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sábado, mayo 28, 2011

De Mike Oldfield: "Moonlight Shadow"


"Moonlight shadow" (Mike Oldfield)

The last that ever she saw him
Carried away by a moonlight shadow
He passed on worried and warning
Carried away by a moonlight shadow.
Lost in a river last saturday night
Far away on the other side.
He was caught in the middle of a desperate fight
And she couldn't find how to push through
The trees that whisper in the evening
Carried away by a moonlight shadow
Sing a song of sorrow and grieving
Carried away by a moonlight shadow
All she saw was a silhouette of a gun
Far away on the other side.
He was shot six times by a man on the run
And she couldn't find how to push through
I stay
I pray
I see you in heaven far away
I stay
I pray
I see you in heaven far away
Four am in the morning
Carried away by a moonlight shadow
I watched your vision forming
Carried away by a moonlight shadow
Star was light in a silvery night
Far away on the other side
Will you come to talk to me this night
But she couldn't find how to push through
I stay
I pray
I see you in heaven far away
I stay
I pray
I see you in heaven far away
Far away on the other side.
Caught in the middle of a hundred and five
The night was heavy but the air was alive
But she couldn't find how to push through
Carried away by a moonlight shadow
Carried away by a moonlight shadow
Far away on the other side.

viernes, abril 01, 2011

Un nuevo destino, un nuevo abismo

Hoy ha concluido un ciclo en la vida del Abismo Sónico. No. No se acaba ni mucho menos se calla la voz interna que le dio vida al Abismo Sónico desde 2003, en un frío departamento del Distrito Federal, a la cálida y húmeda habitación de alguna parte de Chetumal... y de cualquier parte del mundo.
De repente se abrió una puerta que había estado cerrada desde hace mucho tiempo. Así, los demonios regresaban a su entorno. Efecto Doppler.
¿Quieren saber cómo me siento? Como si hubiese saltado del bungee pero con 3 fasos uno después del otro... así, así me siento.
Espero volvamos a intercambiar ideas, discutir temas, y de nuevo caminando por rumbos desconocidos en busca de nuevos horizontes.
Se termina el ciclo de Abismo Sónico en la publicación periódica. Hoy llegarán los sonidos más allá del papel.

martes, marzo 22, 2011

Después de todo, la vida no se trata de joder al otro

Y esto lo digo porque la vida está compuesta de ciclos que nos enriquecen. En cierto modo lo que digo es una especie de "erupción espiritual", tan solo disparos de frases que para muchos cybernautas trasnochados no signifiquen nada.
Lo que quiero decir es que pronto mi vida dará un giro, no sé de cuantos grados, pero lo cierto es que necesito terminar con este peso que no me deja vivir feliz. Estoy agradecido con todo lo que encontré, pero creo que hay que cambiar de aires, de ideas, escenarios y demás elementos que dan cierto "sentido" a la existencia.

Pronto estaré de regreso con nuevas historias que contar. Habrá imágenes, sonidos, colores. Sólo quiero volver a volar como lo hacía y así será.


lunes, marzo 14, 2011

Un mundo cuadrado… o descuadrado.

El mundo es una esfera multicolor, multicultural y lleno de sitios inexplorados por el hombre pero conocidos por los satélites. En este planeta convergen las corrientes ideológicas, creencias religiosas y políticas, toda una gama de colores que tienen cabida en el cuadro atmosférico bajo el manto azul. El Arcoiris ha bajado a las grandes urbes y poco a poco salen del closet los colores brillantes.

Mientras el mundo gira, la masa social que lo habita lucha por su sobrevivencia. Los individuos compiten por un lugar en la sociedad, una sociedad que dicta cánones llevándolos hacia la autodestrucción de principios y valores humanos, éticos y profesionales. No es nada contra las religiones pero si bien Marx decía que “la religión es el opio de los pueblos”, la izquierda no ha sabido hacer nada respecto a la irrefrenable expansión de materialismo consumista. La ideología y el comportamiento de la doble moral tergiversa lo que nace de la naturaleza humana: cuerpos desnudos entregados a la máxima creación humana, la vida, son actos inmundos; la proclamación de amor al prójimo para luego clavar las estacas de la intolerancia; feministas en contra de la opresión de la mujer pisotean a quien se les oponga y los machos fascistas son sólo una retroalimentación de lo bajo que puede caer el género humano, siguen creyendo que el resto de los hombres son unos “pendejos” y las mujeres “unas putas”. Ricos y pobres, clases sociales marcadas y divididas.

Los medios de comunicación electrónicos nos venden modelos de vida prometiendo la felicidad y la satisfacción personal. Los libros ya no instruyen ni incitan a crear obras de arte ni revoluciones: “traza un plan de vida y alcanza el éxito y la satisfacción personal”, confórmate y vive en estado resignado.

¿Fabuloso? Imaginen un grupo de zombies caminando mientras entonan cánticos interminables del optimismo mercantil, todos con uniforme de color verde caqui, a los adolescentes con una M en la frente y ciegos del alma –como muchos que existen ahora- y todos pensando lo mismo, haciendo lo mismo y creando nada. ¿Aún quieren explicar la causa de tantos suicidios en jóvenes y adultos? Culpen a la muñeca Barbie, no en vano es la preferida de las niñas para realizar las más imaginativas torturas.

De niño interrumpi mis estudios para ir a la escuela. Si las paredes de las aulas hablaran, muchos crímenes ya se sabrían. Primero: el derecho a pensar; Segundo: el derecho a ser niño; Tercero: derecho a desarrollar la inteligencia y las habilidades científicas, artísticas y deportivas. ¿Quién le otorga la libertad a un profesor de humillar a un niño frente a sus compañeros por no correr más rápido o por no haber aprendido la O? La escuela debe ser el semillero del saber, la que otorga las armas para el desarrollo, no un centro que estimule la ignorancia y la apatía por el conocimiento. Mientras más exista la “grilla” entre los profesores, habrá más ignorancia y bajo aprovechamiento. Se burlan de la poesía de un niño o una niña, de su vulnerabilidad, de su sincera e inteligente crítica. Al caer la tarde, en sus casas o en la calle, son protagonistas de un patético cuadro etílico, sin amor ni respeto por sí mismos.

La familia es, junto a la escuela, la base de la educación. De hecho, es la más importante. Yuxtaponiendo esos dos elementos en favor de un niño, el resultado sería un ser más humano, capaz de mostrar sus sentimientos y desarrollar grandes tecnologías, obras de arte. Sería un ciudadano correcto y analítico, tolerante pero con sentido crítico, sin prejuicios pero con juicio inteligente. ¿De qué planeta hablamos? Del planeta Tierra, sin lugar a dudas.

Los niños aprenden lo que viven y si viven en un ambiente cargado de hostilidad, de ignorancia o desamor, las consecuencias son irreversibles.

Existen los límites. El pensamiento no debe limitarse a lo establecido. Nada debe limitarse excepto aquello que atente contra la integridad del ser humano y la sociedad en general.

Si las puertas de la percepción se depurasen,
todo aparecería a los hombres como realmente es: infinito.
Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver
todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna.

William Blake
Las bodas del cielo y el infierno (1793)

miércoles, marzo 09, 2011

No me volví Hare Krishna porque me convencí de que recitar mantras no cambiaría el curso de los hechos en mi vida. De modo que conmigo tampoco funcionan los libros de superación personal. Lo que me late, eso sí, es observar y encontrar detalles que van más allá de lo que miran los ojos; contemplar los colores del sol y tener la plena certeza de que nadie es dueño de mi vida más que yo.

miércoles, julio 21, 2010

Tomando café para retomar el vuelo

Por un largo periodo de tiempo he abandonado este espacio que, se suponía, trataría acerca de la vida diaria de este bloguero metido a "reportero cultural", "fotógrafo" y demás actividades de la comunicación. Debería dedicarme más a mi música pero el trabajo alternativo al que me he dedicado ocupa una buena parte de mi tiempo.
O sea, es como si mi cuerpo y mi espacio aéreo fueran propiedad que se puede enajenar al antojo de otros.
No me desagrada, al contrario, espero que todo mejore y surjan cosas interesantes. Eso falta: cosas interesantes, nutrientes para el espíritu.

Mi mente solía ser tan inquieta que no había idea que no udiese desarollar, ya sea musical o líricamente.

Sólo quiero agregar que tomaré vuelo nuevamente en este asunto de escribir "netas" y componer música.

lunes, mayo 18, 2009

Qué sola se va a quedar mi muerte sin su vida, maestro Benedetti

Han pasado más de doce años desde que tuve mi primer contacto con la obra literaria de Mario Benedetti. Fue en los primeros días de la universidad cuando la música era mi amante incondicional y la búsqueda de tesoros trascendentes parecía más una obsesión deliciosa que una obligación profesional. Los amigos de ese entonces, estudiantes de guitarra clásica como yo, interpretaban un vasto repertorio de trova y canto nuevo. Entre sus canciones tenían algunos poemas de Benedetti, adaptadas por ellos mismos. Y así, durante una tertulia en una banca en medio del Parque de la Conchita, en Coyoacán, el primer disparo directo a mis sentidos fue certero:

El olvido está tan lleno de memoria, que a veces no caben las remembranzas, y hay que tirar rencores por la borda, en el fondo el olvido es un gran simulacro.

De la tertulia en la placita e interminables tazas de café de “El Jarocho”, llevamos nuestras almas inquietas a la intimidad de una salita de estar en una casa del rumbo de Copilco (en el sur de la Ciudad de México). Refugio para el grupo de amigos que crecía con el paso de los meses y la sed de conocimiento que nos ayudaría a descifrar el secreto de la vida, las charlas se prolongaban entre lúcidas alucinaciones acerca de la geografía del amor y sus extrañas maneras de manifestarse. De un libro forrado con papel de un periódico “izquierdoso”, más versos encendieron la curiosidad:

Una mujer desnuda y en lo oscuro

tiene una claridad que nos alumbra

de modo que si ocurre un desconsuelo

un apagón o una noche sin luna

es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.


Mario Benedetti, cuyo nombre real era Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia, nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, Uruguay. integrante de la Generación del 45, a la que pertenecen también Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti, entre otros. Su prolífica producción literaria incluyó más de 80 libros, muchos de los cuales fueron traducidos a 20 idiomas. Recibió la formación primaria y secundaria en Montevideo y a los dieciocho años se trasladó a Buenos Aires donde residió por varios años. En 1945 formó parte del famoso semanario «Marcha» donde se formó como periodista, colaborando allí hasta 1974.
Ocupó el cargo de director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de Montevideo. 
Desde 1983 se radicó en España donde permanece la mayor parte del año. Obtuvo el VIII Premio Reina Sofía de Poesía y recibió el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alicante. Su vasta producción literaria abarca todos los géneros, incluyendo famosas letras de canciones, cuentos y ensayos, traducidos en su mayoría a varios idiomas. De su extensa obra se encuentran entre otros, la novela “Gracias por el fuego”, “El olvido está lleno de memoria”, y los poemarios, “Inventario Uno” e “Inventario Dos”. Tras el Golpe de Estado del 27 de junio de 1973 renuncia a su cargo en la Universidad de la República, en Montevideo, pese a ser elegido para integrar el claustro. Por sus posiciones políticas debe abandonar Uruguay, partiendo al exilio en Buenos Aires, Argentina. Posteriormente se exiliaría en Perú, donde fue detenido, deportado y amnistiado, para luego instalarse en Cuba, en el año 1976. Al año siguiente, Benedetti recalaría en Madrid, España. Fueron diez largos años los que vivió alejado de su patria y de su esposa, quien tuvo que permanecer en Uruguay cuidando de las madres de ambos. En 1976 vuelve a Cuba, esta vez como exiliado, y se reincorpora al Consejo de Dirección de Casa de las Américas.
En más de una ocasión me han preguntado por qué me gusta la obra poética de Mario Benedetti, y les respondo que, primero, sus letras llegaron en un momento clave de mi vida (el inicio de mis estudios de arte) y que la poesía siempre va a estar ligada íntimamente a la música. Así pues, su obra poética influyó en la manera de abordar e interpretar nuestras canciones, buscando siempre más allá de las emociones y las metáforas. Otra razón deriva de la poesía misma, jugando el papel de llave que abriría las puertas al universo de las emociones y los recuerdos a flor de piel; porque finalmente la obra artística debe provocar reacciones en el individuo, en la sociedad, asegurando la trascendencia del espíritu humano. Benedetti trascendió las emociones, las ideas, los momentos, lugares que no se convirtieron en comunes; superó los años en el exilio a causa de las feroces dictaduras imperantes en el cono sur durante la década de los 70, en el siglo XX.
Fue en 1999 cuando leí la novela “La tregua”. La huelga de la UNAM hizo lo propio con las vidas de cada uno de mis compañeros y camaradas de la facultad, buscando cada uno por su cuenta, el camino a seguir por el resto de nuestras vidas. Al final de cuentas, esa huelga fue la tregua a mitad de nuestros “veinte”.En estos tiempos en que no hay cabida para los que “saben volar” (recordando el cameo que Mario Benedetti hiciera en la película “El lado oscuro del corazón”), los más jóvenes sucumben a las mordidas de vampiros Light, olvidando con violencia desalmada, que en la vida nada está asegurado. Y mientras nos volvemos más viejos y vacíos en las oficinas, hubo un hombre que retrató con tal maestría la realidad de la clase media y la burocracia. Benedetti vive en la memoria de quienes continuamos en el sueño de la vida, viviendo el amor y el desamor… no sabe usted (maestro Benedetti), que triste se queda mi muerte sin su vida.

lunes, febrero 16, 2009

La luz de muerte


Es increíble cómo una mirada fulminante y una frase definitiva, pueden alterar las facciones y el brillo de un alma que se entrega brevemente a una ilusión.