domingo, noviembre 26, 2006

Los mejores días de mi vida


Los mejores días de mi vida fueron los que viví cuando estudiaba en la Escuela Nacional de Música de la UNAM. El mejor día de mi vida fue cuando me informaron que fui aceptado en dicha escuela, luego de presentar el examen de admisión unas tres veces.
Ingresé a la carrera de Guitarra en el nivel Propedéutico en agosto de 1996. Para entonces ya conocía el ambiente de la escuela y los planes de estudio pues pasé un año como estudiante “oyente” en algunas clases.
Era 1994 cuando mi padre me preguntó qué haría con mi vida. Tenía la opción de estudiar Arquitectura o Diseño Gráfico, la música parecía un hobbie al que no le podría dedicar todo el tiempo de mi vida, pero no dejaba de soñar con estudiar música. De hecho la música era lo único que me realmente me importaba. Mientras que a mis compañeros les atraía la idea de tener un despacho de arquitectos o dedicarse a la política, a mí me latía más el viajar y conocer gente, tocar, escribir música, interpretar obras musicales, vivir del arte. Está de más decir que no faltó el comentario aquel: “no vas a vivir del arte, te vas a morir de hambre”. Hasta ahora no me he muerto… no de hambre.
Aquel primer año que pasé como estudiante “oyente” en “la Nacional” me sirvió para conocer el ambiente de la escuela. Hice nuevos amigos que dejaron una huella indeleble en mi vida, conocí sonidos nuevos que me parecían familiares pero que por la situación de vivir en una ciudad como Chetumal no tenía la posibilidad de absorber como se debe. También me entregué a la interpretación de la Guitarra Clásica con el maestro Fernando Villanueva de quien guardo gratos y amargos recuerdos (es verdad). Todo esto sucedió entre 1994 y 1995.
No fue sino hasta 1996 que por fin me habían admitido como alumno regular. Entonces tenía una novia a la que tuve que dejar en Chetumal para seguir con mis sueños, dejé a mi familia y me perdí la infancia de mi hermana menor. Toda meta implica un sacrificio.
Me subí a un autobús mágico. El primer compañero de viaje fue Carlos, inseparable y entrañable amigo con quien compartí el amor al cine, la buena comida, los discos, la guitarra y las mujeres hermosas. Luego llegaron Chema, Armando, Agueda y Chalito. Chema, Armando y Chalito también eran guitarristas. Agueda estaba en Órgano y me enamoré de ella, además de ser una mujer inteligente y sencilla era muy guapa. Llegaron muchos nuevos amigos.
La primera clase del día era a las 8 de la mañana: solfeo. Tenía que realizar un viaje en Metro de aproximadamente dos horas para llegar a tiempo a la escuela. La clase era aburrida y si agregamos las horas de sueño descontadas, nos quedaba un grupo de zombies intentando leer notas en claves de sol y de fa. A veces, los viernes no llegaba la maestra de solfeo y mi amigo Carlos y yo nos íbamos a Ciudad Universitaria de paseo (sí, a Ciudad Universitaria). Recorríamos los pasillos de la facultad de Filosofía y Letras (Filosofía y Yerbas le decíamos), comprábamos libros de segunda mano, discos o casets grabados de música del mundo. También nos clavábamos a las funciones del Cine Club de Ciencias Políticas o de Filosofía. En esas funciones conocí el trabajo de Wim Wenders y Reiner Werner Fassbinder, Carlos era un gran admirador del cine alemán.
Otro lugar al que nos encantaba ir era el Cinemanía donde proyectaban los estrenos del cine independiente y una que otra película comercial. Cuando nuestros bolsillos andaban bien solíamos ir a desayunar a un restaurante cercano a Ciudad Universitaria, saliendo del Metro Copilco en el que preparaban una machaca deliciosa, desayunos en los que incluían jugo de naranja y café. A mi memoria vienen esas mañanas frías de fines octubre que anunciaban la llegada del invierno. En días así era común utilizar guantes de lana para mantener el calor de las manos y practicar sin ningún problema.
Había tiempo libre de sobra, aunque lo mejor era los fines de semana en que podíamos escaparnos a cualquier lugar de la ciudad. Carlos es el autor de aquella frase: “Vayamos por rumbos desconocidos en busca de nuevos horizontes”.
Fueron días en que mi cerebro era como esponja, absorbía la música que llegaba desde ultramar, las obras barrocas y renacentistas, la música de vanguardia del siglo XX, el cine alemán, el fado portugués, la poesía y cuerpos angelicales.
En el camino cayeron muchos, la vida como estudiante de música –o de cualquier arte- es difícil. Muchas veces no está la familia presente para compartir los logros y las presentaciones exitosas; tocamos en foros en los que no había paga alguna excepto algunas bebidas o la cena, si se conseguía un trabajo fijo había que dejar la escuela para no descuidar el trabajo. En el camino lloramos, nos enfermamos, nos han ridiculizado y hasta pisoteado el amor propio. Hubo maestros que celebraban nuestras posibilidades interpretativas, otros nos sugerían de la manera poco atenta que nos dedicásemos a narrar fútbol en la televisión. La primera impresión que uno se lleva es la de un maestro a quien no se le satisface con nada, pero la realidad es que el maestro nos veía tanto potencial que quería explotarlo al máximo porque sabía que podíamos dar mucho más que una simple interpretación.
En la música clásica (más bien, en toda la música) se entrega el alma entera o no se entrega, cada nota debe nacer, existir y morir, no únicamente sonar por sonar.
Extraño esos días. Extraño a los grandes amigos que hice, los lugares, los rostros hermosos de los que me enamoré en los vagones del Metro y en el Parque Hidalgo en Coyoacán; los ensayos y las presentaciones, la clase de Armonía del Maestro Esparza (con su breve pausa para leer aforismos) y la clase de Música de Cámara de la Maestra Eunice Padilla con su peculiar forma de saludarnos antes de cada clase: “Bueno chicos, ¿con qué me van a deleitar el día de hoy?”; las maratónicas clases de Estética Musical de la rusa malvada o las juntas de café en alguna banca esquinera del mismo barrio de Coyoacán; las interminables discusiones sobre Pink Floyd y música de Leo Brouwer. Extraño a Erinh, a Agueda, a Citlalli (que fue tecladista del grupo Salón Victoria), a Mónica, a Tzairí; extraño las tardes de otoño en Ciudad Universitaria, las siestas bajo el sauce de la escuela después de la comida, los recitales de fin de curso, las temporadas de concierto en la Sala Carlos Chávez (donde toqué en tres ocasiones).
Si pudiera regresar en el tiempo, sin duda esos serían los días que quiero volver a vivir.

Anoche la luna observó mi cuerpo destrozado




Anoche la luna llena observo mi cuerpo desangrado sobre el asfalto. La pesadez de la carne y los huesos desapareció como la última palabra que salió de mi boca. Una luz al final del túnel me llamó y entonces supe que la hora de la eternidad había llegado. No obstante, antes de perder el peso humano mi vida parecía inalterable.
Perdido en las sombras de vidas pasadas, las tardes se me fueron en un soñar despierto, fumando lunas y bebiendo las gotas destiladas de una pared que guardaba los recuerdos de amores pasajeros.
Lo sé, la sangre es fría en este punto y me resulta difícil comprender por qué las venas se dilataban al observar los cuerpos desnudos. No siento nada ni siquiera mi propia muerte en vida… cada día moría un poco más.
Hoy la sangre no hierve.
Lloré por los corazones ciegos y vacíos, visité los rincones del universo donde las migajas del amor se me ofrecían como dosis de anfetaminas. La adicción más fuerte que experimenté fue la que jamás tuve.
Anoche la luna llena observó mi cuerpo despedazado sobre la mancha de combustible. Las ruedas del reloj determinaron el momento en que mi humanidad sería arrebatada por los ángeles. Dios existe si acaso existe también el principio creador: el Big Bang.
El camino era angosto y la niebla cubría el paisaje nocturno. Los acontecimientos sucedían a toda velocidad pero en mi percepción, las horas parecían expandirse. Ausencia de humedad en mis labios y en mis ojos: ¿acaso mi alma se había convertido en un desierto?
Caminando solo por rutas desconocidas de la vida, acompañado por mi pensamiento, elegí la ruta que no debía: la soledad nihilista.
Anoche mis ojos observaron mi cuerpo destrozado sobre el asfalto. En mi frente había una herida y otras dos en el pecho. Lo que alguna vez fueron mis ojos se tornaron dos girasoles con unas esferas de cristal en el centro. La imagen: una pálida silueta delgada, casi anoréxica con su cabello oscuro.
Unas cuantas palabras distrajeron mi atención: “Sonríe, por favor”. Ella lo sabía, mi sonrisa había desaparecido años atrás. Ladrona nocturna que bailaba en mis sueños diurnos se llevó mi vida a donde nadie pudiese recuperarla.
Anoche la luna observó mi cuerpo sediento de amor y cubierto de un calor asfixiante. Mi alma deseaba salir de un cuerpo deforme, de este montón de huesos que aún sigue vivo y que no es el mismo de ayer. La noche trajo la liberación de mi alma amurallada, su arma fue la voz del deseo nocturno y su medio, un cuerpo recreado en la orilla de mis dedos. Anoche… anoche ya no me acuerdo.

La llama de un ángel que cae del cielo (o el principio de una seducción).


Nunca se sabe cuando comienza a formarse la espiral interna. Uno espera demasiado tiempo mientras llega esa extraña especie de marea mental, permanecemos nihilistas ante las situaciones de la vida cotidiana, sonreímos sarcásticamente al pasar frente a dos bocas que se unen o un suspiro se escucha en medio del ensordecedor silencio diurno.
No importa el lugar ni la hora, un ángel de luz –en sentido figurado- te puede fulminar en cuestión de minutos, dejándote electrizado durante horas, tal vez días. En el mayor de los casos, ese ángel incendia los sentidos. Sí, sus ojos reflejan la chispa que mantiene viva a las hermosas siluetas que deambulan por las calles, comparables con un cuadro pictórico de estilo impresionista en una exposición. Brillantes y azules. Así son las mujeres, así comienzan a mover los afectos hasta crear una espiral interna.
Al primer contacto le siguen varios más, intrínsecos y codificados. Intercambio de palabras y frases sin sentido al abrir por primera vez los labios que, más tarde, se convierten en un retrato hablado de nuestra presencia terrenal. Todo transcurre lentamente, cuadro por cuadro tratamos de registrar cada detalle de la piel y su color, del cabello, de los ojos, como leyendo un poema o una partitura musical.
Con poros abiertos guardamos las palabras –música para el alma o canto hipnotizador- y el timbre de su voz. La frecuencia en las ondas aumenta el pulso de las ideas: “besarla, mirarla, pintarla… perdernos”. Lo que provoca en nosotros la llama blanca de un ángel azul cuando cae del cielo, una espiral interna endulzada con miel de girasoles que crecen sobre sus caderas. Ella es la música y yo soy su intérprete.
“Voy planeando frágil sobre el campo desnudo de su vientre. Capturo la imagen curva del camino a la muerte momentánea. Centro magnético atrayéndome hacia el suave ombligo, abismo cósmico interminable donde la luz interna conecta con el núcleo del ángel azul”.
Dibujando constelaciones alrededor de su cabello, ella traza senderos de luz para mis pasos. Los primeros minutos después de la aparición se convierten en horas de paseos por una playa tranquila.
La marea se vuelve interminable cuando la visión se dispersa entre los sueños reales y los cuerpos egoístas. Quedan palabras perpetuadas en una memoria que no recuerda momentos similares.
Es recurrente que al despertar de los sueños de agua, nos esforcemos en no olvidar el rostro del cielo. Se olvida por un instante. Como un destello de luz se revela aquel dulce rostro como una prueba del ángel.
El tiempo se expande mientras que el deseo de volverla a ver no cesa.

La ciudad de los artistas malditos… o malditos anónimos con nombre.




Johnny Rotten, vocalista de los Sex Pistols, cantaba: “There’s no future, I wanna destroy”. Chetumal, muy al pesar de la gente –y sé que me voy a ganar antipatías por lo que escribiré- es una ciudad que se caracteriza por su silencio apático e indiferente a los detalles de la vida. Por lo menos lo he notado en cierta parte de su gente.
La indiferencia que se ha mostrado por todo, desde la educación de verdadera calidad para los niños, su nivel de vida (ya no digamos que tengan todas las cosas materiales posibles sino, un ambiente que estimule su desarrollo humano), las actividades lúdicas, deportivas y sociales. Dentro de las indiferencias, hubo un descontento entre la gente cuando se instaló el corredor escultórico en la ciudad. Por una parte alegaban que “la ciudad no necesitaba esculturas”, que eso “la gente no lo entiende” y que “eran un montón de chatarra que a nadie le interesan”.
Probablemente a la gente no le hacía falta un montón de hierro en diferentes puntos de la ciudad y del boulevard, de la misma manera habrá quien no entienda la forma o el mensaje que cada escultura encierre, algunas obras no tienen más que un color o dos. No profundizaré con cuestiones estéticas en cuanto al arte se refiere, cada obra de arte se percibe de manera diferente. El artista crea e inserta un mensaje codificado que el espectador u oyente traduce. El mensaje es uno solo pero las claves son muchas, el público expresa las claves que encontró en el mensaje. Por diferentes que sean han descifrado el mensaje.
Esto prueba que el arte es para el pueblo.
Pero ¿si el arte es para el pueblo por qué nadie lo disfruta, no tiene acceso a él, no lo entiende y lo rechaza? Tan sencillo como explicar que uno más uno es igual a dos. El sistema educativo no prepara al niño para ser un adulto crítico, sensible, matemático, culto y educado. El sistema familiar como lo conocíamos se ha desmoronado lentamente, con ayuda de los medios masivos de comunicación.
La prueba más grande del deteriorado nivel humano y educativo de un pueblo se refleja en los actos de vandalismo y desorganización social. Para muestra un botón. Hace unos días se publicó una nota en algún medio, denunciando la falta de atención hacia las esculturas del corredor y su conservación. Se culpa a un instituto de falta de atención, éste se deslinda o da la respuesta más sencilla para salir del paso.
Decidí visitar las esculturas, específicamente las que se encuentran en la costera rumbo a Calderas. Zona solitaria, miradores ideales para escapar del bullicio y estar con los amigos y la pareja en turno. Solo de noche se vigila el área, la policía anda a la caza de bebidas alcohólicas y parejas drogadas por sus propias hormonas (por cierto, droga maravillosa, incitadora de la creación humana excelsa). ¡Cierto! Muy buen desempeño… ¿Dónde esta el cuerpo policiaco cuando deben detener a los destructores infragantes?
Los jóvenes son rebeldes. Yo fui un rebelde, hasta la fecha tengo un aire de rebeldía. Pero hasta el rebelde más grande es inteligente y actúa con responsabilidad y consciente de sus actos.
No llamo rebeldía a las pintas que aparecen en las esculturas, lo llamo un acto de ignorancia. No hay más adjetivos. Regreso a lo que Rotten cantaba: “there’s no future, I wanna destroy”. Es cierto que el futuro es incierto y cada vez se cierran las oportunidades, pero la culpa la tienen las escuelas por permitir que pseudo-profesores intenten instruir a los niños; los padres por no saber educar ni tener paciencia con sus hijos. Recuerden, los niños aprenden lo que viven.
Sería una buena idea que se diera una vuelta por las esculturas. Si alguien ya tomó cartas en el asunto, ya no encontrará las pintas ni los garabatos rayados en la superficie de las obras. Si tienen una botella de cloro, también sería adecuado que la lleve pues se encontrará con los indicios de una evolución humana de niveles impresionantes: las meadas territoriales.
Profesores, padres, instituciones, gente… pueblo, si el deterioro de unas obras de arte o de cualquier punto de la ciudad es el reflejo de su desarrollo social, ¿Cuál es su nivel humano interior?
Cualquier deterioro o falta de respeto hacia alguna obra artística o pública es como escupir a la cara de su creador. Sólo queda decir que en sus actos reflejan su gran pequeñez humana.

miércoles, noviembre 22, 2006

El primer Festival Internacional de Arte Chetumal Bahía, después de una semana, ¿se cumplieron las expectativas? (Segunda y última parte)

CHETUMAL.- A pesar de la cancelación de la mesa redonda de “Periodismo Cultural” a cargo de reconocidos periodistas nacionales, las exposiciones pictóricas y fotográficas

inauguradas en las salas del Museo de la Cultura Maya fueron un éxito. Rodrigo Siller expuso su obra pictórica llena de símbolos y elementos oníricos que describen su muy personal perspectiva del mundo; Gerardo Pineda trajo una exposición fotográfica sobre la costa chiapaneca. De igual manera se montaron las exposiciones del maestro Othón Téllez en la sala 2 y “Trazos del Caribe” en la sala 3 a cargo de varios pintores quintanarroenses. En la plazoleta del Museo de la Cultura Maya también se montó una instalación artística titulada “Machitos a la mexicana”, de Noris J. Rodríguez. Dicha instalación abordó el tema de la violencia contra las mujeres.
En lo que se refiere al teatro, no hubo una respuesta favorable por parte del público, tan sólo la asistencia de algunos grupos escolares y en número reducido. En el Teatro Constituyentes del ’74 se presentó una obra que escenificó los últimos días de Sor Juana Inés de la Cruz con una asistencia paupérrima a pesar de la excelente puesta en escena y actuación. El grupo de Teatro Guiñól de Holguín, Cuba, no se presentó y fue uno de los grupos esperados. La danza tuvo una incomparable representación a cargo de compañías de danza contemporánea como “Contradanza”, “Ballet Teatro del Espacio”, y de baile flamenco con Leticia Cosío y Elia Domenzain.

Ésta última nos trajo una adaptación teatral del poemario “Y ahora, soy yo la torera”, dividida en tres partes con una óptica muy femenina sobre el desamor y la tauromaquia (sin toro). Sin duda, estos dos últimos espectáculos resultaron ser los más excitantes pues además del virtuosismo de los músicos que acompañaron a Cosío y Domenzain, el cuadro de bailaoras inyectó energía y sensualidad al festival con su energía sobre el escenario.
Algo nunca visto durante un festival musical –y sólo presenciado durante la ceremonia del grito de independencia- fue una Explanada de la Bandera repleta. El viernes 17 de noviembre se presentaron varios grupos de reggae, pop y música electrónica. Desde las cuatro de la tarde, cientos de jóvenes se reunieron en torno a un mismo fin: la celebración musical. En esta ciudad donde impera la “doble moral” de las autoridades municipales, siempre en el afán de cerrar espacios de expresión alternativa para jóvenes –argumentando la degradación, faltas a la moral y centros de vicio-, la reunión de jóvenes resultó ser la más alegre, llena de vitalidad y de verdadera expresión cultural pues acudieron amantes del reggae, la música alternativa y el pop, sin que pudieran faltar los “skaters” (deportistas de las tablas de patinaje). Todos ellos convivieron en torno a la música, sin hacer daño a nadie ni consumiendo drogas ni mucho menos vendiéndolas, bailando frenéticamente. Esto es un detalle que las autoridades municipales deben tomar en cuenta a la hora de negar espacios para la expresión juvenil quienes son uno de los semilleros de la cultura y las manifestaciones artísticas.
La nota desagradable fue el pésimo comportamiento de los argentinos. Esos que se hacen llamar “Los Pericos” se negaron a compartir el escenario con las bandas mexicanas, amenazando con cancelar su presentación si nuestros compatriotas subían a tocar a “su escenario”. Debido a esto, los organizadores decidieron no volver a invitar a dicha banda. Parece una constante el comportamiento de los argentinos en tierras mexicanas, la actitud racista que adoptan al no querer compartir escenario con las demás bandas, siendo los invitados a un festival de carácter internacional. Los foros artísticos son espacios de expresión para todos y no el monumento al ego de unos extranjeros como los argentinos.
Pablo Milanés cerró el primer Festival Internacional de Arte Chetumal Bahía con su presentación el sábado 18 de noviembre, y que deleitó a los asistentes, a pesar del frío y del retraso. Dos detalles: (bueno) el sonido estuvo de lo mejor, sin fallas ni ruidos molestos; (malo) la larga intervención de la alcaldesa que, una vez más, convirtió un escenario artístico en un foro político donde nada tienen que hacer los logros del ayuntamiento. Y las rechiflas no se hicieron esperar, calculando una asistencia de casi 1500 personas, la rechifla sonó más fuerte que la Orquesta Sinfónica de Campeche.


Ahora, la pregunta obligada: ¿se cumplieron con las expectativas del festival? Pienso que sí se cumplieron en el sentido de que por fin se está haciendo algo por recuperar los espacios de expresión artística y el estímulo al desarrollo de los artistas –interpretes y creadores-, la apertura a nuevas formas de expresión y técnicas de creación. Que si no hubo la cantidad de público esperada se debió a la poca difusión que se dio en la ciudad y el resto del estado. Pero de igual manera no es suficiente con la asistencia de la gente que gusta completamente de este tipo de eventos. Muchos se preguntaron ¿Dónde está la comunidad universitaria? Personalmente, vi algunos amigos y conocidos de la Universidad de Quintana Roo, aunque el ideal es que la universidad sea uno de los espacios de difusión cultural más grande. Sin embargo, la reforma educativa no contempla en absoluto a las manifestaciones artísticas, relegándolas a la mera tarea de entretener. Una difusión de las actividades del festival en las escuelas y en los tres niveles de educación habría sido un éxito de haberse realizado con mucho tiempo de anticipación. La gran ausente en este festival fue la directora general del Instituto Quintanarroense de la Cultura, quien jamás presenció una sola presentación. Una persona a cargo de una institución que se jacta de ser la “guardiana” de la cultura, no debió dejar pasar un evento así, por lo menos para tener un panorama de lo que significa cultura y arte.
Seguramente hubo artistas locales consagrados a los cuales no se les invitó a participar. Estoy de acuerdo, merecían un espacio de participación en el festival debido a su trayectoria pero, ¿no es tiempo de darle cabida a las nuevas generaciones? ¿No tienen suficiente con acaparar becas, publicaciones y foros que a muchos creadores e intérpretes jóvenes nos niegan actualmente?
En cuanto al comité organizador, ellos trabajaron incansablemente, sorteando las dificultades que surgieron de último minuto, tratando de correr horarios en la programación y todas las tareas que se le asignó a cada elemento. Algo muy importante es la calidad humana que la comitiva encargada debe poseer. La persona a cargo de la organización debe ser una persona conocedora al máximo de las manifestaciones artísticas, tener conocimientos de cultura general y por lo menos, una trayectoria sobresaliente dentro de alguna de las áreas del arte. No es lo mismo montar coreografías para comparsas carnavalescas y bailes de quince años, que preparar la coreografía de “Don Quijote” o interpretar las “Variaciones Goldberg” de Bach. También debe poseer humildad y sencillez en cuanto al trato con las personas que formarán parte de su equipo de trabajo, con los medios de comunicación y con la gente en general. Es incongruente hacerse cargo de un evento que exalta a las manifestaciones humanas y comportarse como un burgués fantasioso, o el practicar el más espantoso clasismo elitista que únicamente ayuda a resaltar las inseguridades de una persona que no tiene el menor ápice cultural. Si el festival es para el pueblo ¿por qué hacer de él un foro para el protagonismo “yuppie-burgués” y la segregación clasista? Lo anterior también aplica para las personas que vayan a formar parte del equipo de producción, staff y relaciones públicas. Hubo personas del comité organizador que estuvieron presentes en todo momento y en todos los eventos, siempre al pendiente del desarrollo de las presentaciones y las ruedas de prensa. Jorge Pantoja, promotor cultural y fundador del tianguis Cultural del Chopo de la Ciudad de México, mantuvo una relación estrecha con los medios de comunicación; lo mismo que Xóchitl Mingüer, quien se aventó a asistir a cada escuela de la ciudad como fuera posible, para invitar a los estudiantes a que asistieran a las actividades.
En cuanto a los medios de comunicación –con excepción del Sistema Quintanarroense de Comunicación Social- sólo algunos seguimos de cerca el desarrollo del festival desde todos los aspectos. Un detalle importante que los jefes de información deben tomar en cuenta es cuidar de quién es la personan que mandan a cubrir una rueda de prensa. No es lo mismo entrevistar a un artista –de la categoría que sea- que entrevistar a un diputado o cualquier funcionario público, no falta aquel que pregunta sobre la megaescultura (como si la megaescultura fuera el ombligo del mundo artístico) a un artista como Oscar Chávez, al que no le ha de interesar en lo más mínimo la obra de Sebastián. Cronistas, periodistas culturales y reporteros que siempre han estado al pendiente del desarrollo cultural de la ciudad también estuvieron presentes para documentar los sucesos y muchos de ellos intercambiaron impresiones, de manera cordial y tolerante, como debe ser.
Regresando a los resultados del festival, este dejó un grato sabor de boca ¿por qué? Porque por fin se está haciendo algo para el pueblo y para la comunidad artística, no sólo la del estado sino también para los artistas del interior del país. Este festival debe realizarse de manera permanente, los futuros gobernantes no pueden ni deben hacerse oídos sordos ante la demanda del pueblo, de satisfacer la sed de conocimiento y entretenimiento que eduque. Antes de tirar el dinero en monumentos al ego falócrata, antes de abrir las puertas a la inversión extranjera, antes de construir Wal Marts, McDonalds y demás franquicias yanquis, hay que reforzar y reafirmar la cultura de nuestro país.
El Festival Internacional de Arte Chetumal Bahía es una excelente idea, con detalles positivos a superar y negativos por mejorar. Los artistas creadores e intérpretes necesitamos más espacios como estos. Pero sobre todo, el pueblo necesita más espacios para reafirmar su identidad cultural y sus manifestaciones artísticas. Esperamos por la segunda edición…

martes, noviembre 21, 2006

El primer Festival Internacional de Arte Chetumal Bahía, después de una semana, ¿se cumplieron las expectativas? (1ª Parte)


CHETUMAL.- Del 10 al 18 de noviembre, Chetumal se convirtió en la capital cultural del estado… aunque sea por una semana. En los medios locales se dedicaron espacios para dar cobertura a los eventos artísticos, algunos otros cuestionaron ciertos detalles financieros, pero pocos se enfocaron a la verdadera esencia del festival: la calidad artística y las propuestas. Lo cierto es que el festival se desarrolló bien pero con algunos tropiezos que no deben pasar desapercibidos por los organizadores. El festival no brilló de manera esplendorosa como aquél otrora festival de 1988 (el Festival Internacional de Cultura del Caribe). Quizá por tratarse de un festival organizado por jóvenes despertó el más grande escepticismo, pero también es cierto que en esta tierra hay escépticos de todas las tallas, desde periodistas, profesores, seudo intelectuales, artistas y pueblo en general, y jamás van a estar satisfechos con nada que se haga en la ciudad y el estado (excluyo a la mega escultura, la cual sí es un mega desperdicio).

En todo festival, bienal, muestra cinematográfica o cualquier evento artístico y cultural, las únicas figuras principales son los artistas. Aunque el evento haya sido auspiciado por el gobierno del estado o el ayuntamiento, y que las autoridades sean las encargadas de inaugurar o clausurar el evento, jamás deben robar cámara a los artistas ni convertir un acto de manifestación cultural en un podio de carácter político, lleno de slogans alejados de la realidad. Pero aún, hacer esperar al público asistente con la impuntualidad, ya que el público no es el único que espera, también los artistas son los que ven reducido su tiempo de participación.

Es innegable la calidad del trabajo artístico presentado por los participantes al festival, desde el Ballet Nacional Folklórico Garífuna de Honduras hasta el espectáculo de Elia Domenzain; desde la propuesta electrónica de Alter Mutz –incomprendida por algunos y gustada por otros- hasta el reggae de grupos como Antidoping y Los Pericos. Tampoco se quedan atrás los artistas locales como Korto Circuito, Skuadron 16 y los pintores locales que expusieron su trabajo en el Museo de la Cultura Maya. También hubo montajes coreográficos que pocas veces se ven en la ciudad como la danza contemporánea (Contradanza, Teatro del Aire), el baile flamenco (Leticia Cosío,) y el teatro.
El público chetumaleño ya exige espectáculos y artistas de calidad en foros adecuados para tal fin. Resulta desagradable, molesto –para el público y artistas, principalmente- y desesperante que el sonido local funcione de manera pésima, que no se cuente con verdaderos profesionales de la producción en audio y luces. Tal vez se ahorren unos cuantos pesos pero lo mejor es contar con mejores técnicos en ese aspecto.
He aquí un breve recuento de los espectáculos.

Iraida Noriega presentó un selecto repertorio de jazz y piezas de bolero arregladas para la ocasión, su maravillosa técnica de “scat” –técnica propia de Ella Fitzgerald- impresonó a propios y extraños. Un deleite para el oído, su voz y su Big Band. Sin embargo, el más esperado de la noche fue el “caifán mayor”, el maestro Oscar Chávez acompañado de Los Morales, interpretando sus temas clásicos.
Todo un paseo por la historia del pueblo Garífuna resultó la presentación del Ballet Nacional Folklórico Garífuna de Honduras, quienes fueron acompañados por el grupo Aisha con un excitante y frenético set de música percutiva. La combinación de voces y los ritmos de origen africano nos remontaron al siglo XVIII. Yukka ofreció un cuadro coreográfico cargado de erotismo y de música de cumbia en su estilo más puro, que fue del completo agrado de los asistentes. Para la segunda noche (domingo 12 de noviembre), dos escenarios simultáneos albergaron artistas de excelente calidad. La Orquesta de Marimbas y la Danzonera Aragón se presentaron en el Teatro Minerva, lugar de excelente acústica y adecuado para albergar todo tipo de conciertos.

La Danzonera Aragón dedicó una pieza musical al festival y los asistentes subieron al escenario a bailar. Mientras tanto y en el mismo, la banda Wamazo abría el escenario con un excelente concepto de percusiones.
La reina de la noche fue Astrid Hadad con su espectáculo cabaretero, irreverente, cargado de ironía y feminismo. Su producción estuvo adecuada con el concepto al que nos tiene acostumbrados y una banda de apoyo muy precisa y acoplados entre si, lo que habla de un trabajo musical depurado. Jorge Reyes no estaba programado para esa noche. Fue una presentación de último minuto que llevaba una propuesta interesante: danza prehispánica, poesía de Nezahualcóyotl leída por una excelente actriz (Arianne Pellicer), música electrónica y recreación de la música autóctona. Reyes también fue uno de los artistas esperados por el público que, debido a su participación anunciada para el sábado 11 de noviembre, muchos se quedaron esperando a que apareciera. Debido a lo precipitado de la presentación de Reyes, ésta dejó ver las deficiencias del personal técnico de audio; durante el desarrollo del espectáculo de Jorge Reyes era constantes las retroalimentaciones y zumbidos de los micrófonos, molestando a Arianne Pellicer más de una vez. Este fue el número que tuvo poca audiencia debido a lo tarde que empezó, pero también porque no estaba programada. Muchos se quedaron sin ver a Jorge Reyes, otros corrieron con suerte pues fueron avisados por medio de sus amigos.
Hasta entonces, el programa fue desconocido completamente por la ciudadanía: a alguien no se le ocurrió distribuir los calendarios con mucho tiempo de anticipación, olvidaron que no todos tienen acceso a Internet como para consultar las fechas en línea a través de la página. De modo que el día de la inauguración se repartió el calendario al público en general.
El primer evento cancelado, y que a mi consideración le habría dado una importante difusión a nivel nacional, fue la conferencia y mesa redonda de “Periodismo Cultural” (11 de noviembre) a cargo de periodistas nacionales como Víctor Roura (El Financiero), Humberto Mussachio (Nuevo Excelsior), Maria Elena Matadamas (El Universal) y Myriam Audifred (Nuevo Excelsior), y que estaba programada en la Sala de Rectores de la Universidad de Quintana Roo. Una persona de la UQROO esperaba a los periodistas en el aeropuerto y al ver que no llegaron, éste se puso en contacto con Víctor Roura quien se encontraba en el aeropuerto con el resto de los periodistas. El motivo por el cual no asistían al festival fue porque no le aseguraron su pasaje a uno de ellos –según contó Roura, vía telefónica con el contacto de la UQROO- y en solidaridad con su compañero, decidieron cancelar su participación, no sin antes quejarse de la mala organización por parte del personal del festival. No era la primera noche del Festival Internacional de Arte Chetumal Bahía y ya comenzaban las malas noticias. No todo estuvo mal, muchas cosas estuvieron bien y en la segunda parte las abordaremos…

domingo, noviembre 19, 2006

“Camas con historia” del grupo de danza contemporánea “Contradanza” dirigidos por Cecilia Appleton








CHETUMAL.- La alcoba y la cama son esos espacios en los que el ser humano teje historias entre las sábanas –y sin ellas- o se encuentra a sí mismo dentro de un cosmos repleto de fantasías, temores y sueños húmedos. Así fue el montaje coreográfico “Camas con historia”, que el grupo de danza contemporánea “Contradanza” presentó en el Teatro Constituyentes del ’74 al mediodía, y en la Plaza Cívica por la noche.
La presentación en el Teatro Constituyentes fue la más atractiva y emotiva pues el juego de luces, la oscuridad de la sala y el silencio envolvente transporto al público hasta ese cosmos erótico y existencial que es la alcoba. Sobre una cama, seis personajes nos contaron distintas historias construidas sobre sensaciones, temores, fantasías y recuerdos de viajes oníricos. Cabe destacar la belleza de las bailarinas y los cuerpos estéticos de los bailarines que, en armonía con la música compuesta por artistas del circuito roquero –como Rocco, de la Maldita Vecindad- y bluesero ­–Betsy Pecanins-, y la perfección del cuerpo en movimiento, contaron en silencio las historias que muchos de los presentes nunca se han atrevido a contar. La versión interpretada al mediodía tuvo dos desnudos, parciales y totales, con muy buen gusto y estética artística, ad hoc con el concepto de la obra, y que sorprendió a los asistentes sin escandalizarlos.
En la Plaza Cívica se presentó la misma obra pero con las modificaciones propias para presentarla ante el público asistente. Esta resulto excelente aunque no con la esencia de la versión anterior.

viernes, noviembre 17, 2006

“La Torera, la cogida y la muerte” de Elia Domenzain encendió los ánimos en la séptima noche del Festival Internacional de Arte Chetumal Bahía.








CHETUMAL.- Poesía, música y baile flamenco fueron los ingredientes del espectáculo “La Torera, la cogida y la muerte”, presentado la noche del jueves 16 de noviembre, dentro del Primer Festival Internacional de Arte Chetumal Bahía. El espectáculo dirigido e interpretado por Elia Domenzain y un cuadro de bailaoras, actrices y músicos, está definido como un “espectáculo taurino sin toro, con poesía, guitarra, flamenco y sangre”.
Este montaje escénico es la versión teatral del poemario “Y ahora, soy yo la torera” de elia Domenzain, estructurada en tres tercios sobre la base de dieciséis poemas taurinos de esta poesía erótica, amorosa y romántica; y uno del “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías” de Federico García Lorca. Cada tercio incluye cuatro o cinco poemas, coreografía flamenca y un solo de guitarra.
A pesar del frío que envolvía la noche, el fuego de la fiesta brava encendió los ánimos del público asistente quienes vivieron intensamente cada verso interpretado por las actrices y bailaoras Lety Cosío y Ana Arenas. Mención especial para sus coreografías y el virtuosismo del guitarrista.

Fuego, gracia y erotismo en el espectáculo “¡Viva Flamenco!” de Leticia Cosio dentro del Primer Festival Internacional de Arte Chetumal Bahía.








CHETUMAL.- Fuego, gracia y toda la energía del baile y cante flamenco fue lo que el público chetumaleño asistente al primer Festival Internacional de Arte Chetumal Bahía. El miércoles 15 de noviembre se presentó el espectáculo “¡Viva Flamenco!” de la bailaora Leticia Cosio, en el Teatro Constituyentes del ’74.
El espectáculo “¡Viva flamenco!” está formado por bailaores, músicos y actores profesionales de gran talento y experiencia, egresados de las mejores escuelas de música, actuación y danza flamenca, tanto de México como de España y Estados Unidos.
Cada bailaora tuvo su participación solista, así como los guitarristas y la cantaora. Este fue un espectáculo que gustó mucho al público pues siempre atrapa la energía y el fuego del baile flamenco. El ensamble musical también contó con percusiones y el violín de Israel Torres. Una delicia para los sentidos pocas veces presenciado en Chetumal.

lunes, noviembre 13, 2006

Astrid Hadad y Jorge Reyes, presentes en el Primer Festival internacional de Arte, Chetumal Bahía.





CHETUMAL.- Danzón, show cabaretero y música prehispánica fueron los ingredientes de la tercera noche –domingo 12 de noviembre- del Festival Internacional de Arte Chetumal Bahía. Desde las seis de la tarde comenzaron las actividades artísticas con una respuesta entusiasta por parte del público chetumaleño que rescató del letargo dominical a la ciudad. El Teatro minerva albergó a la orquesta de Marimbas de Quetzaltenango Guatemala quienes interpretaron un selecto repertorio de música popular y arreglos de piezas de compositores europeos como Jerónimo Jiménez y Rigoletto. También el mismo foro se presentó la Danzonera Aragón y la Nueva Generación de Danzón, un grupo de baile de danzón de Bacalar.
En el escenario principal de la Plaza Cívica se presentaron grandes figuras de la música mexicana. Astrid Hadad cantó para su gente con su espectáculo lleno de música mexicana e irreverencia, performance y humor, interpretando “La Tequilera, “La muerte chiquita” y “el calcetín”, entre otras piezas. Una delicia de show que encantó a los presentes. También estuvo el dueto Guardabarranco, interpretando música de trova. De último minuto –porque no estaba programado para esa noche- se presentó Jorge Reyes y un grupo de danzantes prehispánicos. Éste músico cuenta con una larga trayectoria dentro de la interpretación de música de estilo prehispánico, combinada con música electrónica. Para completar la participación, la actriz Arianne Pellicer leyó poemas complementados con una interpretación corporal, así como un pintor realizando su obra con el fondo musical de Jorge Reyes.

domingo, noviembre 12, 2006

Música y expresión Garífuna, cumbia colombiana y música electrónica dentro de la segunda jornada del FIA Chetumal







CHETUMAL, 11 de noviembre.- La segunda jornada del Primer Festival Internacional de Arte Chetumal Bahía fluyó exitosamente en sus conciertos nocturnos. La plaza cívica se inundó de música Garifuna y cumbia colombiana en su estilo más puro, hasta música electrónica.
Desde Honduras llegó el Ballet Folklórico Nacional Garífuna y el grupo musical Garífuna Aisha, acompañando estos últimos al ballet folklórico. Ellos ofrecieron un recorrido por el pasado del pueblo Garífuna, descendientes de los primeros esclavos africanos asentados en la cuenca del caribe. Resultó excitante el ensamble de percusiones a cargo del grupo Aisha, quienes dieron realce a las coreografías presentadas por el Ballet nacional Folklórico Garífuna de Honduras. Indudablemente fueron los que se llevaron la noche.
Posteriormente el grupo de danza “Yuka”, integrado por bailarines mexicanos y músicos colombianos, ofrecieron una estampa de danzas africanas de las zonas del caribe y el pacífico. La música interpretada para acompañar a los bailarines consistió en piezas de la más pura cumbia colombiana y coreografías de carácter erótico, propias de la región africana de Colombia.
Para cerrar la velada, una propuesta vanguardista y que se presenta por primera vez en escenarios chetumaleños –puesto que no se ha visto nada igual en un festival de carácter caribeño- el grupo Alter Mutz, de México, transportó a la audiencia en un viaje a través de los paisajes submarinos y sonoros de la música electrónica. Esta agrupación de música electrónica se apoyó en proyecciones y animaciones, las cuales sirvieron como un fondo perfecto para la propuesto que estos jóvenes músicos mexicanos ofrecieron a la audiencia chetumaleña.

La primera noche del Festival Internacional de Arte Chetumal Bahía






CHETUMAL.- La primera noche del Festival Internacional de Arte Chetumal Bahía arrancó con una asistencia reducida. Sin embargo, los asistentes disfrutaron la participación de los artistas invitados para la noche inaugural. La soprano Afrodita interpretó un popurrí de canciones de Quintana Roo; Iraida Noriega deleitó al público con su propuesta jazzística acompañada de su Big Band. El maestro Oscar Chávez fue el plato fuerte de la noche, recibido con entusiasmo por el público chetumaleño, ofreció una serie de sones veracruzanos y sus temas clásicos como: “Hasta Siempre”, “Por ti” y “Macondo”. Andy Palacio de Belice prendió a los asistentes con su música punta rock en su estilo más puro, de raíces Garífunas.

sábado, noviembre 11, 2006

Inicia el Primer Festival Internacional de Arte Chetumal Bahía


CHETUMAL, 10 de noviembre.- Con una hora de retraso y una asistencia aproximada de 500 personas, el Primer Festival Internacional de Arte Chetumal Bahía inicio la noche del viernes 10 de noviembre, en punto de las ocho de la noche. La inauguración programada para las 7 de la noche se retraso debido a que las autoridades llegaron con una hora de retraso. No obstante, en la ceremonia de inauguración se expusieron los motivos por los cuales el festival se realizaba.
Aunque se esperaba la asistencia masiva de público, no se cumplió con la meta. Hacia las siete de la noche, aún se realizaba la última prueba de sonido y no se habían colocado las sillas para el público.
Estuvieron presentes la Lic. Cora Amalia Castilla Madrid, presidenta municipal de Othón P. Blanco, el Lic. Félix Gonzáles Canto, gobernador del estado, Ernesto Martínez Cuellar, Director General del FIA Chetumal Bahía, y el cronista vitalicio de Chetumal, Prof. Ignacio Herrera Muñoz. La presidenta municipal señaló en su discurso que “con este festival pretendemos colocar a Chetumal como la capital cultural de Quintana Roo (…) a partir de hoy, Chetumal vibrará en seis escenarios, será un puente de arte y cultura mexicanos con la cultura de otros países.”
Durante el acto inaugural, se dio a conocer que varios artistas entregarían obras artísticas como regalo para Chetumal, éstos consisten en un mural de Rodrigo Siller titulado “Cuna del Mestizaje”; una pieza musical titulada “Ja Chetumal” del Grupo Ganja; un Danzón titulado “Chetumal Bahía” de Silverio fuentes, director de la Danzonera Aragón, entre otros.
El espectáculo de la noche comenzó con la participación de la soprano Afrodita –originaria de Chetumal- y el maestro roque Cervera, quienes interpretaron un popurrí de canciones dedicadas a Quintana Roo. Seguidamente, Iraida Noriega encendió los afectos apasionados con su propuesta de jazz, demostrando un virtuosismo vocal al puro estilo de Ella Fitzgerald.
La estrella de la noche –y esperado por todo el público asistente- fue el maestro Oscar Chávez, quien acompañado de Los Morales interpretó los temas clásicos de su repertorio como “Hasta siempre”, “Siempre me alcanza la danza”, “Por ti” y “Macondo”.
Para cerrar, Andy Palacio de Belice deleitó a la audiencia con interpretaciones de punta rock y demás piezas de ritmo garífuna, con instrumentaciones básicas.
Por otra parte, se comentó que la conferencia programada para el sábado 11 de noviembre de Periodismo Cultural, se suspendió por causas de fuerza mayor, aunque se comenta que la causa de la suspensión fue que los organizadores no pudieron cubrir los gastos de viaje del periodista Humberto Mussachio, esto a última hora, de modo que el resto de los periodistas invitados decidió no asistir. Ésta conferencia estaba programada para las 18 horas en el Auditorio Yuri Knórosov de la Universidad de Quintana Roo.

Tres versiones para cada historia: La Guerra entre México y los Estados Unidos (1846 – 1848). (Sexta parte)

“La verdad nunca puede decirse de tal forma que sea comprendida y no ser creída.” William Blake, Las bodas del Cielo y el Infierno. (1793).

Continuamos con los protagonistas del frente yanqui

El presidente John Tyler.- John Tyler nació en 1790 en la región de Tidewater, Virginia. Fue abogado y político de carrera en su estado natal y en las dos cámaras del Congreso. Como senador de Estados Unidos, en la década de 1830, Tyler se opuso a Jackson y a su facción y encontró un lugar difícil en la emergente jerarquía Whig. Tuvo éxito como candidato a vicepresidente junto con William Henry Harrison, apodado “Old Tippecanoe”. Cuando Harrison murió tras haber estado sólo un mes en el cargo, Tyler asumió la función de presidente y se involucró en lo que se llamaría la “Cuestión de Texas” (Texas Question).
La división generada por el problema de la esclavitud impedía conseguir un consenso político en la nación y, como consecuencia, la fácil anexión de la República de Texas. Sabiendo Tyler perfectamente bien que no sería reelecto, se dedicó, mientras ocupó el cargo, a maquinar varias maniobras políticas para anexar Texas a Estados Unidos, un objetivo cuyo logro consideraba muy benéfico para Estados Unidos. Cuando en 1844 su propuesto Tratado de Anexión Conjunta fracasó de manera abrumadora en el Senado, Tyler llamó a una resolución conjunta del Congreso. Esta acción, que sólo requería una mayoría simple en cada Cámara, tuvo éxito.
Provisto de dicho mandato por escrito y con los texanos ansiosos por incorporarse a la Unión, Tyler envió representantes a México para explicar la posición de Estados Unidos, pero tuvo una fría recepción. Aún así, el 1 de marzo de 1845, Tyler suscribió la legislación necesaria y despachó una nota diplomática a Texas en la que le ofrecía la anexión a Estados Unidos. Tyler dejó este asunto en manos de su sucesor en la presidencia, James K. Polk, pero continuó su actividad política en Virginia. Cuando los problemas entre las diferentes facciones hundieron a la nación en la guerra civil en 1861, Tyler trató infructuosamente de mediar para llegar a una solución pacífica. Imitó la postura de su estado natal y se unió a la Confederación e incluso ganó la elección para entrar al Congreso, pero murió en 1862 antes de poder asumir el cargo.

El general Zachary Taylor, o “Old Rough and Ready” —el Tosco— para sus tropas, era originario de Virginia, pero por adopción de Kentucky. Nacido en 1784, había logrado cierta prominencia nacional como oficial del ejército en la guerra de 1812 y en las campañas contra los indios seminolas en la década de 1830. El presidente James K. Polk ordenó al general de brigada de 62 años que dirigiera un ejército de 3,500 hombres hacia Texas para asegurar el estado recientemente anexado, y con el aumento de las tensiones entre Estados Unidos y México, le ordenó establecer una base fortificada cerca de la desembocadura del río Bravo. Las hostilidades comenzaron a finales de abril y comienzos de mayo, y Taylor llevó a las fuerzas mexicanas de la región a una serie de batallas intensas que le valieron el ascenso a general de división. Taylor lentamente persiguió a los mexicanos derrotados hacia Monterrey, México, y tomó esa importante ciudad en septiembre de 1846.
Cuando México rechazó las propuestas de paz de Estados Unidos, el presidente Polk ordenó a Taylor que mantuviera su posición en el norte de México mientras el general Winfield Scott se llevaba la mayor parte del ejército de Taylor y más de 10,000 refuerzos para tomar la Ciudad de México por medio de un desembarco en Veracruz.
Taylor, que se había quedado con un ejército de menos de 5,000 hombres, formado principalmente por voluntarios sin experiencia, enfrentó un salvaje ataque del presidente mexicano Antonio López de Santa Anna y 20,000 soldados profesionales, milicianos y conscriptos en la catastrófica Batalla de Buena Vista en febrero de 1847.
La lucha, aunque tuvo como resultado una victoria de los Estados Unidos por un margen mínimo, elevó a Zachary Taylor a lo más alto de la imaginación de los estadounidenses. Después de la guerra, esa aclamación lo llevó a la Casa Blanca en 1848.
Como presidente, se enfrentó con los abundantes desafíos que representaba la expansión de la esclavitud en el territorio quitado a México. Tras una vida de riguroso servicio en el campo de batalla y en las escaramuzas con el Congreso, Taylor murió en su cargo en 1850.

El comodoro David Conner nació en 1792 en Harrisburg (Pennsylvania) y, a los 17 años, comenzó una larga carrera como oficial naval. En la guerra de 1812, Conner demostró ser un líder capaz mientras prestaba sus servicios a bordo del buque estadounidense U.S.S. Hornet y fue ampliamente reconocido y condecorado por su valor. Durante las tres décadas siguientes, ocupó diferentes puestos en el país y en el extranjero, inclusive en comandos en el Mediterráneo, el Atlántico y en importantes consejos navales en Estados Unidos.
Cuando estalló la guerra contra México en 1846, Conner comandaba la escuadra nacional estadounidense (U.S. Home Squadron) integrada por todos los buques de la marina del Golfo de México y el Caribe. Cuando el general Zachary Taylor trasladó su ejército a Texas y luego al río Bravo, Conner lo apoyó con la logística y las comunicaciones así como con el desembarco de marineros y marines para reforzar la base de suministros de Punta Isabel, Texas.
Más tarde ese mismo año, Conner dirigió dos expediciones infructuosas contra la principal base naval mexicana en Alvarado, pero sí tuvo éxito a la hora de controlar una amplia porción de la flota enemiga a la que dejó estratégicamente inservible. Sin embargo, el principal logro de Conner consistió en el desembarco en Veracruz de más de 8,500 efectivos, sin perder a un solo hombre, en la invasión que el general Winfield Scott llevó a cabo en la zona centro de México, en 1847.
Más tarde, ese mismo año, Conner traspasó el mando de la escuadra nacional al comodoro Mathew C. Perry y regresó a los Estados Unidos. Asumió el mando del Astillero Naval de Philadelphia y ocupó ese puesto hasta su muerte en 1856.

John Slidell fungió como delegado en México en los meses que precedieron al estallido de la guerra entre ese país y Estados Unidos. Oriundo de la ciudad de New York, Slidell se había trasladado al sur después de la guerra de 1812 y ascendió hasta convertirse en un valiente político luchador de New Orleans. Formó parte del congreso de Estados Unidos en 1842 y se convirtió en un cercano aliado de James K. Polk.
Gracias a sus conexiones, a Slidell le fue asignada la responsabilidad de negociar un pacto con México en su carácter de enviado especial y ministro plenipotenciario. Se le encomendó la misión de ofrecer la cancelación de la deuda de México frente a Estados Unidos a cambio del reconocimiento del río Bravo como frontera entre las dos naciones. Además, Polk indicó a Slidell que tratara de comprar California por $25 millones.
Los mexicanos rechazaron categóricamente a Slidell y su misión. Slidell respondió al presidente Polk insinuando que la renuencia mexicana a negociar podría requerir una demostración de fuerza militar por parte de los Estados Unidos. Con base en esa información de inteligencia, Polk ordenó al general Zachary Taylor que se dirigiera al río Bravo. Slidell permaneció en México hasta marzo, pero partió cuando la guerra se tornaba cada vez más inevitable.
Después de la guerra contra México, Slidell se convirtió en un prominente político de Luisiana. Cuando ese estado se separó de la Unión en 1861 y se adhirió a la Confederación del Sur, Slidell fungió como ministro en Francia. A partir de ese momento permaneció en Europa hasta su muerte en 1871.

Antonio López de Santa Anna: dos perspectivas del hombre y su tiempo. (Cualquier parecido con algún personaje de la actualidad nacional, es pura coincidencia).
Antonio López de Santa Anna fue tal vez una de las personalidades más enigmáticas de su época. Ante los ojos de muchos, fue un héroe cuyas acciones defendieron los intereses nacionales de México. Para otros, la ambición personal de Santa Anna reflejó un oportunismo y abuso de poder que le costó a su país mucho más de lo que le ganó. Aunque las opiniones sobre este desconcertante líder son conflictivas, Santa Anna sigue siendo una figura dominante y de influencia mayor en la guerra entre Estados Unidos y México.
Jesús Velasco-Márquez del Instituto Tecnológico Autónomo de México, lo describe de la siguiente manera: “Antonio López de Santa Anna es un personaje extraordinariamente complejo que no es fácil definir en pocas palabras. Fue un hombre de grandes contradicciones. Por una parte, fue un hombre extremadamente frívolo, de una banalidad sorprendente e inconsistente en lo político. Fue un hombre rico que tenía haciendas de acuerdo a la definición de los estándares de la época. Santa Anna no buscaba fortuna, más bien lo que buscaba eran el prestigio y el reconocimiento públicos, más que dinero. Fue una persona que buscó el poder más por el prestigio que por su responsabilidad.
No tenía una visión estratégica, ni era un gran general, pero poseía una personalidad extraordinaria y sabía cómo tratar a la gente. Sabía atraer a la gente porque tenía una cualidad carismática para hacerlo. Cuando se dio la rebelión de Texas, Santa Anna -que quería profundamente a México- estaba brutalmente comprometido con su país cuando se enfrentó a los rebeldes. Para él, la integridad de la nación, la integridad territorial de la región, eran muy importantes. Fue a Texas para acabar con la rebelión y detener al grupo que trató de arrancar esa parte del territorio del país. Sin embargo, cuando se encuentra que los rebeldes estaban recibiendo apoyo de voluntarios extranjeros de un país vecino, Santa Anna se enfrenta a una situación extraordinaria. No podía permitir que un grupo de gente se separara de México porque esto sentaría un precedente y amenazaría la supervivencia de la nación.
Su derrota en San Jacinto y el haber sido capturado por los texanos fueron, sin duda alguna, un golpe muy fuerte para su reputación. Sus enemigos y aquéllos que estaban contra el cambio de gobierno en México, aprovecharon esta situación denunciando a Santa Anna por haber firmado acuerdos que lo comprometían a usar su influencia para persuadir a que México reconociera la independencia de Texas. Santa Anna viajó a Estados Unidos, tuvo una entrevista con Jackson pero mantuvo un perfil muy bajo después de estos acontecimientos. Se retiró temporalmente de la vida pública.”
Asimismo, define la personalidad de Santa Anna como vanidoso y con una gran necesidad de estar en el frente. Era muy hábil para transformar las situaciones a su favor, lo cual pudo hacer a lo largo de su vida. Aunque después de cierto punto, se le acabó su buena fortuna.
“En 1838, dos años después de la derrota en San Jacinto, surge un problema que dio lugar a una acción punitiva por parte de Francia hacia México. Santa Anna se unió al esfuerzo de defender el territorio nacional contra la invasión francesa. Durante un incidente Santa Anna pierde la pierna pero se ganó otra oportunidad, con la ayuda de sus seguidores, de proclamarse como defensor de la nación y de sus intereses. Hasta cierto punto, esto le permitió reparar aquella imagen negativa que se había creado por los sucesos en Texas. Santa Anna creó toda una ceremonia funeral en torno a la pérdida de su pierna y convirtió su amputación en un símbolo de su compromiso con el país. La gente olvidó momentáneamente sus errores militares en Texas y Santa Anna pudo reconstruir su reputación ante las masas. Esta campaña basada en su sacrificio y la subsiguiente redención le permitió a Santa Anna crear nuevas alianzas políticas y volver al poder como presidente de México. Sin embargo, a Santa Anna no le interesaba ejercer el poder presidencial. Le gustaba el prestigio pero no la responsabilidad.”
Parece que Antonio López de Santa Anna era un hombre de gran inestabilidad emocional Una vez que logró su objetivo de alcanzar el poder, se retiraba a su hacienda y dejaba en manos de alguien más las responsabilidades administrativas o militares. O bien, trataba de ejercer la autoridad que le concedía su posición, pero la excedía cometiendo excentricidades brutales. También fue un hombre con una extraordinaria habilidad para marginar a sus enemigos políticos, forzándolos al exilio.
“La gente de Estados Unidos pensaba que Santa Anna era relativamente fácil de corromper y él dejó que lo creyeran. Santa Anna usó esta idea preconcebida y la impresión errónea para jugar un juego a la inversa con el presidente Polk: “Tú piensas que me puedes usar, yo te dejo pensar que me estás usando para usarte a ti”. En este sentido, en el uso de estas sutilezas, creo que Santa Anna era mucho más inteligente que Polk”, menciona Jesús Velazco-Márquez.
Pero Santa Anna tenía enemigos y los ataques de sus enemigos políticos eran fuertes. Había jóvenes liberales que no estaban del todo convencidos de los motivos de Santa Anna y había conservadores no muy contentos con su regreso bajo los auspicios de Valentín Gómez Farías y los federalistas. También había grupos antagónicos que divulgaban el rumor de que Santa Anna había hecho un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos para favorecer la cesión de territorio. Algunos periódicos de la ciudad de México hacían referencia a la dilación de Santa Anna en Saltillo como parte de una conspiración, un plan secreto de Santa Anna para ayudar a la invasión norteamericana y minar la defensa nacional. La prensa mexicana veía esto como un signo de que la teoría de la conspiración podía ser cierta al ver otro retraso para movilizar el Ejército del Norte a enfrentarse a las fuerzas del general Taylor.
Santa Anna sabía que el ejército no tenía armas suficientes, sabía que no contaba con los suministros de alimentos necesarios y que en realidad no estaban listos para entrar en batalla en esas condiciones. Toda esta oposición creó una fuerte presión en Santa Anna para que movilizara sus fuerzas con el fin de acallar los rumores que sugerían que era un traidor a México. Así que Santa Anna tomó una decisión prematura de marchar al norte y desafiar al general Taylor antes de que sus tropas estuvieran completamente preparadas.
“Toda su vida Santa Anna reaccionó fuertemente a la crítica pública. El proyectar la imagen de gran líder fue una preocupación que tuvo todo el tiempo. Un hombre que es un líder verdadero en cualquier momento tiene que dado hacer caso omiso de la crítica y concentrarse en la tarea. Desafortunadamente Santa Anna fue demasiado sensible a la crítica y reaccionó tomando acciones para cerrar los espacios que esa crítica abría; o bien, trataba de acallar a sus críticos. Lo que la gente pensara de él le resultaba muy importante y estas percepciones extremas influenciaron algunas de sus acciones. Ese fue uno de sus grandes problemas.” (Jesús Velazco-Márquez-ITAM).

“Para evaluar la opinión pública mexicana durante la primera mitad del siglo XIX es necesario tener en cuenta las condiciones sociales de México. Buena parte de la población rural y urbana era analfabeta y tenía una educación deficiente; por lo tanto, casi nunca tenían información para basar su opinión. Lo que se consideraba opinión pública se concentraba en las clases media y alta. Por otro lado, había diferencias regionales; algunas de las provincias mexicanas sostenían posiciones diferentes a las asumidas en la Ciudad de México, aunque esas discrepancias estaban más relacionadas con rivalidades y conflictos de intereses internos que con diferentes concepciones del plano internacional. Las principales fuentes a partir de las que se puede estudiar la opinión pública mexicana de esa época son los periódicos —en especial las páginas editoriales y las cartas dirigidas a los editores— los panfletos, los manifiestos políticos y los discursos públicos. A partir de estos documentos es posible sacar algunas conclusiones generales.” (Jesús Velazco-Márquez-ITAM).

Continuará…

jueves, noviembre 09, 2006

El Primer Festival Internacional de Arte Chetumal-Bahía, un evento que genera expectativas y pretende generar vocaciones y foros artísticos.

CHETUMAL.- Hace unas semanas nos preguntábamos qué había pasado con los Festivales de Cultura del Caribe. Hace una semana se presentó en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México -una sala alterna al gran recinto del palacio pero con tanta importancia como la grande-, el programa del Primer Festival internacional de Arte, Chetumal Bahía, evento que organiza el Ayuntamiento de Othón P. Blanco –con el apoyo del Gobierno del Estado- y está dirigido por Ernesto Martínez Cuellar.
El programa contempla diferentes actividades dentro de las disciplinas artísticas como son la música, la danza, artes plásticas, fotografía, artes visuales, literatura y teatro. Entre los artistas invitados destacará la presencia de Oscar Chávez y los Morales, Iraida Noriega, Pablo Milanés, Jorge Reyes, además de artistas plásticos, escritores locales y nacionales. También se desarrollaran talleres y conferencias como la de “Periodismo Cultural”.
Los organizadores mencionan que entre sus propósitos está “la convergencia del arte, el conocimiento y la interacción del público, en acciones armónicas que incidan en la calidad de vida de sus habitantes a través de la apertura de espacios culturales”. Señaló la alcaldesa de Othón P. Blanco que este proyecto se viene gestando desde hace un año, de pláticas que ha tenido con artistas de la ciudad e intelectuales con los que se ha acercado.
A modo grosso, el objetivo general del festival se centra en tres puntos importantes; el primero describe que el festival pretende fomentar la creación de públicos a los que pueda llegar el beneficio social que aportan la educación y la cultura. El segundo propone “crear un horizonte amplio y atractivo del arte de carácter educativo, traducido en el fomento de nuestras tradiciones”. Por último, con un festival de corte internacional se busca colocar al municipio y a la ciudad de Chetumal como un sitio promotor de la apertura de espacios para encauzar la innovación y promoción de las expresiones artísticas.
Seguramente mucha gente se pregunta cuanto costará le al pueblo la realización de este festival. Durante la rueda de prensa realizada este lunes 6 de noviembre en Chetumal –Salón latinoamericano del Teatro constituyentes del ’74- no se dio una cifra exacta de la inversión, sólo se argumentó que el festival se realiza con el esfuerzo de las instituciones y empresas patrocinadoras. Aunque ante la insistencia de los medios de comunicación presentes, se habló de una inversión de 2.5 millones de pesos como inversión base. En el periódico El Universal, Miguel Ángel Ceballos señala que “la participación de la iniciativa privada, alcanza los 600 mil pesos”. El Director General, Ernesto Martínez Cuellar afirmó que al final del festival dará un informe con los detalles de la inversión realizada por la contratación de artistas y uso de recintos para las actividades artísticas.
Comentaba con un compañero del medio que éste festival me tiene entusiasmado, y él también se muestra contento con la realización de tal evento. Hace mucho que no se tiene en el estado un festival de esa magnitud. Naturalmente hay quienes se muestran indiferentes ante ello, otros esperamos que las expectativas se cumplan y no haya artistas que cancelen su presentación a última hora. Todo depende de los organizadores.
Ahora bien, la respuesta del público es un factor muy importante. Ya señalé en una ocasión que el éxito de un evento –y por ende, de un artista- no radica únicamente en la calidad de su obra sino también de la educación del público. Chetumal no puede seguir siendo un “pueblo bicicletero” cerrado a las expresiones artísticas, culturales y sociales, como ciudad fronteriza debe estar a la vanguardia de los movimientos internacionales. Siempre hay algo más allá del final del mar. Siempre hay algo más allá de Intocable o el vulgar reggaetón.
Por supuesto, este festival aún espera la aprobación del cabildo para instituirlo como un evento anual. Del mismo modo, el Primer Festival Internacional de Arte Chetumal Bahía no cuenta con financiamiento federal, sin embargo hay que señalar que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Bellas Artes respaldan el festival.
Habrá quienes discutan sobre las prioridades del pueblo, de cosas que realmente necesita la ciudadanía, que si un presupuesto debe ser destinado a mejorar los servicios públicos. Es cierto, hay necesidades que se deben satisfacer y cumplir, pero la educación y la cultura son tan importantes, si no es que más, para el desarrollo de los pueblos. Pero ese punto no lo voy a discutir en el espacio del Abismo Sónico. Así como no se puede privar a un pueblo de los servicios básicos, tampoco se le puede negar el acceso a la educación, a experimentar sensaciones diferentes que le formen un carácter y un sentido crítico como lo hacen las diferentes disciplinas artísticas. ¿O esos líderes populares quieren mantener en la misma ignorancia al pueblo que tanto defienden?
Es natural el escepticismo de la gente pero aún falta a ver cómo se desarrolla el festival, que se cumplan las expectativas del programa y que el público responda de manera favorable. Pero sobre todo, esperamos que después de concluir el festival, el Director General del FIA Chetumal Bahía entregue un informe detallado de los resultados de la misma, desde la inversión hasta los artistas que participaron y el impacto que el evento llegase a tener en la gente.

lunes, noviembre 06, 2006

¿YA LEÍSTE BIEN?


¿YA LEÍSTE BIEN EL RESTO DEL CONTENIDO EN EL ABISMO?
ME IMAGINO QUE NO... PUES ¿A QUÉ ESPERAS?...
EN ESTE ESPACIO HAY DIVERSOS TEMAS Y ALGUNAS DIVAGACIONES PERSONALES, NO SE HACE PROPAGANDA A NADIE MÁS QUE A LAS IDEAS... SI QUISIERA HACERME PROMOCIÓN YA HUBIESE SUBIDO CIENTOS DE FOTOS MÍAS, PERO NO.
SALUDOS A TODOS LOS CYBERNAUTAS TRASNOCHADOS, AMANTES PERDIDOS, NÍNFULAS SEDIENTAS, HIPPIES CONTRACULTURALES, YUPPIES DESENGAÑADOS, IZQUIERDOSOS SOÑADORES, DERECHISTAS MANIPULADOS, COMUNISTAS ANACRÓNICOS, ICONOCLASTAS, LOLITAS EXPLORADORAS DEL CYBERESPACIO, INVESTIGADORES, PUNKETOS, DARKETOS, CHÚNTAROS, NACOS, FRESAS, HIJ@S DE PAPI ESCENOSOS, AMAS DE CASA DESESPERADAS, EXTRATERRESTRES PERDIDOS EN LA TIERRA, HOMOSEXUALES, FUMADORES DE MOTA, VENDEDORES DE SUEÑOS, TRANSCRIPTORES DEL LENGUAJE DEL AMOR, CONSUMIDORES DE UTOPÍA, LICENCIADOS Y MAESTROS, DOCTORES Y ENFERMOS (MENTALES), LOCOS, HARE KRISHNAS, MUSULMANES, CRISTIANOS, BUDISTAS Y REVOLUCIONARIOS; A CUALQUIERA QUE SIMPLEMENTE VIVA Y DEJE VIVIR... BIENVENIDOS SEAN AL ABISMO SÓNICO.

Tres versiones para cada historia: La Guerra entre México y los Estados Unidos (1846 – 1848). (Quinta parte)


“La verdad nunca puede decirse de tal forma que sea comprendida y no ser creída.” William Blake, Las bodas del Cielo y el Infierno. (1793).

Expansionismo e imperialismo de Estados Unidos
A mediados de la década de 1840 Estados Unidos experimentó su crecimiento territorial más rápido. La nación anexó Texas en 1845, adquirió Oregon (situado al sur de los 49° de latitud norte) en un tratado con Gran Bretaña en 1846 y conquistó y retuvo California y Nuevo México durante la guerra entre Estados Unidos y México. La nación también obtuvo vastas cesiones de tribus de indios estadounidenses, que fueron reubicadas en regiones remotas e indeseables como parte de un proceso que comenzó en el siglo XVII.
El periodista John L. O'Sullivan atribuyó esta notoria expansión al "destino manifiesto", un nombre que los estudiosos todavía utilizan para describir esa década. Pero O'Sullivan no formuló una definición clara ni coherente del destino manifiesto. En 1845, explicó que la frase significaba que Estados Unidos estaba predestinado a controlar todo el continente porque ésa era la voluntad de Dios. Pero O'Sullivan pronto abandonó su doctrina original. En 1846, apoyó una guerra de conquista contra México y en 1848 impulsó la idea de que Cuba y Yucatán debían convertirse en parte de Estados Unidos, ya sea a través de la compra o de la fuerza. O'Sullivan acuñó una frase pegadiza para el expansionismo de la década de 1840, pero su concepto no explica los motivos, los medios ni los objetivos que había detrás del engrandecimiento.
Los presidentes John Tyler y James K. Polk, sus asesores y sus partidarios en el Congreso apoyaban las adquisiciones territoriales, pero sus razones para hacerlo variaban enormemente. Aunque a veces apelaban a la idea del Destino Manifiesto para justificar la expansión, principalmente buscaban tierras, mercados y puertos para fines materialistas, no idealistas. Al igual que otros imperios, Estados Unidos buscaba poder, riqueza, seguridad y movilidad para una población en rápido crecimiento. Los estudiosos generalmente concuerdan en que Estados Unidos rivalizaba con otros imperios modernos en cuanto a la rapidez y el grado de expansión. Sin embargo, difieren en cuanto al grado de similitud que había entre Estados Unidos y las potencias imperiales tradicionales como Gran Bretaña, Francia, España y Rusia. Estados Unidos, como sus rivales, obtuvo sus territorios por medios aceptables y por medios sucios. Sin embargo, la principal diferencia radicaba en que los líderes estadounidenses en la década de 1840 evitaban el colonialismo y el militarismo. Pensaban transformar sus adquisiciones en estados de iguales condiciones que los que ya formaban parte de la Unión.
Cuando O'Sullivan introdujo la idea del destino manifiesto en 1845, predijo que su país adquiriría California del mismo modo que acababa de adquirir Texas. Antes de la guerra entre Estados Unidos y México, Thomas Ritchie, que había sido convocado por el presidente James K. Polk para ir a Washington D.C. a editar un periódico favorable a su administración y sus políticas, resaltó la honestidad de las cesiones anteriores. "Nuestro gobierno no se extiende por medio de la espada", escribió. "Se extiende por sus propios méritos." Sin embargo, Polk y su gabinete no tenían paciencia como para esperar a que los "propios méritos" de la nación, sus pioneros o la providencia actuaran para obtener California. En lugar de eso, ordenaron al general Zachary Taylor y sus tropas que intervinieran en el territorio en disputa que se extendía entre el río Nueces y el río Bravo.
Se cometieron graves errores por parte de ambos países en 1846. Polk y sus asesores trataron de intimidar a sus funcionarios para que les cedieran el territorio de California, esto se hizo menospreciando al gobierno y al ejército mexicano, y con el pretexto de pagar las deudas pendientes con algunos ciudadanos estadounidenses. México, por su parte, se equivocó al evaluar la capacidad de su vecino del norte para armar y equipar un ejército eficaz. Peor aún, los líderes mexicanos calcularon mal la capacidad de su nación para convocar a la iglesia, al ejército y a la gente para rechazar a los invasores. Aún heridos por la pérdida de Texas, los líderes mexicanos juraron resistirse a un desmembramiento mayor. Pero al intentar vengarse por una derrota anterior, perdieron California y Nuevo México.
Hay quienes afirman que Polk incitó a México a entrar en guerra a propósito. Los políticos, los editores, los soldados y los ciudadanos querían más territorio por varias razones. En el caso de Texas, la administración de Tyler buscaba evitar la abolición de la esclavitud allí, controlar un potencial rival en la producción de algodón, proporcionar un lugar seguro para los amos y sus esclavos, evitar que Gran Bretaña mantuviera independiente a Texas y cumplir con los deseos de la mayoría de los texanos de pasar a formar parte de Estados Unidos.
La guerra contra México y la estrategia de la conquista reveló un deseo de asegurar el límite en el río Bravo, satisfacer reivindicaciones contra México y adquirir California para monopolizar el comercio con Asia. Los demócratas deseaban proporcionar abundantes tierras para los pobres de la nación y para futuros inmigrantes. Para alcanzar este loable objetivo, sin embargo, se valieron de sobornos, intimidaciones y guerra a fin de arrebatarles sus tierras a los indios estadounidenses y a los mexicanos. Aunque muchas veces eran idealistas, también eran racistas y materialistas.

Geografía
Tan preponderante es la topografía y la fisiografía de México que muchas de las batallas de la guerra obtuvieron su carácter logístico a partir de las condiciones fisiográficas. Por ejemplo, la costa de las cercanías de Texas era particularmente difícil para operaciones marítimas debido a las aguas poco profundas y se tuvieron que comprar buques especiales de bajo calado. Además, era tan difícil conseguir agua fresca que en numerosas ocasiones los buques debieron regresar a Pensacola (Florida) desde las costas de Texas y México para reabastecer las provisiones de agua.
Los movimientos de las tropas hacia las diferentes áreas fisiográficas también incluyeron operaciones de reconocimiento, que ayudaron a trazar mapas del terreno para futuros asentamientos y desarrollos que, según muchos creían, se producirían después de la guerra. Un ejemplo al respecto fueron las exploraciones de Bryant P. Tilden (hijo) en el barco de vapor Major Brown, que osó avanzar más de trescientos kilómetros por el río Bravo en un reconocimiento ostensiblemente militar hasta alcanzar los rápidos que se encuentran más allá de Laredo. La expedición luego continuó por tierra hasta Presidio del Norte donde Tilden registró cuidadosamente las posibilidades de asentamientos en el lugar.
Después del fin de la guerra en 1848, México casi perdió la mitad de su territorio a manos de Estados Unidos, y el límite se estableció formalmente a lo largo del río Bravo hasta El Paso del Norte y de allí aproximadamente en una línea que se dirige al oeste hasta el río Gila y luego a la costa oeste. Este límite en efecto corta transversalmente el territorio desde las tierras bajas subtropicales costeras de Texas hasta las tierras bajas costeras del Pacífico en las cercanías de San Diego (California). Como se habían equivocado en el trazado del mapa y más tarde Estados Unidos se dio cuenta de que el río Gila no representaba una ruta ferroviaria transcontinental factible, firmaron el Tratado de Gadsden y la Compra de 1853 que fijaban el límite entre Estados Unidos y México en su ubicación actual, a unos ciento cincuenta kilómetros al sur del río Gila. Después de la guerra, este límite militar arbitrario se convirtió en una importante zona de contacto entre Estados Unidos y México, la gran frontera, que se extiende a lo largo del río Bravo hasta El Paso, de allí hacia el oeste por el sur de Nuevo México y Arizona, y de allí hacia la costa justo al sur de San Diego, donde divide políticamente Alta y Baja California. Durante la guerra, muchos residentes de Baja California habían apoyado a Estados Unidos, y cuando se estableció la frontera actual se les permitió reubicarse en Alta California por temor a sufrir represalias.
Una de las principales consecuencias geográficas de la guerra entre Estados Unidos y México fue que Estados Unidos consiguió un sudoeste bien definido que llega al Océano Pacífico como consecuencia de los sentimientos por el destino manifiesto que se habían expresado antes de la guerra. A México, por su parte, le quedó una frontera norte árida ("el Norte") que en la década de 1990 siguió siendo una zona en desarrollo. Hay otras dos consecuencias geográficas que deben remarcarse. La primera se relaciona con el Ferrocarril Transcontinental del Sur, que se construyó unos treinta años más tarde (1879-1881) cuando la "Sunset Route" (ruta del crepúsculo) del Ferrocarril del Pacífico Sur fue construida desde California hasta New Orleans por el camino de Yuma, Tucson, El Paso y San Antonio. Más al norte, el precursor del Ferrocarril de Santa Fe se construyó a través de New México y Arizona en 1881 y 1882. La segunda consecuencia geográfica se relaciona con la minería. A pesar de las numerosas misiones de reconocimiento, México había hecho poco por explotar o desarrollar los recursos minerales de su lejana frontera norte que fue tomada por Estados Unidos en la guerra. El descubrimiento de depósitos de oro en California por parte de James Marshall (un mormón que acompañaba al Batallón Mormón) y las siguientes operaciones en los depósitos de minerales y la minería de roca dura por parte de angloamericanos reveló que el área que México había perdido a manos de Estados Unidos era como El Dorado de minas de oro, cobre y plata. (Richard V. Francaviglia)

¿Quiénes eran las personas y las fuerzas detrás de la oposición de Estados Unidos a la expansión occidental y a cumplimiento del Destino Manifiesto?
David M. Pletcher, de la Universidad de Indiana lo explica de la siguiente manera: “La expansión siempre fue un tema muy controversial que en algunas partes del país provocó tanto oposición como apoyo. Al principio, la oposición a la expansión surgió de quienes creían que, de crecer demasiado, Estados Unidos no podría triunfar como un experimento de autogobierno. Esto se convirtió en la postura del Partido "Whig"[1] durante la década de 1840 y fue una de las bases para su oposición a la guerra contra México.
“Hubo muchos ciudadanos que creyeron que una democracia como la de Estados Unidos sólo podía triunfar si se conservaba relativamente pequeña y vinculada a su pueblo. De alguna manera, éste era un ideal jeferssoniano. Hubo otros que vieron las posibilidades de grandeza de Estados Unidos a través del crecimiento y el desarrollo económico. Esto era, hasta cierto punto, el ideal de Hamilton y quienes lo apoyaron respaldaban la expansión de Estados Unidos, especialmente hacia el occidente, así como la expansión del comercio estadounidense.
“Al principio, la base para oponerse a la expansión estadounidense fue un sentimiento de que contribuiría a la caída de la nación. Después, las costas del noreste y del este sintieron que perderían poder si Estados Unidos admitía más estados en la unión. Finalmente, los abolicionistas en el norte temían que la conquista de México implicaría que Estados Unidos incorporara más territorios esclavistas.
“Durante el curso del conflicto con México, la oposición a la guerra se enfocó en el movimiento abolicionista y en la oposición a la expansión de la esclavitud. Había, por supuesto, alguna simpatía con los mexicanos y alguna oposición pacifista a la guerra misma conforme crecían las listas de bajas. Pero el movimiento abolicionista se convirtió en un medio para enfocar esta oposición hacia un poderoso movimiento político al que el presidente Polk tenía que poner atención.
“La anexión de Texas pareció ser parte de una expansión natural de Estados Unidos, una consecuencia lógica a la compra de Luisiana. Sin embargo, se volvió más polémica debido, por una parte, a que los mexicanos se oponían a la anexión y, por otra, a que el norte estaba convencido que Texas representaba una expansión de la esclavitud. John Quincy Adams, miembro de la Cámara de Representantes, hasta consideró el apoyo por la anexión de Texas como una conspiración de los esclavistas, aunque creo que los historiadores han demostrado convincentemente que no hubo dicha conspiración.”

Los protagonistas (continuación de la entrega anterior)
Valentín Gomez Farias.- Fue una de las figuras políticas más importantes del comienzo del México independiente. Nacido en 1781 en la ciudad de Guadalajara, Gómez Farías se recibió de médico, trabajó como profesor, leyó textos franceses de teoría política y ejerció la medicina hasta 1820.
Con el auge de las pasiones nacionalistas en un México recientemente independizado, Gómez Farías ingresó a la vida política y con el tiempo se trasladó a la Ciudad de México como integrante del Congreso Nacional. Hacia 1830 había emergido como el principal vocero de los liberales mexicanos y los Puros, la facción radical.EEn 1833, este ideólogo liberal subió al cargo de presidente provisional en medio de las contiendas entre centralistas y federalistas, y actuó para implementar su visión sobre México, que incluía el debilitamiento de la influencia militar y de la Iglesia. Sus esfuerzos trajeron aparejados un golpe de estado en 1834 y su exilio durante los doce años que siguieron.
En 1846, ante la inminencia de la guerra con Estados Unidos, Gómez Farías volvió a México para contribuir al derrocamiento de la presidencia de Mariano Paredes y Arrillaga. Instalado como el nuevo presidente interino, Gómez Farías estaba a punto de hacer realidad su visión política radicalmente liberal y actuó con decisión para consolidar su poder. Tenía la esperanza de que al ganarse la guerra contra Estados Unidos se cumpliría ese objetivo. Las reacciones contra sus políticas de financiamiento de la guerra condujeron a una revuelta conservadora y a su destitución en 1847.
Con sus sueños destrozados, Gómez Farías murió en la Ciudad de México en 1858, quedando como un vestigio de las riñas e intrigas políticas de comienzos del México independiente.

Stephen F. Austin (1793-1836).- Fue el principal responsable de iniciar la secuencia de hechos que finalmente llevaron a la independencia de Texas y a la subsiguiente anexión por parte de Estados Unidos que desencadenó la guerra contra México. Después de emprender aventuras familiares comerciales fallidas durante su juventud, Austin se dirigió a New Orleans a estudiar Derecho con, Joseph Hawkins, antiguo miembro del Congreso de Estados Unidos.
El padre de Stephen, Moses Austin, que todavía se estaba recuperando de sus reveses financieros, fue al territorio español de Texas para vender a las autoridades de allí un plan para mudar a trescientas familias católicas estadounidenses a la turbulenta frontera norte de España. Aunque tuvo éxito, Moses Austin murió antes de poder ver el plan implementado y su hijo Stephen se hizo cargo de la causa. A los treinta y un años, Austin se había convertido en el primer empresario angloamericano (representante de tierras e inmigración) en Texas.
Austin mostró genialidad en el trabajo y capoteó con éxito las tormentas del movimiento independentista mexicano, logrando mantener sus contratos de inmigración intactos. Las primeras 300 familias estadounidenses llegaron en 1824 y Austin siguió firmando otros acuerdos, a quien se le unieron unos cuarenta empresarios competidores. En conjunto, estos representantes atrajeron a 20.000 inmigrantes a Texas, que pronto superaron la población hispanohablante nativa en aproximadamente diez a uno.
A medida que las tensiones aumentaban entre los recién llegados y los funcionarios mexicanos, Austin intentó oficiar como mediador, pero fue apresado por el caudillo mexicano Antonio López de Santa Anna. Cuando fue liberado, Austin apoyó los llamados a la independencia de Texas. Cuando estalló la guerra en 1835, Austin fue comandante militar durante un breve período antes de dirigirse a Estados Unidos en busca de respaldo financiero para la insurgencia. Regresó a Texas después de que los revolucionarios vencieron a Santa Anna. Para entonces, la guerra había catapultado al relativamente recién llegado a Texas, Sam Houston, a la presidencia de la nueva nación en 1836. Austin murió más tarde ese mismo año de una enfermedad que probablemente había contraído mientras se consumía en una prisión mexicana, completamente consciente de que había sido eclipsado políticamente.

El presidente James K. Polk.- Fue presidente de Estados Unidos durante la guerra contra México. Polk creció en Tennessee, trabajó como abogado y a los 30 años ganó las elecciones legislativas por el partido demócrata en 1825. Al cabo de diez años, Polk fue presidente de la Cámara pero dejó el Congreso en 1839 para asumir el cargo de gobernador de Tennessee. Su carrera política, hasta el momento estelar, se desmoronó dos años más tarde cuando perdió la reelección y volvió a perder dos años más tarde en un segundo intento. En la Convención Demócrata de 1844, la carrera política de Polk parecía estar acabada hasta que las disputas partidistas llevaron a que los partidos lanzaran a Polk como un candidato a la presidencia de Estados Unidos que era aceptable para todos. Polk sorprendentemente ganó la elección siguiente por un cerradísimo margen.
El nuevo presidente enfrentaba graves problemas en el área de relaciones exteriores. Un conflicto fronterizo con Gran Bretaña por el territorio de Oregon y las protestas mexicanas por Texas amenazaban con desestabilizar la nación en dos frentes. Polk decidió arreglar las diferencias con Gran Bretaña, pero optó por seguir una estrategia más arriesgada en el sudoeste. Cuando los funcionarios mexicanos rechazaron sus tácticas hostiles, Polk ordenó al ejército estadounidense que se dirigiera a la frontera mexicana en una demostración de fuerza. Las hostilidades se iniciaron en mayo de 1846 y Polk mandó a sus soldados al combate para someter a los mexicanos. En 1848, la estrategia de Polk tuvo éxito y México cedió el control de casi la mitad de su territorio a Estados Unidos en el Tratado de Guadalupe Hidalgo.
Polk cumplió su promesa de campaña de ocupar la presidencia durante un período y en marzo de 1849 dejó el cargo. Los rigores de los últimos cuatro años lo habían dejado exhausto y el largo camino de regreso a su hogar terminó con él. Polk murió el 15 de junio de 1849, habiendo añadido 3,1 millones de kilómetros cuadrados a la nación en cuatro breves años de un ejercicio sorprendentemente audaz en la presidencia.

Sam Houston.-
Creció en la frontera de Tennessee en la década de 1790 y comienzos de la de 1800. Fue un joven inquieto que pasó buena parte de su infancia con los indios cheroqui. Se incorporó al ejército y su servicio a Andrew Jackson en la guerra contra la tribu Creek (The Red Stick War) lo convirtieron en un héroe. Siguió el consejo de su nuevo mentor, regresó a Tennessee y se postuló, con éxito, en las elecciones del Congreso antes de ganar las elecciones de gobernador en 1827, a los treinta y cuatro años. Un gran escándalo que involucró a su joven esposa, Eliza, le causó humillación pública a Houston quien pronto se alejó de la vida pública, desapareció en el salvaje oeste y se refugió entre sus amigos recientemente reubicados, los cheroquis. A regañadientes volvió a Washington como representante de estos indios y en 1832 Houston ya había reanudado sus vínculos con Jackson. Más tarde, ese mismo año, partió una vez más al oeste, esta vez a Texas.
Houston trabajó como observador de la agitación política de la región hasta el estallido de la insurgencia texana contra México, pero aceptó el mando del ejército recientemente organizado, al que llevó a la victoria en la Batalla de San Jacinto en donde resultó herido. El combate nuevamente lo convirtió en un héroe y los ciudadanos de la nueva nación eligieron a Houston como su presidente dos veces. Tras la anexión de Texas a Estados Unidos, Houston volvió a Washington como senador y apoyó firmemente las políticas beligerantes contra México del presidente James K. Polk. Después de la guerra con México, los puntos de vista de Houston comenzaron a alejarlo de los electores partidarios del sur y perdió su escaño en el Senado y la elección a gobernador de 1857. Dos años más tarde, a los sesenta y seis años, la carrera de Houston repuntó y obtuvo el cargo más importante del estado de Texas. Cuando Texas se separó de los Estados Unidos en 1861, el gobernador Houston no estuvo de acuerdo y los confederados de Texas declararon su cargo vacante. El viejo guerrero se retiró a Huntsville, Texas, donde murió en 1863.

[1] Este partido político se formó (c. 1836-56) en oposición al Partido Demócrata y, entre otras cosas, favorecía altos aranceles y una libre interpretación de la Constitución. Le sucedió el Partido Republicano.