento, dañadas en los nichos y floreros.
En funcionamiento desde 1949, el panteón municipal conserva en su terreno a los chetumaleños nacidos hacia la primera mitad del siglo XX y tiene dos monumentos que honran la memoria de los fallecidos durante el paso de fenómenos hidrometeorológicos en la zona, como los huracanes Janet (1955) y Hattie (1961).
La entrada principal estaba frente a la calle Chapultepec y no sobre la avenida Efraín Aguilar pues alrededor del panteón aún existía la maleza, según cuenta uno de los trabajadores, y que al panteón lo atravesaba una pequeña calzada de norte a sur.
Las primeras tumbas  se colocaron en el área central, a lado de la puerta que da a la calle Chapultepec; el terreno a un costado –y alejado de las tumbas- estaría la fosa común y que ahora ya está poblado de tumbas más recientes. Antiguamente había una zona destinada a las tumbas de los niños. Llama la atención una tumba que destaca de entre todas tanto por el material con que fue elaborada la lápida, la fecha de defunción, el nombre del difunto, hasta en el diseño. Ésta lápida de estilo inglés se encuentra en una zona que estaba destinada a ser “fosa común”; la fecha de defunción corresponde a mayo 17 de 1906. Probablemente se trate de un traslado de restos del antiguo cementerio que existió en el terreno frente al Hotel Los Cocos, donde se encontraba la desaparecida Plaza Baroudi.
Como se observa hay tumbas de diferentes materiales y estructuras. En el área de las tumbas antiguas se encuentran desde las más variadas formas en su diseño y libros de epitafio. Destaca una en particular cuya lápida está adornada con un gran busto de yeso, en el más puro estilo de principio de siglo. El busto se encuentra en buenas condiciones pero el epitafio de piedra es ilegible debido al paso del tiempo. En el epitafio se lee: Salomón Erales, nació en Hassrun, Siria, en 1853; murió en Chetumal Q. Roo el 17 de mayo de 1941.
Muy cerca de ahí se encuentra otro busto sobre la tumba de una mujer que llegó de China a Mérida, Yucatán, en el siglo XIX y murió en la década de los 60 en Chetumal. Afirman los trabajadores que esa tumba fue pagada a perpetuidad con anticipación y que nadie acudió al funeral de la mujer pues no tenía amigos ni familiares. Hasta la fecha nadie le lleva flores.
En medio de las tumbas antiguas se encuentra una lápida en memoria del subteniente López; en otra zona del panteón se encuentra la tumba de una niña que murió asfixiada por atragantarse mientras cenaba tacos. La mayoría de las lápidas corresponde a gente que vino de Libia, Líbano, Mérida y Belice (antes Honduras Británica) y las fechas de defunción en las más antiguas están fechadas entre 1941 y 1966.
El estilo de las tumbas varía de acuerdo a la época y a la región, por ejemplo, las tumbas más recientes localizadas en la entrada principal de la avenida Efraín Aguilar y en las orillas del terreno, presentan el estilo que predomina en los cementerios de la península con una estructura en forma de sarcófago hecho de concreto, cubierto con loseta, libro y el crucifijo (en caso de que el muerto haya sido católico). Una variante en este estilo de tumbas son las construcciones a escala de casas como en la tumba de la familia Camin. Mención aparte merece la lápida del niño beliceño fallecido en mayo de 1906 ya que el material con el que está elaborada es de mármol italiano.
Los trabajadores agregan que dependiendo del material solicitado por la familia del difunto se puede conocer el nivel socioeconómico al que perteneció; el trabajo más caro, dicen, es el realizado en granito rosa pues cada bloque cuesta alrededor de veinte mil pesos y el tratamiento de la piedra es más complicado.
Las tumbas más modernas tienen diseños geométricos y minimalistas que han sido diseñadas por arquitectos. También existen casos de gente muy pobre que nada más solicita una cruz y una placa para identificar la tumba, o los fallecidos pertenecientes a la clase alta, poseedores de mucha riqueza y que guardan sus restos mortales en tumbas más sencillas, sin tanto diseño en la estructura.
En los muros del panteón se encuentran las criptas destinadas a “la gente pobre” o que no tuvieron una sepultura digna.
Las tumbas comenzaron a expandirse por el terreno hasta encontrarse saturado como hasta la fecha. Una gran parte de las tumbas más recientes son de personas que fallecieron muy jóvenes, hay niños y niñas y adultos que no pasaban de los 45 años, pero principalmente hay tumbas de gente que murió joven.
Ya no caben más restos y cada vez más gente solicita un pedazo de terreno, especialmente en el área donde se encuentran “los antiguos de Chetumal”, que es como llaman a la gente que ha vivido en Chetumal desde su fundación. Se dice que a una sociedad se le conoce a través de sus mercados y sus panteones, aunque los tiempos actuales no sean un motivo de fiesta mortuoria, guardar la memoria de los muertos es parte de nuestra cultura mexicana.

miércoles, octubre 26, 2011

Riqueza artesanal en la Feria Exposur 2011


CHETUMAL.- Una gran variedad de productos artesanales entre los que se incluye prendas de vestir, calzado, accesorios, cuadros y productos gastronómicos pueden conseguirse en el pabellón de artesanos nacionales de la feria Exposur 2011. Más de 120 artesanos procedentes de Campeche, Veracruz, Yucatán, Estado de México, San Luis Potosí, Oaxaca y de los diez municipios del estado de Quintana Roo exponen más de 45 mil artesanías elaboradas a base de madera, fibra vegetal, materiales y conchas marinas, piedra, textiles, alfarería, cartonería y diversos materiales.
Todas las artesanías están a la venta y las hay para diversos propósitos y utilidades, decorativas o funcionales. Además de las artesanías también encontramos productos comestibles elaborados de manera artesanal como salsas a base de chile habanero, quesos, botanas, licores artesanales.
Es un sábado por la noche y el pabellón artesanal se encuentra repleto de gente a pesar de lo rápida que transcurrían las horas. El viento helado se dejaba sentir en la piel de los visitantes de la feria; dentro del pabellón se sentía el calor en el borde de un vasito conteniendo muestras de licor de café o en el colorido del bordado de los hipiles.

El arte Wixarika (arte huichol) destaca de entre los puestos que se encuentra próxima a éste pues, además de ubicarse en uno de los accesos al pabellón, ofrece cuadros elaborados con chaquira. El señor Ismael Montellano Torres trajo artesanías del norte de Jalisco elaboradas con chaquira de opaca, conformando gran variedad de diseños y combinación de colores en aretes y pulseras en diferentes tamaños. “Hay muchas cosas al alcance de los bolsillos; tenemos gargantillas, otro tipo de cuadros, además de jícaras decorativas. También tenemos esferas para árbol de navidad” –comenta Ismael Montellano- “(los diseños de los cuadros) ese es ya un don del espíritu de lo que le da a cada uno como huichol y a base de eso ya se guía para poder hacerlas.”
Como en las comunidades indígenas hay muchas actividades, explicó, un cuadro de 60 por 60 toma hasta dos meses y medio en elaborarse ya que depende de la organización del tiempo de los artesanos ya que atienden actividades escolares y diversos trabajos. “Cada cuadro describe diferentes temas por ejemplo, tengo uno que es azul de 60 por 60 que habla de la fertilidad humana, representado en forma de hilo en el trabajo huichol. De esa manera no estamos dando una identidad, cuál es el origen del wixarika, o sea el huichol. Al huichol lo catalogaron así pero la identidad original es wirrarika, habitamos en tres estados, Nayarit, Durango y Jalisco”, agregó.

Susana González Márquez es representante de artesanos del municipio de Hermenegildo Galeana en el estado de Puebla. Comentó que en esta ocasión trabajan todas las ramas artesanales de su municipio. “Es un mosaico con el cual representamos a la comunidad desde los bordados de las mujeres totonacas, la talla en madera de las danzas autóctonas de la comunidad, licores de frutas naturales propias de la región, maderas recicladas como de viguerías de casas de más de 60 u 80 años y también tratamos de buscar que nuestros proyectos sean sustentables sin perjudicar a la naturaleza como en algunos diseños de maderas”, comentó Susana González.
Los productos de más demanda entre los visitantes de esta sección son los lápices de colores elaborados con madera de árbol de “jonote colorado”. “No tenemos que cortar el árbol (para su elaboración) solamente podamos las ramas las cuales perforamos y metemos a presión el crayón. Sacamos punta con una navaja muy filosa. En los bordados tratamos de plasmar lo que tenemos en la comunidad desde aves, plantas, flores y algunas blusas que son típicas de la comunidad.” También hay aretes y llaveros al que se personaliza con un pirógrafo.
Susana González agregó que la salida de los artesanos de su comunidad hacia otros estados de la república mexicana es muy difícil, lo que ocasiona la escasa difusión de su trabajo. “Estamos muy aislados, de hecho es una comunidad muy pequeña” –cuenta Susana González- “es un municipio con 17 comunidades pero a la ciudad tenemos que viajas casi 9 horas. Son 2 horas de terracería, 5 de pavimento, ¡sí es complicado! Haber llegado aquí nos tomo casi 30 horas”. Todos los artesanos tuvieron el apoyo del FONART para poder asistir a la feria y exponer su trabajo.
Algunos artesanos de la madera, agregó, tienen más de veinte años trabajando este material y sólo han vendido dentro de su comunidad y alrededores; a raíz del impulso que han recibido por su trabajo conjunto el apoyo de FONART ha sido benéfico pues los artesanos de la comunidad de Hermenegildo Galeana ha salido a ofrecer sus productos a otros estados del interior del país.
“Tenemos aproximadamente cuatro años trabajando en equipo pero, el señor de los licores (a la venta en su sección) ya tiene tres años viniendo a ofrecer el producto; él igual jamás había salido. Ha tenido muy buena demanda porque es un licor artesanal hecho con fruta del pueblo, naranja, limón, maracuyá. El pueblo se llama Bienvenido, la localidad se llama Bienvenido, casualmente cuando se fundó en 1830 le dan el nombramiento como Bienvenido, deja de ser ranchería y pasa a ser municipio. Pero 1920 se les ocurre registrar al municipio como Hermenegildo Galeana; entonces nosotros siempre decimos que venimos de “Bienvenido” porque en la sierra norte nos identifican como Bienvenido.”

Ligia Sansores vino de Felipe Carrillo Puerto ofreciendo pan artesanal horneado a la leña, lo que le da un sabor peculiar y no sólo por el proceso de elaboración sino por los ingredientes utilizados. “Tenemos una gran variedad de pan, por ejemplo la hojaldrita que se deshace en pedacitos; hay bizcochos, bizcotelas, bizcocho dulce y salado, marinas, bizcocho de manteca, corazones. Todo este tipo de pan está hecho en hornos de leña, eso desde que tengo uso de razón se hacía, ahorita con la innovación de los hornos y con el tipo de pan que venden los supers (sic) ya se están perdiendo estas tradiciones porque todos los preparados ya nada más lo mandan de Estados Unidos o de otro lado, y tú pruebas un pan y todos saben igual, todos. En cambio el nuestro, de nuestras tradiciones, cada pan va a tener su sabor diferente por su manera de preparación y todo de manera artesanal”, expresó Ligia Sansores.
El producto más gustado es la bizcotela, además del bizcocho salado o “bizcocho de agua”, la “marina”, la hojaldrita. También se venden los “yoyos” con mermelada, que son panes con formas variadas rellenos de mermelada de fresa.
Entre sabores, colores y texturas que se mezclan para crear un mosaico cultural, como salidos de sueños de quimeras y fantasías encontramos la fiesta de los alebriges del señor Felipe Fabián Ojeda del pueblo San Martin Tilcajete, en el valle central de Oaxaca.

“Traemos los alebrijes que se hacen ahí en el pueblo de San Martín Tilcajete y tenemos un variado surtido que hacemos en el taller familiar. Los alebrijes están hechos con madera de copal y de zompantle. Cada figura es única puesto que están hechos a mano al cien por ciento y cada pieza es diferente. Una pieza chica tiene como mínimo, dos días de trabajo por el proceso de elaboración. Uno grande depende del tamaño, va desde quince días hasta un mes.”
Los alebrijes son una de las artesanías más costosas en el mercado debido al proceso de elaboración especialmente al hecho de que se trata de piezas únicas tanto en diseño como en color y forma. Los precios varían en este tipo de artesanía y aunque se piense que por tratarse de piezas pequeñas su precio no pasa de los doscientos pesos, el precio real oscila entre los 300 y 450 pesos, mientras que alebrijes grandes y más elaborados llegan a costar entre mil 500 o 2 mil pesos.
A un costado del área de alebrijes se ofrecen piezas del “árbol de la vida”, artesanía típica de Metepec, Estado de México.
“Este es un trabajo que hacemos desde hace ya bastante tiempo, elaborado hecho a mano totalmente y decorado igualmente totalmente a mano” -explica Arturo Esquivel Moreno, oriundo de Metepec, Estado de México- “hay árboles de desde 10 centímetros hasta cuatro o seis metros, dependiendo de las dimensiones que nos pidan.”
El tiempo de elaboración es de un día con el proceso de elaboración que incluye el secado –un día más- y posteriormente se mete al horno. “Serían cuatro días en total ya con el tiempo del decorado.”

Hay dos tipos de decorado que son llamativos, el decorado en colores vivos y el decorado en colores ocres. Los símbolos varían en cada árbol, por esta razón existen los “árboles de la vida”, los “árboles de calaveras”, “árboles de la virgen de Guadalupe” y “árboles del arca de Noé”. La tradición de esta artesanía tiene unos cien años de arraigo. Aunque el recibimiento de la gente en Chetumal ha sido bueno y han contado con el apoyo del FONART para la promoción de sus artesanías, Arturo Esquivel dijo que la situación para los artesanos en el municipio de Metepec no es buena ya que el desarrollo es lento debido a la baja afluencia de turismo. “Necesitamos impulsar el turismo hacia nuestros estados y municipios, en general en el país”, agregó.

Del municipio de Othón P. Blanco encontramos artesanías elaboradas a base de cáscara de naranja, coral, conchas y caracol. Jenny Favela elabora aretes y accesorios diversos hechos con cáscara de naranja y explica: “la cáscara lleva un proceso muy largo en el cual se seca la naranja y luego le agregamos el color con pintura vegetal. Luego le damos la forma a los diferentes tipos de accesorios que nosotros manejamos que son los collares, llaveros, colgantes para celular, aretes y pulseras. Pocas veces usamos los modelos para hombres igual, lo implementamos para nuestros productos. El proceso más largo de elaboración es el secado de la naranja que dura aproximadamente una semana. Lo demás es más fácil y lo puedo terminar en un día, un collar por ejemplo.”
Estos collares son de las artesanías de reciente aparición con ocho meses de trabajo hasta el momento.
El trabajo de los talleres “Manos mágicas” de Cozumel, Quintana Roo, se exhibe y se encuentra a la venta en el pabellón artesanal de Exposur 2011. Luis Pacheco Díaz explica que los talleres están integrado por personas con capacidades especiales. “A ellos les enseñamos a trabajar y estas son sus piezas que traje a la venta. Tenemos jade, las señoras hacen collares y también macramé. El coral negro siempre ha sido algo atractivo por el lugar; el jade también porque es una piedra que no es muy fácil de conseguir, además como son trabajos mayas que son acordes a nuestra cultura, nosotros seguimos trabajándolo. Ha sido una jornada muy difícil, no ha habido mucha venta, hace falta mayor difusión y apoyo porque nosotros no cobramos por enseñar a la gente, tampoco hemos recibido apoyo por parte del municipio, posiblemente más adelante lo tengamos. De hecho hemos estado peleando para que tengan su propia marca registrada ante notario. ‘Manos mágicas’ ya cuenta con un registro de marca. Nosotros no buscamos el beneficio directo sino que se beneficien las personas que realmente lo necesitan”, expresó.
Ramona Puc Cocom y un grupo de mujeres de Felipe Carrillo Puerto exponen sus hipiles bordados, blusas y filipinas, además de hamacas bordadas con figuras. Los bordados de rejilla son de los más costosos y difíciles de elaborar, toma solo quince días crear uno de estos bordados. Un hipil completo cuesta aproximadamente mil 200 pesos. Los bordados se elaboran con hilo de seda. “La seda no se calienta pero el estambre se calienta mucho y si sales al sol te quema, por eso hasta en el tiempo de frío te puedes poner un hipil de estambre porque se calienta mucho”. Estas artesanías textiles son originarias del pueblo de Santa Rosa, Quintana Roo, cerca a Felipe Carrillo Puerto.
Hay productos hechos a base de café. Pero no son productos típicos como el café molido o muestras de café en sus diversas preparaciones. Se trata de licor de café, jabón, bombones, chicles, barras de chocolate y café y hasta granos de café tostado cubiertos con chocolate. Estos productos los ofrece el señor Julio César Arriaga Cárdenas, de Xochimilco, Distrito Federal. “Utilizamos café orgánico chiapaneco y lo elaboramos en Xochimilco. Tenemos licores de café, arándanos con café, amaranto con café y una gran variedad de productos orgánicos elaborados con café. El licor de café tiene un tiempo de producción de dos a tres meses para tener la fermentación y e conjunto de sabores que sean óptimos” explicó.
También trajeron bombones y merengues de café pero fue tal su aceptación entre los visitantes que ya se acabó el producto.
Domingo Mejía Muñoz del valle de México elabora cuadros y alhajeros hechos a base de popotillo de escoba. “Es un pasto que crece en la parte alta de los volcanes. Se recolecta, se selecciona, se tiñe de diferentes colores y con eso se crean cuadros, paisajes, alhajeros, todo se va haciendo a la imaginación” –explica Domingo Mejia mientras elabora un cuadro de la virgen de Guadalupe- “ésta técnica la traemos de tradición familiar a través de los años nos lo han venido transmitiendo nuestros padres, nuestros abuelos y lo hemos aprendido por la convivencia diaria con la familia.”

El popotillo se recolecta en la parte alta de los volcanes del centro de México donde se reproduce de forma silvestre. Se trata de un pasto seco de clima frío; cuando se seca se recoleta y se tiñe de colores, previamente separado de la cascarilla. “Después le damos un proceso de suavizado de material, luego se tiñe y procedemos a aplicarle un fijador para que agarre. Todo es de forma natural” –continúa explicando Domingo Mejía- “usamos el tequesquite (una sal mineral natural) como suavizante y como fijador usamos el alumbre (otro mineral).”
El tiempo de elaboración es largo y complicado. El cuadro de la virgen de Guadalupe que se encontraba en proceso de elaboración le toma cerca de dos días para terminar el trabajo, invirtiendo entre 8 y 10 horas diarias.
El común denominador de todos los productos artesanales ofrecidos en este pabellón es el tiempo invertido en la elaboración, así como la manera de conseguir la materia prima. Amén de los diseños únicos y de la creatividad, cada artesanía lleva en sí la voz de un pueblo o comunidad, describiendo los usos y costumbres que la caracterizan. Diversidad y variedad en sabores, texturas, colores y formas. Es la riqueza de un México que se niega a desaparecer a pesar del uso de los artefactos de la vida moderna.

De historias literarias y canciones pop trascendiendo al paso del tiempo (el caso de José Emilio Pacheco y Café Tacuba)


Pocas son las historias basadas en una obra literaria que son narradas en una canción dentro de la música popular mexicana, especialmente en el ámbito de la música alternativa. Pero tales obras no trascienden en el entendido de un académico encerrado entre cuatro paredes, sometiendo a las letras y a la música a una mera disección privada, “neta” destinada a ser revelada a unos cuantos elegidos. Es la fuerza con la que se inserta en nuestra memoria y en nuestro aprendizaje de la vida, de la cultura y el alimento del alma.
(Demos click al botón de play del reproductor de música y rememoremos ciertos párrafos de un libro…)
"Las batallas en el desierto" del novelista mexicano José Emilio Pacheco es el libro que inspiró la conocida canción "Las batallas" del grupo Café Tacuba. Estas dos obras no sólo tienen una historia en común pues el verso de un viejo bolero puertorriqueño es el enlace de la memoria y la nostalgia entre los personajes principales:

“Por alto que esté el cielo en el mundo, por hondo que sea el mar profundo, no habrá una barrera en el mundo que mi amor profundo no rompa por ti” (Obsesión, Pedro Torres)

Se da un caso interesante alrededor de estas dos creaciones, tomando en cuenta que México no es un país de grandes lectores pero sí de grandes cantantes y compositores musicales; la música y la palabra escrita están íntimamente ligados. El cómo “Las batallas en el desierto” se ha convertido en una obra clásica de la novela mexicana tiene diversas explicaciones pues su lectura es materia obligada en las escuelas preparatorias del centro del país y de las hoy extintas materias de literatura en las escuelas locales.
La primera vez que uno escucha “Las batallas” experimentamos una sensación extraña respecto a la historia: “Oye Carlos, ¿por qué tuviste que salirte de la escuela esta mañana?; oye Carlos ¿por qué tuviste que decirle que la amabas a Mariana?”. Escuchamos al cantante con aire melancólico, preocupado, casi con dolor, dialogando con el protagonista de la historia. No es un bolero ni tampoco una canción electropop porque en la instrumentación predominan las guitarras acústicas, en estilo de los tríos de bolero, la melódica que imprime la sombra de nostalgia por un amor no correspondido que marca el momento decisivo en quien deja de ser un niño para ver al mundo con otros ojos.
Ignorantes de la respuesta, en el universo las cosas no suceden por casualidad mientras exista un lector omnívoro, y así descubrimos que Carlos es el personaje principal de “Las batallas en el desierto” y Mariana es el primer amor de un niño que vive, no sólo los cambios propios del ser humano, también vive el cambio del México rural a un México moderno durante los últimos años de la década de 1940, en la época del presidente Miguel Alemán Valdez.
Contada en primera persona, Carlos adulto, la novela narra los problemas políticos, sociales y económicos que vivió de niño en la colonia Roma junto con su familia tradicionalista y conservadora en la colonia Roma. El nombre de la obra tiene origen en un juego que Carlos y sus compañeros de escuela jugaban en el patio de la misma, en un terreno rojo como ladrillo, en el que participaban niños árabes, judíos, un japonés, un “niño gringo” y niños de la colonia Doctores.
“Las batallas en el desierto” fue publicada en 1981 y actualmente se publicó una edición conmemorativa con fotografías de Nacho Valdez. José Emilio Pacheco autorizó la primera adaptación teatral de la novela y su consecuente puesta en escena, cuya dramaturgia realizó Verónica Maldonado mientras que el montaje fue dirigido por Ghalí Martínez. La versión teatral se estrenó el 25 de marzo de 2011, en el Foro Antonio López Mancera, del Centro Nacional de las Artes.
“Las batallas” fue publicada por Café Tacuba en su primer disco homónimo, en un lejano verano de 1992. Este disco marcó una nueva etapa en la música popular mexicana pues incorporaba sonidos indígenas y mestizos en la mayor parte de las canciones, sello que después de 20 años ha desaparecido gradualmente hasta evolucionar en obras de carácter “vanguardista”. Actualmente la música de Café Tacuba es escuchada por personas de 15 a 45 años, incluyendo a los padres de los “jóvenes del error de diciembre”.
“Las batallas en el desierto” ha sido traducida al inglés, francés, alemán, italiano, ruso, japonés y griego desde su publicación y se ha editado en otros países hispanos. Dos obras que trascienden a pesar de los constantes cambios en nuestro país, tal y como los vive Carlos en su historia.

El monumento a los caídos por "Hattie" en 1961


CHETUMAL.- Pese a las continuas modificaciones que sufre la ciudad en su imagen urbana y aspecto físico, hay sitios y construcciones que permanecen en pie como mudos testigos de la historia de Chetumal. Las casas de madera, el obelisco de la explanada de la bandera y edificios públicos fueron el escenario de hechos que han marcado al pueblo de esta latitud.
El cementerio municipal, además de guardar los restos de otras vidas, da cuenta de dos sucesos de importancia en la memoria colectiva del pueblo chetumaleño. Se trata de dos huracanes, Janet (1955) y Hattie (1961), fenómenos que debido a la fuerza de sus vientos y a los daños producidos, fueron un parte aguas en la metamorfosis que sufrieran las ciudades de Chetumal y Belice.
Después de todo ambas ciudades están unidas por algo más que una bahía y el “rice & beans”.
El 27 de octubre de 1967 el huracán Hattie azotó a la ciudad de Belice con vientos de hasta 260 km/h, ubicándose en la categoría 5 y cobró la vida de 319 personas.
El huracán se formó en el interior del Mar Caribe trasladándose en dirección norte hacia la isla de Cuba. Desafortunadamente para Belice el huracán se desvió hacia el oeste con trayectoria directa a la Ciudad de Belice.
El ojo del huracán pasó entre la ciudad de Belice y Dangriga provocando alrededor de 307 muertos, únicamente en la ciudad de Belice. Un avión con ayuda humanitaria fue enviado desde Chetumal; la tripulación pereció durante el paso del fenómeno meteorológico. En el panteón municipal se encuentra el motor de la aeronave a modo de monumento, recordando a los fallecidos en aquel huracán en cumplimiento de su deber.
Luego del paso del “Hattie, las autoridades decidieron trasladar la capital a un lugar más seguro, de la ciudad de Belice a Belmopan. La fisonomía de la ciudad de Belice, como sucedió con Chetumal después de “Janet” (1955), también fue modificada pues las casas de madera quedaron totalmente destruidas.
En la placa al pie del monumento dedicado a la memoria de la tripulación que pereció durante el paso del huracán, se lee:
“Murieron en el cumplimiento del deber el (31) de octubre de 1961 al acudir en auxilio del pueblo hermano de Belize, C.A. al quedar devastado por el huracán Hattie.”
Seguido se enlista a la tripulación entre los que se encontraba un presbítero, dos médicos, un profesor de educación física y tres militares. Una hélice con su motor es el monumento erigido para honrar la memoria de quienes acudieron en auxilio de un pueblo no tan ajeno a nuestra identidad y sentir.

Balbuceos de la política cultural


CHETUMAL.- A casi quince días de iniciar el tan esperado Festival de Cultura del Caribe, cabe reflexionar acerca de la situación actual de los artistas y creadores de nuestra ciudad y de todo el estado de Quintana Roo.
La realidad no es la misma para un creador plástico o un músico del sur del estado que para los que se desarrollan en Playa del Carmen o Cancún. Por tratarse de ciudades turísticas con una alta demanda de espectáculos y centros culturales a donde los visitantes extranjeros puedan conocer las manifestaciones artísticas de nuestra entidad, pareciera que la actividad sería de las más intensas en dicha zona; no obstante la situación económica ocasiona que algunos artistas e intérpretes del interior del país que decidieron adoptar al estado como su lugar de residencia tienen que emigrar a otras ciudades con mayor movimiento cultural y mejores oportunidades de trabajo, asegurando un puesto laboral en el área de su especialidad. Esta situación de migración por motivos laborales provoca que en el ámbito cultural queden vacíos en cuanto a proyectos artísticos se refiere.
Es así –por mencionar algo- como una compañía de ballet a la cual no se le destina el apoyo económico necesario para mantener a su personal (desde bailarines hasta coreógrafos, según el organigrama), amén de la continua preparación y condicionamiento físico. De la misma manera que el deportista se prepara para una justa deportiva, el artista profesional necesita mantener en constante movimiento sus músculos –el cerebro es el músculo más importante a desarrollar- dentro de un ambiente que le provea de ideas, el contacto con la sociedad, los acontecimientos, el enriquecimiento cultural, elementos que conforman la cosmovisión del creador artístico que más tarde desbordará en su obra.

Más importante que la preparación es el medio en donde se desarrolla: teatros, foros, talleres, aulas, la docencia, la investigación, la asistencia a puestas en escena, conciertos, “performances”, instalaciones y exposiciones plásticas y las opciones de alimento espiritual son muchas. Aunque el Internet pone el mundo al alcance de cualquier usuario, la sensación que se experimenta en un museo o sala de concierto no es la misma que apreciar la arquitectura moderna en fotografías o repetir el video de la interpretación en vivo de las “Folías españolas” tantas veces como plazca: el arte, como manifestación humana de la belleza de su espíritu, debe ser orgánica.
De modo que la realización de eventos como el Festival de Cultura del Caribe, son un oasis en el desértico ámbito de la cultura estatal.
Habrá que reflexionar también si la realización de estos festivales garantiza una apertura a los grupos artísticos locales que cumplan con el nivel para presentarse en semejante foro. Visto de una manera más práctica, para llegar a la cima de la cima hay que ascender una pendiente arriba llena de vicisitudes y carencias; el secreto de todo éxito radica en el trabajo diario.
Desafortunadamente no hay continuidad en los proyectos nuevos surgidos de una institución cultural y las escuelas de arte con las que cuenta el estado se limita a una preparación elemental, propiciando el conformismo con festivales regulares y de un nivel pobre tanto en infraestructura como en organización. Dicho de otro modo, se fomenta la sublimación sensiblera con festivales de tipo escolar en vez del goce estético que trascienda los niveles de la percepción en medio de lo cotidiano de la vida.
Por otra parte son admirables las exposiciones pictóricas de reciente montaje en las salas del Museo de la Cultura Maya, las cuales hablan de un movimiento pictórico en constante movimiento y con distintas maneras de abordar la realidad transformando lo cotidiano en una manifestación artística, siendo el gremio con mayor contacto con artistas del exterior.
Siempre se ha mantenido al teatro en un nivel casi “subterráneo” y del que pocas veces se escuche o lea alguna noticia relevante. Contrario a lo que se piense, los trabajadores del teatro mantienen la preparación artística aunque se desarrollen en otros ámbitos laborales y en la docencia. No existe la tradición teatral en Quintana Roo.
No hay que limitar los escenarios y los foros para la discusión de las ideas a un festival anual o a simposios universitarios sin la difusión adecuada (para que todos los interesados puedan asistir); el arte, como el amor, hay que hacerlo todos los días. Es necesario crear centros neurales donde cada manifestación artística local pueda desarrollarse, tomar los elementos que le otorgan una identidad que le permita desembocar en una obra de goce estético, nutrido de la riqueza cultural que sólo su entorno le puede ofrecer, además de la protección y seguridad del patrimonio cultural del estado.