martes, junio 30, 2009

Trascendiendo las fronteras sonoras y la presencia divina inexistente


"En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad." Arthur Schopenhauer

"El éxtasis musical implica una vuelta a la identidad, a lo originario, a las raíces primarias de la existencia. En él sólo queda el ritmo puro de la existencia, la corriente inmanente orgánica de la vida. Oigo la vida. De ahí arrancan todas las revelaciones"

Émile Michel Cioran en "El libro de las quimeras"

"El lenguaje humano es como una olla vieja sobre la cual marcamos toscos ritmos para que bailen los osos, mientras al mismo tiempo anhelamos producir una música que derrita las estrellas." Gustave Flaubert

Durante una gran parte de mi vida me he declarado ateo y escéptico antes las cuestiones paranormales. No obstante mi naturaleza artística, la educación universitaria y las experiencias de vida me han llevado por caminos en los que las ideas trascienden a la materia: la expansión del espíritu y la conciencia. Usando llaves literarias o enteógenas, la conciencia alcanza niveles de conocimiento que en una vida no se puede desarrollar de manera normal.

Tampoco soy materialista en el sentido estricto de la palabra pues, mientras unos pasan la vida entera comprando baratijas que no sirven más que para aparentar un “status”, mi status humano ha mantenido una relación equilibrada entre objeto e idea. Objetos preciados en mi vida son los discos (de vinilo y discos compactos), los libros y las fotografías, artículos que en la “concepción de realidad” de cualquier persona no significan más que dinero invertido en nada.

La música, abstracta e íntima desde su concepción, es un hada que nos envuelve en una nube de emociones, imágenes, recuerdos, aromas y momentos importantes en nuestra vida. Lloramos al compás de los latidos débiles del corazón herido de amor, cantamos a la presencia de lo ausente mientras cientos de labios cantan el último éxito del “mugretonero” del momento. El sonido se percibe, no se palpa. Musicalmente las personas están conectadas entre sí compartiendo espacio y tiempo, pues es bien sabido que desde los albores de la humanidad el hombre comenzó a hacer música en su sentido más básico: el ritmo.

El ritmo es una extensión de los latidos del corazón, del pulso sanguíneo y los impulsos. De ahí que un ritmo lento nos lleve por terrenos mojados de nostalgia mientras que los más desenfrenados “beats” incitan a una fiesta. Otros elementos de la música como la melodía, la armonía y el tiempo, son básicos para crear música o disfrutarla. No es necesario ser una eminencia en solfeo pero una buena educación del sentido musical de cualquier persona ayuda a tener una concepción más estética de lo que escuchamos. Insisto, el reguetón no tiene nada de estético ni cultural. Basura, pues.

La enciclopedia Wikipedia menciona en su definición de música que “la música, como toda manifestación artística, es un producto cultural. El fin de este arte es suscitar una experiencia estética en el oyente, y expresar sentimientos, circunstancias, pensamientos o ideas. La música es un estímulo que afecta el campo perceptivo del individuo; así, el flujo sonoro puede cumplir con variadas funciones (entretenimiento, comunicación, ambientación, etc.)”. Estoy de acuerdo, aunque dudo que las Pussy Cat Dolls o la camada de reguetoneros susciten una experiencia estética, aunque se trate de una manifestación cultural (la cultura del consumo, lo plástico y desechable).

El músico es un medio, jamás el fin. La música elige a sus amantes, a sus amigos, a sus consortes y hasta sus “dioses”, no en balde aquella pinta en la década de los 60 que decía “Clapton es Dios”.

En el mundo existen los aficionados a la música y los profesionales, aunque no tengan un título universitario o diploma, el músico se forma en la praxis, la escuela únicamente provee las herramientas y el conocimiento, por lo tanto el músico se forma como todo ser humano en la vida en los terrenos del amor: se emociona, llora, le rompen el corazón, se lo rasguñan, seduce, enamora, desenamora, golpea, protesta, grita, se libera y llega a la grandeza espiritual, trasciende a través de su obra a las fronteras cronométricas.

La obra de los compositores –ya sean clásicos, populares, folklóricos o de vanguardia electrónica- está registrada en los miles de millones de discos y cintas existentes alrededor del mundo. De manera material la música existe en los surcos del disco de acetato. En la actualidad la música se ha reducido al modo binario de unos y ceros, pulsaciones eléctricas dentro de un laberinto de circuitos microscópicos. Creemos en la música porque podemos crearla e interpretarla ante el público, la disfrutamos, fluye como morfina en medio de un dolor interminable o como miel a través de unos labios ansiosos de besos.

Un proverbio hindú dice “Dios me quiere cuando rezo, pero me ama cuando le canto”. Para los indios la música es el medio para llegar a Dios (Brama, Krishna, Shiva, etc.), y así ha sido en todas las civilizaciones en el que la música sumerge a la masa en un éxtasis interpretado como “posesión divina”.

Afuera hay un mundo resignado a la idea de que “todo ya está escrito”. Dentro de cada individuo late el pulso de la música, y con ello se suceden olas de recuerdos y emociones que nos llevan a afirmar que nuestra vida tiene una banda sonora. La música mueve almas, lo mueve todo; es el motivo por el cual quiero seguir viviendo y en lo que creo ciegamente. Sin música el mundo puede declararse muerto.

Por estas razones la música es la fuerza que me invade y me salva. No importa si los discos se rompen o los mp3 se borran de nuestro disco duro, si nos parten el corazón o el vividor seudo músico burócrata vive de sus regalías, la música jamás nos abandonará porque es parte del ser humano. No creo en una fuerza superior más que en la música.

domingo, junio 21, 2009

La cultura: como el amor, debemos hacerla todos los días

Cuando leemos la palabra “cultura” lo primero que pensamos es en un museo oscuro, frío y aburrido, o en un concierto de música clásica donde la persona más prendida es aquella que mueve las manos con suavidad, al compás de la música. Esas son actividades culturales, aunque el concepto de “cultura” involucra muchos puntos de vista para llegar a una definición, va más allá de las simples actividades culturales. Cuando una persona desconoce los acontecimientos que suceden en su comunidad, los usos y costumbres, o simplemente, el quehacer humano que asegura su trascendencia en la historia, se dice que una persona es “inculta”.

Reunirse regularmente en grupos de amigos con intereses en común, es una actividad cultural, la actividad que realicen los define dentro de la sociedad y les otorga características definidas. Claro que una reunión a las chelas es una festividad, es parte de la sociedad a la que pertenecen.

Hagamos un paseo mental por las calles de nuestra ciudad (no importa si están en Playa, Cancún, Chetumal, Isla Mujeres… sólo háganlo) y prestemos atención en los grupos que encontremos. Observen que entre ellos tienen una manera de comunicarse en común, un lenguaje que involucra mensajes codificados como una manera de mantener la mística de su tribu. Si los punks, los emos, los cholos, los skatos, se saludan “chido”, con un saludo de manos que más parece toda una acrobacia dactilar, naturalmente del lado “Light” de la sociedad también tienen sus maneras de saludarse, sus códigos, costumbres, sitios de reunión. Cada grupo social cuenta con los elementos que lo definen como una cultura dentro de una sociedad, no importa el medio en el se desenvuelvan, sea urbano o rural, la cultura define en su contexto al hombre.

Parte de lo que somos -individualmente- forma parte del bagaje cultural con el que nos nutrimos. Por ejemplo, en casa adquirimos el hábito de leer, escuchar música y el gusto por las reuniones sociales. Más tarde en la escuela, las aficiones e inquietudes nos unen a un selecto grupo de amigos (esa es la realidad, somos selectivos) son afines –la lectura, la música y la socialización- y entonces comienza todo un viaje de conocimiento sobre los libros (ficción, ensayos, cómics, revistas) o el intercambio de discos. Pueden ser otras actividades, no necesariamente la lectura y la música. Precisamente por eso hablamos de una sociedad pluricultural, misma que para exista una convivencia armónica entre cada una, es necesaria la tolerancia basada en el conocimiento y respeto de cada grupo social o tribu urbana.

Cultura no sólo es ir a conciertos y exposiciones, no se trata de capacitar a cientos de personas en medidas de seguridad ante huracanes o de decir que las etnias son importantes cuando ni siquiera sabemos cómo coexisten en nuestra sociedad. La cultura es como el amor: hay que hacerlo todos los días. Y hay que hacerlo precisamente para trascender en el tiempo, a las fronteras de la memoria o a los hitos de personas que toman la bandera de la “cultura” con fines electorales sin mostrar el menor signo de humanismo o cultura.

Hay que reclamar espacios de cultura joven, donde convivan todas las manifestaciones artísticas que reflejan la cultura de las tribus urnas y los grupos sociales dentro de la sociedad joven. Definitivamente la cultura no tiene por qué ser aburrida.

jueves, junio 18, 2009

Suena igual, y se toca igual: el sonido de los nuevos clásicos


Ayer por la tarde, después de terminar el trabajo del día, me puse cómodamente a navegar por los rincones del ciberespacio. Con tantas opciones de entretenimiento o información, como sucede en el mundo real, entré un ratito a ese “cinito” virtual llamado YouTube. Lo primero que se me ocurrió buscar fue el video de Gina Montes y su reaparición en televisión. No lo encontré y mejor busqué algo menos desencantador. Teclee “Brian Wilson”. De inmediato apareció una lista de videos disponibles. Elegí uno titulado “The Fendertones: Pet Sounds live”; lo que vi y escuché se acercó a lo que experimenté la primera vez que escuché un órgano monumental. Me sorprendió ver a una orquesta de músicos jóvenes y adultos interpretando uno de los más grandes temas instrumentales del disco Pet Sounds de Los Beach Boys, tema homónimo y que es un deleite para los sentidos pues más que sonidos, escuchamos colores y emociones. Pero no me extenderé, lo mejor será que consigan el disco.

Una segunda vista al video sirvió para disfrutar del platillo y sus ingredientes en forma de luz y sonido. Vaya pues que uno descubre cosas que durante mucho tiempo laten en nuestra conciencia como leitmotiv, pulsaciones en forma de beats e imágenes sonoras en forma de “poesía pop”. Como músico (que no lo he dejado de ser) es toda una revelación cuando descubrimos que el “toing toing” de una guitarra no suena igual si no es tocada en el instrumento correcto o, dicho de otro modo, para disfrutar el sonido original de la “rola” hay que tocarla con los instrumentos originales.

Que los planetas y los seres humanos estemos más alejados los unos de los otros, no es nada nuevo. Lo mismo sucede por ejemplo con la música clásica y la música antigua. Primero catalogo como música clásica a la que reúne en su catálogo o repertorio las obras de maestros como Mozart, Beethoven, Schubert, Paganini, Wagner, y toda la orquestal; por otro lado, la música antigua comprende desde la edad media, el renacimiento, el barroco y una parte del clasicismo con Mozart y Haydn. Toda la música sinfónica se interpreta con instrumentos modernos, o sea, con aquellos que tienen características y adaptaciones hechas en los siglos XIX y XX; en tanto que la música antigua se interpreta en instrumentos réplica a partir de originales conservados en museos de Europa o países latinoamericanos que formaron parte de la Nueva España.

- “¿Qué sentido tiene tocar todo ese repertorio con instrumentos réplica u originales si al final lo que cuenta es que suena la canción y la pieza? Suenan igual” – puede ser, pero no todas las salsas boloñesas saben igual. Las propiedades de la madera con la que fue construido un violín, el barniz, el encordado, entre muchas otras técnicas que aplican a cada instrumento (ya sea de aliento, de cuerda o de percusión) le otorgan una sonoridad característica, misma que toma forma propia cuando el músico ejecuta dicho instrumento. El violín de Itzhak Perlman no suena igual que si lo tocara Anne-Sophie Mütter.

El encanto de las interpretaciones “históricas” (como se le llama en el mundo musical) radica en el empleo de técnicas de interpretación, construcción de instrumentos y recrear ciertos usos y costumbres en la técnica del música, de acuerdo al período musical abordado; de ahí que las “Cuatro estaciones” de Vivaldi interpretadas con una orquesta barroca nos parecen un remedo de sonido comparado a la monstruosa orquestación de Herbert Von Karajan. No es necesario saber demasiados tecnicismos para comprender un discurso musical barroco, ni tener las manos de Eric Clapton para que “Layla” suene con toda la potencia.

Volviendo a The Fendertones, esta agrupación se compone de músicos jóvenes y adultos, involucrados con el mundo musical y los instrumentos musicales Fender (de ahí “Fendertones”) y se han presentado juntos desde la década de 1960 del siglo XX. Sus presentaciones actuales consisten en conciertos de caridad en el que interpretan la obra de los Beach Boys y Brian Wilson. En YouTube se encuentran algunos videos muy padres. Les dará gusto –para los que conocen el repertorio de los californianos- encontrar una excelente interpretación de “God only knows” o emocionarse con una de las tantas “sinfonías pop” que Wilson concibió en su etapa más creativa, el clásico “Heroes & Villains”.

El grupo utiliza casi la misma dotación instrumental que Brian Wilson tuvo durante la grabación de sus discos: bajos y guitarras Fender, Theremin, orquesta de cuerdas, banda de metales, percusiones y hasta botellas de coca cola, sin faltar el uso de la tecnología y un gran coro que recrean las armonías vocales del “sonido de California”.

La experiencia en vivo debe ser intensa, y seguramente pondría los pelos de punta a cualquiera pues aunque en su tiempo fue incomprendido y aún algunos le menosprecian, Brian Wilson creó la música más maravillosa que el Pop pudo darle al mundo, sin chapucerías sexuales de lolitas caprichudas ni la vulgaridad del reguetón y sus insulsas proclamas a un “quickie” insípido.

Podemos hablar de la interpretación histórica de los nuevos clásicos de la música. Finalmente, las Polonesas de Chopin tuvieron su origen en las polkas, y los grandes maestros de la música rusa como Mussorgsky, Borodin y Tchaicoksky exploraron las posibilidades de los aires rusos, de la misma manera que Moncayo, Chávez y Revueltas.

Será rock and roll, pero se trata de la voz de una generación, de un momento social y cultural. El mundo no sería el mismo sin su correspondiente banda sonora.


lunes, mayo 18, 2009

Qué sola se va a quedar mi muerte sin su vida, maestro Benedetti

Han pasado más de doce años desde que tuve mi primer contacto con la obra literaria de Mario Benedetti. Fue en los primeros días de la universidad cuando la música era mi amante incondicional y la búsqueda de tesoros trascendentes parecía más una obsesión deliciosa que una obligación profesional. Los amigos de ese entonces, estudiantes de guitarra clásica como yo, interpretaban un vasto repertorio de trova y canto nuevo. Entre sus canciones tenían algunos poemas de Benedetti, adaptadas por ellos mismos. Y así, durante una tertulia en una banca en medio del Parque de la Conchita, en Coyoacán, el primer disparo directo a mis sentidos fue certero:

El olvido está tan lleno de memoria, que a veces no caben las remembranzas, y hay que tirar rencores por la borda, en el fondo el olvido es un gran simulacro.

De la tertulia en la placita e interminables tazas de café de “El Jarocho”, llevamos nuestras almas inquietas a la intimidad de una salita de estar en una casa del rumbo de Copilco (en el sur de la Ciudad de México). Refugio para el grupo de amigos que crecía con el paso de los meses y la sed de conocimiento que nos ayudaría a descifrar el secreto de la vida, las charlas se prolongaban entre lúcidas alucinaciones acerca de la geografía del amor y sus extrañas maneras de manifestarse. De un libro forrado con papel de un periódico “izquierdoso”, más versos encendieron la curiosidad:

Una mujer desnuda y en lo oscuro

tiene una claridad que nos alumbra

de modo que si ocurre un desconsuelo

un apagón o una noche sin luna

es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.


Mario Benedetti, cuyo nombre real era Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia, nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, Uruguay. integrante de la Generación del 45, a la que pertenecen también Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti, entre otros. Su prolífica producción literaria incluyó más de 80 libros, muchos de los cuales fueron traducidos a 20 idiomas. Recibió la formación primaria y secundaria en Montevideo y a los dieciocho años se trasladó a Buenos Aires donde residió por varios años. En 1945 formó parte del famoso semanario «Marcha» donde se formó como periodista, colaborando allí hasta 1974.
Ocupó el cargo de director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de Montevideo. 
Desde 1983 se radicó en España donde permanece la mayor parte del año. Obtuvo el VIII Premio Reina Sofía de Poesía y recibió el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alicante. Su vasta producción literaria abarca todos los géneros, incluyendo famosas letras de canciones, cuentos y ensayos, traducidos en su mayoría a varios idiomas. De su extensa obra se encuentran entre otros, la novela “Gracias por el fuego”, “El olvido está lleno de memoria”, y los poemarios, “Inventario Uno” e “Inventario Dos”. Tras el Golpe de Estado del 27 de junio de 1973 renuncia a su cargo en la Universidad de la República, en Montevideo, pese a ser elegido para integrar el claustro. Por sus posiciones políticas debe abandonar Uruguay, partiendo al exilio en Buenos Aires, Argentina. Posteriormente se exiliaría en Perú, donde fue detenido, deportado y amnistiado, para luego instalarse en Cuba, en el año 1976. Al año siguiente, Benedetti recalaría en Madrid, España. Fueron diez largos años los que vivió alejado de su patria y de su esposa, quien tuvo que permanecer en Uruguay cuidando de las madres de ambos. En 1976 vuelve a Cuba, esta vez como exiliado, y se reincorpora al Consejo de Dirección de Casa de las Américas.
En más de una ocasión me han preguntado por qué me gusta la obra poética de Mario Benedetti, y les respondo que, primero, sus letras llegaron en un momento clave de mi vida (el inicio de mis estudios de arte) y que la poesía siempre va a estar ligada íntimamente a la música. Así pues, su obra poética influyó en la manera de abordar e interpretar nuestras canciones, buscando siempre más allá de las emociones y las metáforas. Otra razón deriva de la poesía misma, jugando el papel de llave que abriría las puertas al universo de las emociones y los recuerdos a flor de piel; porque finalmente la obra artística debe provocar reacciones en el individuo, en la sociedad, asegurando la trascendencia del espíritu humano. Benedetti trascendió las emociones, las ideas, los momentos, lugares que no se convirtieron en comunes; superó los años en el exilio a causa de las feroces dictaduras imperantes en el cono sur durante la década de los 70, en el siglo XX.
Fue en 1999 cuando leí la novela “La tregua”. La huelga de la UNAM hizo lo propio con las vidas de cada uno de mis compañeros y camaradas de la facultad, buscando cada uno por su cuenta, el camino a seguir por el resto de nuestras vidas. Al final de cuentas, esa huelga fue la tregua a mitad de nuestros “veinte”.En estos tiempos en que no hay cabida para los que “saben volar” (recordando el cameo que Mario Benedetti hiciera en la película “El lado oscuro del corazón”), los más jóvenes sucumben a las mordidas de vampiros Light, olvidando con violencia desalmada, que en la vida nada está asegurado. Y mientras nos volvemos más viejos y vacíos en las oficinas, hubo un hombre que retrató con tal maestría la realidad de la clase media y la burocracia. Benedetti vive en la memoria de quienes continuamos en el sueño de la vida, viviendo el amor y el desamor… no sabe usted (maestro Benedetti), que triste se queda mi muerte sin su vida.

martes, mayo 12, 2009

Vivir un día sin Internet… sería un día más de vida real

Esto de imaginar un día sin Internet se ha hecho una y muchas veces más. Visualizamos un día sin tener acceso a la red de información más grande del planeta, sin acceder fácilmente a nuestros correos electrónicos, el facebook, el myspace o cualquier otro sitio de redes sociales. Todos queremos evitar el caos pero lo cierto es que este se presentaría de una u otra forma.
La Internet –como se ha dicho una millonésima de veces en muchas partes- nos ha facilitado la vida a todos en lo que toca a transacciones bancarias, compra y venta de artículos diversos, investigaciones, entretenimiento y viajes sin salir de casa. Un buen amigo mío afirmaba que la Internet es una especie de “oráculo de Delfos” pues las respuestas a muchas preguntas se encuentran en la red de información, excepto la existencia de Dios.
De un tiempo a la fecha –más de nueve años- el Internet me ha significado una herramienta de trabajo, más que una válvula de escape. Mi primer contacto con la Internet se dio en el momento en que me encontraba alejado de mi familia, amigos y con un apetito por conocer el mundo; de modo que si iba a tener relación con tal invención, debía hacerme de un correo electrónico. Del correo electrónico llegué a las salas de Chat, y de ahí pa’l real. Los chats se convirtieron en una costumbre que se acabaría con la llegada de los mensajeros instantáneos y los sitios de red social. ¿Cuántas veces hemos escuchado que “si no estamos en la World Wide Web, no existimos”? Ahora cada usuario, sin importar su status social, tiene más de dos correos electrónicos, un lugar en facebook, utiliza el Messenger para todo y compra en línea.
Sí, la vida se ha hecho más fácil pero las lonjas crecen y la circulación sanguínea provoca estragos en las piernas.
Sin tanto rollo, podemos vivir sin Internet un día o muchos, es cuestión de encontrar sentido a lo que nos rodea. Parece interesante y muy barato conocer ciudades al otro lado del atlántico con un clic, también es cómodo comprar libros y discos y demás cosas con tan sólo llenar un formulario en línea. Pero ¿qué hay de una charla en tiempo real, en vivo y a todo color?; nada sabe tan bien como mirar a la persona con la que se intercambian ideas en un lugar maravilloso a la orilla del mar, en un parque silencioso o simplemente en un viaje por cualquier ciudad del mundo o de México (sin más virus que la Influenza o la gripe aviar como amenaza real).
Es cuestión de elección y de expectativas ante la vida. Ya sabemos lo que pasaría si en todo el mundo dejara de funcionar la Internet: el caos total y en todos los sentidos. Sería una muy buena idea preguntarle a los millones de pobres del mundo, esos que nunca han tenido acceso a educación ni salud pública y, como es de suponer, no tienen acceso a una computadora, cómo sería vivir un día sin Internet. Ellos han vivido, viven y vivirán sin Internet, sus necesidades básicas son las que más les importará satisfacer.
El clasemediero se empeña en conseguir un status a través de artículos que en realidad no necesita. El Internet brinda un poco de ese status y aunque –repito- es una herramienta más de la vida diaria como los electrodomésticos y las máquinas de producción, pero no resuelve la vida ni es un medio para la realización humana.
Necesitamos ser más humanos y menos alienados con realidades virtuales, establecer horarios y normas en que nos ocuparemos del trabajo a través del Internet, pero urge REESTABLECER LAS RELACIONES HUMANAS Y REALES. Salir a hacer ejercicio, comer con amigos, reinventarnos o adquirir hobbies diferentes podrían ser actividades saludables para hombres y mujeres, hasta conseguir una vida plena y libre de toda cadena. También podemos encontrar mundos alternos en la lectura, lean los libros que quieran (excepto los de CCS) les aseguro que encontrarán miles de cosas que un sitio de facebook no brinda.
Ustedes eligen, vivir más en tiempo y en el mundo real o se harán esclavos de una animación en flash o de una foto de alguien en algún lugar de Finlandia. Yo elijo vivir y ser un mejor ciudadano del mundo.

miércoles, abril 29, 2009

Mexican Money


Mexican Money
Cargado originalmente por www.britsincancun.com
Edición especial de billetes de $ 20 libres de influenza... o la gripe PANISTA. Ya quiero ver qué clase de "mamada" nos van a hacer esos derechistas.

Vivir un día sin Internet… sería un día más de vida real

Esto de imaginar un día sin Internet se ha hecho una y muchas veces más. Visualizamos un día sin tener acceso a la red de información más grande del planeta, sin acceder fácilmente a nuestros correos electrónicos, el facebook, el myspace o cualquier otro sitio de redes sociales. Todos queremos evitar el caos pero lo cierto es que este se presentaría de una u otra forma.
La Internet –como se ha dicho una millonésima de veces en muchas partes- nos ha facilitado la vida a todos en lo que toca a transacciones bancarias, compra y venta de artículos diversos, investigaciones, entretenimiento y viajes sin salir de casa. Un buen amigo mío afirmaba que la Internet es una especie de “oráculo de Delfos” pues las respuestas a muchas preguntas se encuentran en la red de información, excepto la existencia de Dios.
De un tiempo a la fecha –más de nueve años- el Internet me ha significado una herramienta de trabajo, más que una válvula de escape. Mi primer contacto con la Internet se dio en el momento en que me encontraba alejado de mi familia, amigos y con un apetito por conocer el mundo; de modo que si iba a tener relación con tal invención, debía hacerme de un correo electrónico. Del correo electrónico llegué a las salas de Chat, y de ahí pa’l real. Los chats se convirtieron en una costumbre que se acabaría con la llegada de los mensajeros instantáneos y los sitios de red social. ¿Cuántas veces hemos escuchado que “si no estamos en la World Wide Web, no existimos”? Ahora cada usuario, sin importar su status social, tiene más de dos correos electrónicos, un lugar en facebook, utiliza el Messenger para todo y compra en línea.
Sí, la vida se ha hecho más fácil pero las lonjas crecen y la circulación sanguínea provoca estragos en las piernas.
Sin tanto rollo, podemos vivir sin Internet un día o muchos, es cuestión de encontrar sentido a lo que nos rodea. Parece interesante y muy barato conocer ciudades al otro lado del atlántico con un clic, también es cómodo comprar libros y discos y demás cosas con tan sólo llenar un formulario en línea. Pero ¿qué hay de una charla en tiempo real, en vivo y a todo color?; nada sabe tan bien como mirar a la persona con la que se intercambian ideas en un lugar maravilloso a la orilla del mar, en un parque silencioso o simplemente en un viaje por cualquier ciudad del mundo o de México (sin más virus que la Influenza o la gripe aviar como amenaza real).
Es cuestión de elección y de expectativas ante la vida. Ya sabemos lo que pasaría si en todo el mundo dejara de funcionar la Internet: el caos total y en todos los sentidos. Sería una muy buena idea preguntarle a los millones de pobres del mundo, esos que nunca han tenido acceso a educación ni salud pública y, como es de suponer, no tienen acceso a una computadora, cómo sería vivir un día sin Internet. Ellos han vivido, viven y vivirán sin Internet, sus necesidades básicas son las que más les importará satisfacer.
El clasemediero se empeña en conseguir un status a través de artículos que en realidad no necesita. El Internet brinda un poco de ese status y aunque –repito- es una herramienta más de la vida diaria como los electrodomésticos y las máquinas de producción, pero no resuelve la vida ni es un medio para la realización humana.
Necesitamos ser más humanos y menos alienados con realidades virtuales, establecer horarios y normas en que nos ocuparemos del trabajo a través del Internet, pero urge REESTABLECER LAS RELACIONES HUMANAS Y REALES. Salir a hacer ejercicio, comer con amigos, reinventarnos o adquirir hobbies diferentes podrían ser actividades saludables para hombres y mujeres, hasta conseguir una vida plena y libre de toda cadena. También podemos encontrar mundos alternos en la lectura, lean los libros que quieran (excepto los de CCS) les aseguro que encontrarán miles de cosas que un sitio de facebook no brinda.
Ustedes eligen, vivir más en tiempo y en el mundo real o se harán esclavos de una animación en flash o de una foto de alguien en algún lugar de Finlandia. Yo elijo vivir y ser un mejor ciudadano del mundo.

miércoles, marzo 18, 2009

¿Adoctrinamiento?


¿Adoctrinamiento?
Cargado originalmente por Voz en Color
“(…) porque en México muchos viven con la mano extendida. Con la palma abierta. Esperando la próxima dádiva del próximo político. (…) el cheque o el contrato o el vale o la camiseta.(…) Personas que son vasos o tazas. Ciudadanos vasija, ciudadanos olla. Recipientes en lugar de participantes. Resignados ante lo poco que se vacía dentro de ellos” (Dresser, 16)

lunes, marzo 16, 2009

Science, Philosophy, and Religion, A Symposium (Simposio de ciencia, filosofía y religión)

"Cuanto más imbuido esté un hombre en la ordenada regularidad de los eventos, más firme será su convicción de que no hay lugar —del lado de esta ordenada regularidad— para una causa de naturaleza distinta. Para ese hombre, ni las reglas humanas ni las "reglas divinas" existirán como causas independientes de los eventos naturales. De seguro, la ciencia nunca podrá refutar la doctrina de un Dios que interfiere en eventos naturales, porque esa doctrina puede siempre refugiarse en que el conocimiento científico no puede posar el pie en ese tema. Pero estoy convencido de que tal comportamiento de parte de las personas religiosas no solamente es inadecuado sino también fatal. Una doctrina que se mantiene no en la luz clara sino en la oscuridad, que ya ha causado un daño incalculable al progreso humano, necesariamente perderá su efecto en la humanidad. En su lucha por el bien ético, las personas religiosas deberían renunciar a la doctrina de la existencia de Dios, esto es, renunciar a la fuente del miedo y la esperanza, que en el pasado puso un gran poder en manos de los sacerdotes. En su labor, deben apoyarse en aquellas fuerzas que son capaces de cultivar el bien, la verdad y la belleza en la misma humanidad. Esto es de seguro, una tarea más difícil pero incomparablemente más meritoria y admirable."
Albert Einstein