martes, noviembre 15, 2011

Programa para el martes 15 de noviembre: Festival de Cultura del Caribe 2011


CHETUMAL.- Continúa la jornada literaria y de espectáculos musicales del Festival de Cultura del Caribe con un amplio programa de actividades para este martes 15 de noviembre.
La actividad inicia con la conferencia magistral “Cosmovisión maya” a cargo Edgar Coyoy Ordoñez de Guatemala en el Museo de la Cultura Maya en punto de la 9 de la mañana. Posteriormente se presentará el monólogo del poema “Patakí” de Gabriela Huesca, interpretado por Pandillas de Lectura, a las 10 de la mañana en el Auditorio del Museo de la Cultura Maya. A las 11 de la mañana se hará la presentación del libro “Callar desde el silencio” del escritor chetumaleño Rodolfo Novelo Ovando, presentación que correrá a cargo del maestro Toribio Cruz; le sigue una lectura de obra de los autores Felipa Angulo y Ever Canul Góngora, Aiban Wagua (Panamá), Karla Gamboa, Silvia Hernández y Cornelio Hernández.
A las 3 de la tarde continúa el taller de creación literaria “Cómo escribir poesía para niños”, impartido por el maestro Ramón Iván Suarez Caamal, en el Auditorio del Museo de la Cultura Maya.
A las 5 de la tarde en el auditorio Yuri Knórosov de la Universidad de Quintana Roo habrá una lectura de autores cubanos. Participan Odette Alonso Yudú, Alberto Peraza y Leonardo Padura y el moderador será el maestro Raúl Arístides Pérez Aguilar. Posteriormente, a las 6 de la tarde, se presentará el libro “Persistencia del tiempo” de Rodrigo Ordoñez Sosa. La presentación correrá a cargo de Lilián Paz Ávila, de Yucatán.
Por la noche los espectáculos musicales  tendrán lugar en la Explanada de la Bandera. A las 7 de la noche se presentará la Rondalla de la Universidad de Quintana Roo, seguido por la participación del ballet “Alma caribeña”.
Cierra la velada y la jornada de actividades con la presentación de la Orquesta Sinfónica de Quintana Roo interpretando un selecto repertorio de danzones mexicanos y cubanos. Dicha presentación será a las 8 de la noche en la Explanada de la Bandera. Todas las actividades y exposiciones son gratuitas.

Exposición "Los artistas descalzos de Haití" en la Sala 1 del Museo de la Cultura Maya


CHETUMAL.- La exposición "Los artistas descalzos de Haití", instalada en la Sala 1 del Museo de la Cultura Maya, reúne esculturas, pinturas, grabados y fotografías de arte naif creado por artistas anónimos de Haití en cuyas obras se plasma la realidad del país más pobre de la cuenca del Caribe.
Dicha muestra fue inaugurada la mañana de este lunes dentro del programa de exhibiciones y actividades académicas del Festival de Cultura del Caribe 2011. Se exponen fotografías, esculturas hechas en piedra y madera y obras pictóricas realizadas por artistas anónimos de Haití.
La etnóloga Renée Petrich, coordinadora de la exposición, explicó que dicha muestra surge a raíz de la invitación que la Secretaría de Cultura hiciera al Centro INAH para participar en el festival ya que para el INAH “el Caribe representaba un espacio lejano” necesario de abordar.
“De pronto se nos vino a la mente un paisito. Un país maravilloso, pequeño, pobre, desolado por tantas fracturas que ha tenido en su política y sobre todo por su naturaleza, pero que en las artes, en su cultura, destaca como ningún otro entre todos los países y las islas del Caribe: Haití”, explicó.
Haití tiene una larga historia, por lo tanto conserva una cultura my rica, resultado de una mezcla de africanos, franceses y españoles. Sin embargo se ha ignorado al país debido a su lamentable y dolora situación económica y social. La cultura, y en especial el arte haitiano, son de los más singulares y cohesivos, lo que lo hace diferente al resto de los países de Caribe.

“La muestra habla por sí misma. La pintura naif es la mejor que existe en el Caribe y que incluso se vende en las grandes galerías de París o Nueva York, aquí la tenemos a través de sus artistas descalzos. De sus artistas de la banqueta. De sus artistas tan pobres. Hay artistas renombrados pero aquí tenemos a los anónimos, los que no tienen más que una firma debajo pero su obra habla por sí misma. Una obra que muestra su vida cotidiana, su religión, su magia, que muestra a este sincretismo tan rico que es el vudú. Este vudú que nos han mostrado a través de la televisión y de los medios de comunicación como una parte verdaderamente triste o de terror con los zombis que, efectivamente, en el vudú existen los zombis, existen los loas y los veremos en las fotografías, en las pinturas, en las banderas que tienen que aparecer siempre, en un altar de los pequeños templos de vudú. Tenemos también trabajos de lo que ellos le llaman kupé o fierro cortado que es reciclado de los tambos y barriles y vehículos viejos de la chatarra, haciendo unas obras maravillosas. Hay dos pequeñas esculturas en una piedra verde.”
La etnóloga agregó que en las principales ciudades turísticas de Haití como Puerto Príncipe y Jacmel, hay más galerías de arte que restoranes u hoteles.
Haití no estaba contemplado para participar en el festival, explicó Renée Petrich, ni siquiera pudo contactar con la embajada ni traer obra pero la etnóloga consideró importante la presencia de dicho país. “Siento que Haití, en cuanto a arte pictórico sobre todo, es el país que más ha dado en todo el Caribe. No vamos a menospreciar para nada, no es una cuestión de comparación con Jamaica o Cuba”, explicó.
Son pintores de banqueta. Pintores descalzos que han sido pobres desde que Cristóbal Colón descubrió la isla. A pesar de la pobreza y las vorágines sociales que han vivido a través de los años, el arte ha sido elemento fundamental en la vida del pueblo haitiano. “El terremoto de 2010 fue la gota que desbordó el vaso pero el arte es algo que conforma su vida y del cual no se desprenden. Y al contrario, es lo que les ha ido manteniendo en un nivel.”
Los rostros, los ambientes y las obras que en esta exposición se muestran, son apenas una selección que pretende mostrar la realidad y la sensibilidad de un pueblo caribeño que, a pesar de su pobreza y la desgracia, encuentra en el arte una forma de aspirar a un mundo mejor.

lunes, noviembre 14, 2011

Eugenia León en la primera noche del Festival de Cultura del Caribe en Chetumal


CHETUMAL.- El Festival de Cultura del Caribe inició formalmente este domingo con la presentación del Ballet Folklórico de Quintana Roo, el grupo de Garifunas de Honduras y Belice, y la cantante Eugenia León, en la Explanada de la Bandera, evento que convocó a mil 500 personas aproximadamente.

Sin mayores contratiempos el programa de la noche comenzó con la presentación del Ballet Folklórico de Quintana Roo con el cuadro dancístico tradicional del estado. En esta ocasión el grupo folclórico lució la nueva vestimenta para este número coreográfico, de acuerdo al decreto emitido para reglamentar la danza tradicional de Quintana Roo.
Seguidamente tocó el turno para el grupo de Garífunas procedentes de Honduras quienes ofrecieron un muy corto número de danzas tradicionales y cantos, propios de la cultura Garífuna. Los garífuna son un grupo étnico de origen africano que reside en varias regiones de Centroamérica, Caribe y Estados Unidos. También se les conoce como garifune o caribes negros. Se estima que son más de 600 mil los residentes en Honduras, Belice, Guatemala, Nicaragua, el sur de México y Estados Unidos. En realidad, el término "garífuna" se refiere al individuo y a su idioma, mientras que garinagu es el término usado para la colectividad de personas.
El ánimo del público fue mínimo, limitándose a aplaudir al final de las participaciones artísticas y los discursos, a pesar de las condiciones climáticas y la disposición de asientos para el público.
Eugenia León salió al escenario en punto de las 9:30 de la noche, engalanando la primera noche de espectáculos musicales del Festival de Cultura del Caribe. Durante casi dos horas la cantante deleitó al público con un selecto repertorio que abarcó desde la bossa nova, el jazz, bolero y música tradicional mexicana. Eugenia León agradeció la invitación al festival y enfatizó la importancia de crear espacios y foros para difundir la cultura de los pueblos.
El público recibió entusiasmado a la cantante, no obstante algunos lugares del público fueron desocupados pues hubo muchas personas confundidas respecto al artista de la noche y esperaban la aparición de la otrora cantante Laura León.

No se registraron incidentes durante la noche aunque las fallas técnicas prevalecieron durante la presentación de los grupos de Belice y Honduras en su respectivo escenario.

Intensa jornada literaria, artes plásticas y conferencias para este lunes. Festival de Cultura del Caribe.


CHETUMAL.- El Festival de Cultura del Caribe incluye en su programación una serie de actividades académicas, literarias y exhibiciones para las diferentes sedes en el interior del estado. Habiendo iniciado este domingo con la presentación de la cantante Eugenia León, el grupo de Garifunas de Belice y la muestra de cine de Venezuela en el Cine Club de la Casa de la Cultura de Chetumal.
El programa de actividades es diferente para Chetumal y Cancún. La jornada para Chetumal de este lunes 14 de noviembre incluye la inauguración de exhibiciones pictóricas, fotográficas, jornadas literarias, presentaciones escénicas y conferencias magistrales.
Dentro de las exhibiciones pictóricas y fotográficas, en al Museo de la Cultura Maya se realizará la apertura de salas exposiciones: “Los artistas descalzos de Haití” y filatelia del Caribe de Juan Xacur de México en las salas 1 y 2, respectivamente a partir de las 10 de la mañana. Simultáneamente se inaugurarán “El caminante y su sombra libertaria” exhibición fotografía de Luvín Morales; “Los artistas ingenuos de Venezuela”, obra Pictórica Colectiva; “Naturaleza viva, papel y fibras de Venezuela”, muestra textil de Venezuela en la Sala 3 del Museo de la Cultura Maya.
En el Poliforum Cultural Rafael E. Melgar se montará la exhibición indumentaria tradicional “El hipil, prenda milenaria de la mujer peninsular mexicana”, “Trajes típicos de Venezuela” y “Trajes y huipiles ceremoniales de Guatemala”; dichas exhibiciones se encuentran abiertas al público a partir de las 11 de la mañana. A las 12 del día se abre la exposición colectiva “Trazos del Caribe” en el Paseo del Arte del Centro Cultural de las Bellas Artes.
Las actividades literarias tienen un nutrido programa. A las 10 de la mañana se inaugura la Jornada Literaria de Escritores del Caribe en el Auditorio del Museo de la Cultura Maya, seguido por la presentación del libro “Manuscrito hallado en altamar”, de Odette Alonso Yudú (Cuba) a las 12 del día; la presentación corre a cargo del maestro Ramón Iván Suárez Caamal. A la misma hora se presenta también el libro “La lucidez del sueño”, de Erick Pérez del Ángel (México).
Silvia Molina ofrecerá la conferencia “Literatura infantil y juvenil” en el Auditorio del Museo de la Cultura Maya, y a las 3 de la tarde inicia el taller de creación literaria “Cómo escribir poesía para niños”.
Por la noche el grupo de Bailes Caribeños de la Universidad de Quintana ofrecerá un espectáculo coreográfico en el Teatro Constituyentes del 74 a las 7 de la noche. Posteriormente, el musicólogo Jaime Almeida ofrecerá una conferencia magistral a las 8 de la noche, también en el Teatro Constituyentes del 74. La entrada a todas las actividades de la jornada diaria es gratuita.

Brown Skin Girl, la herencia de un antiguo calypso de Trinidad en la música tradicional quintanarroense



CHETUMAL.- El fenómeno musical en la cultura de los pueblos del mundo no sólo refleja el estado de ánimo de una sociedad; también describe el contexto histórico y social así como las costumbres y prácticas musicales empleadas. La vida diaria y las costumbres de los pueblos son los elementos principales que definen a la cultura; en el caso de la música, particularmente, ésta permanece en constante movimiento y metamorfosis, adaptándose a la asimilación de la sociedad que la recibe. Mucha de la música creada a través de los años ha sido modificada dependiendo del lugar geográfico al que llega, producto de conquistas territoriales, intercambio comercial o simples viajes culturales.
Un ejemplo de la plasticidad y movimiento de la música –en este caso nos referiremos a melodías que trascienden en el gusto popular- podemos hallarlo en la tonada popular “Greensleeves”. “Greensleeves” es una canción y melodía tradicional del folclor inglés que sigue básicamente a una forma musical llamada “romanesca”. Data de la época del rey Enrique VIII (1491-1547) a quien se atribuye tal composición dedicada para su amante y futura reina consorte Ana Bolena. Hasta la fecha es una de las melodías populares más empleadas en la música popular, hecho que se refleja en el “Códice Saldívar IV” cuya colección de piezas para guitarra barroca contiene una melodía similar a “Greensleeves” en cuanto a melodía y estructura.
Quintana Roo se encuentra en un posición estratégica dentro de la cuenca del Caribe donde la actividad comercial en el sur del estado fue intensa durante la primera mitad del siglo XX y hasta mediados de la década de 1990. Dichas relaciones favorecieron el intercambio cultural entre los pueblos caribeños y Chetumal, vecino de la entonces Honduras británica, no estuvo exento de la influencia musical caribeña. La huella de dicha influencia musical se encuentra en la música tradicional de la danza folclórica de Quintana Roo en piezas como la “Danza de los Chicleros”, el “Pasacalles” y “Sambay”, pero particularmente, en la música de la “Danza de los Chicleros”.
La melodía principal de esta danza proviene de un viejo calypso de Trinidad, “Brown Skin Girl” escrito hacia 1946 por Norman Span, conocido artísticamente como “King Radio”. El fragmento adaptado a la música de la Danza de los Chicleros se trata del coro de “Brown Skin Girl” que dice:

Brown skin girl stay home and mind baby, Brown skin girl stay home and mind baby; I'm goin' away, in a sailing boat, And if I don't come back, Stay home and mind baby.

“Brown skin girl” ha sido grabada por infinidad de artistas caribeños y norteamericanos. Es famosa la versión de Harry Belafonte y los discos de vinyl de 74 rpm son cotizados entre los coleccionistas de viejos discos de mento y calypso. Al ser adoptada por la gente del sur de Quintana Roo, “Brown skin girl” adquiere cierta naturalización al ser interpretada por músicos locales, conservando la estructura en la melodía. El actual arreglo musical interpretado por la Banda del Gobierno del Estado de Quintana Roo incluye percusiones, otorgándole el aire caribeño que trajo consigo el cantar de la mujer de piel morena, la misma por la que los chicleros se enfrentan en una batalla con machete en mano para ganarse el amor de la cocinera.
Otra pieza musical que ha dejado huella en la música del sur de Quintana Roo se trata de un tema clásico del grupo Exile One (Martinica), “Aki Yaka”, popularizado por Benny y su Grupo hacia finales de la década de los 70 y del que existen dos versiones grabadas, además de la versión de “Exile one”. La estructura melódica, armónica y rítmica de “Aki Yaka” se ha convertido en un estándar musical para los grupos prevalecientes.
La herencia musical del Caribe en la música tradicional del sur de Quintana Roo es indudable e innegable y necesita ser rescatada de entre tantos híbridos musicales que obedecen a fines comerciales y en nada aportan al desarrollo de la identidad cultural de este lado del país.

miércoles, noviembre 09, 2011

Skuadron 16: hacer música y arte libre



CHETUMAL.- Una decena de almas adolescentes compartiendo cigarrillos bajo el manto estrellado de la noche fría de noviembre hacía cola para entrar a lo que a simple vista parecía una fiesta. Y en cierto modo lo fue pues cada vez que se presenta una banda de reggae o ska en Chetumal el espíritu adolescente toma lo que es suyo por derecho propio. La “tocada” se armó en un salón de eventos cercano a Punta Estrella y el grupo estelar de la noche –viernes cuatro de noviembre- fue “Los aguas aguas”; entre las bandas teloneras figuraban Korto Circuito, Pipo Dread’s, Hierba Santa y como invitados especiales, Skuadron 16. Aunque los músicos de Skuadron 16 expresaron que sólo se trataba de un “palomazo”, la noche fue larga, fría, festiva. Faltaba mucho para que subieran a tocar, así que la charla espontánea dio pie al recuento en la historia de “los Skuadron”, como le llaman sus seguidores.
Con once años de trayectoria en el ámbito musical, una legión de seguidores que se cuentan desde Chetumal hasta Mérida y el resto de la Península, Skuadron 16 se define como un grupo unido con la convicción de crear música y arte libre. Conformado por Germán Acevedo, Eduardo y Audrey Ortega, Arturo Gómez, José Luis Oseguera, Erick Vargas, Oscar Espadas, Uziel Vázquez y Omar Trejo, Skuadron 16 participó en el concurso nacional Rockampeonato 2010 patrocinado por una compañía de telefonía celular, en diciembre del año pasado.
“En estos once años ha habido de todo desde muy buenos momentos, bajones, ya sabes, como una relación que cuando se mantiene se hace más fuerte. El propósito inicial del Skuadron es hacer música y arte libre, libertad en todo, ideales, forma de vestir, la forma de hablar, ser auténticos”, explicó Eduardo Ortega, guitarrista de la banda.

En estos once años de trayectoria ¿ha habido cambios en la alineación de la banda?
Eduardo.- “Sí ha habido cambios. Los fundadores y las bases siempre han estado, somos ocho: Arturo, Palomo, yo, Uziel, Skippy y Audrey. Pero si hemos sufrido desde tener quince integrantes. Los tomamos como etapas, si somos quince queremos que suene como desmadre, muchos metales; y ahorita estamos en la etapa de la relajación y tocar más ambientado. Por el momento tenemos una alineación corta.”

Mucha gente se pregunta si los músicos tienen una actividad en su vida diaria aparte de la música. ¿Cómo se desempeñan los integrantes de Skuadron 16 en su vida diaria?
Eduardo.- “Es lo que platicábamos una ocasión, por ejemplo, que a veces se tiene la etiqueta ‘eres músico y tienes que vestir de tal forma’ y dedicarte a eso a veces no se puede por el estudio o el trabajo, algunos tenemos familias. Llevamos una vida muy normal, no hay necesidad de ser estrafalarios. Tocamos para expresarnos y liberarnos de todos los demonios.”

El año pasado participaron en el festival Rockampeonato 2010 ¿qué aprendizaje les dejó esa experiencia?
Arturo.- “Prácticamente el Rockampeonato nos sirvió para darnos cuenta de que existe otro mundo y otros foros a los que podemos llegar. Uno se vuelve profesional porque te llegan a exigir a tener un nivel adecuado en ese ambiente como horarios, requerimientos técnicos. Pisar un escenario como el Palacio de los Deportes (Ciudad de México), gracias al apoyo de la gente y después por la voluntad de los jueces que nos dieron una buena puntuación, que te escuchen más de quince mil personas es una experiencia que le deseo a todo músico que pueda vivir.”

¿Cómo encontraron al resto de las bandas en ese festival?
Skippy.- “Lo primero que encontramos con las bandas fue una conexión musical muy buena. Lo más divertido fue lo que hicimos en el backstage sacamos los instrumentos e hicimos un jamming (sesión de música improvisada) con algunas bandas y estuvo muy bien. Subimos al escenario con muchos nervios, teníamos algunas expectativas respecto al resultado final, no se cumplieron pero, terminando eso, consolidamos la amistad y la conexión musical con esas bandas. Hace poco vinieron a tocar los de Buena Vibra, producto de la buena relación que se dio ahí.”

A su regreso a Chetumal después de haber participado en el Rockampeonato, ¿cómo los recibieron sus seguidores?
José Luis.- “La verdad y hablando con la realidad yo esperaba un poco más de fiesta por parte de nuestros paisanos. Por parte del ‘Skuadron’ cada quien tendrá su opinión personal. Sentí poco apoyo de parte de las autoridades, muy poco apoyo por parte de la gente que debió habernos apoyado por ser una banda que esté en el sur del estado y que era una oportunidad para poder salir. Nuestras familias y amigos nos apoyaron.”

A lo largo de once años han tocado en diversos foros y ciudades, además de tocar constantemente en eventos donde se convocan a varias chetumaleñas, ¿cómo encuentran actualmente al público local?
Arturo.- “El público de Chetumal ha sido muy variado, hemos tenido eventos que logran llenar un local amplio pero depende mucho de la unión de las bandas, igual porque cada banda tiene su gente, sus propios seguidores y amigos. Pero esos foros no son suficientes para el talento que se está formando en la ciudad por la diversidad cultural que tenemos. Ya nos estamos quedando muy cortos, la gente ya nos ha escuchado una y otra vez, lo cual agradecemos; la gente sigue asistiendo a las tocadas, canta las canciones. Necesitamos llegar a nuevos foros.”

¿Cómo formar nuevos foros en donde tengan cabida todas las corrientes artísticas?
Eduardo.- “Como mencionaba Arturo, debe haber unión no sólo en la música sino en todas las artes, por ejemplo, platicábamos que hay que hacer tocadas donde se involucren expresiones visuales, presentación de pintura, algo muy digerible para que la gente empiece a disfrutarlo. Puede hacerse eso, juntar varias disciplinas artísticas, darle un enfoque y avanzar porque aquí todo está en retroceso. En Mérida hay un poco más de apreciación, van las bandas de aquí y al público yucateco les encanta y no se imaginan que somos de Chetumal.”
Arturo.- “Eso es de manera independiente. Los músicos, los artistas de manera independiente pueden hacerlo pero necesitamos promoción por parte de las autoridades culturales, necesitamos promotores artísticos en esas instituciones que se encargan de difundir la cultura.”

En el plano creativo ¿cómo ha sido la evolución de su trabajo musical? ¿Qué temas abordaban antes y en qué sintonía andan ahora?
Arturo.- “Skuadron inicia con los ideales bien plantados sobre la protesta, presentar lo que estaba un poco turbio en nuestra sociedad. Actualmente seguimos sobre esa línea pero buscamos armonizar un poco más, no ser tan rígidos a la hora de presentar las propuestas, buscamos ser más suaves para que la gente pueda adquirir un poco más conciencia y analizar la sensibilidad de las letras.”
Eduardo.- “Ha habido un giro importante en cuanto a ideales, mentalidades, es como destacar la vendita de un ojo. Como dicen, ‘los tuertos de reyes se visten’. En el plano creativo somos más libres, antes nos atacaba un poquito que teníamos que sonar a ska, o a reggae o teníamos que seguir la línea de la protesta. Siento que eso contamina, la libertad de crear. Si yo quiero hablar del desamor de manera metafórica o banal, lo puedo hacer.”

¿Cuáles son los próximos proyectos de Skuadron 16?
Arturo.- “Los planes a futuro son grabar, presentar una grabación profesional porque no hemos tenido la oportunidad de conseguirla, sólo tenemos un demo y una participación con el maestro Sergio Esquivel, hicimos una grabación donde participa en unos temas del ‘Skuadron’. Pero queremos un ‘hijo propio’ de la banda, vamos tras ello y esperamos recorrer mucho más camino. Estaremos el 16 de noviembre participando en el Festival de Cultura del Caribe, es un foro importante para los artistas de Quintana Roo aunque no nos han dado la promoción, creo que es importante hacerle saber al público de Quintana Roo que existimos artistas que también estamos haciendo lo nuestro.”

Conforme pasaban los minutos el resto de los integrantes de Skuadron 16 continuaban saludando a amigos y colegas; unos paseaban con sus parejas o compartían un cigarrillo para mitigar un poco el frío de la noche. Termina de tocar una banda, ya es hora de subir a preparar los instrumentos al escenario. Skuadron 16 entrega al público algo más que música festiva pues para el público que los sigue, la música los ha salvado y los ha transportado a rincones maravillosos en el interior de su espíritu, el espíritu de la libertad.

sábado, noviembre 05, 2011

Fernando Alfonso Chalé: peluquero con 46 años en el oficio


CHETUMAL.- Fernando Alfonso Chalé Escobedo es maestro peluquero, tiene cuarenta y seis años trabajando en su propia peluquería y dice que aunque haya crisis económica, nunca le falta el trabajo. Su peluquería es una de las pocas que quedan en la ciudad contrastando ante la abundancia de estéticas y del cambio de hábitos en los hombres.
Abuelos, padres y algunas personas de la generación adulta contemporánea fueron clientes habituales de las diferentes peluquerías de la ciudad, lugares en los que la charla amena y la opinión pública daban vida a las reuniones, rodeados de espejos multiplicando la diversidad de clases y formas de pensar.
Son tiempos difíciles, los hábitos de los hombres han cambiado con las nuevas formas de vivir y de convivir.
Fernando Chalé llegó de Mérida a Chetumal con cinco años experiencia previa en el oficio de la peluquería. “Tengo cuarenta y seis años en el oficio. No hemos dejado de trabajar, me he dedicado totalmente a ello, gracias a Dios me ha ido bien” –cuenta Fernando Chalé y recuerda sus inicios en la peluquería- “Mi padrino era peluquero y se ofreció a enseñarme para cuando yo fuera mayor. Se comprometió, me enseño y en un año ya era peluquero. Ya tenía los rudimentos necesarios para serlo. En aquel tiempo era muy difícil comprar las herramientas porque para mí, era caro, pero pues se ha ido bien en el negocio.”
El trato con los clientes, que son tan diferentes, dedicados a distintas profesiones y oficios, le ha dado una enorme satisfacción y aprendizaje,
“Aquí se puede tratar lo mismo con un abogado, con un ingeniero, con un bolero, con un cantante o cualquier otra persona. Aquí una vez peluqueamos a Rubén Olivares (“El Púas”), a Miguel Canto, gente conocida. Eso es lo que me ha dejado satisfacción pero más que nada, lo que más me satisface es poder vivir de esto, de mi trabajo, sin tener que recurrir a cosas malas a veces, ¿no? Este trabajo sí deja. Nada más hay que dedicarse totalmente a ello, porque si no se dedica a ello, sencillamente no resulta”, expresó.
No le falta el trabajo pero también está consciente de la importancia del ahorro para enfrentar tiempos difíciles, económicamente hablando. “Nosotros como peluqueros tenemos que ahorrar o tener un guardadito para los tiempos malos” –cuenta Fernando Escalante- “generalmente cuando los muchachos, los hijos son jóvenes o son niños y están estudiando es cuando me ha dado más trabajo. Pero yo creo que con la constancia que uno tiene, no falta el trabajo, aparte de que es un trabajo noble que d apara diario, todos los días hay algo, aunque sea pero hay. Hay épocas de abundancia y hay épocas de poco trabajo como en este que hay una crisis extraordinaria, que no se ha visto nunca. Si nos cuesta trabajo pero vamos saliendo bien, gracias a Dios, no falta la chamba.”
Don Fernando es padre de seis hijos. Ninguno se interesó en el oficio de peluquero, todos recibieron educación escolarizada y no han querido aprender. “Pero le he enseñado a dos o tres que ahora son profesionales en su negocio. Y si los hijos no quisieron pues, yo hice hijos de enseñanza ¿no? (risas) no son hijos de mi sangre pero son mis alumnos y eso me da la más grande de las satisfacciones, haberle enseñado a alguien y ver que esa persona trabaja y se gana la vida con lo que le enseñé. La verdad que es muy satisfactorio, muy bueno”, comentó Fernando Chalé evidenciando en sus expresiones su satisfacción.
Ha pensado en el retiro “pues las facultades merman con el tiempo”, dijo. Fernando Chalé tiene 61 años de edad. “Considero que unos cinco años más para seguir trabajando con la plena capacidad. No creo que dure más mi capacidad física para trabajar, regularmente hasta dentro de cinco, seis o siete años, no lo creo. Sin embargo, si Dios me lo concede, sería fantástico. De momento estamos al cien por ciento, no hay ninguna dificultad. Claro, con el tiempo si va a haber. Hay que ser realistas y estar conscientes de que algún día va a pasar.”

Festejamos en vida recordando a los muertos compartiendo sabores y nostalgias


La fiesta de Día de Muertos es la ocasión en que México luce como no lo hace el resto del año en un carnaval multicolor celebrando a las ánimas, compartiendo los sabores de la vida. Misticismo, tradición, arte y gastronomía perduran aún en el pueblo mexicano a pesar de la cada vez más insistente celebración extranjera del Halloween. Nuestra celebración de Día de Muertos es la más emblemática del pueblo mexicano celebrado por los compatriotas que viven en el extranjero y en el interior del país de las más diversas formas de acuerdo a la tradición cultural de cada región.
En la Península de Yucatán celebramos el Hanal Pixán con el tradicional altar y elaboración de platillos tradicionales, además de los rituales y ceremonias religiosas. En el altiplano la celebración es diferente en algunos elementos pero guardando siempre el aura de misticismo y respeto hacia la memoria de los muertos.
Una tradición tan emblemática como nuestra fiesta de muertos pierde paulatinamente los colores y formas originales al ser confundida –que no, complementada- con el Halloween y sus elementos característicos. A pesar de las coincidencias de la calabaza (el dulce de calabaza mexicano) y de coincidir con el rito de la Noche de Walpurgis en la cultura sajona, el Día de Muertos posee la fuerza espiritual que le coloca como el verdadero momento de reflexión para todos los que damos vida a esta patria.
Nubes rojas se ciernen sobre las cabezas de miles de hombres y mujeres que mueren por causas ajenas, a manos de la violencia que no conoce tregua ni distingue a niños de adultos. Ante la dignidad humana ensangrentada y humillada cae de rodillas la conciencia, se abandona al temor ante el dolor y el fin inminente, cruel y criminal.
Diariamente se mata al espíritu humano a través de las pantallas de televisión, forzados a dejar de comer para tener una figura de muerte, aunque morir en el intento es un sacrificio que están dispuestos a pagar. Cada vez las generaciones jóvenes crecen desfigurados ante la cultura de consumo, sufren la metamorfosis y olvidan su origen.
El temor que produce la idea de la muerte es tan natural como el deseo primordial de la creación: Eros y Tanatos; a todos nos da miedo morir y sin embargo la muerte es la única certeza que tenemos en nuestra breve existencia.
Es cierto que buscamos evadirla de mil maneras, que apostamos con ella lo que sea creyendo que podremos burlarla: la muerte se ríe, nosotros sufrimos. Es un dulce romance abierto porque mientras nos acostamos lascivamente con la vida, la muerte nos espera como gran señora, dueña de nuestro destino, al final de todo.
Ninguna muerte debe estar sola; ninguna vida debe permanecer temerosa. En cierto modo la muerte sea tal vez una vida trascendental basada en el recuerdo guardado los deudos, rememorando hechos y acontecimientos, aromas, sabores, texturas, humedades.
La fiesta de Día de Muertos es un puente que une a la angustia de esta vida con el sueño de la eternidad; cantar, reír, desafiar a la muerte y compartir con ella los sabores y colores del espíritu es parte de nuestra identidad, heredera de la cultura prehispánica.
Celebremos este momento en que los vivos compartimos con las ánimas el sabor de la vida condimentada con nostalgia, canto y el deseo de trascender.

Rumbo al Festival de Cultura del Caribe: grandes expectativas, entusiasmo relativo.


CHETUMAL.- A qué nivel de entusiasmo llega la próxima realización del Festival de Cultura el Caribe en la masa social es relativo pues de principio vivimos tiempos en los que la cultura es una pérdida de tiempo que “no es prioritario en la agenda” como llegan a decir algunos personajes de la administración pública; y por otro lado el quehacer cultural, con todo y las ganas y la buena voluntad de construir, se convirtió en un escaparate más de una clase social cada vez más ignorante de sus raíces y cada vez más imbuida en la cultura de lo efímero. De tal suerte que la parte de la población que busca una alternativa en cuanto a foros de desarrollo humano y cultural se refiere reciben la noticia con un aire de emoción, con curiosidad que excita a las más exigentes neuronas y zonas sensibles del espíritu humano y con otro cierto recelo hacia el programa pues esta región del estado que llamamos capital recibe poca atención y termina pagando con cancelaciones de conciertos o conferencias o “cambios en el programa”.
De entrada la magna inauguración de dicho festival no será en Chetumal sino en Cancún. ¿Es que Chetumal no merece tal distinción por ser la capital del estado y por donde entró primordialmente la cultura procedente de los países de la cuenca del Caribe?
El programa para la noche de la inauguración en el Parque de las Palapas promete un espectáculo lleno de una tela de emotividad tejido con hilos de talento estatal como la soprano Laura Chuc (residente en Cancún), los músicos de la Orquesta Sinfónica de Quintana Roo, así como el Coro del Estado dirigidos por la Maestra Nazira Chejín Baeza, quienes sin duda harán gala del profesionalismo y experiencia en los escenarios. Tal cual, una fiesta caribeña enmarcada por la actuación de Eddie Santiago y Albita en el final de la noche (¿y en Chetumal qué habrá?).
Pero el festival no es únicamente cantantes bonitos como Reily (que en nada tienen que ver con el desarrollo cultural del Caribe), las actividades académicas nos ofrecen un panorama social, político y cultural de los pueblos que conforman a la cuenca. Su desarrollo cultural ha tenido influencia en la región en que habitamos de manera importante, influencia que se nota en cada una de nuestras actividades diarias así como en los hábitos y costumbres. Intelectuales procedentes Belice, Puerto Rico, República Dominicana, Costa Rica, Panamá, Aruba, Colombia, Venezuela, Cuba y México, con académicos de la talla de Héctor Aguilar Camín, Armando Lampe, Gerald Islebe, Carlos Macías Richard, Ignacio March, Raúl Arístides Pérez Aguilar, Benito Taibo, Francisco López Sacha, Hernán Lara Zavala, Emilio Pantoja, Michaelle Ascencio y Francisco López Álvarez, entre otros, disertarán sobre temas que son comunes a la sociedad y a la cultura del Caribe. El Caribe: El turismo y la globalización; Las religiones del Caribe; La literatura en el Caribe hispánico; El Caribe y el cambio climático serán los temas abordados durante la jornada. No podemos dejar pasar desapercibidas estas actividades ya que en esencia son el alma de este festival. Entre las conferencias que se impartirán destacan: La esclavitud en el Caribe; y El Caribe mexicano y los viajeros del siglo XIX: Cambio, continuidad y vida cotidiana.
El programa promete grandes momentos con foros abiertos al conocimiento esperando a trascender entre los que reciban el mensaje de ultramar. Conocimiento y entretenimiento, arte, movimiento, color y ritmo, calor, energía en movimiento como los tiempos actuales en los que nuestra sociedad caribeña encuentra su lugar en el mundo.
Y se convertiría en una gran fiesta del pueblo caribeño si todos fueran partícipes, no solo durante los espectáculos masivos sino también a través de la difusión del conocimiento y las ideas, y para esto la educación juega un papel fundamental en el desarrollo cultural del pueblo. Tenemos una juventud ignorante, apática, alimentada por la misma apatía hacia el conocimiento y el desarrollo humano practicado por los padres que han perdido el valor moral en pos de una vida material. Aunado a esto el sistema educativo sucumbe cada vez más a los designios de un sindicato que a los programas educativos y necesidades escolares, a la superstición y al anacronismo.
Porque aunque usted no lo crea, amable lector, se puede encontrar una luz entre los rincones más oscuros de una colonia de la periferia de Chetumal.
Educación para el pueblo es la respuesta. Sólo entonces con un pueblo educado correctamente celebraremos en conjunto y alegría colectiva la fiesta de los pueblos del Caribe.

Tumbas antiguas en el panteón civil municipal de Chetumal


CHETUMAL.- Destinado a guardar la memoria y los restos de los nuestros, el panteón municipal de Chetumal permanece abierto para recibir la visita de los vivos una vez al año para recordarlos y convivir los sabores de la vida en el nicho blanco de la memoria. Dos días de noviembre dedicados a la celebración de vidas pasadas recordando los hitos y los momentos felices de aquellas personas que formaron parte de la vida, hace de este rincón de silencio eterno en medio de la irrefrenable vida moderna. Y como la vida moderna transcurre a velocidad vertiginosa la brevedad de la reflexión se confunde con la filosofía de lo efímero para caer en el error humano de evadir la realidad: de aquí somos y aquí todos somos iguales.
Es así que como las tumbas permanecen abandonadas durante todo el año o en el peor de los casos, abandonadas para siempre sin mantenimiento, dañadas en los nichos y floreros.
En funcionamiento desde 1949, el panteón municipal conserva en su terreno a los chetumaleños nacidos hacia la primera mitad del siglo XX y tiene dos monumentos que honran la memoria de los fallecidos durante el paso de fenómenos hidrometeorológicos en la zona, como los huracanes Janet (1955) y Hattie (1961).
La entrada principal estaba frente a la calle Chapultepec y no sobre la avenida Efraín Aguilar pues alrededor del panteón aún existía la maleza, según cuenta uno de los trabajadores, y que al panteón lo atravesaba una pequeña calzada de norte a sur.
Las primeras tumbas  se colocaron en el área central, a lado de la puerta que da a la calle Chapultepec; el terreno a un costado –y alejado de las tumbas- estaría la fosa común y que ahora ya está poblado de tumbas más recientes. Antiguamente había una zona destinada a las tumbas de los niños. Llama la atención una tumba que destaca de entre todas tanto por el material con que fue elaborada la lápida, la fecha de defunción, el nombre del difunto, hasta en el diseño. Ésta lápida de estilo inglés se encuentra en una zona que estaba destinada a ser “fosa común”; la fecha de defunción corresponde a mayo 17 de 1906. Probablemente se trate de un traslado de restos del antiguo cementerio que existió en el terreno frente al Hotel Los Cocos, donde se encontraba la desaparecida Plaza Baroudi.
Como se observa hay tumbas de diferentes materiales y estructuras. En el área de las tumbas antiguas se encuentran desde las más variadas formas en su diseño y libros de epitafio. Destaca una en particular cuya lápida está adornada con un gran busto de yeso, en el más puro estilo de principio de siglo. El busto se encuentra en buenas condiciones pero el epitafio de piedra es ilegible debido al paso del tiempo. En el epitafio se lee: Salomón Erales, nació en Hassrun, Siria, en 1853; murió en Chetumal Q. Roo el 17 de mayo de 1941.
Muy cerca de ahí se encuentra otro busto sobre la tumba de una mujer que llegó de China a Mérida, Yucatán, en el siglo XIX y murió en la década de los 60 en Chetumal. Afirman los trabajadores que esa tumba fue pagada a perpetuidad con anticipación y que nadie acudió al funeral de la mujer pues no tenía amigos ni familiares. Hasta la fecha nadie le lleva flores.
En medio de las tumbas antiguas se encuentra una lápida en memoria del subteniente López; en otra zona del panteón se encuentra la tumba de una niña que murió asfixiada por atragantarse mientras cenaba tacos. La mayoría de las lápidas corresponde a gente que vino de Libia, Líbano, Mérida y Belice (antes Honduras Británica) y las fechas de defunción en las más antiguas están fechadas entre 1941 y 1966.
El estilo de las tumbas varía de acuerdo a la época y a la región, por ejemplo, las tumbas más recientes localizadas en la entrada principal de la avenida Efraín Aguilar y en las orillas del terreno, presentan el estilo que predomina en los cementerios de la península con una estructura en forma de sarcófago hecho de concreto, cubierto con loseta, libro y el crucifijo (en caso de que el muerto haya sido católico). Una variante en este estilo de tumbas son las construcciones a escala de casas como en la tumba de la familia Camin. Mención aparte merece la lápida del niño beliceño fallecido en mayo de 1906 ya que el material con el que está elaborada es de mármol italiano.
Los trabajadores agregan que dependiendo del material solicitado por la familia del difunto se puede conocer el nivel socioeconómico al que perteneció; el trabajo más caro, dicen, es el realizado en granito rosa pues cada bloque cuesta alrededor de veinte mil pesos y el tratamiento de la piedra es más complicado.
Las tumbas más modernas tienen diseños geométricos y minimalistas que han sido diseñadas por arquitectos. También existen casos de gente muy pobre que nada más solicita una cruz y una placa para identificar la tumba, o los fallecidos pertenecientes a la clase alta, poseedores de mucha riqueza y que guardan sus restos mortales en tumbas más sencillas, sin tanto diseño en la estructura.
En los muros del panteón se encuentran las criptas destinadas a “la gente pobre” o que no tuvieron una sepultura digna.
Las tumbas comenzaron a expandirse por el terreno hasta encontrarse saturado como hasta la fecha. Una gran parte de las tumbas más recientes son de personas que fallecieron muy jóvenes, hay niños y niñas y adultos que no pasaban de los 45 años, pero principalmente hay tumbas de gente que murió joven.
Ya no caben más restos y cada vez más gente solicita un pedazo de terreno, especialmente en el área donde se encuentran “los antiguos de Chetumal”, que es como llaman a la gente que ha vivido en Chetumal desde su fundación. Se dice que a una sociedad se le conoce a través de sus mercados y sus panteones, aunque los tiempos actuales no sean un motivo de fiesta mortuoria, guardar la memoria de los muertos es parte de nuestra cultura mexicana.